El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

   Enero y Febrero  2007 
(Versión del Internet)

 

La Ofrenda de Dios

1 Corintios 6:1-11

 

 

 

 

 

 

La Ofrenda de Dios

 

Llamamos la colecta, "la ofrenda de Dios" porque usamos el dinero de la ofrenda solamente para la obra del Señor.  Por los tantos abusos de la ofrenda, muchos hermanos no quieren tratar este tema.  No tengo ningún problema en predicar acerca de la ofrenda, porque es un tema bíblico y muy importante a Dios.  Sólo en el Nuevo Testamento, hay más de 70 versículos sobre la ofrenda.  Si quiere medir la fuerza de una congregación, si usted conoce la condición económica de los miembros, entonces, vea la cantidad de la ofrenda cada domingo.

La iglesia tiene una misión de evangelizar al mundo.  Sin la ofrenda, ¿cómo podemos llevar el evangelio a otros lugares o países?  Tenemos que ayudar a los cristianos pobres y sin la ofrenda, sería difícil hacerlo.  Veo un problema grande en la iglesia acerca de la ofrenda.  He visto las iglesias denominacionales construyendo locales,  sosteniendo a los predicadores y enviando misioneros a otros países sin ayuda alguna.  Muchas iglesias de Cristo no pueden pagar la renta, ni los gastos de su local.  No sería posible para ellos sostener a un predicador.  ¿Qué quiere decir esto? ¡Que hay un grave problema!  Me parece que hay mucho cristianos les falta fe en cuanto a la ofrenda.  La ofrenda de uno muestra su fe que tiene en Dios.  Si su ofrenda es pequeña, entonces su fe es pequeña.  No estamos hablando de cantidades.  Recuerden la viuda de Marcos 12:41-44.  La cantidad de dinero que ella ofrendó era menos de los demás, pero su sacrificio era mayor.  Por eso, Jesús dijo: “. . . esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;  porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:43b, 44).

En este estudio, vamos a ver ejemplos de la ofrenda del Antiguo Testamento, después la ofrenda del Nuevo Testamento y finalmente veremos algunas falsas doctrinas de la ofrenda.  La ofrenda entre el pueblo de Dios no es algo nuevo.  Centenares de años antes de venir Jesús habían ofendas.

Durante la Edad Patriarca el pueblo del Señor ofrendaba a Dios generosamente.

Primeramente, en el Antiguo Testamento durante la edad patriarca, muchos años antes de la ley de Moisés, encontramos ejemplos de ofrendar.  Hoy en día, no estamos bajo la ley antigua; sin embargo, debemos aprender de ella.  La Biblia dice: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”  (Romanos 15:4).  También dice 1 Co.10:11: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.

En Génesis 14:17-20, encontramos el concepto de la ofrenda por primera vez, cuando Abraham le dio a Melquisidec el diezmo de todo (He. 7:2).  Esto ocurrió como 600 años antes de existir la ley de Moisés. Melquisidec era sacerdote de Dios (He.7:1); por eso, Melquisidec “tomó de Abraham los diezmos” (He.7:6).  Jesucristo es un sacerdote según el orden de Melquisidec y no de Leví. 

Entonces luego en Génesis 28:20-22, encontramos que Jacob le prometió a Dios que le ofrendaría el diezmo de todas sus posesiones.  Este evento pasó casi 500 años antes de la ley de Moisés.

Luego, bajo la ley de Moisés, Dios esperaba una ofrenda de generosidad. 

Dios exigía que los Israelitas ofrendaran el diezmo de la semilla de la tierra, los frutos de los árboles, los graneros y los rebaños.  El diezmo de la tierra, la simiente y frutos eran cosas “dedicadas a Jehová” (Levítico 27:30‑34).  El diezmo era una heredad (propiedad) para los hijos de Leví (Nm.18:.21).  Los Levitas usaban el diezmo “para su ministerio” (Nm. 18:21). Ellos servían “en el ministerio del tabernáculo de reunión” (Nm.18:21).  Además, los Levitas ofrecían el diezmo de los diezmos que recibieron al sumo sacerdote Aarón (Nm.18:25-28).  Los levitas tenían que ofrecer “lo mejor” de los diezmos que habían recibido (Nm.18:29,30).  Después, los levitas recibían los restos como el pago (“remuneración” o premio) por el trabajo que hacían (Nm.18:31).

Cuando los judíos no pagaban sus diezmos, fueron condenados como ladrones. 

Malaquías escribió: ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.  Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.  Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:8-10).  Aquellos judíos negligentes fueron maldecidos por no ofrendar como Dios les había exigido.  Si hubieran ofrecido a Dios como debían, Dios habría abierto el cielo para derramar bendiciones sobre ellos.  El mismo concepto se encuentra en 2 Corintios 9:6-8 que dice: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.  Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.

Los judíos bajo la ley de Moisés ofrecían a Dios mucho más que los diezmos. Los judíos ofrecían: holocaustos, sacrificios, diezmos, la ofrenda elevada, votos, ofrendas voluntarias y las primicias de las vacas y ovejas.

Los diezmos tenían un buen propósito.  En resumen, a veces porque estamos luchando en contra de los predicadores que abusan estos versículos acerca de los diezmos,  perdemos la buena enseñanza de Dios.  Los diezmos tenían un gran propósito en el plan de Dios. Eran para ayudar a los levitas y a los sacerdotes para que pudieran trabajar y cuidar el tabernáculo y el templo de Dios.  Ellos servían en la obra de Dios cumpliendo sus mandamientos.  También, los diezmos eran para ayudar a los extranjeros, los huérfanos, las viudas, los cantores del templo y porteros del templo.

Ahora bien,  bajo la ley de Cristo, ¿tenemos que ofrendar, o es opcional?

Pablo, el apóstol de Cristo escribió acerca de la ofrenda: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia.  Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.  Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén”  (1 Co. 16:1-3).

 Primero, podemos ver que la ofrenda era mandamiento de Dios, porque Pablo usó la palabra “ordené” (griega "diatasso”) significa "ordenar", o "dar una orden".  Además, Pabló usó las palabras “haced” y “ponga aparte” que son imperativos en griego. Imperativo es el “modo y tiempo del verbo que expresa el orden, la exhortación o la súplica.  Principio que tiene carácter de orden” (Lauousse).  La versión Dios Habla Hoy dice: “háganla” ustedes.

En 1 Corintios 16:2, Pablo dijo: “cada uno de vosotros ponga aparte algo”.  Esto es un mandado — una orden.

Pablo exigió que las iglesias de Galacia y de Corinto ofrendaran  (Ellos sabían que las palabras de Pablo eran mandamientos de Dios — I Co.14:37).

Ahora bien, consideremos algunas falsas doctrinas Acerca de La Ofrenda.

1. Algunas dicen que las iglesias del primer siglo no tenían tesoros, pero en tres ocasiones habló de ayuda que había recibido de congregación y no de individuales:

2 Co. 11:8—  “He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros”.  Ya que Pablo recibió dinero de otras iglesias, indica que las otras iglesias tenían tesoros.  Él había recibido dinero de otras congregaciones para que predicara en Corinto.

Fil.4:14-16—  “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.  Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos;  pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades”.   Pablo dijo que ninguna iglesia participó con él en  razón de dar y recibir, excepto la iglesia de Filipos.  La iglesia de Filipos había ayudado a Pablo más de una vez.  Está hablando del grupo, no un individuo, sino era la iglesia que está sosteniendo a Pablo del tesoro.  

1 Ti.5:9, 16— “Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido. . . Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga, y no sea gravada la iglesia, a fin de que haya lo suficiente para las que en verdad son viudas”.  La palabra “lista” en este versículo indica que ellos distribuían dinero.  Las viudas verdaderas fueron puestas en una lista para recibir el apoyo de la iglesia.  Entonces, Pablo mostró que era mejor que los parientes las sostuvieran.  Pero ¿por qué? Para que la iglesia no sea agravada o cargada con extra gastos.  La versión Dios Habla Hoy dice:  “Si alguna mujer creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas, para que no sean una carga para la iglesia; así la iglesia podrá ayudar a las viudas que de veras no tengan a quien recurrir” (1 Ti.5:16).  Estos versículos prueban sin duda que había tesoro en la iglesia del primer siglo guiados por los apóstoles.

También, la iglesia de Corinto mandó dinero a los cristianos pobres en Jerusalén (1 Co.16:3; Ro.15:26).  Hoy día, tenemos pobres en la iglesia; por eso, tenemos la misma responsabilidad.  Jesús dijo: "Porque siempre tendréis pobres con vosotros” (Mateo 26:11).  Si la iglesia no tuviera tesoro, sería muy difícil ayudar a los miembros necesitados?

2. Otra doctrina falsa dice que la ofrenda no tiene nada que ver con la adoración de la iglesia.

1. Los cristianos del primer siglo que vivían bajo la enseñanza de los apóstoles perseveraban en la ofrenda (Hch. 2:42).  La palabra "comunión" significa una participación junta que incluye la contribución. Algunos hombres que han estudiado el idioma griego tradujeron la palabra koinonía en Hechos 2:42 "la contribución" (Hackett, Olshausen, Campbell, Wilson).  Parece que en Hechos 2:42, Lucas habla acerca de la ofrenda porque encontramos los demás actos de la adoración tales como la enseñanza, la cena del Señor y las oraciones.  Por lo demás, en Romanos 15:25, 26 encontramos la misma palabra griega, pero es traducida "contribución".  Nos muestra claramente que la palabra koinonía incluye la contribución.

También, en 2 Corintios 8:4, Pablo usó la palabra "comunión" y quería decir la "contribución" para los santos.  Era una comunión entre los hermanos, pero en la forma de una ayuda económica.

Ahora, vemos la palabra, koinonía cuando significa "contribución":

(1) 2 Co.8:4  "participar" (koinwnivan).

(2) Ro.15:26  "una ofrenda" (koinwnivan)   

(3) 2 Co.9:13 "vuestra contribución" (koinwniva).

Tenemos que preguntar: Si la ofrenda no tiene nada que ver con la adoración de la iglesia, ¿por qué escogió Dios el día domingo para colectar el dinero de  los hermanos?  El mismo día que participamos de la cena del Señor según Hechos 20:7.  Nuestra ofrenda es sacrificio espiritual que ofrecemos a Dios cada domingo dando según la cantidad que prosperamos la semana anterior.  Esta ofrenda es solamente para promover la obra de nuestro Señor Jesús Cristo.

Otra doctrina falsa dice que cada cristiano tiene que guardar su ofrenda en su casa cada domingo.  Esta idea está basada en la Versión Antigua y la Reina Valera Actualizada que dicen: “guarde algo en su casa”.  Sin embargo, la palabra "ofrenda" o "colecta" en los versículos uno y dos significa dinero ofrendado o colectado.  La lexicón  de Thayer dice: “Una colección” (Pág.379).  La palabra logiai en versículo dos es plural traducida “ofrendas” o “Colectas”.  Por eso, no significa dinero guardado en su casa, porque esto no sería una ofrenda, ni colecta.  Es cierto que sería dinero atesorado, pero atesorar dinero en casa no tiene nada que ver con “la colecta” de los versículos uno y dos.

 Pablo exigió una colecta cada domingo para evitar una colecta cuando él llegara a Corinto.  Pablo no quiso visitar cada casa de los miembros para colectar la ayuda para los pobres.  El propósito de la ofrenda o la colecta cada domingo era para evitar una colección cuando él llegara.  Si los hermanos de Corinto hubieran puesto el dinero en una caja en su casa cada domingo, entonces Pablo habría tenido que colectar el dinero cuando llegara.

Otra doctrina falsa es decir que un cristiano no tiene que diezmar porque no está bajo la ley de Moisés, dejando la idea que puede dar menos del diezmo y agradar a Dios. (Usado como táctico evangelístico).

Primero esta falsa doctrina asume que los Israelitas sólo ofrendaban el diezmo.

Sin embargo, los israelitas ofrendaban mucho más que los diezmos.

Lea Deuteronomio 12:6,11

—Los holocaustos

—Los sacrificios

—La ofrenda elevada de las manos

—Los votos

—Las ofrendas voluntarias

—Las primicias de las vacas

—Las primicias de las ovejas

—La ofrenda para el tabernáculo (2 Crónicas 24:4-6; Éxodo 30:11-16)

—Las ofrendas especiales que mostraban la generosidad de Israel (Éxodo 35:5; 36:5,6).

Muchas veces los predicadores dicen que no tenemos que diezmar, dejando la idea que podemos dar mucho menos que un diezmo.  Los israelitas nos avergüenzan por los grandes sacrificios que hacían.  El diezmar fue practicado antes de la ley de Moisés. En Génesis 14:17-20, Abraham le dio a Melquisidec el diezmo de todo (He. 7:2).  Esto ocurrió como 600 años antes de existir la ley de Moisés.  Melquisidec era sacerdote de Dios (He.7:1); por eso, Melquisidec “tomó de Abraham los diezmos” (He.7:6).

Ahora bien, consideren porqué nosotros como cristianos debemos ofrendar más que los judíos.  Una razón por la cual debemos dar más que los judíos es porque la ley de Jesús está basada sobre mejores promesas que la ley de Moisés (He.8:6).  Segundo, estamos bajo un mejor pacto que fue confirmado con la preciosa sangre de Jesús, pero la ley de Moisés fue confirmada con sangre de animales (He.8:6; 9:12-20).  Debemos ofrendar más que los judíos porque la misión de ellos era más pequeña que la nuestra. Ellos tenían que mantener una pequeña nación, pero nosotros tenemos que llevar el evangelio a todo el mundo.

En conclusión, hemos visto el diezmo en la edad patriarca — Abraham y Jacob.  Vimos, también, la ofrenda bajo la ley de Moisés.  Dios acusó a Israel de robarle por no pagar el diezmo.  Este diezmo era para la obra de Él.  Ahora, bajo la ley de Cristo es mandamiento ofrendar cada domingo (1 Co.16:1,2).   Hemos visto que cada iglesia en el primer siglo tenía su propio tesoro y la colecta era un acto de adoración entre ellos.  Hoy día, estamos bajo un pacto mucho mejor y está basado en un sacrifico bastante mejor — Jesucristo; por eso debemos dar más que los judíos. — Por Tony Melton

 

 

 

1 Corintios 6:1-11

 

Ahora Pablo reprende a los corintios porque llevaban a sus hermanos ante el tribunal humano y ante paganos (1-6). Sería mejor sufrir pérdida que traer los problemas de la iglesia ante jueces paganos (7, 8). Si esto hacemos, o si practicamos continuamente cualquier otro pecado, seremos excluidos del reino eterno de Dios (9, 10). Pero aunque en un tiempo, algunos corintios fueron graves pecadores, Dios los salvo (11). Hay algunas cosas que son legales pero no son convenientes (12). Debemos mantener limpios nuestros cuerpos porque nuestro cuerpo es para el Señor (12-14). Nuestros cuerpos son partes del cuerpo espiritual de Cristo, y ese cuerpo no debe ser contaminado. Si cometemos fornicación pecamos contra nuestro propio cuerpo que en realidad es propiedad del Señor (15-20).

Versículo 1

Dios había enseñado a los hebreos bajo el Antiguo Testamento que resuelven sus diferencias entre si. Existía un estatuto para todos los Israelitas que si un israelita tenía causas contra otro, no debían proseguir el asunto ante gentiles (Bruce). Los judíos tenían que resolver sus disputas civiles ante sus propios tribunales. De la misma manera, el cristiano no debe traer los problemas de las congregaciones ante las autoridades civiles.

Fue parte de la sociedad griega, ocuparse de pleitos unos contra otros. Barclay dice: "Los griegos fueron naturalmente gente litigiosa. De hecho, los tribunales fue uno de sus entretenimientos principales. Los griegos son notorios porque les encantaba tanto ir a juicio."

Ya que Corinto fue una iglesia Griega, no es sorprendente que la gente trajeron con ellos a la iglesia esa tendencia de tomar parte en pleitos. Pablo estaba completamente abrumado de tal conducta y les pregunta: "¿Cómo se atreve alguno de ustedes que tiene pleito contra otro pedir justicia a los jueces paganos y acudir a las cortes paganos, en vez de acudir a otros cristianos para determinen quién tiene razón?"

Versículo 2

Ahora Pablo hace la pregunta "¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?" La frase "O no sabéis” se encuentra diez veces en el libro de Corintios y se refiere una verdad importante que sabían pero que habían desatendido (1 Corintios 3:16; 5:6; 6:2, 3, 9, 15, 16, 19; 9:13, 24). Parece que los corintios habían olvidado que los santos juzgarán al mundo. ¿Cómo juzgará el santo al mundo? En el día final, los santos fieles serán exaltados y premiados. El ejemplo de fe de esos santos será una reprimenda para el mundo. En esta manera condenamos o "juzgamos" al mundo. Condenaremos al mundo tal como Noé "condenó al mundo" (Hebreos 11:7). Todo ser humano en el día de Noé, tenía la misma oportunidad de obedecer a Dios que Noé. Pero él escogió servir a Dios, y ellos escogieron vivir en pecado. En el día de juicio, la conducta de los santos será tan superior a la del mundo que reprenderá o "juzgará al mundo". En Mateo 12:41, 42, el Señor Jesús dice que en el día de juicio, Ninive "condenará" a esa generación "porque ellos se arrepintieron" ante la proclamación de Jonás. En el juicio, si alguien empieza a poner excusas por no obedecer al Señor, Cristo puede apuntar su dedo en nuestra dirección, y decir, "Ellos me obedecieron ¿por qué no me obedeció usted?", y así por nuestra conducta juzgaremos al desobediente.

Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar pleitos tan pequeños? Si juzgaremos al mundo un día por nuestra conducta, ¿por qué entonces no resolvemos entre nosotros los pequeños litigios? 

Versículo 3

Ahora pregunta, "¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?" En el día final juzgaremos a ángeles malignos por nuestra conducta. Si nosotros como criaturas humanas podemos obedecer a Dios, Dios esperaría que una criatura superior a nosotros pudiera obedecer sus leyes. Sin embargo, "los ángeles que pecaron" los ha "arrojado al infierno en prisiones de oscuridad, a ser reservados para el juicio" (2 Pedro 2:4). Si un ángel trata de excusar su desobediencia, Dios simplemente tendrá que señalarnos con el dedo y decir, "Si estos seres humanos, que son tan inferiores a ustedes los ángeles, podían obedecerme, ¿por qué no me obedecieron ustedes?" y así de esta manera juzgaremos a los ángeles por nuestra vida piadosa.

Si juzgaremos a ángeles, podremos muy bien resolver las pequeñas dificultades terrenales sin ir a juicio con otros cristianos ante jueces incrédulos. Estaban dejándose ser juzgado por aquellos que un día juzgarían ellos mismos.

Versículo 4

Cuando surge un pleito sobre las cosas de esta vida, como la propiedad, en vez de acudir a jueces paganos ¿no sería mejor poner por jueces a los miembros de la iglesia de menos estima? En su sabiduría divina, Dios ha escogido lo vil y lo menospreciado del mundo y lo ha exaltado a ser parte del reino eterno de su Hijo. Es por eso, que Pablo dice que aun el miembro que consideremos más insignificante, es más capaz de resolver problemas en las iglesias que un juez pagano. Es nuestra responsabilidad juzgar a los pecadores que están dentro de la iglesia (1 Corintios 5:12).  

Versículo 5, 6

Pablo escribió estas cosas para que se avergüencen y reformen su conducta. Y en verdad es vergonzoso llevar a nuestros hermanos en Cristo ante tribunales paganos para resolver nuestros desacuerdos. En 1 Corintios 15:34 les dice otra vez, "Digo esto para que les dé vergüenza".

¿Es que no hay nadie en la iglesia que sea lo suficiente sabio para resolver las disputas? Los corintios se creían tan sabios en asuntos de este mundo, pero podía encontrar ni uno suficientemente sabio para llegar a una decisión justa entre hermanos que disputaban.

Los cristianos estaban entablando acción judicial unos contra otros. ¿Debe un cristiano demandar a un hermano en la fe delante de los incrédulos? ¡Qué vergüenza! Debe escoger a hermanos dentro de la iglesia para resolver el asunto por medio de arbitraje. 

Versículo 7, 8

Tener pleitos es una falta que tenían los corintios. Es un defecto cuando no trabamos por la paz, cuando falta amor fraternal, y cuando no tenemos confianza mutua. Cuando llevamos nuestras disputas ante las cortes judiciales, sin importar quien gana el pleito, todos sufrimos derrota. "El hecho mismo de tener pleitos entre ustedes significa que ya han sido completamente derrotados" (NVI).

¿Por qué no mejor soportar la injusticia? Cristo nos enseña a soportar la injusticia en Mateo 5:39: "Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra".

¿Por que no, mejor, dejar que nos defrauden y roben? Sería mejor sufrir la pérdida de propiedad, que tener un pleito. Cristo nos dice: "Y al que quiera llevarte a juicio y quitarte la túnica, déjale también el manto" (Mateo 5:40). Es mejor sufrir pérdida, que estar continuamente peleando.

Pero en vez de soportar maltrato con paciencia y alegría, ellos mismos cometían agravios y defraudaban a otros hermanos. ¡Maltrataban y robaban hasta sus propios hermanos! Tiene que ser un hombre malvado que maltrata a su propia carne y sangre. Cuando oímos que un padre o madre mata a su infante, o que un niño mata a sus padres, es un crimen atroz, porque el padre o hijo tenía que cortar las cuerdas más cariñosas para cometer un acto de esta clase. ¡Somos hermanos! Y cuando nos maltratamos es un crimen especialmente atroz. 

Versículo 9, 10

Los que actúan de una manera contraria a justicia, los que maltratan a sus hermanos no heredarán el reino de Dios.

Nuestra herencia es el cielo, pero si cometemos injusticias, no tenemos derecho a la herencia de la familia. La herencia es para los hijos fieles de Dios (Romanos 8:17; 2 Pedro 1:11).

"No erréis" sería mejor traducido, "No se dejen engañar." Se está engañando si cree que puedes vivir en pecado y entrar ese reino celestial (Gálatas 6:7). No podemos hacer mal y escapar el juicio de Dios.

Este pasaje nombra diez clases de transgresores que serán excluidos del reino eterno de Dios. 

Fornicarios — Esto describe toda clase de relaciones ilícitas. El hermano que dormía con la esposa de su padre fue fornicario (1 Corintios 5:1) y es necesario excluirlos de la comunión de iglesia si continúan viviendo en ese pecado (1 Corintios 5:10). El hombre y mujer que viven juntos sin la unión legal del matrimonio son fornicarios.

Idólatras — En esta lista, la idolatría se encuentra entre la fornicación y el adulterio, porque la idolatría generalmente fue acompañada por la inmoralidad sexual. En la ciudad de Corinto, existían varios templos paganos. En el templo de Apafradito, vivían mil prostitutas públicas, siempre listos para cometer inmoralidad sexual como acto de adoración la diosa de amor. Fue difícil para los corintios mantener una vida pura en una ciudad tan corrupta. Aunque hoy día no adoramos a ídolos literales de plata y oro, la idolatría todavía existe. Cuando nuestra vida está centrada en el materialismo, fantasías sexuales, o éxito financias, hemos elegido ídolos en nuestros corazones (Ezequiel 14:3). Los dioses de muchos en nuestro día son el dinero y el sexo.

Adúlteros — El adulterio es la infidelidad conyugal. Cuando el hombre casado o soltero tiene relaciones ilícitas con una mujer casada comete adulterio. El adulterio roba al hombre del cariño de su esposa. Hebreos 13:4 dice: "Honroso es para todos el matrimonio, y pura la relación conyugal; pero Dios juzgará a los fornicarios y a los adúlteros".

Afeminados -- Esta palabra también se encuentra en Mateo 11:8 y Lucas 7:25 donde es traducido: "delicado". 

Según MacKnight, un afeminado es el compañero pasivo en la sodomía. Estos malvados que sufrían este abuso. . . fingía la vestimenta y conducta de mujeres".

Los que se echan con varones — los homosexuales. Hay iglesias hoy día que condonan este pecado, y algunos han ordenado homosexuales al ministerio. La homosexualidad fue el cáncer en la vida griega que invadió a Roma y causó su destrucción. Catorce de los primeros quince emperadores romanos practicaban la homosexualidad. El Emperador Nero castró y se casó con un muchacho llamado Sporo, y lo reclamó como su esposa, y al mismo tiempo se casó con Pythagoras y lo llamó su esposo. Este pecado fue una de las causas principales que causó la caída de la civilización Romana (Coffman). El homosexual elige cometer este acto, no nace homosexual, como algunos afirman. Pablo dice en Romanos 1:26 dice que la homosexualidad es "contra naturaleza".

Ladrones — Algunos piensan, "El es rico. No le hará falta el dinero. Pero soy pobre, y lo necesito." Pero no importa la como lo justifica, robar es pecado.

Avaros — El codicioso — el hombre con el deseo inmoderado o amor para el dinero. Es la pasión de ser rico. Los pobres que anhelan hacerse rico son avaros. El rico que guarda su dinero y lo ama tanto que no la utiliza en el servicio del Señor también es avaro.

Borrachos — ¿Quién puede olvidar la descripción gráfica del borracho en Isaías 28:7-8? "Estos han errado a causa del vino, y han divagado a causa del licor. . .han sido confundidos a causa del vino. . .han errado en su visión y han titubeado en sus decisiones. Todas las mesas están llenas de vómito repugnante, hasta no quedar lugar limpio".

El abuso del alcohol ha causado muchas tragedias humanas. Jerry Moffitt dice: "64% de los asesinatos son relacionados con el alcohol. 30% de todos los suicidios y 50% de los choques fatales de carros debido al alcohol".

El cristiano debe abstener de alcohol en absoluto y no darle lugar alguno en su vida. El alcohol trae maldición para todo aquel que lo toma.

Maldicientes — El maldiciente es un hombre que abusa a otros con palabras crueles, amargas, y severas. Dios dice: "Al que solapadamente difama a su prójimo, a ése yo lo silenciaré" (Salmo 101:5). Hoy día hay padres que abusan a sus hijos con palabras severas (Col.3:21). Pero el cristiano nunca debe maldecir a nadie, aun a sus enemigos (Mateo 5:44).

Estafadores — El estafador es un ladrón "de oficina". Es uno que se apodera de lo ajeno con engaño. Por ejemplo, si prestamos dinero a un hombre en gran apuro, y le cobramos un interés exorbitante, estamos estafando (Proverbios 28:8)

Tales persones no heredarán el reino de Dios.

Versículo 11

"Y esto erais algunos". Todo ser humano sobre la faz de la tierra es pecador, y por medio de la predicación del evangelio, algunos han sido convertidos a Dios. Algunos de nosotros éramos borrachos, codiciosos, y fornicarios, pero esto es lo que éramos. Ya no. Sin embargo, es triste que algunos cristianos todavía vivan sirviendo el pecado. Pero debemos recordar que estas cosas hicimos en nuestra "antigua manera de vivir" y que ahora es tiempo de despojar del viejo hombre (Efesios 4:22). Pablo dice que "esto erais algunos" en otro tiempo.

"En ellas anduvisteis también vosotros EN OTRO TIEMPO cuando vivíais entre ellos" (Col.3:7).

"Porque EN OTRO TIEMPO nosotros también éramos insensatos, desobedientes, extraviados".

"En los cuales anduvisteis EN OTRO TIEMPO, conforme a la corriente de este mundo" (Efesios 2:1).

"EN OTRO TIEMPO todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente" Pero ahora no (Efesios 2:3).

"EN OTRO TIEMPO erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. ¡Andad como hijos de luz!" (Efesios 5:8).

¡YA NO! Más YA hemos sido "lavados, santificados, y justificados." Al usar estas tres palabras, Pablo describe tres aspectos de nuestra salvación

1. A causa de la suciedad del pecado, Cristo nos ha "lavado". Fuimos "impuros de cuerpo y de espíritu", pero por medio del bautismo en agua, nuestra alma fue limpiada de todo pecado. Ananías dijo: "Levántate y bautízate, y lava tus pecados". Es por el bautismo que el pecador se lava los pecados. Cuando Cristo nos lava de la suciedad del pecado, quedamos "mas blanco que la nieve" (Salmo 51:7).

2. A causa de la enajenación del pecado, Cristo nos ha "santificado". La persona que vive en pecado está separada de Dios. Efesios 4:18 dice que fuimos "alejados de la vida de Dios". Pero aun estando tan lejos de Dios, él nos ha separado del mundo y nos trajo cerca de él. Nos ha separado de los ídolos para unirnos al Dios viviente. Nos ha separado de los usos terrenales, y pecaminosos, para que seamos instrumentos de justicia, para uso exclusivo de Dios. El pecado nos separa de Dios, pero la santificación nos separa del pecado y nos une con Dios.

3. A causa de la culpa del pecado, Cristo nos ha "justificado". En un tiempo sentimos el peso del pecado sobre nosotros — sentimos concientes de nuestro estado pecaminoso. David describe la culpa que siente el pecador en Salmo 40:12: "Porque me han rodeado males incontables; me han alcanzado mis iniquidades, y no puedo levantar la vista. Son más numerosos que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me ha fallado". 

Pero cuando ese pecador obedece el evangelio, Cristo lo justifica, o sea lo declara sin culpa.  

¿Cómo fuimos lavados, santificados, y justificados?

1. “En el nombre del Señor Jesús”. No hay otro nombre por la cual podemos ser salvos (Hechos 4:12). Es ese nombre que hace posible nuestra salvación. 

2. “Por el Espíritu de nuestro Dios”. No fue por la ley mosaica que fuimos justificados, sino por el Espíritu Santo. Sí, el Espíritu Santo nos lava, nos santifica, y nos justifica. ¿Cómo lo hace? ¿Trabaja misteriosamente en nuestras vidas en una manera imperceptible? ¡Claro que no! El Espíritu Santo nos santifica, nos justifica, y nos lava de pecado, por la instrumentalidad de la palabra de Dios. La palabra de Dios es el instrumento que el Espíritu de nuestro Dios utiliza para salvar al hombre (Efesios 6:17).  —Paul Melton