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El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

   Mayo y Junio  2007 
(Versión del Internet)

 

 MEJORANDO NUESTRO MATRIMONIO

1 Corintios 7:1-16

 

 

 

 

 

 

 

 

 MEJORANDO NUESTRO MATRIMONIO

Hoy día, muchos problemas existen en el hogar y por eso, el porcentaje del divorcio es muy alto.  El Problema de matrimonio, no solamente existe en el mundo, sino también en la iglesia.  Jesús les dijo a algunos hombres religiosos: “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”  (Mt.19:4-6). 

Dios quiere que los matrimonios sean permanentes sin separación—sin divorcio.  Vemos, por estas palabras de Jesús, que el matrimonio es un compromiso por toda la vida.  La palabra griega traducida “unir” (v.5) significa “pegar sobre, pegar a, se une muy cerca, adherirse, pegarse” (Thayer).  El hombre y la mujer se hacen una sola carne. (La mujer fue sacada literalmente del cuerpo del hombre en el principio, y el matrimonio los reúne de nuevo). 

Es una relación que nadie, ni nada debe separar.  En el mundo, la gente se casa un día y se divorcia el próximo, pero en el reino de Cristo la ley es muy estricta acerca del matrimonio. Los discípulos pensaban que la ley de Jesús era difícil.  Noten la reacción de ellos: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse” (Mt.19:9,10) 

Hoy día, la única razón por la cual un cristiano o cristiana puede divorciarse y casarse otra vez es si uno de los cónyuges es infiel y este derecho es solamente para la persona inocente (Mt.19:9).  Ya que nosotros, como hijos de Dios, no debemos divorciarnos, tenemos que aprender a vivir juntos en paz.  Podemos hacerlo cumpliendo con nuestra responsabilidad dada por Dios acerca de matrimonio.  En este estudio, veremos algunos principios que nos pueden ayudar en mejorar nuestro matrimonio.

Primero, veremos algunos principios bíblicos que el marido Cristiano puede hacer para mejorar su matrimonio.

El marido debe tratar de entender a su esposa: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 P. 3:7).

Primero, Pedro nos dice que el esposo debe vivir con su esposa “con sabiduría” (según conocimientos KJV).  La palabra griega traducida “sabiduría” según W.E. Vine significa “primeramente buscar para saber, una pesquisa, una investigación .. . . quiere decir en el N.T. conocimientos, especialmente de verdad espiritual (W.E. Vines Pág. 301).  Por el mandamiento de Dios, el marido tiene una responsabilidad activa en entender las necesidades de su esposa.

Marvin Vincent escribió:  “More con ella según conocimientos [significa] con un entendimiento inteligente de la naturaleza de la relación matrimonial” (Los Estudios de Palabras del N.T. Vol. 1).  Una versión dice: “Ustedes, esposos, continúen morando con ellas de igual manera de acuerdo con conocimientos . . . “.(T.N.M.).  La palabra griega gnosis (gnósis) en este pasaje significa “conocimientos espirituales, inteligencia, entendimiento, sabiduría”.  Entonces es mandamiento de Dios que vivamos con nuestras esposas según conocimientos y entendimientos espirituales.  No es nada fácil tener un matrimonio feliz.  (Alguien dice: “Tú tienes mucha suerte, porque tu matrimonio está feliz”.  ¡Sin embargo, un matrimonio feliz no es un resultado de un accidente!)  Es algo en que tenemos que luchar y dedicar nuestro tiempo.  ¡No es por suerte!  Si queremos un buen matrimonio, tenemos que luchar por él.  Como maridos tenemos que dedicar tiempo en aprender como nuestra esposa piensa. 

Es el deseo de Dios que los maridos luchen en entender a su mujer.  Nuestras esposas son diferentes a nosotros (hombres), no debemos tratarlas como si fueran varón. Dave Redick escribió: “Uno de los grandes errores que un marido puede cometer es tratar a su esposa como trata a un hombre.  Es la razón por la cual Dios exige que luchemos para entenderlas.  No es fácil, pero como maridos, tenemos que hacerlo (Cómo Quedarse Casado por Toda la Vida).  Debemos poner nuestra parte en entender las necesidades de ella.  Por ejemplo, el marido debe luchar para entender los fuertes deseos emocionales que tiene su esposa.  Una de las grandes causas de depresión entre las mujeres es la inseguridad en el matrimonio.  La mujer necesita una garantía constante del amor y cuidado de su esposo.   En realidad, ella necesita ser la persona más importante en la vida de él.

Si la esposa está insegura, entonces las inseguridades de ella   causan problemas sin fin en el hogar.  ¿Quién provoca la inseguridad en su esposa?  En casi todos los casos es el marido.  A veces, el marido pasa demasiado tiempo fuera del hogar.  Él no le da a su esposa la atención que necesita.  La esposa se hace insegura en la relación y ella piensa que su marido no quiere estar con ella.  Nuestro trabajo  es importante (El trabajo de un predicador es importante, pero si perdemos a nuestra familia en el proceso de salvar el mundo, hemos perdido demasiado.  La Biblia no exige que el marido cambie a su esposa, sino entenderla.  Debemos siempre recordar que el hombre y la mujer son diferentes.  Por eso, no debemos tratar de cambiar ni el uno ni el otro.  Debemos aceptarnos unos a otros y vivir juntos según conocimientos espirituales.

Ahora bien,  si el marido cristiano quiere mejorar su matrimonio,  debe “honrar” a su esposa  (1 P.3:7).

Mostrar honor es mostrar respeto.  Si honramos o respetamos a una persona, ponemos mucho interés en lo que la persona dice y  hace.  Si honramos a alguien, luchamos en agradecer a esa persona.  “Honrar” quiere decir reconocer como especial.  Honramos a nuestra esposa porque ella tiene mucho valor para nosotros.

Pablo escribió: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef.5:25).  ¿Podemos decir que amamos a nuestra esposa como Jesús ama a la iglesia?

Jesús sufrió por la iglesia y murió por ella.  ¿Estamos dispuestos a sufrir o morir por nuestra esposa?

En 1 Pedro 1:19, encontramos la palabra “precioso”.  Esta palabra viene de la misma raíz en griego que la palabra “honrar” en 1 Pedro 3:7.  En realidad, si honramos a nuestras esposas, ellas serán algo precioso para nosotros.

Cuando honramos a nuestras esposas, tomamos tiempo para hablar con ellas y escucharlas.

Una de las causas más grandes de la discordia matrimonial es la falta de comunicación. Es importante que el marido aparte tiempo todos los días para hablar y escuchar a su esposa. Será el tiempo más valioso que se puede usar.  A menudo hermanos (y predicadores) fracasan miserablemente en esta área, porque están fuera del hogar por demasiado tiempo (Esto puede causar un colapso en la comunicación).  ¿Qué quiere decir “comunicación con nuestras esposas”?  Quiere decir que dejamos a un lado nuestro libro o apagamos la tele, y darle toda nuestra atención.  En esta manera, le mostramos honor.  Es necesario que la esposa hable con su marido.  Toda la familia (tal vez los vecinos) cosechan un gran beneficio de este tiempo que usted pasa comunicándose con su esposa.

La comunicación en el matrimonio va a producir felicidad y paz en el hogar.  (Muchas veces las discusiones empiezan con la paralización de la comunicación.)  SOLAMENTE POR MEDIO DE LA COMUNICACIÓN CON NUESTRAS ESPOSAS PODEMOS ENTENDERLAS Y VIVIR CON ELLAS SABIAMENTE. 

Una gran diferencia entre la mujer y el hombre es la forma de comunicarse y a menudo causa un conflicto.   Por ejemplo, cuando el hombre llega a la casa, el quiere dejar los problemas del día atrás.  A él le gusta estar sólo para leer, escuchar las noticias del día o ver un partido de fútbol.  (Esto le ayuda a relajarse.)  La mujer, en cambio, llega a la casa con el gran deseo de compartir con su esposo.  Ella necesita descargar sus problemas y preocupaciones.

¡A veces, por eso, vienen los problemas!  El hombre le escucha y analiza los problemas.  Después él automáticamente le da a su esposa una solución lógica de sus problemas. Él le explica a ella lo que puede hacer para  resolverlos.  ¡Puede ser un error grande!  Las mujeres a menudo sólo quieren que su marido les escuche y sea entendible.  Las esposas sólo quieren que su marido les preste un oído y sea simpático con ellas. Generalmente, ella no desea una solución para sus problemas, porque la solución para ella es un esposo que la escucha.  Muchas veces, cuando un hombre trata de solucionar los problemas de su esposa, ella concluye en que no quiere escucharlo.  Que él quiere que ella se calle.  Entonces la tensión aumenta y el conflicto empieza.  Nosotros, como hombres, pensamos que si podemos resolver el problema, entonces ella se quedará satisfecha  y podemos regresar a nuestro libro o nuestro partido de fútbol.  Los maridos cristianos debemos luchar para entender a nuestras esposas, honrándolas  y comunicándonos con ellas.

Ahora, si deseamos un matrimonio mejor, entonces debemos reconocer que nuestras esposas son como un vaso frágil.  Pedro dijo: “. . . dando honor a la mujer como a vaso más frágil . . ..” (1 Pedro 3:7).  Ella debe ser tratada con ternura y suavidad.  Jamás debemos pedirle a nuestra esposa hacer el trabajo de un hombre.  Conozco a un hombre que siempre mandaba a su esposa a recoger repuestos para su trabajo y ella estaba constantemente asociada con otros hombres.  Un día, ella lo dejó a su marido por otro hombre.  Creo que él tiene una parte de culpa, porque siempre la animaba a hacer el trabajo del hombre.  Nuestra esposa es como un vaso frágil y no debemos empujarla en llevar el papel del varón.  Debemos tener cuidado en la carga que ponemos sobre nuestra esposa.

También, si queremos tener un matrimonio mejor, entonces tenemos que amar a nuestras esposas como a nosotros mismos.

La Biblia dice: “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.  Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” ( Ef.5:28,29).  El argumento de Pablo es que amemos  a nuestra esposa como amamos y cuidamos  nuestro propio cuerpo.  Él proclamó que nadie jamás odiaba su propia carne.  Nuestras esposas son parte de nosotros.  El Señor dijo: “los dos serán una sola carne” (Ef.5:31b). Porque somos una sola carne con nuestras esposas, debemos cuidarlas.

La palabra “cuidar” viene de una palabra griega que según Thayer significa: “querer con amor ternura,  provocar con cuidado ternura”.

Ahora bien, veremos lo que puede hacer la esposa para mejorar el matrimonio.

Ella puede mejorar  su matrimonio por ser una ayuda idónea.  Moisés escribió que Dios creó a una “ayuda idónea” para Adán (Génesis 2:18).   La versión Dios Habla Hoy dice así: “. . . Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él.”  Alguien dijo:  “Dios no tomó a la mujer de la cabeza del hombre para que ella le domine, ni de los pies del hombre para que él la pisotee, sino de la costilla, para que ella sea compañera y ayuda idónea para toda la vida”. La esposa puede ayudar a su marido a realizar su potencial total o ella le puede destruir.  Una buena mujer usualmente está a lado de un hombre exitoso.  El hombre no va a ser más grande de lo que su esposa le permite.  (Ella puede edificarlo y animarlo o puede desanimarlo y aplastar su espíritu.

La esposa debe estar siempre al lado de su marido apoyándole y dándole fuerza para seguir adelante. La afección más profunda que una mujer puede mostrarle a su marido es ayudarle en cumplir su deber con Cristo.

Segundo, la hermana puede mejorar el matrimonio por obedecer a su marido.

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador” (Ef.5:22,23).  La palabra griega traducida “sujetarse” (hupotasso) significa “sujetarse a sí misma, obedecer; someterse al control; someterse a la advertencia y consejo”.  La Biblia dice que la mujer debe obedecer a su marido como ella obedece al Señor (Efesios 5:22).  Después que Eva pecó en el huerto de Edén, Dios le dijo: “. . . . tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 1:16b).  En el principio, Dios puso al varón sobre la mujer (1 Corintios 11:3).

En Tito 2:4 y 5, Pablo manda que las ancianas “. . . enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”   La hermana está causando que la palabra de Dios sea blasfemada cuando no obedece a su marido.  Cuando las esposas cristianas son rebeldes en su hogar, la gente habla mal de la palabra de Dios.

Ahora noten los siguiente versículos: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor” (Colosenses 3:18);   “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos” (1 Pedro 3:1).  La cristiana debe obedecer a su marido incrédulo si él no le exige algo en contra de la voluntad de Dios.  Con su buena conducta, la cristiana puede convertirle a Cristo.

Tercero, si la hermana quiere mejorar su matrimonio debe criar a sus hijos y cuidar su casa. 

Dijo Pablo:  “y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.  Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia (1 Ti.2:14,15). Versión Popular dice: “Pero la mujer se salvará si cumple sus deberes como madre. . . “(v.15a).  J.R. Dummenlow escribió: “La mujer se salvará por guardar simplemente y fielmente su posición en la vida como esposa y madre” (Comentario de Coffman sobre 1 Timoteo).  La madre tiene una gran responsabilidad en quedarse en casa criando a sus hijos.  Pablo dice: “Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia”  (1 Timoteo 5:14).  Tener hijos y cuidar la casa no es muy popular para muchas mujeres “modernas”; sin embargo, es la voluntad de Dios.  El lugar para la hermana es con su niños en el hogar.  Otra versión dice: “Por eso quiero que las viudas jóvenes se casen, que tengan hijos, que sean amas de casa y que no den lugar a las críticas del enemigo” (Versión Popular).  Las madres piadosas han cambiado el mundo por criar a sus niños según los principios bíblicos.  Por el buen ejemplo y la enseñanza de sus madres, hay muchos hombres y mujeres exitosos.  También, hay muchos hombres y mujeres que están en la prisión, porque sus madres estaban demasiado ocupadas con sus profesiones para criar y enseñar a sus niños.  Ser una esposa y madre es una de las llamadas más importantes del mundo.  Esta obra de la mujer glorifica a Dios y perpetúa Su creación.

Conclusión:

Todos debemos querer mejorar nuestros matrimonios.  La única manera que podemos hacerlo es siguiendo los principios bíblicos que hemos estudiado.  El marido cristiano debe luchar para entender a su esposa como la Biblia dice: “vivir con ella con sabiduría”.  Él debe respetarla y honrarla y dejar tiempo para comunicarse con ella todos los días.  La hermana que obedece a su marido y le ayuda está haciendo bastante para tener un hogar feliz.  Ella tiene su responsabilidad en el hogar cuidando a sus niños y guardando en orden la casa.  Son algunos principios bíblicos para mejorar a nuestro matrimonio.  Podemos dejar a un lado estos principios, pero el día de recompensa vendrá.  Podemos llegar a tener un hogar dividido con separación o divorcio.  Podemos perder a nuestro esposo o esposa a los placeres del mundo.  Podemos perder a nuestros niños a Satanás.  Podemos perder nuestra alma en el lago de fuego. Es mucho mejor seguir el patrón divino de Dios por el matrimonio.  Nuestra vida sería mejor ahora y en el futuro.  Si cada uno de nosotros cumpliera su responsabilidad en el matrimonio, podría tener paz en su hogar y la posibilidad de divorcio sería aniquilado.  La única manera que nuestro matrimonial puede ser exitoso es si Cristo está en el centro de él.  —Por Tony Melton

   

1 Corintios 7:1-16

 

 

 

 

 

V. 1

Los corintios le habían escrito a Pablo sobre algunas preguntas del matrimonio. Primeramente, ellos querían saber si un cristiano debía casarse. La respuesta de Pablo: ". . . bueno le sería al hombre no tocar mujer" (V.1). Otra versión dice, "Es bueno que el hombre no se case" (NVI).  Pero en Gé.2:18 dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.   Pablo dijo que sería mejor que el hombre no tocar mujer, pero Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo. ¿Por qué Pablo dijo que era bueno que el hombre no se casara?  La respuesta está en 1 Corintios 7:25,26 que dice: “En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. 26Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está”.  La Reina Valera Actualizada dice: "Pues, a causa de la presente dificultad, bien me parece que al hombre le sea bueno quedarse como está" (I Co.7:26).  La Nueva Versión Internacional dice: "En cuanto a las solteras, no tengo ningún mandato del Señor, pero doy mi opinión como quien por la misericordia del Señor es digno de confianza. Pienso que, a causa de la crisis actual, es bueno que el hombre se quede como está" (I Co.7:25,26). Los corintios estaban pasando por un tiempo de crisis y de persecución; por eso, la vida cristiana habría sido más fácil para los solteros.

Pablo le escribió a Timoteo y le dijo: “Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia” (1 Ti.5:14). Algunas personas tienen que casarse por necesidad.  Pablo dijo: “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co.7:9).  Este versículo está hablando de personas que tienen derecho de casarse según las escrituras.

Para quedarse sola, una persona tiene que tener el "don de continencia". "El don de continencia" es el don del dominio sexual.  Uno que lo tiene,  puede abstenerse de los deseos carnales.  Se puede controlar los deseos sexuales.  Jesús habló acerca de este don también. El dijo: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.  Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. 12Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (Mateo 19:9-12).  Jesús dijo que "No todos son capaces de recibir esto" o sea, no todos tiene el don de controlar los deseos sexuales.  Los "eunucos" pueden ser una persona que nació sin la habilidad de tener relaciones sexuales; puede ser hombre castrado; o una persona que tiene el don de abstenerse de relaciones carnales.

Si un cristiano no tiene el don tiene que casarse según 1 Corintios 7:9.  "Es mejor casarse que quemarse con pasión" (NIV). "Es mejor casarse que estar encendidos de pasión" (TNM). "Más vale casarse que consumirse de pasión" (VP).  Los corintios querían saber si era lícito que una persona se casara. La respuesta de Pablo: Si, es lícito, pero por la crisis en aquel tiempo, no era conveniente.

V.2

Para evitar la fornicación (inmoralidad sexual), cada uno de nosotros debemos tener nuestra propia esposa o marido.  Según este versículo, cada uno de nosotros podemos tener nuestra propia esposa (no dice, "propias esposas" o sea la poligamia no es permitida bajo la edad cristiana).  Pablo escribió: "Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor” (1 Tes.4:3,4).

V.3, 4

El marido y la mujer tienen que cumplir su deber conyugal.  La esposa no puede negarse el cuerpo a su marido, ni el marido a ella.  En el matrimonio, la esposa no es la dueña de su propio cuerpo, ni es el marido el dueño de su propio cuerpo.  Ninguno de los dos cónyuges debe dejar de someterse a los deseos sexuales normales del otro. 

V.5

Aquí, tenemos la única razón por la cual la esposa y el marido pueden negarse el uno al otro en relaciones sexuales.  Si los dos quieren posponer las relaciones sexuales por algún tiempo, entonces pueden dedicarse a la oración.

Pero no debemos separarnos por demasiado tiempo, porque Satanás puede tentarnos a causa de nuestra incontinencia. "Incontinencia" existe cuando uno abstiene de relaciones sexuales. Por ejemplo, cuando uno está separado de su esposa por mucho tiempo, se hace más débil vencer las tentaciones sexuales de Satanás.

V.6-8

Las palabras que Pablo dijo que no eran mandamientos están en:

v.1 ". . . bueno le sería al hombre no tocar mujer"

v.7 "Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo"

v.8 "bueno les fuera quedarse como yo"

La razón que Pablo no pudo dar mandamiento aquí es porque cada persona tiene su propio don, y no todos tienen la habilidad de abstenerse (contenerse) de los fuertes deseos carnales.  Por eso, aquí tenemos una de las razones por las cuales Dios nos permite casar.

V.9

Si no podemos controlar nuestros apetitos sexuales, debemos casarnos.  Es mejor casarnos que quemarnos de pasión. 

V.10, 11

El Señor Jesucristo les mandó a los cristianos que no se divorciaran (Marcos 10:9).  Aquí, Pablo citó el mandamiento de Jesús.  Entonces si divorciamos, hemos cometido un pecado público.  Un cristiano no debe divorciarse de su cónyuge, porque es pecado, pero si lo hace, tiene que quedarse soltero o casarse de nuevo con el mismo (o la misma).

Si un cristiano decide que no puede vivir más con su cónyuge, entonces puede divorciarse, sin casar con otro.  Pablo dijo: "Mando, no yo, sino el Señor"  En Mateo 19:6, 9, el Señor dijo:”Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. . . Y  yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera".  La Nueva Versión Internacional- "Les digo que el que se divorcia de su esposa, excepto por infidelidad conyugal, y se casa con otra, comete adulterio". 

Pablo y Jesús hablaban de dos cristianos. Jesús no habló nada de un cristiano casado con incrédulo, ni el matrimonio de dos incrédulos.

V.12, 13

"Los demás yo digo, no el Señor".  Aquí, Pablo estaba mostrando que Jesús no habló sobre los matrimonios mixtos.  Jesús,  en Mateo 5:32; 19:9, Marcos 10:11, 12 y Lucas 16:18, habló de los matrimonios de dos hijos de Dios, o sea dos cristianos.  Puesto que Jesús no habló acerca del matrimonio de un cristiano casado con una incrédula, entonces no dio leyes para personas incrédulas.

En este versículo, Pablo habló sobre una pareja no cristiana, y uno de los dos se hizo cristiano.  Entonces esto significa que los cristianos se habían casado antes de la obediencia de uno de los dos. En otras palabras, la Biblia no permite que un cristiano se case con un pecador del mundo. Si uno está casado con una incrédula, no debe divorciarse si ella quiere vivir con el cristiano.

¿Es lícito que el cristiano se divorcia de la incrédula o visa versa?  La respuesta: “Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone”.  ¡No es algo opcional!

V.14

El matrimonio de una cristiana con un no cristiano está santificado o sea está separado como una unión santa en los ojos de Dios. Los hijos no son inmundos por la influencia del evangelio.  Estos versículos enseñan que los incrédulos serán salvos por medio de su esposo o esposa.  Solamente, significa que el matrimonio es aceptable antes Dios.

Parece que los judíos convertidos pensaban que un matrimonio entre un incrédulo y un cristiano sería inmundo. Por ejemplo, una vez los israelitas se casaron con mujeres de otras naciones que no eran judías  (Esdras 9:10-12; 10:3).  Los israelitas habían pecado porque se casaron con gente inmunda.  Ellos tenían que dejar a las mujeres inmundas y los niños inmundos (Esdras 10:3).

Entonces, parece que los judíos en Corinto pensaban que era contra la voluntad de Dios quedarse casado con una mujer mundana.  Pablo dijo: "el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido".  Esto significa que Dios reconoce este matrimonio como limpio y aceptable; por eso, los niños no serán inmundos, sino santificados.

Pablo no estaba hablando de un cristiano que se casó con una incrédula.  Sin embargo, habló de una pareja incrédula que estaba casada y uno de ellos se hizo cristiano.  Pablo dio instrucciones para la persona llamada en una condición o situación particular, y por eso, él dijo: “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede” (1 Co.7:20).  No estaba dando instrucción para arreglar los matrimonios de cristianos que se casaron con los no cristianos.

Hay un punto interesante en este texto: Si los cristianos de Corinto tenían la idea que podían casarse con los no cristianos, entonces ¿por qué estaban tan preocupados los que se hicieron cristianos que estaban casados con los no cristianos? Además ellos pensaban en divorciarse de los no creyentes.  En realidad, no tenían ni en la mente que era correcto en casarse con un no creyente.  Ya que ellos pensaban en divorciarse de su cónyuge que tenía antes de hacerse cristiano, ¿cómo podían haber tenido tal idea que podían casarse con un no creyente?

V.15

Si el incrédulo no quiere vivir bajo la influencia del evangelio, entonces se puede divorciar y la cristiana no le está obligada quedarse con él.  El hermano o la hermana queda en libertad. 

Vincent escribió: —"No está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre" Una fuerte palabra, indicando que cristianismo no ha hecho el matrimonio un estado de esclavitud para los creyentes.  Compare la palabra griega traducida "está ligada", ver.39, una palabra más suave.  El significado claro es que la deserción voluntaria por el esposo incrédulo o la esposa incrédula deja libre al otro cónyuge.  Tales casos no son comprendidos en las palabras de Cristo". (Estudios de Las Palabras del Nuevo Testamento por Vincent, Volumen 3, Pág.219. Vs. 15).

Foy E. Wallace, Jr. Escribió— "Si el pasaje aquí no se refiere al servidumbre del matrimonio, entonces el creyente siempre estaría en servidumbre a ello .. . . Si no significa que el creyente en estas circunstancias está libre para casarse, entonces no puede significar nada, porque si él que está involucrado, no estuviera totalmente libre, el servidumbre siempre existiría".

R.L. Whiteside—  "Si sus acciones en el futuro están limitadas en cualquier manera por su matrimonio anterior, entonces él está todavía ligado a ese matrimonio -- está sujeto a servidumbre.  Para mí, el lenguaje significa que el hermano o la hermana está libre como si él o ella nunca hubiera sido casados. ¿Qué más puede significar el pasaje?"

V.16

Si estamos casados cuando obedecemos el evangelio, no debemos divorciar a nuestra mujer o marido (V.13). Debemos vivir en una manera santa para convertirlos (1 Pedro 3:1).  En versículos 17-24, Pablo nos está diciendo que hay algunas cosas que no debemos cambiar cuando obedecemos la palabra de Dios.  Algunas cosas no son pecados; por eso, no tenemos que dejarlos.  Por Tony Melton