El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

      Noviembre y Diciembre  2008           
(Versión del Internet)

 

 

 

 

El Evangelio es el Poder Salvador de Dios

La condición en que se encuentra la humanidad es grave.

Romanos 3:23 dice "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios". Todos nos encontramos en el pecado bajo la ira de Dios y sin defensa o excusa. 1 Juan 1:8 dice "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros". Tal vez usted ha escuchado del hombre que pasó adelante durante el culto una noche. ¡Dijo que quería confesar que no tenía pecados, y que quería orar por la iglesia! Oí a una muchacha que una vez dijo que jamás había hecho nada de que sentirse avergonzado. Tenía unos 40 años cuando lo dijo. ¿Podía usted decir lo mismo? ¿Podía decir honestamente que jamás ha hecho nada de que sentirse avergonzado? Si puede decir eso, entonces tiene una memoria limitada, o usted es bastante duro de corazón, o es perfecto. Pero no hay ni una persona perfecta en el mundo. "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno" (Romanos 3:10). Usted, mi amigo, es un pecador miserable, pobre, e inútil que necesita de la gracia de Dios tal como yo.

Tal vez usted no bebe, no fuma, no mata, no roba, entonces usted piensa, "!Cuando llego a las puertas de perla, Cristo tiene que dejarme entrar!" Pero la realidad es que sería mejor ser un borracho grosero que reconoce que es un vago delante de Dios con la necesidad de gracia que ser un santurrón que se cree perfecto en base a su moralidad.

¿Quién puede decir honestamente que nunca ha dicho una mentira, que nunca ha tenido un mal pensamiento? Y por esos pecados y muchos más, necesitamos ser salvos de la ira venidera de Dios. 1 Tesalonicenses 2:7-9 dice que Jesucristo viene ". . . desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder. . .." ¿Cómo entonces escaparemos de la ira de Dios que caerá sobre nuestro pecado? La respuesta se encuentra en UNA sola palabra "evangelio".

¿Qué es el evangelio? Es el poder de Dios para salvar a la humanidad (Romanos 1:16). El evangelio es la dinamita de Dios, poderoso para conquistar y bombardear el corazón rebelde para hacerlo sumiso a la voluntad de Dios. Pero ¿qué es el evangelio? 1 Corintios 15:1-4 nos dice que el evangelio es la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis. . . que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras".

El Creador del mundo, el que fue Dios en la carne, murió por usted y por mí. Tomó nuestro lugar. Llevó nuestra iniquidad. Su espalda sangrienta fue hecha trizas con un azote romano. ¿Puede ver la cara magullada de Cristo de tantos golpes? ¿Puede imaginar el dolor que sintió cuando metieron los clavos en sus manos y la sangre empezó a fluir de sus heridas? Por seis horas Cristo experimentó una muerte lenta y agonizante. "En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros" (1 Juan 3:16).

Luego, su cuerpo fue bajado de la cruz, envuelto en pañales y puesto en un sepulcro en medio de un huerto. Y al tercer día, los discípulos encontraron vacía la tumba, con la piedra quitada y dos ángeles aparecieron diciendo: " ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado" (Lucas 24:5,6).

¡Esto, mis amigos, es el evangelio! En vez de destruir a la humanidad, Cristo murió por nosotros, fue sepultado y resucitó.

Ahora solamente nos queda OBEDECER ESE EVANGELIO.  El evangelio nos une con Cristo en la semejanza de su muerte, sepultura, y resurrección. Esto se hace a través del bautismo.

(1) Tal como Jesucristo murió, usted también necesita MORIR al pecado. Morimos al pecado en las aguas del bautismo. Romanos 6:3— "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?" En el bautismo, somos "crucificados juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado" (Romanos 6:6).

(2) Tal como Cristo fue sepultado, usted también necesita ser SEPULTADO en agua. Romanos 6:4 dice: "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo." Algunos se creen bautizados, porque fueron rociados con agua de niño.  Pero como usted puede ver, el bautismo es una sepultura. Cuando un animal muere, y lo enterramos o lo sepultamos, ¿qué hacemos? Echamos su cuerpo en un hoyo y lo cubrimos con tierra completamente. Así de igual manera, tenemos que ser SEPULTADOS, completamente cubiertos en agua, y si no recibimos el bautismo así, entonces lo que recibimos, no fue bautismo.

(3) De igual manera como usted fue sepultado en agua, resucitará del agua para andar en vida nueva. Romanos 6:4 dice: "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva".  Al nacer del agua, usted será una nueva criatura en Cristo.

Sin el bautismo bíblico, usted nunca podrá ver ni entrar el reino de los cielos. Juan 3:5 dice: "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".

Le pregunto, ¿ha muerto usted al pecado? ¿Ha sido sepultado con Cristo por el bautismo? ¿Ha salido del agua para andar en vida nueva?

En Hechos 8, leemos de un eunuco etiope que murió al pecado, fue sepultado en el bautismo y resucitó para empezar una nueva vida con Cristo.

El eunuco fue un hombre religioso que venía regresando de Jerusalén en una carreta o carro de algún tipo. ¡El hombre estaba leyendo la Biblia! Estaba leyendo el pasaje de Isaías 53 acerca de cordero que iba al matadero, hablando de Cristo. Dios le mandó un predicador llamado Felipe que se acercó a la carreta corriendo al lado del eunuco y le preguntó si entendía lo que leía, y el eunuco dijo, "¿Cómo lo voy a entender, si no hay quien me lo explique?" Y Felipe subió al carro y "Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino" (Hechos 8:35-39).

¿Por qué siguió tan gozoso el eunuco? Porque en las aguas del bautismo había dejado todos sus pecados. Entró al agua un pecador sucio cubierto de pecado y condenado a muerte, pero salió del agua un nuevo hombre limpiado por la sangre de Jesucristo. Y al irse de allí, ahora no estaba solo, Cristo estaba sentado a su lado.

El eunuco creyó y obedeció el evangelio. ¿Hará usted lo mismo? Solamente confesando su fe en Cristo y bautizándose puede usted salvarse de la ira de Dios. Al estar muerto diez segundos, usted estará dispuesto a dar 10 millones de mundos como este por una oportunidad como la que tiene ahorita. Piense en el hombre rico de Lucas 16 que estando en el fuego, gritando y rogando por una gotita de agua para aliviar su tormento. No se le dio agua. Esto puede pasarle a usted. Si yo solamente tuviera la habilidad de impresionar en su corazón la necesidad de obedecer el evangelio de Cristo. No debe esperar más. Usted podía ser perdido para siempre, pero no tiene que perderse. Cristo fue a la cruz por usted. Llevaba sus zapatos aquel día que fue clavado en el madero. Murió por sus pecados. Comuníquese con el hermano que le dio este folleto ahora mismo, y dígale que quiere bautizarse este mismo día y así lavarse los pecados en la sangre de Cristo.

Hechos 22:16 "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."   —Por Paul Melton

 

 

 

El Infierno Es Real

Muchas personas hoy en día no creen en el infierno. Otras piensan que el infierno no es nada más que el sepulcro.  Todavía, otras dicen que el infierno será figurativo, no un fuego literal o un lago de fuego. Pero necesitamos buscar en la Biblia la verdad sobre este tema.

Primero, debemos temer a Dios, porque él nos puede echar en el infierno.  Jesús dice: "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno" (Mateo 10:28). La destrucción del cuerpo tomará sólo un momento; sin embargo, la destrucción del alma va a continuar por toda la eternidad--sin terminar.  En otro pasaje, Jesús nos advierte: "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno" (Mateo 5:29).  Sería mejor perder uno o dos ojos que sufrir en las llamas del fuego para siempre.  Sería mejor ver el cielo con un ojo que ver el infierno con dos.

Segundo, el infierno no es el sepulcro.  Muchos predicadores están enseñando que el infierno es sólo el sepulcro.  En otras palabras dicen que después de nuestra muerte, no hay nada más.  Si esto fuera cierto, entonces podríamos participar en los deleites del mundo, porque mañana vamos a morir y nada más. Se puede vivir en cualquier forma, porque, según ellos,  no hay infierno.  No vamos a ser castigados por nuestros pecados.  Esta idea es nada más que un sueño de los hombres.

Ahora bien, ¿Quiénes serán echados en el infierno? 

1. Los malos van a tener parte en el lago de fuego.  Apocalipsis 21:8 dice: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."  El infierno no tendrá compartimientos para cada clase de pecador.  Los no creyentes estarán juntos con los homicidas y los fornicarios.  Todos los pecadores van a sufrir juntos.  Algunos dicen que no  quieren tener nada que ver con la iglesia porque hay muchos hipócritas.  Pero para mi sería mejor tener parte de la iglesia donde hay algunos hipócritas que vivir con ellos  por toda la eternidad.

2. La mayoría de la gente que ha vivido desde Adán estará en el infierno. Jesús declara: "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva la vida, y pocos son los que la hallan" (Mateo 7:13,14).

3. Los falsos predicadores van a estar en el infierno. Apocalipsis 19:20 dice: "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen.  Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre."  Muchos predicadores hoy en día no están predicando la Biblia, sino sus propias ideas.  Muchos falsos predicadores van a freír en las llamas del fuego. Por eso, los falsos predicadores deben gozar con el dinero que han ganado por predicar sus falsas doctrinas y por engañar a mucha gente.   Por las falsas doctrinas de ellos muchas personas van a perder sus almas.

4. Las personas que no obedecen el evangelio irán al infierno.  El apóstol Pablo dice: "Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder" (2 Tesalonicenses 1:7-9).  Jesús dejó las riquezas del cielo y vino a este mundo y sufrió y murió en la cruz del calvario para darnos la oportunidad de ser salvos.  Si rechazamos el evangelio de Cristo, entonces no será posible escapar del lago de fuego (Hebreos 2:3,4).  Muchas personas estarán perdidas solamente porque no obedecen la palabra de Dios.  Ellos estarán en el infierno, no porque eran homicidas, mentirosos, o fornicarios, sino porque no querían obedecer el evangelio de Cristo.

5. Los cristianos que no usan sus oportunidades para ayudar a otros estarán en el infierno (Lea Mateo 25:41‑46). Tenemos que apoyar las necesidades de los pobres.  Toda la iglesia puede ayudar a los cristianos pobres.  Individualmente, podemos ayudar a los pobres del mundo.  El lago de fuego será lleno de las personas que siempre piensan de ellas mismas.

El Infierno es un lugar de sufrimiento

Las personas que van al infierno van a sufrir mucho. La Biblia dice: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. . . . y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.  Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre" (Apocalipsis 20:10; 14:11).  El infierno será por 24 horas cada día. Los que están en ese lugar nunca van a tener reposo, sino castigo constantemente.  Ellos van a sufrir todos los días y todas las noches por toda la eternidad.  Jesús profetiza: "Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes" (Mateo 13:42).  La gente estará llorando por su miseria.  Estará sonando o crujiendo sus dientes por su pena.  Los sufrimientos de este lugar será más horrible de lo que podemos entender.

El Infierno es Para Siempre

El fuego del infierno nunca será apagado. Juan el bautista dice: "Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará" (Mateo 3:12). Tres veces en Marcos 9:43-47, al describir el infierno, Jesús dice que el fuego "no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga."   Cuando venga Jesús, él va a salvar a los justos en el cielo, pero los malos serán puestos en el infierno.  Los malos en el infierno nunca van a morir. Ellos van a continuar viviendo aunque tendrán los deseos de morir.  Ellos querrán morir, pero no podrán. Jesús dice: "E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna" (Mateo 25:46).  Los justos van a vivir con Cristo por una eternidad de gozo.  Los malos, también, van a vivir con Satanás por una eternidad de miseria.  Algunos piensan que el cielo será por la eternidad pero que no habrá castigo;  no habrá un infierno.  Sin embargo, Jesús usó la misma palabra (griego- aionios)  para describir los dos lugares. "E irán éstos al castigo eterno [aionios] y los justos a la vida eterna [aionios]" (Mateo 25:46). Si los justos vivirán para siempre en el cielo, entonces los injustos vivirán para siempre en el infierno.

Conclusión

Hoy, si el infierno no es real, pues la Biblia no es real.  Según la Biblia el infierno será por toda la eternidad, pero no hay que ir a este lugar.  Dios no quiere que nadie vaya al infierno. Por esta razón, Jesús murió por nosotros.  Dice Romanos 5:8,9: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira."  Jesús nos da la oportunidad para escapar la ira de Dios.  El derramó su sangre para que tengamos la salvación.  Dios hizo su parte, y ahora tenemos que hacer la nuestra.  Si no es cristiano usted, tiene que creer en el evangelio (Marcos 16:15,16), Arrepentirse de sus pecados (Hechos 17:30), Confesar su fe en Cristo (Romanos 10:9,10) y Bautizarse para perdón de pecados (Hechos 2:38).  Si usted es un cristiano pero le ha abandonado a Jesús, tiene que reconciliarse con el Señor por medio del arrepentimiento de sus pecados y confesión de los pecados a Dios.

Si vamos al infierno, será porque es nuestra preferencia y no porque  Dios nos ha forzado.  La Biblia dice que Dios no quiere que "ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:9). —Por Tony Melton

 

 

 

1 Corintios 12:17-31

V.17

Si todo nuestro cuerpo fue los ojos, ¿Cómo podemos oír?  Si todo el cuerpo sólo consiste de oídos ¿Cómo podemos oler?  Los oídos son importantes pero ellos no pueden ver.  Los ojos son importantes pero no pueden oler.  La conclusión de Pablo era que todos los miembros de la iglesia son de sumo importancia.

Tal vez, yo no pueda hacer lo que usted hace; o quizá usted no pueda hacer todo que hago.  Las manos no pueden caminar como los pies y los pies no pueden llevar cosas como las manos.  Sin embargo, todas partes son importantes para la buena función del cuerpo.

Según el contexto, muchos de los corintios querían hablar en otras lenguas, o sea, ellos estaban exaltando una parte del cuerpo.  En capítulo 14, Pablo empezó el estudio enseñando que era más importante profetizar que hablar en otro idioma (1 Co.14:1-3).  En adición, Pablo dijo: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;  pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida”  (1 Co.14:18,19).   

V.18

Dios nos ponía en la posición del cuerpo como Él quiere.  Por eso, debemos trabajar y hacer lo mejor en la posición donde Dios nos puso.  (Compare Versos 11,18 y 28).  En el caso del primer siglo, Dios ponía a los cristianos con ciertos dones.  Entonces ellos debían haber usado el don que han recibido de  Dios.

V.19, 20

Si la iglesia fue compuesta de un sólo miembro, ¿cómo podría funcionar bien?  No podría cumplir su misión en el mundo, porque cada miembro es necesario para la buena operación del cuerpo.  Hay un cuerpo (iglesia) pero consiste de muchos miembros.

Si todos los cristianos de Corinto hablaron en una lengua desconocido, entonces la iglesia no podía crecer como Dios quería.  Los dones eran para el mejoramiento de la iglesia, no para satisfacer el orgullo de los miembros.  1 Corintios 12:7— “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”.  Era para el provecho de todos los cristianos.

Aunque la iglesia consiste de muchos miembros y cada miembro tiene su habilidad.   Algo que es cierto es que existe sólo un cuerpo o iglesia verdadera.

V. 21

La idea aquí es que un cristiano no debe menospreciar a los demás miembros, porque cada miembro es necesario.  No debemos pensar, ni decir, que un miembro no es esencial.

En el primer siglo cuando ellos tenían los dones milagrosos cada don era importante.  La persona que hablaba en otro idioma no era más importante que la persona que profetizaba.  Todos los dones eran necesarios para la edificación de la iglesia del Señor.

V. 22-25

Todos los miembros tienen su propia función (v.28-30).  Los corintios debían  tratar de procurar los dones mejores.  Sin Embargo, Pablo quería mostrarles un camino que era más excelente. Un camino que era más importante que los dones milagrosos—el camino de amor. 

El corazón no es fuerte como la mano y los pulmones no son duros como los pies.  Sin embargo, los pulmones y el corazón son miembros indispensables.  "Son más necesarios".

En la iglesia, hay miembros que nos parecen menos dignos, menos decorosos y más débiles.

Hay otros hermanos más decorosos y fuertes.  Dios ordenó o arregló la iglesia con las dos clases.  Los hermanos más capaces tienen la responsabilidad de apoyar a los más débiles.  En esta forma, podemos evitar la desavenencia o desunión. Es la manera que Dios ha escogido para guardar la unidad en la iglesia.  Los miembros grandes y pequeños son importantes y esenciales.

El cuerpo no puede funcionar sin los órganos débiles y los débiles no pueden sobrevivir sin el apoyo de los órganos fuertes.  Dios quiere que cada parte del cuerpo se preocupe por las otras.  Los hermanos más preparados tienen la responsabilidad de apoyar a los que de menos capacidad.

V.26

Si un cristiano está sufriendo, todo el cuerpo debe sufrir. Cuando tenemos dolor en un dedo, todo el cuerpo sufre.  Debemos sentir los problemas, las necesidades y las bendiciones de otros miembros.  Si un miembro recibe honra, no debemos estar celosos, porque nosotros mismos no la recibimos personalmente.  No debemos tener envidia hacia un hermano que ha recibido algo bueno, porque envidiar a otro es pecado.

V.27, 28

Cada cristiano es miembro en el cuerpo de Cristo.  Tenemos funciones distintas.  Dios ha puesto cada cristiano en la iglesia.  Los corintios pensaban que el don más importante era hablar en lenguas. 

Aquí Pablo les mostró los dones más importantes.  Primeramente, Dios puso a los apóstoles en la iglesia.  Los apóstoles eran hombres más grandes en la iglesia.  Ellos andaban y hablaban con Jesús.  Los profetas del Nuevo Testamento eran hombres grandes en la iglesia porque recibían revelaciones directamente del Espíritu Santo.  Terceramente, los maestros enseñaban lo que fue revelado a los profetas.  Note, el don de lenguas fue el último, posiblemente, porque tuviera menos importancia.

V.29-31

La iglesia necesita cada miembro para funcionar correctamente.  Cada miembro tiene que hacer su parte para que el cuerpo funcione bien.  Todos los corintios querían hablar en otra lengua, pero este don no era el mejor.  Pablo quería que ellos procuraran lo mejor.  Él les dijo en 1 Corintios 14:1,  "sobre todo profeticéis".  —Por Tony Melton

  

 

Si Dios Es por Nosotros ¿Quién Contra Nosotros?

¿A escuchado usted a alguien que le está exigiendo protección a Dios, pero esta persona no está haciendo nada para agradar a Dios?  Unas personas llegan al grado de frustrarse, porque leen estos textos que hablan de la misericordia de Dios, de la bondad de Dios, de la protección que Dios ofrece y de su gran amor para con los hombres, pero no quieren oír lo que Dios exige, que manda, o el castigo que él tiene preparado si no le servimos.

Dios exige obediencia.

Dios, primeramente nos dejó el ejemplo de Su hijo Jesús (Filipenses 2:8).

Cristo dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).

En la parábola de los dos hijos aprendemos que Dios exige obediencia (Mt. 21:28-32).

Pero muchos obedecen cosas extrañas y no se les tomará en cuenta (Lc. 7:21-23).

Dios exige perseverancia.

La parábola de LAS DIEZ VIRGENES nos enseñan que si no perseveramos        debidamente pereceremos en la venida de nuestro Señor Jesucristo (Mt. 25:1-13).

También, el Señor nos enseña por medio de la parábola de "EL SIERVO VIGILANTE"  qué tan importante es  que después de obedecer al evangelio de nuestro Señor Jesús, nos quedemos siempre fieles, perseverando en Su palabra para que no nos sorprenda Su justo juicio (Lc.12:35-40).

Dios promete guardarnos.

Cuando obedecemos al Señor y le seguimos fieles, entonces sí, promete guardarnos.  El es poderoso para hacerlo, más poderoso que cualquier cosa existente.  Pero primero es la obediencia y perseverancia (1P. 3:11-13).

Cuando el pueblo de Israel seguía el consejo de Dios, no había nación que lo derrotara.  Nadie podía contra ellos cuando Dios estaba con ellos.  Los judíos podían decir con toda firmeza "si Dios es con nosotros, quién contra nosotros".  Ahora también, aunque ya no tenemos una lucha con armas literales, contra personas, Dios promete guardarnos espiritualmente.  Dios promete escucharnos en nuestras oraciones, y él promete guardarnos del enemigo.

 Es verdad que Dios bendice a todas las personas, porque él dice que hace llover sobre justo e injustos.  Generalmente, el Señor nos bendice a todos, pero a Sus hijos les promete, además de bendecirlos, guardarles y también escuchar sus oraciones (Jn. 9:31).

No hay duda que la persona que se deja guiar de Dios, le irá bien en esta vida y en la venidera.  Adelante entonces, a obedecer el verdadero evangelio de nuestro Señor Jesús y a perseverar en él toda la vida.      Por Adrián Torres