MEJORANDO
NUESTRO MATRIMONIO
1 Corintios 7:1-16
MEJORANDO
NUESTRO MATRIMONIO

Hoy día, muchos problemas existen en el hogar y por
eso, el porcentaje del divorcio es muy alto. El
Problema de matrimonio, no solamente existe en el
mundo, sino también en la iglesia. Jesús les dijo a
algunos hombres religiosos: “Él, respondiendo, les
dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al
principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto
el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su
mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no
son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo
que Dios juntó, no lo separe el hombre”
(Mt.19:4-6).
Dios quiere que los matrimonios sean permanentes sin
separación—sin divorcio. Vemos, por estas palabras
de Jesús, que el matrimonio es un compromiso por
toda la vida. La palabra griega traducida “unir”
(v.5) significa “pegar sobre, pegar a, se une muy
cerca, adherirse, pegarse” (Thayer). El hombre y la
mujer se hacen una sola carne. (La mujer fue sacada
literalmente del cuerpo del hombre en el principio,
y el matrimonio los reúne de nuevo).
Es una relación que nadie, ni nada debe separar. En
el mundo, la gente se casa un día y se divorcia el
próximo, pero en el reino de Cristo la ley es muy
estricta acerca del matrimonio. Los discípulos
pensaban que la ley de Jesús era difícil. Noten la
reacción de ellos: “Y yo os digo que cualquiera que
repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación,
y se casa con otra, adultera; y el que se casa con
la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos:
Si así es la condición del hombre con su mujer, no
conviene casarse” (Mt.19:9,10)
Hoy día, la única razón por la cual un cristiano o
cristiana puede divorciarse y casarse otra vez es si
uno de los cónyuges es infiel y este derecho es
solamente para la persona inocente (Mt.19:9). Ya
que nosotros, como hijos de Dios, no debemos
divorciarnos, tenemos que aprender a vivir juntos en
paz. Podemos hacerlo cumpliendo con nuestra
responsabilidad dada por Dios acerca de matrimonio.
En este estudio, veremos algunos principios que nos
pueden ayudar en mejorar nuestro matrimonio.
Primero, veremos algunos principios bíblicos que el
marido Cristiano puede hacer para mejorar su
matrimonio.
El marido debe tratar de entender a su esposa:
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas
sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más
frágil, y como a coherederas de la gracia de la
vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”
(1 P. 3:7).
Primero, Pedro nos dice que el esposo debe vivir con
su esposa “con sabiduría” (según conocimientos KJV).
La palabra griega traducida “sabiduría” según W.E.
Vine significa “primeramente buscar para saber, una
pesquisa, una investigación .. . . quiere decir en
el N.T. conocimientos, especialmente de verdad
espiritual (W.E. Vines Pág. 301). Por el
mandamiento de Dios, el marido tiene una
responsabilidad activa en entender las necesidades
de su esposa.
Marvin Vincent escribió: “More con ella según
conocimientos [significa] con un entendimiento
inteligente de la naturaleza de la relación
matrimonial” (Los Estudios de Palabras del N.T. Vol.
1). Una versión dice: “Ustedes, esposos, continúen
morando con ellas de igual manera de acuerdo con
conocimientos . . . “.(T.N.M.). La palabra griega
gnosis (gnósis) en este pasaje significa
“conocimientos espirituales, inteligencia,
entendimiento, sabiduría”. Entonces es mandamiento
de Dios que vivamos con nuestras esposas según
conocimientos y entendimientos espirituales. No es
nada fácil tener un matrimonio feliz. (Alguien
dice: “Tú tienes mucha suerte, porque tu matrimonio
está feliz”. ¡Sin embargo, un matrimonio feliz no
es un resultado de un accidente!) Es algo en que
tenemos que luchar y dedicar nuestro tiempo. ¡No es
por suerte! Si queremos un buen matrimonio, tenemos
que luchar por él. Como maridos tenemos que dedicar
tiempo en aprender como nuestra esposa piensa.
Es el deseo de Dios que los maridos luchen en
entender a su mujer. Nuestras esposas son
diferentes a nosotros (hombres), no debemos
tratarlas como si fueran varón. Dave Redick
escribió: “Uno de los grandes errores que un marido
puede cometer es tratar a su esposa como trata a un
hombre. Es la razón por la cual Dios exige que
luchemos para entenderlas. No es fácil, pero como
maridos, tenemos que hacerlo (Cómo Quedarse Casado
por Toda la Vida). Debemos poner nuestra parte en
entender las necesidades de ella. Por ejemplo, el
marido debe luchar para entender los fuertes deseos
emocionales que tiene su esposa. Una de las grandes
causas de depresión entre las mujeres es la
inseguridad en el matrimonio. La mujer necesita una
garantía constante del amor y cuidado de su
esposo. En realidad, ella necesita ser la persona
más importante en la vida de él.
Si la esposa está insegura, entonces las
inseguridades de ella causan problemas sin fin en
el hogar. ¿Quién provoca la inseguridad en su
esposa? En casi todos los casos es el marido. A
veces, el marido pasa demasiado tiempo fuera del
hogar. Él no le da a su esposa la atención que
necesita. La esposa se hace insegura en la relación
y ella piensa que su marido no quiere estar con
ella. Nuestro trabajo es importante (El trabajo de
un predicador es importante, pero si perdemos a
nuestra familia en el proceso de salvar el mundo,
hemos perdido demasiado. La Biblia no exige que el
marido cambie a su esposa, sino entenderla. Debemos
siempre recordar que el hombre y la mujer son
diferentes. Por eso, no debemos tratar de cambiar
ni el uno ni el otro. Debemos aceptarnos unos a
otros y vivir juntos según conocimientos
espirituales.
Ahora bien, si el marido cristiano quiere mejorar
su matrimonio, debe “honrar” a su esposa (1
P.3:7).
Mostrar honor es mostrar respeto. Si honramos o
respetamos a una persona, ponemos mucho interés en
lo que la persona dice y hace. Si honramos a
alguien, luchamos en agradecer a esa persona.
“Honrar” quiere decir reconocer como especial.
Honramos a nuestra esposa porque ella tiene mucho
valor para nosotros.
Pablo escribió: “Maridos, amad a vuestras mujeres,
así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella” (Ef.5:25). ¿Podemos decir que
amamos a nuestra esposa como Jesús ama a la iglesia?
Jesús sufrió por la iglesia y murió por ella.
¿Estamos dispuestos a sufrir o morir por nuestra
esposa?
En 1 Pedro 1:19, encontramos la palabra “precioso”.
Esta palabra viene de la misma raíz en griego que la
palabra “honrar” en 1 Pedro 3:7. En realidad, si
honramos a nuestras esposas, ellas serán algo
precioso para nosotros.
Cuando honramos a nuestras esposas, tomamos tiempo
para hablar con ellas y escucharlas.
Una de las causas más grandes de la discordia
matrimonial es la falta de comunicación. Es
importante que el marido aparte tiempo todos los
días para hablar y escuchar a su esposa. Será el
tiempo más valioso que se puede usar. A menudo
hermanos (y predicadores) fracasan miserablemente en
esta área, porque están fuera del hogar por
demasiado tiempo (Esto puede causar un colapso en la
comunicación). ¿Qué quiere decir “comunicación con
nuestras esposas”? Quiere decir que dejamos a un
lado nuestro libro o apagamos la tele, y darle toda
nuestra atención. En esta manera, le mostramos
honor. Es necesario que la esposa hable con su
marido. Toda la familia (tal vez los vecinos)
cosechan un gran beneficio de este tiempo que usted
pasa comunicándose con su esposa.
La comunicación en el matrimonio va a producir
felicidad y paz en el hogar. (Muchas veces las
discusiones empiezan con la paralización de la
comunicación.) SOLAMENTE POR MEDIO DE LA
COMUNICACIÓN CON NUESTRAS ESPOSAS PODEMOS
ENTENDERLAS Y VIVIR CON ELLAS SABIAMENTE.
Una gran diferencia entre la mujer y el hombre es la
forma de comunicarse y a menudo causa un
conflicto. Por ejemplo, cuando el hombre llega a
la casa, el quiere dejar los problemas del día
atrás. A él le gusta estar sólo para leer, escuchar
las noticias del día o ver un partido de fútbol.
(Esto le ayuda a relajarse.) La mujer, en cambio,
llega a la casa con el gran deseo de compartir con
su esposo. Ella necesita descargar sus problemas y
preocupaciones.
¡A veces, por eso, vienen los problemas! El hombre
le escucha y analiza los problemas. Después él
automáticamente le da a su esposa una solución
lógica de sus problemas. Él le explica a ella lo que
puede hacer para resolverlos. ¡Puede ser un error
grande! Las mujeres a menudo sólo quieren que su
marido les escuche y sea entendible. Las esposas
sólo quieren que su marido les preste un oído y sea
simpático con ellas. Generalmente, ella no desea una
solución para sus problemas, porque la solución para
ella es un esposo que la escucha. Muchas veces,
cuando un hombre trata de solucionar los problemas
de su esposa, ella concluye en que no quiere
escucharlo. Que él quiere que ella se calle.
Entonces la tensión aumenta y el conflicto empieza.
Nosotros, como hombres, pensamos que si podemos
resolver el problema, entonces ella se quedará
satisfecha y podemos regresar a nuestro libro o
nuestro partido de fútbol. Los maridos cristianos
debemos luchar para entender a nuestras esposas,
honrándolas y comunicándonos con ellas.
Ahora, si deseamos un matrimonio mejor, entonces
debemos reconocer que nuestras esposas son como un
vaso frágil.
Pedro dijo: “. . . dando honor a la mujer como a
vaso más frágil . . ..” (1 Pedro 3:7). Ella debe
ser tratada con ternura y suavidad. Jamás debemos
pedirle a nuestra esposa hacer el trabajo de un
hombre. Conozco a un hombre que siempre mandaba a
su esposa a recoger repuestos para su trabajo y ella
estaba constantemente asociada con otros hombres.
Un día, ella lo dejó a su marido por otro hombre.
Creo que él tiene una parte de culpa, porque siempre
la animaba a hacer el trabajo del hombre. Nuestra
esposa es como un vaso frágil y no debemos empujarla
en llevar el papel del varón. Debemos tener cuidado
en la carga que ponemos sobre nuestra esposa.
También, si queremos tener un matrimonio mejor,
entonces tenemos que amar a nuestras esposas como a
nosotros mismos.
La Biblia dice: “Así también los maridos deben amar
a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama
a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie
aborreció jamás a su propia carne, sino que la
sustenta y la cuida, como también Cristo a la
iglesia” ( Ef.5:28,29). El argumento de Pablo es
que amemos a nuestra esposa como amamos y cuidamos
nuestro propio cuerpo. Él proclamó que nadie jamás
odiaba su propia carne. Nuestras esposas son parte
de nosotros. El Señor dijo: “los dos serán una sola
carne” (Ef.5:31b). Porque somos una sola carne con
nuestras esposas, debemos cuidarlas.
La palabra “cuidar” viene de una palabra griega que
según Thayer significa: “querer con amor ternura,
provocar con cuidado ternura”.
Ahora bien, veremos lo que puede hacer la esposa
para mejorar el matrimonio.
Ella puede mejorar su matrimonio por ser una ayuda
idónea.
Moisés escribió que Dios creó a una “ayuda idónea”
para Adán (Génesis 2:18). La versión Dios Habla
Hoy dice así: “. . . Le voy a hacer alguien que sea
una ayuda adecuada para él.” Alguien dijo: “Dios
no tomó a la mujer de la cabeza del hombre para que
ella le domine, ni de los pies del hombre para que
él la pisotee, sino de la costilla, para que ella
sea compañera y ayuda idónea para toda la vida”. La
esposa puede ayudar a su marido a realizar su
potencial total o ella le puede destruir. Una buena
mujer usualmente está a lado de un hombre exitoso.
El hombre no va a ser más grande de lo que su esposa
le permite. (Ella puede edificarlo y animarlo o
puede desanimarlo y aplastar su espíritu.
La esposa debe estar siempre al lado de su marido
apoyándole y dándole fuerza para seguir adelante. La
afección más profunda que una mujer puede mostrarle
a su marido es ayudarle en cumplir su deber con
Cristo.
Segundo, la hermana puede mejorar el matrimonio por
obedecer a su marido.
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos,
como al Señor; porque el marido es cabeza de la
mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la
cual es su cuerpo, y él es su Salvador”
(Ef.5:22,23). La palabra griega traducida
“sujetarse” (hupotasso) significa “sujetarse a sí
misma, obedecer; someterse al control; someterse a
la advertencia y consejo”. La Biblia dice que la
mujer debe obedecer a su marido como ella obedece al
Señor (Efesios 5:22). Después que Eva pecó en el
huerto de Edén, Dios le dijo: “. . . . tu deseo será
para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis
1:16b). En el principio, Dios puso al varón sobre
la mujer (1 Corintios 11:3).
En Tito 2:4 y 5, Pablo manda que las ancianas “. . .
enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y
a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de
su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la
palabra de Dios no sea blasfemada.” La hermana
está causando que la palabra de Dios sea blasfemada
cuando no obedece a su marido. Cuando las esposas
cristianas son rebeldes en su hogar, la gente habla
mal de la palabra de Dios.
Ahora noten los siguiente versículos: “Casadas,
estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en
el Señor” (Colosenses 3:18); “Asimismo vosotras,
mujeres, estad sujetas a vuestros maridos” (1 Pedro
3:1). La cristiana debe obedecer a su marido
incrédulo si él no le exige algo en contra de la
voluntad de Dios. Con su buena conducta, la
cristiana puede convertirle a Cristo.
Tercero, si la hermana quiere mejorar su matrimonio
debe criar a sus hijos y cuidar su casa.
Dijo Pablo: “y Adán no fue engañado, sino que la
mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere
en fe, amor y santificación, con modestia (1
Ti.2:14,15). Versión Popular dice: “Pero la mujer se
salvará si cumple sus deberes como madre. . .
“(v.15a). J.R. Dummenlow escribió: “La mujer se
salvará por guardar simplemente y fielmente su
posición en la vida como esposa y madre” (Comentario
de Coffman sobre 1 Timoteo). La madre tiene una
gran responsabilidad en quedarse en casa criando a
sus hijos. Pablo dice: “Quiero, pues, que las
viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su
casa; que no den al adversario ninguna ocasión de
maledicencia” (1 Timoteo 5:14). Tener hijos y
cuidar la casa no es muy popular para muchas mujeres
“modernas”; sin embargo, es la voluntad de Dios. El
lugar para la hermana es con su niños en el hogar.
Otra versión dice: “Por eso quiero que las viudas
jóvenes se casen, que tengan hijos, que sean amas de
casa y que no den lugar a las críticas del enemigo”
(Versión Popular). Las madres piadosas han cambiado
el mundo por criar a sus niños según los principios
bíblicos. Por el buen ejemplo y la enseñanza de sus
madres, hay muchos hombres y mujeres exitosos.
También, hay muchos hombres y mujeres que están en
la prisión, porque sus madres estaban demasiado
ocupadas con sus profesiones para criar y enseñar a
sus niños. Ser una esposa y madre es una de las
llamadas más importantes del mundo. Esta obra de la
mujer glorifica a Dios y perpetúa Su creación.
Conclusión:
Todos debemos querer mejorar nuestros matrimonios.
La única manera que podemos hacerlo es siguiendo los
principios bíblicos que hemos estudiado. El marido
cristiano debe luchar para entender a su esposa como
la Biblia dice: “vivir con ella con sabiduría”. Él
debe respetarla y honrarla y dejar tiempo para
comunicarse con ella todos los días. La hermana que
obedece a su marido y le ayuda está haciendo
bastante para tener un hogar feliz. Ella tiene su
responsabilidad en el hogar cuidando a sus niños y
guardando en orden la casa. Son algunos principios
bíblicos para mejorar a nuestro matrimonio. Podemos
dejar a un lado estos principios, pero el día de
recompensa vendrá. Podemos llegar a tener un hogar
dividido con separación o divorcio. Podemos perder
a nuestro esposo o esposa a los placeres del mundo.
Podemos perder a nuestros niños a Satanás. Podemos
perder nuestra alma en el lago de fuego. Es mucho
mejor seguir el patrón divino de Dios por el
matrimonio. Nuestra vida sería mejor ahora y en el
futuro. Si cada uno de nosotros cumpliera su
responsabilidad en el matrimonio, podría tener paz
en su hogar y la posibilidad de divorcio sería
aniquilado. La única manera que nuestro matrimonial
puede ser exitoso es si Cristo está en el centro de
él. —Por Tony Melton
1 Corintios 7:1-16

V. 1
Los corintios le habían escrito a Pablo sobre
algunas preguntas del matrimonio. Primeramente,
ellos querían saber si un cristiano debía casarse.
La respuesta de Pablo: ". . . bueno le sería al
hombre no tocar mujer" (V.1). Otra versión dice, "Es
bueno que el hombre no se case" (NVI). Pero en
Gé.2:18 dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que
el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para
él”. Pablo dijo que sería mejor que el hombre no
tocar mujer, pero Dios dijo que no era bueno que el
hombre estuviera solo. ¿Por qué Pablo dijo que era
bueno que el hombre no se casara? La respuesta está
en 1 Corintios 7:25,26 que dice: “En cuanto a las
vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi
parecer, como quien ha alcanzado misericordia del
Señor para ser fiel. 26Tengo, pues, esto por bueno a
causa de la necesidad que apremia; que hará bien el
hombre en quedarse como está”. La Reina Valera
Actualizada dice: "Pues, a causa de la presente
dificultad, bien me parece que al hombre le sea
bueno quedarse como está" (I Co.7:26). La Nueva
Versión Internacional dice: "En cuanto a las
solteras, no tengo ningún mandato del Señor, pero
doy mi opinión como quien por la misericordia del
Señor es digno de confianza. Pienso que, a causa de
la crisis actual, es bueno que el hombre se quede
como está" (I Co.7:25,26). Los corintios estaban
pasando por un tiempo de crisis y de persecución;
por eso, la vida cristiana habría sido más fácil
para los solteros.
Pablo le escribió a Timoteo y le dijo: “Quiero,
pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos,
gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna
ocasión de maledicencia” (1 Ti.5:14). Algunas
personas tienen que casarse por necesidad. Pablo
dijo: “Pero si no tienen don de continencia,
cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando”
(1 Co.7:9). Este versículo está hablando de
personas que tienen derecho de casarse según las
escrituras.
Para quedarse sola, una persona tiene que tener el
"don de continencia". "El don de continencia" es el
don del dominio sexual. Uno que lo tiene, puede
abstenerse de los deseos carnales. Se puede
controlar los deseos sexuales. Jesús habló acerca
de este don también. El dijo: “Y yo os digo que
cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa
de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el
que se casa con la repudiada, adultera. Le dijeron
sus discípulos: Si así es la condición del hombre
con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les
dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino
aquellos a quienes es dado. 12Pues hay eunucos que
nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos
que son hechos eunucos por los hombres, y hay
eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por
causa del reino de los cielos. El que sea capaz de
recibir esto, que lo reciba” (Mateo 19:9-12). Jesús
dijo que "No todos son capaces de recibir esto" o
sea, no todos tiene el don de controlar los deseos
sexuales. Los "eunucos" pueden ser una persona que
nació sin la habilidad de tener relaciones sexuales;
puede ser hombre castrado; o una persona que tiene
el don de abstenerse de relaciones carnales.
Si un cristiano no tiene el don tiene que casarse
según 1 Corintios 7:9. "Es mejor casarse que
quemarse con pasión" (NIV). "Es mejor casarse que
estar encendidos de pasión" (TNM). "Más vale casarse
que consumirse de pasión" (VP). Los corintios
querían saber si era lícito que una persona se
casara. La respuesta de Pablo: Si, es lícito, pero
por la crisis en aquel tiempo, no era conveniente.
V.2
Para evitar la fornicación (inmoralidad sexual),
cada uno de nosotros debemos tener nuestra propia
esposa o marido. Según este versículo, cada uno de
nosotros podemos tener nuestra propia esposa (no
dice, "propias esposas" o sea la poligamia no es
permitida bajo la edad cristiana). Pablo escribió:
"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación;
que os apartéis de fornicación; que cada uno de
vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y
honor” (1 Tes.4:3,4).
V.3, 4
El marido y la mujer tienen que cumplir su deber
conyugal. La esposa no puede negarse el cuerpo a su
marido, ni el marido a ella. En el matrimonio, la
esposa no es la dueña de su propio cuerpo, ni es el
marido el dueño de su propio cuerpo. Ninguno de los
dos cónyuges debe dejar de someterse a los deseos
sexuales normales del otro.
V.5
Aquí, tenemos la única razón por la cual la esposa y
el marido pueden negarse el uno al otro en
relaciones sexuales. Si los dos quieren posponer
las relaciones sexuales por algún tiempo, entonces
pueden dedicarse a la oración.
Pero no debemos separarnos por demasiado tiempo,
porque Satanás puede tentarnos a causa de nuestra
incontinencia. "Incontinencia" existe cuando uno
abstiene de relaciones sexuales. Por ejemplo, cuando
uno está separado de su esposa por mucho tiempo, se
hace más débil vencer las tentaciones sexuales de
Satanás.
V.6-8
Las palabras que Pablo dijo que no eran mandamientos
están en:
v.1 ". . . bueno le sería al hombre no tocar mujer"
v.7 "Quisiera más bien que todos los hombres fuesen
como yo"
v.8 "bueno les fuera quedarse como yo"
La razón que Pablo no pudo dar mandamiento aquí es
porque cada persona tiene su propio don, y no todos
tienen la habilidad de abstenerse (contenerse) de
los fuertes deseos carnales. Por eso, aquí tenemos
una de las razones por las cuales Dios nos permite
casar.
V.9
Si no podemos controlar nuestros apetitos sexuales,
debemos casarnos. Es mejor casarnos que quemarnos
de pasión.
V.10, 11
El Señor Jesucristo les mandó a los cristianos que
no se divorciaran (Marcos 10:9). Aquí, Pablo citó
el mandamiento de Jesús. Entonces si divorciamos,
hemos cometido un pecado público. Un cristiano no
debe divorciarse de su cónyuge, porque es pecado,
pero si lo hace, tiene que quedarse soltero o
casarse de nuevo con el mismo (o la misma).
Si un cristiano decide que no puede vivir más con su
cónyuge, entonces puede divorciarse, sin casar con
otro. Pablo dijo: "Mando, no yo, sino el Señor" En
Mateo 19:6, 9, el Señor dijo:”Así que no son ya más
dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios
juntó, no lo separe el hombre. . . Y yo os digo que
cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa
de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el
que se casa con la repudiada, adultera". La Nueva
Versión Internacional- "Les digo que el que se
divorcia de su esposa, excepto por infidelidad
conyugal, y se casa con otra, comete adulterio".
Pablo y Jesús hablaban de dos cristianos. Jesús no
habló nada de un cristiano casado con incrédulo, ni
el matrimonio de dos incrédulos.
V.12, 13
"Los demás yo digo, no el Señor". Aquí, Pablo
estaba mostrando que Jesús no habló sobre los
matrimonios mixtos. Jesús, en Mateo 5:32; 19:9,
Marcos 10:11, 12 y Lucas 16:18, habló de los
matrimonios de dos hijos de Dios, o sea dos
cristianos. Puesto que Jesús no habló acerca del
matrimonio de un cristiano casado con una incrédula,
entonces no dio leyes para personas incrédulas.
En este versículo, Pablo habló sobre una pareja no
cristiana, y uno de los dos se hizo cristiano.
Entonces esto significa que los cristianos se habían
casado antes de la obediencia de uno de los dos. En
otras palabras, la Biblia no permite que un
cristiano se case con un pecador del mundo. Si uno
está casado con una incrédula, no debe divorciarse
si ella quiere vivir con el cristiano.
¿Es lícito que el cristiano se divorcia de la
incrédula o visa versa? La respuesta: “Si algún
hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella
consiente en vivir con él, no la abandone”. ¡No es
algo opcional!
V.14
El matrimonio de una cristiana con un no cristiano
está santificado o sea está separado como una unión
santa en los ojos de Dios. Los hijos no son inmundos
por la influencia del evangelio. Estos versículos
enseñan que los incrédulos serán salvos por medio de
su esposo o esposa. Solamente, significa que el
matrimonio es aceptable antes Dios.
Parece que los judíos convertidos pensaban que un
matrimonio entre un incrédulo y un cristiano sería
inmundo. Por ejemplo, una vez los israelitas se
casaron con mujeres de otras naciones que no eran
judías (Esdras 9:10-12; 10:3). Los israelitas
habían pecado porque se casaron con gente inmunda.
Ellos tenían que dejar a las mujeres inmundas y los
niños inmundos (Esdras 10:3).
Entonces, parece que los judíos en Corinto pensaban
que era contra la voluntad de Dios quedarse casado
con una mujer mundana. Pablo dijo: "el marido
incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer
incrédula en el marido". Esto significa que Dios
reconoce este matrimonio como limpio y aceptable;
por eso, los niños no serán inmundos, sino
santificados.
Pablo no estaba hablando de un cristiano que se casó
con una incrédula. Sin embargo, habló de una pareja
incrédula que estaba casada y uno de ellos se hizo
cristiano. Pablo dio instrucciones para la persona
llamada en una condición o situación particular, y
por eso, él dijo: “Cada uno en el estado en que fue
llamado, en él se quede” (1 Co.7:20). No estaba
dando instrucción para arreglar los matrimonios de
cristianos que se casaron con los no cristianos.
Hay un punto interesante en este texto: Si los
cristianos de Corinto tenían la idea que podían
casarse con los no cristianos, entonces ¿por qué
estaban tan preocupados los que se hicieron
cristianos que estaban casados con los no
cristianos? Además ellos pensaban en divorciarse de
los no creyentes. En realidad, no tenían ni en la
mente que era correcto en casarse con un no
creyente. Ya que ellos pensaban en divorciarse de
su cónyuge que tenía antes de hacerse cristiano,
¿cómo podían haber tenido tal idea que podían
casarse con un no creyente?
V.15
Si el incrédulo no quiere vivir bajo la influencia
del evangelio, entonces se puede divorciar y la
cristiana no le está obligada quedarse con él. El
hermano o la hermana queda en libertad.
Vincent escribió: —"No está el hermano o la hermana
sujeto a servidumbre" Una fuerte palabra, indicando
que cristianismo no ha hecho el matrimonio un estado
de esclavitud para los creyentes. Compare la
palabra griega traducida "está ligada", ver.39, una
palabra más suave. El significado claro es que la
deserción voluntaria por el esposo incrédulo o la
esposa incrédula deja libre al otro cónyuge. Tales
casos no son comprendidos en las palabras de
Cristo". (Estudios de Las Palabras del Nuevo
Testamento por Vincent, Volumen 3, Pág.219. Vs. 15).
Foy E. Wallace, Jr. Escribió— "Si el pasaje aquí no
se refiere al servidumbre del matrimonio, entonces
el creyente siempre estaría en servidumbre a ello ..
. . Si no significa que el creyente en estas
circunstancias está libre para casarse, entonces no
puede significar nada, porque si él que está
involucrado, no estuviera totalmente libre, el
servidumbre siempre existiría".
R.L. Whiteside— "Si sus acciones en el futuro están
limitadas en cualquier manera por su matrimonio
anterior, entonces él está todavía ligado a ese
matrimonio -- está sujeto a servidumbre. Para mí,
el lenguaje significa que el hermano o la hermana
está libre como si él o ella nunca hubiera sido
casados. ¿Qué más puede significar el pasaje?"
V.16
Si estamos casados cuando obedecemos el evangelio,
no debemos divorciar a nuestra mujer o marido
(V.13). Debemos vivir en una manera santa para
convertirlos (1 Pedro 3:1). En versículos 17-24,
Pablo nos está diciendo que hay algunas cosas que no
debemos cambiar cuando obedecemos la palabra de
Dios. Algunas cosas no son pecados; por eso, no
tenemos que dejarlos.
—Por Tony Melton