El Evangelio es el Poder
Salvador de Dios
La condición en que se encuentra la humanidad es
grave.
Romanos
3:23 dice "por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios". Todos nos
encontramos en el pecado bajo la ira de Dios y
sin defensa o excusa. 1 Juan 1:8 dice "Si
decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a
nosotros mismos, y la verdad no está en
nosotros". Tal vez usted ha escuchado del hombre
que pasó adelante durante el culto una noche.
¡Dijo que quería confesar que no tenía pecados,
y que quería orar por la iglesia! Oí a una
muchacha que una vez dijo que jamás había hecho
nada de que sentirse avergonzado. Tenía unos 40
años cuando lo dijo. ¿Podía usted decir lo
mismo? ¿Podía decir honestamente que jamás ha
hecho nada de que sentirse avergonzado? Si puede
decir eso, entonces tiene una memoria limitada,
o usted es bastante duro de corazón, o es
perfecto. Pero no hay ni una persona perfecta en
el mundo. "Como está escrito: No hay justo, ni
aun uno" (Romanos 3:10). Usted, mi amigo, es un
pecador miserable, pobre, e inútil que necesita
de la gracia de Dios tal como yo.
Tal vez
usted no bebe, no fuma, no mata, no roba,
entonces usted piensa, "!Cuando llego a las
puertas de perla, Cristo tiene que dejarme
entrar!" Pero la realidad es que sería mejor ser
un borracho grosero que reconoce que es un vago
delante de Dios con la necesidad de gracia que
ser un santurrón que se cree perfecto en base a
su moralidad.
¿Quién
puede decir honestamente que nunca ha dicho una
mentira, que nunca ha tenido un mal pensamiento?
Y por esos pecados y muchos más, necesitamos ser
salvos de la ira venidera de Dios. 1
Tesalonicenses 2:7-9 dice que Jesucristo viene
". . . desde el cielo con los ángeles de su
poder, en llama de fuego, para dar retribución a
los que no conocieron a Dios, ni obedecen al
evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los
cuales sufrirán pena de eterna perdición,
excluidos de la presencia del Señor y de la
gloria de su poder. . .." ¿Cómo entonces
escaparemos de la ira de Dios que caerá sobre
nuestro pecado? La respuesta se encuentra en UNA
sola palabra "evangelio".
¿Qué es
el evangelio? Es el poder de Dios para salvar a
la humanidad (Romanos 1:16). El evangelio es la
dinamita de Dios, poderoso para conquistar y
bombardear el corazón rebelde para hacerlo
sumiso a la voluntad de Dios. Pero ¿qué es el
evangelio? 1 Corintios 15:1-4 nos dice que el
evangelio es la muerte, sepultura y resurrección
de Cristo. “Además os declaro, hermanos, el
evangelio que os he predicado, el cual también
recibisteis. . . que Cristo murió por nuestros
pecados, conforme a las Escrituras; y que fue
sepultado, y que resucitó al tercer día,
conforme a las Escrituras".
El
Creador del mundo, el que fue Dios en la carne,
murió por usted y por mí. Tomó nuestro lugar.
Llevó nuestra iniquidad. Su espalda sangrienta
fue hecha trizas con un azote romano. ¿Puede ver
la cara magullada de Cristo de tantos golpes?
¿Puede imaginar el dolor que sintió cuando
metieron los clavos en sus manos y la sangre
empezó a fluir de sus heridas? Por seis horas
Cristo experimentó una muerte lenta y
agonizante. "En esto hemos conocido el amor, en
que él puso su vida por nosotros" (1 Juan 3:16).
Luego,
su cuerpo fue bajado de la cruz, envuelto en
pañales y puesto en un sepulcro en medio de un
huerto. Y al tercer día, los discípulos
encontraron vacía la tumba, con la piedra
quitada y dos ángeles aparecieron diciendo: "
¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado" (Lucas
24:5,6).
¡Esto,
mis amigos, es el evangelio! En vez de destruir
a la humanidad, Cristo murió por nosotros, fue
sepultado y resucitó.
Ahora
solamente nos queda OBEDECER ESE EVANGELIO. El
evangelio nos une con Cristo en la semejanza de
su muerte, sepultura, y resurrección. Esto se
hace a través del bautismo.
(1) Tal
como Jesucristo murió, usted también necesita
MORIR al pecado. Morimos al pecado en las aguas
del bautismo. Romanos 6:3— "¿O no sabéis que
todos los que hemos sido bautizados en Cristo
Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?" En
el bautismo, somos "crucificados juntamente con
él, para que el cuerpo del pecado sea destruido,
a fin de que no sirvamos más al pecado" (Romanos
6:6).
(2) Tal
como Cristo fue sepultado, usted también
necesita ser SEPULTADO en agua. Romanos 6:4
dice: "Porque somos sepultados juntamente con él
para muerte por el bautismo." Algunos se creen
bautizados, porque fueron rociados con agua de
niño. Pero como usted puede ver, el bautismo es
una sepultura. Cuando un animal muere, y lo
enterramos o lo sepultamos, ¿qué hacemos?
Echamos su cuerpo en un hoyo y lo cubrimos con
tierra completamente. Así de igual manera,
tenemos que ser SEPULTADOS, completamente
cubiertos en agua, y si no recibimos el bautismo
así, entonces lo que recibimos, no fue bautismo.
(3) De
igual manera como usted fue sepultado en agua,
resucitará del agua para andar en vida nueva.
Romanos 6:4 dice: "Porque somos sepultados
juntamente con él para muerte por el bautismo, a
fin de que como Cristo resucitó de los muertos
por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva". Al nacer del agua,
usted será una nueva criatura en Cristo.
Sin el
bautismo bíblico, usted nunca podrá ver ni
entrar el reino de los cielos. Juan 3:5 dice:
"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de agua y del Espíritu, no
puede entrar en el reino de Dios".
Le
pregunto, ¿ha muerto usted al pecado? ¿Ha sido
sepultado con Cristo por el bautismo? ¿Ha salido
del agua para andar en vida nueva?
En
Hechos 8, leemos de un eunuco etiope que murió
al pecado, fue sepultado en el bautismo y
resucitó para empezar una nueva vida con Cristo.
El
eunuco fue un hombre religioso que venía
regresando de Jerusalén en una carreta o carro
de algún tipo. ¡El hombre estaba leyendo la
Biblia! Estaba leyendo el pasaje de Isaías 53
acerca de cordero que iba al matadero, hablando
de Cristo. Dios le mandó un predicador llamado
Felipe que se acercó a la carreta corriendo al
lado del eunuco y le preguntó si entendía lo que
leía, y el eunuco dijo, "¿Cómo lo voy a
entender, si no hay quien me lo explique?" Y
Felipe subió al carro y "Felipe, abriendo su
boca, y comenzando desde esta escritura, le
anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el
camino, llegaron a cierta agua, y dijo el
eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea
bautizado? 37Felipe dijo: Si crees de todo
corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo
que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38Y mandó
parar el carro; y descendieron ambos al agua,
Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39Cuando
subieron del agua, el Espíritu del Señor
arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y
siguió gozoso su camino" (Hechos 8:35-39).
¿Por qué
siguió tan gozoso el eunuco? Porque en las aguas
del bautismo había dejado todos sus pecados.
Entró al agua un pecador sucio cubierto de
pecado y condenado a muerte, pero salió del agua
un nuevo hombre limpiado por la sangre de
Jesucristo. Y al irse de allí, ahora no estaba
solo, Cristo estaba sentado a su lado.
El
eunuco creyó y obedeció el evangelio. ¿Hará
usted lo mismo? Solamente confesando su fe en
Cristo y bautizándose puede usted salvarse de la
ira de Dios. Al estar muerto diez segundos,
usted estará dispuesto a dar 10 millones de
mundos como este por una oportunidad como la que
tiene ahorita. Piense en el hombre rico de Lucas
16 que estando en el fuego, gritando y rogando
por una gotita de agua para aliviar su tormento.
No se le dio agua. Esto puede pasarle a usted.
Si yo solamente tuviera la habilidad de
impresionar en su corazón la necesidad de
obedecer el evangelio de Cristo. No debe esperar
más. Usted podía ser perdido para siempre, pero
no tiene que perderse. Cristo fue a la cruz por
usted. Llevaba sus zapatos aquel día que fue
clavado en el madero. Murió por sus pecados.
Comuníquese con el hermano que le dio este
folleto ahora mismo, y dígale que quiere
bautizarse este mismo día y así lavarse los
pecados en la sangre de Cristo.
Hechos
22:16 "Ahora, pues, ¿por qué te detienes?
Levántate y bautízate, y lava tus pecados,
invocando su nombre." —Por
Paul Melton
El Infierno Es Real
Muchas
personas hoy en día no creen en el infierno.
Otras piensan que el infierno no es nada más que
el sepulcro. Todavía, otras dicen que el
infierno será figurativo, no un fuego literal o
un lago de fuego. Pero necesitamos buscar en la
Biblia la verdad sobre este tema.
Primero,
debemos temer a Dios, porque él nos puede echar
en el infierno. Jesús dice: "Y no temáis a los
que matan el cuerpo, mas el alma no pueden
matar; temed más bien a aquel que puede destruir
el alma y el cuerpo en el infierno" (Mateo
10:28). La destrucción del cuerpo tomará sólo un
momento; sin embargo, la destrucción del alma va
a continuar por toda la eternidad--sin
terminar. En otro pasaje, Jesús nos advierte:
"Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de
caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es
que se pierda uno de tus miembros, y no que todo
tu cuerpo sea echado al infierno" (Mateo 5:29).
Sería mejor perder uno o dos ojos que sufrir en
las llamas del fuego para siempre. Sería mejor
ver el cielo con un ojo que ver el infierno con
dos.
Segundo,
el infierno no es el sepulcro. Muchos
predicadores están enseñando que el infierno es
sólo el sepulcro. En otras palabras dicen que
después de nuestra muerte, no hay nada más. Si
esto fuera cierto, entonces podríamos participar
en los deleites del mundo, porque mañana vamos a
morir y nada más. Se puede vivir en cualquier
forma, porque, según ellos, no hay infierno.
No vamos a ser castigados por nuestros pecados.
Esta idea es nada más que un sueño de los
hombres.
Ahora bien, ¿Quiénes serán echados en el
infierno?
1.
Los malos van a
tener parte en el lago de fuego.
Apocalipsis 21:8 dice: "Pero los cobardes e
incrédulos, los abominables y homicidas, los
fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos
los mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda." El infierno no tendrá compartimientos
para cada clase de pecador. Los no creyentes
estarán juntos con los homicidas y los
fornicarios. Todos los pecadores van a sufrir
juntos. Algunos dicen que no quieren tener
nada que ver con la iglesia porque hay muchos
hipócritas. Pero para mi sería mejor tener
parte de la iglesia donde hay algunos hipócritas
que vivir con ellos por toda la eternidad.
2.
La mayoría de la
gente que ha vivido desde Adán estará en el
infierno. Jesús declara: "Entrad por
la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y
espacioso el camino que lleva a la perdición, y
muchos son los que entran por ella; porque
estrecha es la puerta, y angosto el camino que
lleva la vida, y pocos son los que la hallan"
(Mateo 7:13,14).
3. Los
falsos
predicadores van a estar en el infierno.
Apocalipsis 19:20 dice: "Y la bestia fue
apresada, y con ella el falso profeta que había
hecho delante de ella las señales con las cuales
había engañado a los que recibieron la marca de
la bestia, y habían adorado su imagen. Estos
dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de
fuego que arde con azufre." Muchos predicadores
hoy en día no están predicando la Biblia, sino
sus propias ideas. Muchos falsos predicadores
van a freír en las llamas del fuego. Por eso,
los falsos predicadores deben gozar con el
dinero que han ganado por predicar sus falsas
doctrinas y por engañar a mucha gente. Por las
falsas doctrinas de ellos muchas personas van a
perder sus almas.
4.
Las personas que
no obedecen el evangelio irán al infierno.
El apóstol Pablo dice: "Y a vosotros que sois
atribulados, daros reposo con nosotros, cuando
se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con
los ángeles de poder, en llama de fuego, para
dar retribución a los que no conocieron a Dios,
ni obedecen al evangelio de nuestro Señor
Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna
perdición, excluidos de la presencia del Señor y
de la gloria de su poder" (2 Tesalonicenses
1:7-9). Jesús dejó las riquezas del cielo y
vino a este mundo y sufrió y murió en la cruz
del calvario para darnos la oportunidad de ser
salvos. Si rechazamos el evangelio de Cristo,
entonces no será posible escapar del lago de
fuego (Hebreos 2:3,4). Muchas personas estarán
perdidas solamente porque no obedecen la palabra
de Dios. Ellos estarán en el infierno, no
porque eran homicidas, mentirosos, o
fornicarios, sino porque no querían obedecer el
evangelio de Cristo.
5.
Los cristianos
que no usan sus oportunidades para ayudar a
otros estarán en el infierno (Lea
Mateo 25:41‑46). Tenemos que apoyar las
necesidades de los pobres. Toda la iglesia
puede ayudar a los cristianos pobres.
Individualmente, podemos ayudar a los pobres del
mundo. El lago de fuego será lleno de las
personas que siempre piensan de ellas mismas.
El Infierno es un lugar de sufrimiento
Las
personas que van al infierno van a sufrir mucho.
La Biblia dice: Y el diablo que los engañaba fue
lanzado en el lago de fuego y azufre, donde
estaban la bestia y el falso profeta; y serán
atormentados día y noche por los siglos de los
siglos. . . . y el humo de su tormento sube por
los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de
día ni de noche los que adoran a la bestia y a
su imagen, ni nadie que reciba la marca de su
nombre" (Apocalipsis 20:10; 14:11). El infierno
será por 24 horas cada día. Los que están en ese
lugar nunca van a tener reposo, sino castigo
constantemente. Ellos van a sufrir todos los
días y todas las noches por toda la eternidad.
Jesús profetiza: "Y los echarán en el horno de
fuego; allí será el lloro y el crujir de
dientes" (Mateo 13:42). La gente estará
llorando por su miseria. Estará sonando o
crujiendo sus dientes por su pena. Los
sufrimientos de este lugar será más horrible de
lo que podemos entender.
El Infierno es Para Siempre
El fuego
del infierno nunca será apagado. Juan el
bautista dice: "Su aventador está en su mano, y
limpiará su era; y recogerá su trigo en el
granero, y quemará la paja en fuego que nunca se
apagará" (Mateo 3:12). Tres veces en Marcos
9:43-47, al describir el infierno, Jesús dice
que el fuego "no puede ser apagado, donde el
gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se
apaga." Cuando venga Jesús, él va a salvar a
los justos en el cielo, pero los malos serán
puestos en el infierno. Los malos en el
infierno nunca van a morir. Ellos van a
continuar viviendo aunque tendrán los deseos de
morir. Ellos querrán morir, pero no podrán.
Jesús dice: "E irán éstos al castigo eterno, y
los justos a la vida eterna" (Mateo 25:46). Los
justos van a vivir con Cristo por una eternidad
de gozo. Los malos, también, van a vivir con
Satanás por una eternidad de miseria. Algunos
piensan que el cielo será por la eternidad pero
que no habrá castigo; no habrá un infierno.
Sin embargo, Jesús usó la misma palabra (griego-
aionios) para describir los dos lugares. "E
irán éstos al castigo eterno [aionios] y los
justos a la vida eterna [aionios]" (Mateo
25:46). Si los justos vivirán para siempre en el
cielo, entonces los injustos vivirán para
siempre en el infierno.
Conclusión
Hoy, si
el infierno no es real, pues la Biblia no es
real. Según la Biblia el infierno será por toda
la eternidad, pero no hay que ir a este lugar.
Dios no quiere que nadie vaya al infierno. Por
esta razón, Jesús murió por nosotros. Dice
Romanos 5:8,9: "Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. Pues mucho más,
estando ya justificados en su sangre, por él
seremos salvos de la ira." Jesús nos da la
oportunidad para escapar la ira de Dios. El
derramó su sangre para que tengamos la
salvación. Dios hizo su parte, y ahora tenemos
que hacer la nuestra. Si no es cristiano usted,
tiene que creer en el evangelio (Marcos
16:15,16), Arrepentirse de sus pecados (Hechos
17:30), Confesar su fe en Cristo (Romanos
10:9,10) y Bautizarse para perdón de pecados
(Hechos 2:38). Si usted es un cristiano pero le
ha abandonado a Jesús, tiene que reconciliarse
con el Señor por medio del arrepentimiento de
sus pecados y confesión de los pecados a Dios.
Si vamos
al infierno, será porque es nuestra preferencia
y no porque Dios nos ha forzado. La Biblia
dice que Dios no quiere que "ninguno perezca,
sino que todos procedan al arrepentimiento" (2
Pedro 3:9). —Por Tony Melton
1 Corintios 12:17-31
V.17
Si todo
nuestro cuerpo fue los ojos, ¿Cómo podemos oír?
Si todo el cuerpo sólo consiste de oídos ¿Cómo
podemos oler? Los oídos son importantes pero
ellos no pueden ver. Los ojos son importantes
pero no pueden oler. La conclusión de Pablo era
que todos los miembros de la iglesia son de sumo
importancia.
Tal vez,
yo no pueda hacer lo que usted hace; o quizá
usted no pueda hacer todo que hago. Las manos
no pueden caminar como los pies y los pies no
pueden llevar cosas como las manos. Sin
embargo, todas partes son importantes para la
buena función del cuerpo.
Según el
contexto, muchos de los corintios querían hablar
en otras lenguas, o sea, ellos estaban exaltando
una parte del cuerpo. En capítulo 14, Pablo
empezó el estudio enseñando que era más
importante profetizar que hablar en otro idioma
(1 Co.14:1-3). En adición, Pablo dijo: “Doy
gracias a Dios que hablo en lenguas más que
todos vosotros; pero en la iglesia prefiero
hablar cinco palabras con mi entendimiento, para
enseñar también a otros, que diez mil palabras
en lengua desconocida” (1 Co.14:18,19).
V.18
Dios nos
ponía en la posición del cuerpo como Él quiere.
Por eso, debemos trabajar y hacer lo mejor en la
posición donde Dios nos puso. (Compare Versos
11,18 y 28). En el caso del primer siglo, Dios
ponía a los cristianos con ciertos dones.
Entonces ellos debían haber usado el don que han
recibido de Dios.
V.19, 20
Si la
iglesia fue compuesta de un sólo miembro, ¿cómo
podría funcionar bien? No podría cumplir su
misión en el mundo, porque cada miembro es
necesario para la buena operación del cuerpo.
Hay un cuerpo (iglesia) pero consiste de muchos
miembros.
Si todos
los cristianos de Corinto hablaron en una lengua
desconocido, entonces la iglesia no podía crecer
como Dios quería. Los dones eran para el
mejoramiento de la iglesia, no para satisfacer
el orgullo de los miembros. 1 Corintios 12:7—
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del
Espíritu para provecho”. Era para el provecho
de todos los cristianos.
Aunque
la iglesia consiste de muchos miembros y cada
miembro tiene su habilidad. Algo que es cierto
es que existe sólo un cuerpo o iglesia
verdadera.
V. 21
La idea
aquí es que un cristiano no debe menospreciar a
los demás miembros, porque cada miembro es
necesario. No debemos pensar, ni decir, que un
miembro no es esencial.
En el
primer siglo cuando ellos tenían los dones
milagrosos cada don era importante. La persona
que hablaba en otro idioma no era más importante
que la persona que profetizaba. Todos los dones
eran necesarios para la edificación de la
iglesia del Señor.
V. 22-25
Todos
los miembros tienen su propia función
(v.28-30). Los corintios debían tratar de
procurar los dones mejores. Sin Embargo, Pablo
quería mostrarles un camino que era más
excelente. Un camino que era más importante que
los dones milagrosos—el camino de amor.
El
corazón no es fuerte como la mano y los pulmones
no son duros como los pies. Sin embargo, los
pulmones y el corazón son miembros
indispensables. "Son más necesarios".
En la
iglesia, hay miembros que nos parecen menos
dignos, menos decorosos y más débiles.
Hay
otros hermanos más decorosos y fuertes. Dios
ordenó o arregló la iglesia con las dos clases.
Los hermanos más capaces tienen la
responsabilidad de apoyar a los más débiles. En
esta forma, podemos evitar la desavenencia o
desunión. Es la manera que Dios ha escogido para
guardar la unidad en la iglesia. Los miembros
grandes y pequeños son importantes y esenciales.
El
cuerpo no puede funcionar sin los órganos
débiles y los débiles no pueden sobrevivir sin
el apoyo de los órganos fuertes. Dios quiere
que cada parte del cuerpo se preocupe por las
otras. Los hermanos más preparados tienen la
responsabilidad de apoyar a los que de menos
capacidad.
V.26
Si un
cristiano está sufriendo, todo el cuerpo debe
sufrir. Cuando tenemos dolor en un dedo, todo el
cuerpo sufre. Debemos sentir los problemas, las
necesidades y las bendiciones de otros
miembros. Si un miembro recibe honra, no
debemos estar celosos, porque nosotros mismos no
la recibimos personalmente. No debemos tener
envidia hacia un hermano que ha recibido algo
bueno, porque envidiar a otro es pecado.
V.27, 28
Cada
cristiano es miembro en el cuerpo de Cristo.
Tenemos funciones distintas. Dios ha puesto
cada cristiano en la iglesia. Los corintios
pensaban que el don más importante era hablar en
lenguas.
Aquí
Pablo les mostró los dones más importantes.
Primeramente, Dios puso a los apóstoles en la
iglesia. Los apóstoles eran hombres más grandes
en la iglesia. Ellos andaban y hablaban con
Jesús. Los profetas del Nuevo Testamento eran
hombres grandes en la iglesia porque recibían
revelaciones directamente del Espíritu Santo.
Terceramente, los maestros enseñaban lo que fue
revelado a los profetas. Note, el don de
lenguas fue el último, posiblemente, porque
tuviera menos importancia.
V.29-31
La
iglesia necesita cada miembro para funcionar
correctamente. Cada miembro tiene que hacer su
parte para que el cuerpo funcione bien. Todos
los corintios querían hablar en otra lengua,
pero este don no era el mejor. Pablo quería que
ellos procuraran lo mejor. Él les dijo en 1
Corintios 14:1, "sobre todo profeticéis". —Por
Tony Melton
Si Dios Es por Nosotros
¿Quién Contra Nosotros?
¿A
escuchado usted a alguien que le está exigiendo
protección a Dios, pero esta persona no está
haciendo nada para agradar a Dios? Unas
personas llegan al grado de frustrarse, porque
leen estos textos que hablan de la misericordia
de Dios, de la bondad de Dios, de la protección
que Dios ofrece y de su gran amor para con los
hombres, pero no quieren oír lo que Dios exige,
que manda, o el castigo que él tiene preparado
si no le servimos.
Dios
exige obediencia.
Dios,
primeramente nos dejó el ejemplo de Su hijo
Jesús (Filipenses 2:8).
Cristo
dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos"
(Juan 14:15).
En la
parábola de los dos hijos aprendemos que Dios
exige obediencia (Mt. 21:28-32).
Pero
muchos obedecen cosas extrañas y no se les
tomará en cuenta (Lc. 7:21-23).
Dios
exige perseverancia.
La
parábola de LAS DIEZ VIRGENES nos enseñan que si
no perseveramos debidamente pereceremos
en la venida de nuestro Señor Jesucristo (Mt.
25:1-13).
También,
el Señor nos enseña por medio de la parábola de
"EL SIERVO VIGILANTE" qué tan importante es
que después de obedecer al evangelio de nuestro
Señor Jesús, nos quedemos siempre fieles,
perseverando en Su palabra para que no nos
sorprenda Su justo juicio (Lc.12:35-40).
Dios
promete guardarnos.
Cuando
obedecemos al Señor y le seguimos fieles,
entonces sí, promete guardarnos. El es poderoso
para hacerlo, más poderoso que cualquier cosa
existente. Pero primero es la obediencia y
perseverancia (1P. 3:11-13).
Cuando
el pueblo de Israel seguía el consejo de Dios,
no había nación que lo derrotara. Nadie podía
contra ellos cuando Dios estaba con ellos. Los
judíos podían decir con toda firmeza "si Dios es
con nosotros, quién contra nosotros". Ahora
también, aunque ya no tenemos una lucha con
armas literales, contra personas, Dios promete
guardarnos espiritualmente. Dios promete
escucharnos en nuestras oraciones, y él promete
guardarnos del enemigo.
Es
verdad que Dios bendice a todas las personas,
porque él dice que hace llover sobre justo e
injustos. Generalmente, el Señor nos bendice a
todos, pero a Sus hijos les promete, además de
bendecirlos, guardarles y también escuchar sus
oraciones (Jn. 9:31).
No hay
duda que la persona que se deja guiar de Dios,
le irá bien en esta vida y en la venidera.
Adelante entonces, a obedecer el verdadero
evangelio de nuestro Señor Jesús y a perseverar
en él toda la vida. —Por Adrián
Torres