El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

      Julio y Agosto  2008           
(Versión del Internet)

 

EL PECADO

¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

1Corintios 11:17-34

 

            

 

 

 

 

EL PECADO

Era por causa del pecado que Dios envió a su Hijo a sufrir y morir. El infierno, también, es la consecuencia del pecado. Dios lo creó para contener a los pecadores. En esta lección, examinaremos el significado de la palabra "pecado", ver lo que Dios piensa acerca de  él y aprender quien es un pecador.  Es un tema importante para todos porque si no entendemos lo que es pecado, ¿cómo podemos escapar de sus consecuencias?

¿QUÉ ES EL PECADO?

El pecado es un rechazo personal de ser gobernado por algunas leyes de Dios; es la voluntad humana en contra de la voluntad divina.  El pecado es la tendencia del hombre de ponerse a sí mismo por encima de Dios y de los demás. En palabras sencillas el pecado es poner nuestra propia voluntad por encima de la voluntad de Dios.

Más específicamente, el pecado es una violación de la ley de Dios.  1 Juan 3:4 enseña que "todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley; y el pecado es infracción de la ley" (versión Las Américas). Vamos a ver un ejemplo de una infracción de la ley antigua de Dios:

(1) La ley de guardar el día de reposo — Éxodo 31:14.

(2) La ley de guardar el día de reposo violada — Números 15:32.

(3) La consecuencia de la violación (la muerte) ‑ Números 15:36.

El pecado, también, es un fracaso de hacer la ley de Dios (Santiago 4:17). Un hombre dijo: "Si me pierdo, no será por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho".  El pecado no es sólo hacer lo malo, sino también es fracasar en hacer lo bueno.  En otras palabras, solamente porque no hacemos malas obras no significa que hacemos las buenas.  Muchas personas piensan así: "Yo no miento, ni robo, ni hablo mal y ni mato, entonces soy bueno".  Esto es un buen testimonio, pero ¿qué están haciendo estas personas? 0+0+0+0+0+0=0.  La suma de muchos ceros es  siempre cero. Una muñeca no hace nada malo, pero tampoco nada bueno. Muchos estarán condenados por no hacer lo bueno (Mateo 25:45,24‑30).  Ahora bien, hemos visto dos tipos de pecado: (1) El pecado de comisión que significa hacer lo malo y (2) el pecado de omisión que quiere decir no hacer lo bueno.

¿ES PECAR ALGO MUY SERIO PARA DIOS? 

La única forma para determinar los pensamientos de Dios acerca del pecado es meditar en las consecuencias que trae el pecado.

Una de las consecuencias de pecado, es el sufrimiento aquí en la tierra. El pecado de Adán y Eva causó mucho sufrimiento para toda la raza humana (Génesis 3:16‑19).  Las enfermedades, la miseria y la muerte son consecuencias del pecado.  Cuando vemos a personas con retrasos mentales, y las con sus cuerpos deformados, con estómagos hinchados por hambre y otras con sus cuerpos demacrados, muriendo del SIDA, sabemos que todas estas cosas son resultados del pecado. Cuando miramos a los ancianos con sus cuerpos doblados que ya no caminan, sino están pegados a la cama, sabemos que es el resultado de pecado.

Otro resultado del pecado fue la crucifixión de Jesucristo. Jesús pagó el precio más alto posible para librarnos del pecado (Isaías 53:4,5).  Hoy día, el precio más alto por cometer un crimen es la pena de muerte. Podemos ver los pensamientos de Dios acerca del pecado en la muerte de Jesús. (Jesús no quería morir Mateo 26:37‑39,42). La muerte de Jesús fue la única solución para salvarnos de nuestros pecados.  Este acto nos muestra que Dios tiene mucho aborrecimiento y odio por el pecado y Él ve el pecado como algo grave y muy grotesco.  El hecho que Jesucristo tuvo que morir, nos debe enseñar la seriedad de pecar.

Otra consecuencia que nos muestra los pensamientos de Dios acerca del pecado es el castigo después de la muerte.  Algunos dicen que Dios no le va a castigar a nadie después de la muerte. Pero Jesús dice: "Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; si, os digo, a éste temed" (Lucas 12:4,5).  Los hombres solamente pueden matar el cuerpo físico, pero Dios puede hacer las dos cosas: quitar la vida y echarnos en el infierno. Seguramente, hay algo mucho peor que la muerte física.

Cinco minutos después de su muerte, el pecador se va a encontrar en el estado que se menciona en Lucas 16:19‑24.  Cuando el espíritu del pecador sale de su cuerpo, entra al tormento o castigo. El hades es el lugar donde los pecadores esperan el día del juicio.  Después del día del juicio el pecador será lanzado en el lago de fuego (Apocalipsis. 20:11‑15).  Será un castigo para siempre (Apocalipsis 14:9‑11). Jesús vino a este mundo y murió para salvarnos de la ira de Dios (Romanos 5:8‑10). Dios aborrece el pecado y un día va a castigar a los pecadores por toda la eternidad.

¿QUIÉN ES UN PECADOR?

Para contestar esta pregunta de la mejor forma, vamos a ponerla en la negativa primero: ¿Quién no es un pecador?  Un infante no es un pecador como algunos dicen.  Los niños no nacen en pecados, ni son pequeños pecadores.  Jesús no tenía la idea de que los niños eran pecadores.  Dice: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mateo 19:14).  ¿Cómo pueden ser pecadores?  Los que están en el reino son limpios (sin pecado).  También, Zacarías 12:1 dice que Dios "forma el espíritu del hombre dentro de él".  ¿Forma Dios un espíritu pecaminoso en los niños?  El hombre no nace con un espíritu inmundo.  Según 1 Juan 3:4, el pecado es una violación de la ley de Dios, pero, ¿cómo puede un infante violar la ley de Dios antes de nacer?

¿Quién es un pecador?  Es una persona responsable que ha llegado a una etapa cuando entiende lo que es correcto y lo que no es.  Ellos pueden decidir hacer la voluntad de Dios o no.  Cuando una persona responsable empieza a pecar, la tranquilidad de la niñez, ya no está con ella.  Como adultos, reconocemos el bien y el mal.  La Biblia dice que todas las personas responsables son pecadores (Romanos 3:23; Romanos 3:9,10; 1 Juan 1:10).  Un mal pensamiento puede ser un pecado (Mateo 5:28). Una mentira es pecado; decir una mala palabra es pecado. Robar una pequeña cosa que no vale más que 10 centavos es pecado. Todos hemos pecado y por eso, necesitamos la misericordia de Dios.  Si usted ha pecado por cinco años y comete un pecado diariamente serían 1825 pecados. En 10 anos serían 3650 pecados.  Entonces, tiene que darse cuenta de todos estos pecados.

APLICACIÓN DE ESTAS VERDADES

Solamente la sangre de Jesús puede limpiarnos del pecado.  ¿Cómo se puede alcanzar esta sangre? Por medio del Nuevo Testamento que está confirmado con la sangre de Jesús.  El Nuevo Testamento contiene el plan de salvación para los pecadores. Uno tendrá que tomar los siguientes pasos para tener el perdón de sus pecados: Oír la palabra de Dios (Romanos 10:17); creer en el evangelio (Marcos 16:15,16); arrepentirse (Lucas 13:3); confesar a Cristo (Romanos 10:9,10); bautizarse para perdón de los pecados (Hechos 2:38). —Tony Melton

 

 

¿QUÉ DEBO HACER

PARA SER SALVO?

Esta no es solamente la pregunta más importante que hombre alguno ha hecho, sino también la más seria.  Es tan seria, porque si contestamos mal esta pregunta podemos perder nuestras almas para siempre. 

Siendo tan importante esta pregunta,  la Biblia es la única fuente de información que usaremos para contestarla.  En el libro de los Hechos encontramos tres veces esta pregunta y tres contestaciones diferentes cada vez.

Primero, el carcelero de Hechos 16:25-34

El carcelero hizo la pregunta: "¿Qué debo hacer para ser salvo?" (Hechos 16:30).

La respuesta: Tenía que CREER en el Señor Jesucristo (Hechos 16:30,31).  Cristo mismo destaca la importancia de creer cuando dice: "Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24).  Aunque el carcelero tenía que creer, eso no fue suficiente.  No fue hasta después de su bautismo que la Escritura dice, "y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios" (Hechos 16:34).  Para ser salvos, necesitamos tener creencia o "fe que obra por el amor" (Gálatas 5:6).  El carcelero tenía esta clase de creencia, ya que se bautizó.

La respuesta: Tenía que BAUTIZARSE.  Algunos creen que en el momento que Pablo y Silas le dijeron que creyera, el carcelero fue salvo.  Pero "la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios" (Romanos 10:17).  ¿Cómo podría haber creído el carcelero sin haber oído la palabra de Dios?  No fue hasta después de decirles que creyeran, que la palabra dice: "Les hablaron la palabra del Señor" (Hechos 16:32), o sea, le explicaron concretamente lo que debía hacer para ser salvo, "y en seguida SE BAUTIZÓ él con todos los suyos" (Hechos 16:33).  La creencia que salva siempre incluye el bautismo.

Segundo, Los Tres Mil judíos (Lea Hechos 2:36-41)

Después del discurso de Pedro, la gente en el día de Pentecostés reconoció su condición pecaminosa y preguntó a Pedro y a los apóstoles, "¿Qué  haremos" para ser salvos? (Hechos 2:37).

La Respuesta: Tenían que ARREPENTIRSE (Hechos 2:38). Pedro dice: "Arrepentíos... para perdón de los pecados".

Ellos "se compungieron de corazón" o sea sintieron remordimiento y tristeza por el pecado cometido.  Pero estar triste no era suficiente.  Era necesario que esta tristeza produjera arrepentimiento (2 Corintios 7:10).   ¿Qué es el arrepentimiento?  El verdadero arrepentimiento incluye un cambio de actitud, o de intención; es la decisión de dejar lo malo y hacer lo bueno. Para acercarnos a Dios, el arrepentimiento está tan vigente hoy como en el día de Pentecostés.  Dios "ahora manda a todos los hombre en todo lugar que se arrepientan" (Hechos 17:30).

La Repuesta: Tenían que BAUTIZARSE (Hechos 2:38).  Como el arrepentimiento, el bautismo todavía es esencial para nosotros; no podemos prescindir del bautismo para ser salvos.

¿Qué es el bautismo?  "Bautismo" viene de la palabra griega baptizo que significa "inmersión, sumersión".  Así mismo, es una sepultura en agua y no un rociamiento.  Colosenses 2:12 afirma esto cuando dice que somos "sepultados con él en el bautismo".

Hechos 2:41 relata que ese día de Pentecostés "como tres mil personas fueron bautizadas".  ¿Para qué?  "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38).  Hoy día quieren hacer caso omiso del bautismo, pero como 1 Pedro 3:21 dice,  el bautismo "ahora nos salva".

Tercero, SAULO DE TARSO (Lea Hechos 9:1-8)

Cuando Saulo oyó la voz de Jesús, preguntó: "¿Qué quieres que haga" para ser salvo? (Hechos 9:6).  Jesús encargó a Ananías la responsabilidad de llevar la respuesta de lo que debía hacer Saulo.

No tenía que pedir perdón a Dios a través de una oración.  Saulo había orado ya tres días (Hechos 9:11).  Sin embargo, Ananías no le dijo que siguiera orando al Señor, pidiendo perdón hasta que fuera salvo.  Eso es porque la oración es una de los privilegios de un hijo de Dios (1 Pedro 3:12), y no puede salvar al pecador.

La Respuesta: Tenía que levantarse y BAUTIZARSE para lavar sus pecados (Hechos 22:16).

Muchas personas piensan erróneamente que Saulo fue perdonado de sus pecados en el momento que Jesús se le apareció en el camino a Damasco, pero según Saulo no fue así.  Cuando él relató ante los judíos de Jerusalén el episodio de su conversión explica que Ananías le dijo: "Ahora, pues, ¿por qué te detienes?  Levántate y bautízate, y lava tus pecados" (Hch.22:16).  Obviamente Saulo no habría tenido pecados para lavar si hubiera sido perdonado de ellos en el camino a Damasco.  Cuando recibió esa orden del mensajero de Dios, "levantándose, fue bautizado" (Hechos 9:18).

Note en estos casos, las personas fueron bautizadas en el mismo día que escucharon la palabra de Dios.  No esperaron un año, seis meses, ni siquiera una semana para ser bautizados.  Se bautizaron el mismo día aunque es contrario a la práctica de muchas iglesias modernas.

¿POR QUÉ TENEMOS TRES RESPUESTAS DIFERENTES A ESTA PREGUNTA?

Hemos visto tres contestaciones diferentes a la pregunta: "¿Qué debo hacer para ser salvo?"  El carcelero tenía que creer y bautizarse; los pecadores en el día de Pentecostés tenían que arrepentirse y ser bautizados; Saulo de Tarso tenía que levantarse y bautizarse.  ¿Por qué existe poca variación en las respuestas?  Es porque cada uno de estos pecadores se encontraba en diferentes lugares del camino a la salvación.

Para ilustrar este punto, supongamos que usted viaja del lugar A al lugar D.  Cuando inicia su viaje, usted pregunta a algunas personas, ¿Qué tan lejos está el lugar D?  Ellos responden "30 kilómetros".  Cuando usted llega al lugar B, usted pregunta de nuevo, "¿Qué tan lejos está el lugar D?”  Ellos responden "20 kilómetros".  Cuando llega al lugar C,  usted hace la misma pregunta y responden, "10 kilómetros".  ¿Por qué le dan diferentes contestaciones a la misma pregunta?  Simplemente, porque usted se encuentra en diferentes lugares del camino. 

 

 0                       10 kms                    20 kms           30 kms 

 A                         B                            C                        D

 

En cada uno de los casos que hemos visto, ellos se encontraban en distintos lugares del camino a la salvación.  El carcelero era un pagano, por eso le dijeron que creyera.  Los del día de Pentecostés ya eran creyentes, por eso, Pedro les dijo que se arrepintieran.  Saulo era un creyente arrepentido; por eso, le dijo Ananías que se bautizara.  Entonces la respuesta a la pregunta "¿qué debo hacer para ser salvo?" es (1) creer, (2) arrepentirse, (3) confesar Hechos 8:37; Romanos 10:9,10 y (4) bautizarse.  ¡ESTA ES LA RESPUESTA!  Paul Melton

 

1Corintios 11:17-34

En la primera parte de este capítulo Pablo escribió: “Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué”.  Podemos ver que Pablo les estaba alabando a los corintios, pero en versículo 17, él cambió su forma de hablar.  Él les dijo: “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor”. 

En este texto, Pablo quería corregir los abusos en la cena del Señor.  Primero, Pablo mostró los abusos en la cena, y después los corrigió, y concluyó, enseñando el resultado de los abusos en la cena.

V.17

Las reuniones de los corintios no eran para lo mejor, sino lo peor.  No se congregaban para lo bueno, sino para lo malo.  Las reuniones les hacían daño en vez de producir edificación. En otras palabras, las reuniones de ellos estaban causando daño entre los hermanos.  Por eso, Pablo no podía alabarles. 

V.18

Pablo dijo: “cuando os reunís como iglesia”.  Aunque la iglesia en Corinto tenía muchos problemas espirituales, ella se reunía como iglesia.  Hoy día, muchas iglesias dividen en varias clases para Escuela Dominical, una práctica que no existe en la Biblia.  Una práctica que ha causado división entre hermanos.

Había divisiones entre los hermanos en Corinto.  En la margen de la versión las Américas dice: "Cismas" en lugar de “las divisiones”.  La palabra “Cisma” significa “separación entre los miembros de una religión; discordia; desacuerdo”. Thayer escribió en su lexicón: “1) desgarrón 2) metafóricamente una división, disensión”.  En Corinto había divisiones en la mente de los hermanos, pero, todavía no han formado otras congregaciones. 

"En parte lo creo".  Esta frase puede significar dos ideas. 1) Pablo creía que una parte de la congregación estaba dividida. 2) Pablo creía en parte o hasta cierto punto la congregación estaba dividida. La Versión Popular dice: "En parte creo que esto es verdad".  La Nueva Versión Internacional dice: "hasta cierto punto lo creo".  Me parece que la primera interpretación es correcta, porque en la iglesia en Corinto aunque algunos estaban siguiente hombres, había siempre algunos hermanos que estaban siguiendo a Cristo según 1 Corintios 1:12.  También, el próximo versículo dice que algunos era aprobados.

V.19 

En realidad una de las mejores formas de identificar los cristianos fieles es por medio de una división.  Aunque la división es una tragedia en la familia de Dios y es una causa de fuerte angustia y tristeza, nos muestra quienes son los hermanos que quieren hacer la voluntad de Dios y los que no quieren. De las divisiones y disensiones, los que son aprobados de Dios se hacen manifestados.

La palabra “disensiones” es traducida de la palabra griega “hairesis” la cual significa “disensiones, levantando de varias opiniones y propósitos" (Thayer 139).  Mckibben dice de la misma palabra: “secta, herejía, partido, agrupación”.

La palabra griega “dokimos” traducida “aprobados” quiere decir: “aceptado, especialmente de monedas y metales. . . entonces universalmente comprobado, examinado: en el NT,  uno, quien es de fe comprobada y integridad" (Thayer 1384). Las divisiones muestra a los que están aprobados antes Dios.

La Nueva Versión Internacional dice: “Sin duda, tiene que haber grupos sectarios entre ustedes, para que se demuestre quiénes cuentan con la aprobación de Dios”.

V.20

Las reuniones de los corintios no eran para comer la cena. Debían haber sido para comerla, pero no era así.  Cuando Pablo se reunió con la iglesia en Troas, los discípulos se reunían para partir el pan o participar en la cena del Señor (Hechos 20:7).

Desgraciadamente, no era la cena del Señor que los corintios comían.  Lo que estaban comiendo no tenía nada que ver con la cena del Señor.

V. 21

"Se adelante [prolambanō] a tomar" quiere decir “tomar antes” (Thayer 4301).  Vincent dice: "tomar antes del otro. No esperan la venida de los pobres para que participen (Estudio de Las Palabras del Nuevo Testament Pág.242).  McKibben dice: "tomo antes, me anticipo a tomar."  La Versión Hispano América ". . . cada uno se anticipa a tomar su propia cena. . ."  NVI— ". . . cada uno se adelanta a tomar su cena sin esperar a nadie más". La misma palabra está en Marco 14:8 que dice: Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado [prolambanō] a ungir mi cuerpo para la sepultura”. El significado es hacer algo antemano.

Algunos de los cristianos en Corinto participaban en una fiesta (banquete) comiendo y bebiendo y los pobres que no tenían comida, no comían, sino se quedaban con hambre.  No era aun una comida común, o sea, no estaban compartiendo su comida o bebida.  No estaban comiendo la cena del Señor, sino su “propia cena”.

Algunos llegaban temprano y comían y se emborrachaban y algunos pobres llegaban más tarde y no tenían para comer.  

"Embriagarse" significa "ser emborrachado"(Thayer 3184). 

V.22

Cuando Pablo les preguntó a los corintios si no tenían casa en que podían comer, nos muestra que ellos estaban reuniéndose en otro lugar y no en sus hogares.  Por eso, es posible que tuvieran un edificio para reunirse.  Tal vez, la iglesia hubieran comprado una casa, hubieran alquilado una casa o posiblemente uno de los hermanos hubiera donado una casa para que la iglesia se reuniera.

Pablo no les condenaba por comer en la casa de reunión, sino por corromper la cena del Señor y por avergonzar a los hermanos pobres.  La actitud de ellos menospreciaba la iglesia del Señor.  Dios no estaba contento con esta perversión. Pablo tampoco estaba satisfecho y no podía alabarles.

V.23

Pablo no les alabó a los cristianos en Corinto, porque él ya les había enseñado la forma para observar la cena del Señor, pero ellos no practicaban su enseñanza. Entonces otra vez en este versículo, Pablo empezó a enseñar la forma correcta para observa la cena del Señor.

Jesús instituyó la cena después de comer la pascua con sus apóstoles y antes de ser entregado a los judíos por Judas Iscariote.

Jesús agarró el pan sin levadura, porque los judíos no podían tener levadura en sus casas durante la pascua (Éxodo 12:15).  Guitar la levadura simboliza guitar el pecado (1 Corintios 5:7).

La palabra "pan"  viene de una palabra griega “αρτον- arton” la cual es singular o sea está hablando de un solo pan.  Jesús tomó "un pan", no "los panes".  Esto es entendible porque el pan representa el cuerpo de Jesús y Él sólo tuvo un cuerpo. Cuando una iglesia trate de observar la cena del Señor usando muchos panes, entonces no representa nada y no es aceptable a Dios.

V.24

Jesús dio gracias por el pan y partió un pedazo, y como yo entiendo, lo comió. (Según Mateo 26:29, Jesús tomó el fruto de la vid. Entonces ordenó: "Tomad" y "comed".  Podemos ver que son mandamientos de Jesús.

El pan no es el cuerpo literalmente sino representa el cuerpo de Jesús.  Jesús lo dijo cuando estaba parado delante de los apóstoles.  Ellos sabían que no era realmente su cuerpo literal.

Entonces dijo: "esto es mi cuerpo que por vosotros es partido".  Jesucristo no estaba diciendo que el pan era partido por ellos, sino el cuerpo, aunque sabemos que ningún hueso fue quebrado en el cuerpo de Jesús (Juan 19:32-36).  Los huesos del cordero de la pascua tampoco fueron partidos.  ¿Qué significa "por vosotros es partido"?  El lexicón de Thayer 2806- "destruido como por una muerte violente".  El cuerpo fue golpeado y lastimado por nosotros y era una muerte violente y en esta forma era partido.

El pan tampoco es partido por nosotros.  En Hechos 20:7 dice: "reunidos los discípulos para partir el pan".  En 1 Corintios 10:16,17 dice: "El pan que partimos". 

Jesús dijo: "Haced esto en memoria de mí".  Hay que comer la cena en memoria de Jesucristo.  El hizo un gran sacrificio para nosotros, y él quiere que no lo olvidemos.

V.25

Jesús agarró la copa "después de haber cenado" o sea después de comer la pascua. En versículo 24, cuando Jesús tomó el pan, Él dijo: “esto es mi cuerpo” o sea, el pan representa mi cuerpo.  Cuando habló del fruto de la vid, Jesús dijo: “Esto es mi sangre” o sea, representa su sangre (Mt 26:28).  Ahora, con los mismos términos, el dijo: “Esta copa es el nuevo pacto” o sea, representa el nuevo pacto que fue ratificado o confirmado con la sangre de Jesús.

Entonces Jesús dijo: "haced esto".  En otras palabras, tenemos que hacer lo que Él hizo y es un orden o mandamiento y no es opcional.

V.26

Cuando participamos en la cena del Señor, anunciamos la muerte de Él.  Debemos hacerlo hasta que Él venga.  "Anunciáis” según Thayer 2605 significa: “anunciar, declarar, promulgar, haga conocido; proclamar públicamente, publicar. . . con la idea incluida de celebrar, elogiar, alabar abiertamente. . . 1 Co.11:26".  No estamos anunciando la resurrección de Jesús, aunque es muy indispensable.  No queremos nunca menospreciar la resurrección de Jesús, pero no observamos la cena para conmemorar la resurrección, porque la palabra de Dios dice: “la muerte del Señor anunciáis”.  Es un tiempo que dedicamos para recordar los sufrimientos y la muerte de Jesús por nosotros. 

Cada primer día de la semana (domingo), como los discípulos del primer siglo (Hechos 20:7), nosotros participamos de la cena del Señor recordando el mal tratamiento de Jesús para que nosotros podamos escapar la ira de nuestro Dios (Romanos 5:7-9). Y vamos a seguir anunciando la muerte de Jesús hasta que Él regrese para recoger a su iglesia.

V.27

Debemos tener mucho cuidado en la forma o la manera en que participamos de la cena del Señor.  Nuestro Dios no está diciendo que somos “dignos” para participar de la cena.  En realidad el cristiano con la actitud correcta no va a sentirse digno para participar en la cena del Señor, pero podemos participar en una forma digna.

La palabra “indignamente” es un adverbio (también en griego) que describe la forma en que participamos y no describe el carácter o la vida moral del participante.  Es cierto no debemos andar en pecado y participar en la cena del Señor, pero debemos arrepentirnos de nuestros pecados confesándolos a Dios y después podemos participar con una consciencia limpia.

Los corintios no pensaban en Jesucristo, sino en si mismo.  Cuando pensamos en los sufrimientos y la muerte de Jesús mientras tomar la cena, tomamos dignamente.

Si piensa en otra cosa, como que hará después el culto, no está tomando en una manera digna.  Si está jugando con su bebé o su nieto, no está comiendo la cena en una forma digna y usted "será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor".  Las personas que lo mataron a Jesús tampoco pensaron en Él y quien era.

V.28 

"Pruébese cada uno a si mismo".  Examínese a su motivo para comer la cena.  Debe preguntarse: “¿Era mi motivo de llenarme con comida o conmemorar la muerte del Señor?” Tenemos que examinar a nosotros mismos para ver si estamos concentrando en las aflicciones y la muerte de Jesucristo.  Hay que probar las meditaciones de su propio corazón y después se puede tomar la cena.

V.29

Si comemos sin conmemorar la muerte del Señor, traemos juicio o condenación sobre nosotros mismos.  Tomar la cena “indignamente” significa no “discernir el cuerpo” de Jesús.

La idea de la palabra “discernir” es distinguir entre el pan que representa el cuerpo de Jesús y una comida común.  Cuando Adán y Eva comieron el fruto prohibido en huerto de Edén, comieron condenación a si mismo.  Nosotros, cuando comemos la cena del Señor sin discernir el cuerpo de Jesús o comerla indignamente estamos comiendo condenación a nosotros mismos.  Es como comer veneno …

V.30

Cuando tomamos la cena indignamente, traemos el castigo de Dios sobre nosotros mismos.  Muchas personas han recibido el castigo de Dios participando en la cena indignamente.  Algunos están enfermos, débiles, y han muerto espiritualmente.

Algunos comentaristas dicen que las enfermedades, los debilitados y los muertos son resultados físicos.  Sin embargo, me parece algo espiritual porque la cena es espiritual.  Si es físico o espiritual, sabemos que afecta el bienestar de nuestra alma.  Entonces es una práctica muy peligro y puede mandarnos al infierno.

V.31

Para evitar la condenación de Dios, debemos examinar nuestro propio corazón cuando participamos en la cena.  Hay que meditar en Jesús y su muerte cuando se participa en la cena.

V.32

Dios nos castiga, no por placer, sino para salvarnos.  Para salvarnos de la condenación del mundo.  Dios no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (1 Pedro 3:9b).

V.33

Cuando nos juntamos para comer la cena, debemos compartir mutuamente entre todos los hermanos.  Debemos esperar los unos a los otros para que todos coman juntamente.  No debían comer en grupos, sino en un grupo o sea, como toda la iglesia junta.

V. 34

En la adoración de la iglesia, no debemos comer alimentos comunes.  La cena de Señor es algo espiritual y no una comida para satisfacer nuestro apetito carnal. ¿Estaba  diciendo Pablo que ellos no podían comer en la casa de reunión?  Si es así, entonces  Aquila y Priscila no podían comer en su propia casa, porque la iglesia estaba reuniendo en su casa (1 Corintios 16:19).  En realidad, Dios está prohibiendo comida durante la adoración de la iglesia. Pablo escribió: “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17)”.

Pablo iba a poner otras cosas acerca de la cena del Señor en orden cuando él llegara a Corinto.   Por Tony Melton