La Ofrenda de Dios
1 Corintios 6:1-11
La
Ofrenda de Dios
Llamamos la colecta, "la ofrenda de Dios" porque usamos
el dinero de la ofrenda solamente para la obra del
Señor. Por los tantos abusos de la ofrenda, muchos
hermanos no quieren tratar este tema. No tengo ningún
problema en predicar acerca de la ofrenda, porque es un
tema bíblico y muy importante a Dios. Sólo en el Nuevo
Testamento, hay más de 70 versículos sobre la ofrenda.
Si quiere medir
la fuerza de una congregación, si usted conoce la
condición económica de los miembros, entonces, vea la
cantidad de la ofrenda cada domingo.
La iglesia tiene una misión de evangelizar al mundo.
Sin la ofrenda, ¿cómo podemos llevar el evangelio a
otros lugares o países? Tenemos que ayudar a los
cristianos pobres y sin la ofrenda, sería difícil
hacerlo. Veo un problema grande en la iglesia acerca de
la ofrenda. He visto las iglesias denominacionales
construyendo locales, sosteniendo a los predicadores y
enviando misioneros a otros países sin ayuda alguna.
Muchas iglesias de Cristo no pueden pagar la renta, ni
los gastos de su local. No sería posible para ellos
sostener a un predicador. ¿Qué quiere decir esto? ¡Que
hay un grave problema! Me parece que hay mucho
cristianos les falta fe en cuanto a la ofrenda. La
ofrenda de uno muestra su fe que tiene en Dios. Si su
ofrenda es pequeña,
entonces su fe es pequeña. No estamos hablando de
cantidades. Recuerden la viuda de Marcos 12:41-44. La
cantidad de dinero que ella ofrendó era menos de los
demás, pero su sacrificio era mayor. Por eso, Jesús
dijo: “. . . esta viuda pobre echó más que todos los que
han echado en el arca; porque todos han echado de lo
que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que
tenía, todo su sustento” (Marcos 12:43b, 44).
En este estudio, vamos a
ver ejemplos de la ofrenda del Antiguo Testamento,
después la ofrenda del Nuevo Testamento y finalmente
veremos algunas falsas doctrinas de la ofrenda. La
ofrenda entre el pueblo de Dios no es algo nuevo.
Centenares de años antes de venir Jesús habían ofendas.
Durante la Edad
Patriarca el pueblo del Señor ofrendaba a Dios
generosamente.
Primeramente, en el Antiguo Testamento durante la edad
patriarca, muchos años antes de la ley de Moisés,
encontramos ejemplos de ofrendar. Hoy en día, no
estamos bajo la ley antigua; sin embargo, debemos
aprender de ella. La Biblia dice: “Porque
las cosas que se escribieron antes, para nuestra
enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia
y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”
(Romanos 15:4). También dice 1 Co.10:11:
“Y estas cosas les
acontecieron como ejemplo, y están escritas para
amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los
fines de los siglos”.
En Génesis 14:17-20, encontramos el concepto de la
ofrenda por primera vez, cuando Abraham le dio a
Melquisidec el diezmo de todo (He. 7:2). Esto ocurrió
como 600 años antes de existir la ley de Moisés.
Melquisidec era sacerdote de Dios (He.7:1); por eso,
Melquisidec “tomó de Abraham los diezmos” (He.7:6).
Jesucristo es un sacerdote según el orden de Melquisidec
y no de Leví.
Entonces luego en Génesis 28:20-22, encontramos que
Jacob le prometió a Dios que le ofrendaría el diezmo de
todas sus posesiones. Este evento pasó casi 500 años
antes de la ley de Moisés.
Luego, bajo la ley de
Moisés, Dios esperaba una ofrenda de generosidad.
Dios exigía que los Israelitas ofrendaran el diezmo de
la semilla de la tierra, los frutos de los árboles, los
graneros y los rebaños. El diezmo de la tierra, la
simiente y frutos eran cosas “dedicadas a Jehová”
(Levítico 27:30‑34). El diezmo era una heredad
(propiedad) para los hijos de Leví (Nm.18:.21). Los
Levitas usaban el diezmo “para su ministerio” (Nm.
18:21). Ellos servían “en el ministerio del tabernáculo
de reunión” (Nm.18:21). Además, los Levitas ofrecían el
diezmo de los diezmos que recibieron al sumo sacerdote
Aarón (Nm.18:25-28). Los levitas tenían que ofrecer “lo
mejor” de los diezmos que habían recibido
(Nm.18:29,30). Después, los levitas recibían los restos
como el pago (“remuneración” o premio) por el trabajo
que hacían (Nm.18:31).
Cuando los judíos no pagaban sus diezmos, fueron
condenados como ladrones.
Malaquías escribió:
¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis
robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En
vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con
maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis
robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya
alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice
Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de
los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta
que sobreabunde” (Mal. 3:8-10). Aquellos judíos
negligentes fueron maldecidos por no ofrendar como Dios
les había exigido. Si hubieran ofrecido a Dios como
debían, Dios habría abierto el cielo para derramar
bendiciones sobre ellos. El mismo concepto se encuentra
en 2 Corintios 9:6-8 que dice: “Pero esto digo:
El que siembra
escasamente, también segará escasamente; y el que
siembra generosamente, generosamente también segará.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza,
ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y
poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda
gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las
cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena
obra”.
Los judíos bajo la ley de Moisés ofrecían a Dios mucho
más que los diezmos. Los judíos ofrecían: holocaustos,
sacrificios, diezmos, la ofrenda elevada, votos,
ofrendas voluntarias y las primicias de las vacas y
ovejas.
Los diezmos tenían un buen propósito. En resumen, a
veces porque estamos luchando en contra de los
predicadores que abusan estos versículos acerca de los
diezmos, perdemos la buena enseñanza de Dios. Los
diezmos tenían un gran propósito en el plan de Dios.
Eran para ayudar a los levitas y a los sacerdotes para
que pudieran trabajar y cuidar el tabernáculo y el
templo de Dios. Ellos servían en la obra de Dios
cumpliendo sus mandamientos. También, los diezmos eran
para ayudar a los extranjeros, los huérfanos, las
viudas, los cantores del templo y porteros del templo.
Ahora bien, bajo la ley
de Cristo, ¿tenemos que ofrendar, o es opcional?
Pablo, el apóstol de Cristo escribió acerca de la
ofrenda: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced
vosotros también de la manera que ordené en las iglesias
de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de
vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado,
guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan
entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes
hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que
lleven vuestro donativo a Jerusalén” (1 Co. 16:1-3).
Primero, podemos ver que la ofrenda era mandamiento de
Dios, porque Pablo usó la palabra “ordené” (griega "diatasso”)
significa "ordenar", o "dar una orden". Además, Pabló
usó las palabras “haced” y “ponga aparte” que son
imperativos en griego. Imperativo es el “modo y tiempo
del verbo que expresa el orden, la exhortación o la
súplica. Principio que tiene carácter de orden” (Lauousse).
La versión Dios Habla Hoy dice: “háganla” ustedes.
En 1 Corintios 16:2, Pablo dijo: “cada uno de vosotros
ponga aparte algo”. Esto es un mandado — una orden.
Pablo exigió que las iglesias de Galacia y de Corinto
ofrendaran (Ellos sabían que las palabras de Pablo eran
mandamientos de Dios — I Co.14:37).
Ahora bien, consideremos
algunas falsas doctrinas Acerca de La Ofrenda.
1. Algunas dicen que las
iglesias del primer siglo no tenían tesoros, pero en
tres ocasiones habló de ayuda que había recibido de
congregación y no de individuales:
2 Co. 11:8— “He
despojado a otras iglesias, recibiendo salario para
serviros a vosotros”. Ya que Pablo recibió
dinero de otras iglesias, indica que las otras iglesias
tenían tesoros. Él había recibido dinero de otras
congregaciones para que predicara en Corinto.
Fil.4:14-16— “Sin
embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi
tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses,
que al principio de la predicación del evangelio, cuando
partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en
razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a
Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis
necesidades”. Pablo dijo que ninguna iglesia
participó con él en razón de dar y recibir, excepto la
iglesia de Filipos. La iglesia de Filipos había ayudado
a Pablo más de una vez. Está hablando del grupo, no un
individuo, sino era la iglesia que está sosteniendo a
Pablo del tesoro.
1 Ti.5:9, 16— “Sea
puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta
años, que haya sido esposa de un solo marido. . . Si
algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las
mantenga, y no sea gravada la iglesia, a fin de que haya
lo suficiente para las que en verdad son viudas”.
La palabra “lista” en este versículo indica que ellos
distribuían dinero. Las viudas verdaderas fueron
puestas en una lista para recibir el apoyo de la
iglesia. Entonces, Pablo mostró que era mejor que los
parientes las sostuvieran. Pero ¿por qué? Para que la
iglesia no sea agravada o cargada con extra gastos. La
versión Dios Habla Hoy dice: “Si alguna mujer creyente
tiene viudas en su familia, debe ayudarlas, para que no
sean una carga para la iglesia; así la iglesia podrá
ayudar a las viudas que de veras no tengan a quien
recurrir” (1 Ti.5:16). Estos versículos prueban sin
duda que había tesoro en la iglesia del primer siglo
guiados por los apóstoles.
También, la iglesia de Corinto mandó dinero a los
cristianos pobres en Jerusalén (1 Co.16:3; Ro.15:26).
Hoy día, tenemos pobres en la iglesia; por eso, tenemos
la misma responsabilidad. Jesús dijo: "Porque siempre
tendréis pobres con vosotros” (Mateo 26:11). Si la
iglesia no tuviera tesoro, sería muy difícil ayudar a
los miembros necesitados?
2. Otra doctrina falsa
dice que la ofrenda no tiene nada que ver con la
adoración de la iglesia.
1. Los cristianos del primer siglo que vivían bajo la
enseñanza de los apóstoles perseveraban en la ofrenda
(Hch. 2:42). La palabra "comunión" significa una
participación junta que incluye la contribución. Algunos
hombres que han estudiado el idioma griego tradujeron la
palabra
koinonía en Hechos 2:42 "la contribución" (Hackett,
Olshausen, Campbell, Wilson). Parece que en Hechos
2:42, Lucas habla acerca de la ofrenda porque
encontramos los demás actos de la adoración tales como
la enseñanza, la cena del Señor y las oraciones. Por lo
demás, en Romanos 15:25, 26 encontramos la misma palabra
griega, pero es traducida "contribución". Nos muestra
claramente que la palabra
koinonía
incluye la contribución.
También, en 2 Corintios 8:4, Pablo usó la palabra
"comunión" y quería decir la "contribución" para los
santos. Era una comunión entre los hermanos, pero en la
forma de una ayuda económica.
Ahora, vemos la palabra,
koinonía
cuando significa "contribución":
(1) 2 Co.8:4 "participar" (koinwnivan).
(2) Ro.15:26 "una ofrenda" (koinwnivan)
(3) 2 Co.9:13 "vuestra contribución" (koinwniva).
Tenemos que preguntar: Si la ofrenda no tiene nada que
ver con la adoración de la iglesia, ¿por qué escogió
Dios el día domingo para colectar el dinero de los
hermanos? El mismo día que participamos de la cena del
Señor según Hechos 20:7. Nuestra ofrenda es sacrificio
espiritual que ofrecemos a Dios cada domingo dando según
la cantidad que prosperamos la semana anterior. Esta
ofrenda es solamente para promover la obra de nuestro
Señor Jesús Cristo.
Otra doctrina falsa dice
que cada cristiano tiene que guardar su ofrenda en su
casa cada domingo. Esta idea está basada en la
Versión Antigua
y la Reina
Valera Actualizada que dicen: “guarde algo en su
casa”. Sin embargo, la palabra "ofrenda" o "colecta" en
los versículos uno y dos significa dinero ofrendado o
colectado. La lexicón de Thayer dice: “Una colección”
(Pág.379). La palabra
logiai en versículo dos es plural traducida
“ofrendas” o “Colectas”. Por eso, no significa dinero
guardado en su casa, porque esto no sería una ofrenda,
ni colecta. Es cierto que sería dinero atesorado, pero
atesorar dinero en casa no tiene nada que ver con “la
colecta” de los versículos uno y dos.
Pablo exigió una colecta cada domingo
para evitar una
colecta cuando él llegara a Corinto. Pablo no quiso
visitar cada casa de los miembros para colectar la ayuda
para los pobres. El propósito de la ofrenda o la
colecta cada domingo era para evitar una colección
cuando él llegara. Si los hermanos de Corinto hubieran
puesto el dinero en una caja en su casa cada domingo,
entonces Pablo habría tenido que colectar el dinero
cuando llegara.
Otra doctrina falsa es
decir que un cristiano no tiene que diezmar porque no
está bajo la ley de Moisés, dejando la idea que puede
dar menos del diezmo y agradar a Dios. (Usado
como táctico evangelístico).
Primero esta falsa doctrina asume que los Israelitas
sólo ofrendaban el diezmo.
Sin embargo, los israelitas ofrendaban mucho más que los
diezmos.
Lea Deuteronomio 12:6,11
—Los holocaustos
—Los sacrificios
—La ofrenda elevada de las manos
—Los votos
—Las ofrendas voluntarias
—Las primicias de las vacas
—Las primicias de las ovejas
—La ofrenda para el tabernáculo (2 Crónicas 24:4-6;
Éxodo 30:11-16)
—Las ofrendas especiales que mostraban la generosidad de
Israel (Éxodo 35:5; 36:5,6).
Muchas veces los predicadores dicen que no tenemos que
diezmar, dejando la idea que podemos dar mucho menos que
un diezmo. Los israelitas nos avergüenzan por los
grandes sacrificios que hacían. El diezmar fue
practicado antes de la ley de Moisés. En Génesis
14:17-20, Abraham le dio a Melquisidec el diezmo de todo
(He. 7:2). Esto ocurrió como 600 años antes de existir
la ley de Moisés. Melquisidec era sacerdote de Dios
(He.7:1); por eso, Melquisidec “tomó de Abraham los
diezmos” (He.7:6).
Ahora bien, consideren porqué nosotros como cristianos
debemos ofrendar más que los judíos. Una razón por la
cual debemos dar más que los judíos es porque la ley de
Jesús está basada sobre mejores promesas que la ley de
Moisés (He.8:6). Segundo, estamos bajo un mejor pacto
que fue confirmado con la preciosa sangre de Jesús, pero
la ley de Moisés fue confirmada con sangre de animales
(He.8:6; 9:12-20). Debemos ofrendar más que los judíos
porque la misión de ellos era más pequeña que la
nuestra. Ellos tenían que mantener una pequeña nación,
pero nosotros tenemos que llevar el evangelio a todo el
mundo.
En conclusión, hemos visto el
diezmo en la edad patriarca — Abraham y Jacob. Vimos,
también, la ofrenda bajo la ley de Moisés. Dios acusó a
Israel de robarle por no pagar el diezmo. Este diezmo
era para la obra de Él. Ahora, bajo la ley de Cristo es
mandamiento ofrendar cada domingo (1 Co.16:1,2). Hemos
visto que cada iglesia en el primer siglo tenía su
propio tesoro y la colecta era un acto de adoración
entre ellos. Hoy día, estamos bajo un pacto mucho mejor
y está basado en un sacrifico bastante mejor —
Jesucristo; por eso debemos dar más que los judíos. —
Por
Tony Melton


1 Corintios 6:1-11
Ahora Pablo reprende a
los corintios porque llevaban a sus hermanos ante el
tribunal humano y ante paganos (1-6). Sería mejor sufrir
pérdida que traer los problemas de la iglesia ante
jueces paganos (7, 8). Si esto hacemos, o si practicamos
continuamente cualquier otro pecado, seremos excluidos
del reino eterno de Dios (9, 10). Pero aunque en un
tiempo, algunos corintios fueron graves pecadores, Dios
los salvo (11). Hay algunas cosas que son legales pero
no son convenientes (12). Debemos mantener limpios
nuestros cuerpos porque nuestro cuerpo es para el Señor
(12-14). Nuestros cuerpos son partes del cuerpo
espiritual de Cristo, y ese cuerpo no debe ser
contaminado. Si cometemos fornicación pecamos contra
nuestro propio cuerpo que en realidad es propiedad del
Señor (15-20).
Versículo 1
Dios había enseñado a
los hebreos bajo el Antiguo Testamento que resuelven sus
diferencias entre si. Existía un estatuto para todos los
Israelitas que si un israelita tenía causas contra otro,
no debían proseguir el asunto ante gentiles (Bruce). Los
judíos tenían que resolver sus disputas civiles ante sus
propios tribunales. De la misma manera, el cristiano no
debe traer los problemas de las congregaciones ante las
autoridades civiles.
Fue parte de la sociedad
griega, ocuparse de pleitos unos contra otros. Barclay
dice: "Los griegos fueron naturalmente gente litigiosa.
De hecho, los tribunales fue uno de sus entretenimientos
principales. Los griegos son notorios porque les
encantaba tanto ir a juicio."
Ya que Corinto fue una
iglesia Griega, no es sorprendente que la gente trajeron
con ellos a la iglesia esa tendencia de tomar parte en
pleitos. Pablo estaba completamente abrumado de tal
conducta y les pregunta: "¿Cómo se atreve alguno de
ustedes que tiene pleito contra otro pedir justicia a
los jueces paganos y acudir a las cortes paganos, en vez
de acudir a otros cristianos para determinen quién tiene
razón?"
Versículo 2
Ahora Pablo hace la
pregunta "¿O no sabéis que los santos han de juzgar al
mundo?" La frase "O no sabéis” se encuentra diez veces
en el libro de Corintios y se refiere una verdad
importante que sabían pero que habían desatendido (1
Corintios 3:16; 5:6; 6:2, 3, 9, 15, 16, 19; 9:13, 24).
Parece que los corintios habían olvidado que los santos
juzgarán al mundo. ¿Cómo juzgará el santo al mundo? En
el día final, los santos fieles serán exaltados y
premiados. El ejemplo de fe de esos santos será una
reprimenda para el mundo. En esta manera condenamos o
"juzgamos" al mundo. Condenaremos al mundo tal como Noé
"condenó al mundo" (Hebreos 11:7). Todo ser humano en el
día de Noé, tenía la misma oportunidad de obedecer a
Dios que Noé. Pero él escogió servir a Dios, y ellos
escogieron vivir en pecado. En el día de juicio, la
conducta de los santos será tan superior a la del mundo
que reprenderá o "juzgará al mundo". En Mateo 12:41, 42,
el Señor Jesús dice que en el día de juicio, Ninive
"condenará" a esa generación "porque ellos se
arrepintieron" ante la proclamación de Jonás. En el
juicio, si alguien empieza a poner excusas por no
obedecer al Señor, Cristo puede apuntar su dedo en
nuestra dirección, y decir, "Ellos me obedecieron ¿por
qué no me obedeció usted?", y así por nuestra conducta
juzgaremos al desobediente.
Y si el mundo ha de ser
juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar pleitos
tan pequeños? Si juzgaremos al mundo un día por nuestra
conducta, ¿por qué entonces no resolvemos entre nosotros
los pequeños litigios?
Versículo 3
Ahora pregunta, "¿No
sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?" En el día
final juzgaremos a ángeles malignos por nuestra
conducta. Si nosotros como criaturas humanas podemos
obedecer a Dios, Dios esperaría que una criatura
superior a nosotros pudiera obedecer sus leyes. Sin
embargo, "los ángeles que pecaron" los ha "arrojado al
infierno en prisiones de oscuridad, a ser reservados
para el juicio" (2 Pedro 2:4). Si un ángel trata de
excusar su desobediencia, Dios simplemente tendrá que
señalarnos con el dedo y decir, "Si estos seres humanos,
que son tan inferiores a ustedes los ángeles, podían
obedecerme, ¿por qué no me obedecieron ustedes?" y así
de esta manera juzgaremos a los ángeles por nuestra vida
piadosa.
Si juzgaremos a ángeles,
podremos muy bien resolver las pequeñas dificultades
terrenales sin ir a juicio con otros cristianos ante
jueces incrédulos. Estaban dejándose ser juzgado por
aquellos que un día juzgarían ellos mismos.
Versículo 4
Cuando surge un pleito
sobre las cosas de esta vida, como la propiedad, en vez
de acudir a jueces paganos ¿no sería mejor poner por
jueces a los miembros de la iglesia de menos estima? En
su sabiduría divina, Dios ha escogido lo vil y lo
menospreciado del mundo y lo ha exaltado a ser parte del
reino eterno de su Hijo. Es por eso, que Pablo dice que
aun el miembro que consideremos más insignificante, es
más capaz de resolver problemas en las iglesias que un
juez pagano. Es nuestra responsabilidad juzgar a los
pecadores que están dentro de la iglesia (1 Corintios
5:12).
Versículo 5, 6
Pablo escribió estas
cosas para que se avergüencen y reformen su conducta. Y
en verdad es vergonzoso llevar a nuestros hermanos en
Cristo ante tribunales paganos para resolver nuestros
desacuerdos. En 1 Corintios 15:34 les dice otra vez,
"Digo esto para que les dé vergüenza".
¿Es que no hay nadie en
la iglesia que sea lo suficiente sabio para resolver las
disputas? Los corintios se creían tan sabios en asuntos
de este mundo, pero podía encontrar ni uno
suficientemente sabio para llegar a una decisión justa
entre hermanos que disputaban.
Los cristianos estaban
entablando acción judicial unos contra otros. ¿Debe un
cristiano demandar a un hermano en la fe delante de los
incrédulos? ¡Qué vergüenza! Debe escoger a hermanos
dentro de la iglesia para resolver el asunto por medio
de arbitraje.
Versículo 7, 8
Tener pleitos es una
falta que tenían los corintios. Es un defecto cuando no
trabamos por la paz, cuando falta amor fraternal, y
cuando no tenemos confianza mutua. Cuando llevamos
nuestras disputas ante las cortes judiciales, sin
importar quien gana el pleito, todos sufrimos derrota.
"El hecho mismo de tener pleitos entre ustedes significa
que ya han sido completamente derrotados" (NVI).
¿Por qué no mejor
soportar la injusticia? Cristo nos enseña a soportar la
injusticia en Mateo 5:39: "Pero yo os digo: No resistáis
al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la
mejilla derecha, vuélvele también la otra".
¿Por que no, mejor,
dejar que nos defrauden y roben? Sería mejor sufrir la
pérdida de propiedad, que tener un pleito. Cristo nos
dice: "Y al que quiera llevarte a juicio y quitarte la
túnica, déjale también el manto" (Mateo 5:40). Es mejor
sufrir pérdida, que estar continuamente peleando.
Pero en vez de soportar
maltrato con paciencia y alegría, ellos mismos cometían
agravios y defraudaban a otros hermanos. ¡Maltrataban y
robaban hasta sus propios hermanos! Tiene que ser un
hombre malvado que maltrata a su propia carne y sangre.
Cuando oímos que un padre o madre mata a su infante, o
que un niño mata a sus padres, es un crimen atroz,
porque el padre o hijo tenía que cortar las cuerdas más
cariñosas para cometer un acto de esta clase. ¡Somos
hermanos! Y cuando nos maltratamos es un crimen
especialmente atroz.
Versículo 9, 10
Los que actúan de una
manera contraria a justicia, los que maltratan a sus
hermanos no heredarán el reino de Dios.
Nuestra herencia es el
cielo, pero si cometemos injusticias, no tenemos derecho
a la herencia de la familia. La herencia es para los
hijos fieles de Dios (Romanos 8:17; 2 Pedro 1:11).
"No erréis" sería mejor
traducido, "No se dejen engañar." Se está engañando si
cree que puedes vivir en pecado y entrar ese reino
celestial (Gálatas 6:7). No podemos hacer mal y escapar
el juicio de Dios.
Este pasaje nombra diez
clases de transgresores que serán excluidos del reino
eterno de Dios.
Fornicarios — Esto
describe toda clase de relaciones ilícitas. El hermano
que dormía con la esposa de su padre fue fornicario (1
Corintios 5:1) y es necesario excluirlos de la comunión
de iglesia si continúan viviendo en ese pecado (1
Corintios 5:10). El hombre y mujer que viven juntos sin
la unión legal del matrimonio son fornicarios.
Idólatras — En esta
lista, la idolatría se encuentra entre la fornicación y
el adulterio, porque la idolatría generalmente fue
acompañada por la inmoralidad sexual. En la ciudad de
Corinto, existían varios templos paganos. En el templo
de Apafradito, vivían mil prostitutas públicas, siempre
listos para cometer inmoralidad sexual como acto de
adoración la diosa de amor. Fue difícil para los
corintios mantener una vida pura en una ciudad tan
corrupta. Aunque hoy día no adoramos a ídolos literales
de plata y oro, la idolatría todavía existe. Cuando
nuestra vida está centrada en el materialismo, fantasías
sexuales, o éxito financias, hemos elegido ídolos en
nuestros corazones (Ezequiel 14:3). Los dioses de muchos
en nuestro día son el dinero y el sexo.
Adúlteros — El adulterio
es la infidelidad conyugal. Cuando el hombre casado o
soltero tiene relaciones ilícitas con una mujer casada
comete adulterio. El adulterio roba al hombre del cariño
de su esposa. Hebreos 13:4 dice: "Honroso es para todos
el matrimonio, y pura la relación conyugal; pero Dios
juzgará a los fornicarios y a los adúlteros".
Afeminados -- Esta
palabra también se encuentra en Mateo 11:8 y Lucas 7:25
donde es traducido: "delicado".
Según MacKnight, un
afeminado es el compañero pasivo en la sodomía. Estos
malvados que sufrían este abuso. . . fingía la
vestimenta y conducta de mujeres".
Los que se echan con
varones — los homosexuales. Hay iglesias hoy día que
condonan este pecado, y algunos han ordenado
homosexuales al ministerio. La homosexualidad fue el
cáncer en la vida griega que invadió a Roma y causó su
destrucción. Catorce de los primeros quince emperadores
romanos practicaban la homosexualidad. El Emperador Nero
castró y se casó con un muchacho llamado Sporo, y lo
reclamó como su esposa, y al mismo tiempo se casó con
Pythagoras y lo llamó su esposo. Este pecado fue una de
las causas principales que causó la caída de la
civilización Romana (Coffman). El homosexual elige
cometer este acto, no nace homosexual, como algunos
afirman. Pablo dice en Romanos 1:26 dice que la
homosexualidad es "contra naturaleza".
Ladrones — Algunos
piensan, "El es rico. No le hará falta el dinero. Pero
soy pobre, y lo necesito." Pero no importa la como lo
justifica, robar es pecado.
Avaros — El codicioso —
el hombre con el deseo inmoderado o amor para el dinero.
Es la pasión de ser rico. Los pobres que anhelan hacerse
rico son avaros. El rico que guarda su dinero y lo ama
tanto que no la utiliza en el servicio del Señor también
es avaro.
Borrachos — ¿Quién puede
olvidar la descripción gráfica del borracho en Isaías
28:7-8? "Estos han errado a causa del vino, y han
divagado a causa del licor. . .han sido confundidos a
causa del vino. . .han errado en su visión y han
titubeado en sus decisiones. Todas las mesas están
llenas de vómito repugnante, hasta no quedar lugar
limpio".
El abuso del alcohol ha
causado muchas tragedias humanas. Jerry Moffitt dice:
"64% de los asesinatos son relacionados con el alcohol.
30% de todos los suicidios y 50% de los choques fatales
de carros debido al alcohol".
El cristiano debe
abstener de alcohol en absoluto y no darle lugar alguno
en su vida. El alcohol trae maldición para todo aquel
que lo toma.
Maldicientes — El
maldiciente es un hombre que abusa a otros con palabras
crueles, amargas, y severas. Dios dice: "Al que
solapadamente difama a su prójimo, a ése yo lo
silenciaré" (Salmo 101:5). Hoy día hay padres que abusan
a sus hijos con palabras severas (Col.3:21). Pero el
cristiano nunca debe maldecir a nadie, aun a sus
enemigos (Mateo 5:44).
Estafadores — El
estafador es un ladrón "de oficina". Es uno que se
apodera de lo ajeno con engaño. Por ejemplo, si
prestamos dinero a un hombre en gran apuro, y le
cobramos un interés exorbitante, estamos estafando
(Proverbios 28:8)
Tales persones no
heredarán el reino de Dios.
Versículo 11
"Y esto erais algunos".
Todo ser humano sobre la faz de la tierra es pecador, y
por medio de la predicación del evangelio, algunos han
sido convertidos a Dios. Algunos de nosotros éramos
borrachos, codiciosos, y fornicarios, pero esto es lo
que éramos. Ya no. Sin embargo, es triste que algunos
cristianos todavía vivan sirviendo el pecado. Pero
debemos recordar que estas cosas hicimos en nuestra
"antigua manera de vivir" y que ahora es tiempo de
despojar del viejo hombre (Efesios 4:22). Pablo dice que
"esto erais algunos" en otro tiempo.
"En ellas anduvisteis
también vosotros EN OTRO TIEMPO cuando vivíais entre
ellos" (Col.3:7).
"Porque EN OTRO TIEMPO
nosotros también éramos insensatos, desobedientes,
extraviados".
"En los cuales
anduvisteis EN OTRO TIEMPO, conforme a la corriente de
este mundo" (Efesios 2:1).
"EN OTRO TIEMPO todos
nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra
carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente"
Pero ahora no (Efesios 2:3).
"EN OTRO TIEMPO erais
tinieblas, ahora sois luz en el Señor. ¡Andad como hijos
de luz!" (Efesios 5:8).
¡YA NO! Más YA hemos
sido "lavados, santificados, y justificados." Al usar
estas tres palabras, Pablo describe tres aspectos de
nuestra salvación
1. A causa de la
suciedad del pecado, Cristo nos ha "lavado". Fuimos
"impuros de cuerpo y de espíritu", pero por medio del
bautismo en agua, nuestra alma fue limpiada de todo
pecado. Ananías dijo: "Levántate y bautízate, y lava tus
pecados". Es por el bautismo que el pecador se lava los
pecados. Cuando Cristo nos lava de la suciedad del
pecado, quedamos "mas blanco que la nieve" (Salmo 51:7).
2. A causa de la
enajenación del pecado, Cristo nos ha "santificado". La
persona que vive en pecado está separada de Dios.
Efesios 4:18 dice que fuimos "alejados de la vida de
Dios". Pero aun estando tan lejos de Dios, él nos ha
separado del mundo y nos trajo cerca de él. Nos ha
separado de los ídolos para unirnos al Dios viviente.
Nos ha separado de los usos terrenales, y pecaminosos,
para que seamos instrumentos de justicia, para uso
exclusivo de Dios. El pecado nos separa de Dios, pero la
santificación nos separa del pecado y nos une con Dios.
3. A causa de la culpa
del pecado, Cristo nos ha "justificado". En un tiempo
sentimos el peso del pecado sobre nosotros — sentimos
concientes de nuestro estado pecaminoso. David describe
la culpa que siente el pecador en Salmo 40:12: "Porque
me han rodeado males incontables; me han alcanzado mis
iniquidades, y no puedo levantar la vista. Son más
numerosos que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me
ha fallado".
Pero cuando ese pecador
obedece el evangelio, Cristo lo justifica, o sea lo
declara sin culpa.
¿Cómo fuimos lavados,
santificados, y justificados?
1. “En el nombre del
Señor Jesús”. No hay otro nombre por la cual podemos ser
salvos (Hechos 4:12). Es ese nombre que hace posible
nuestra salvación.
2. “Por el Espíritu de
nuestro Dios”. No fue por la ley mosaica que fuimos
justificados, sino por el Espíritu Santo. Sí, el
Espíritu Santo nos lava, nos santifica, y nos justifica.
¿Cómo lo hace? ¿Trabaja misteriosamente en nuestras
vidas en una manera imperceptible? ¡Claro que no! El
Espíritu Santo nos santifica, nos justifica, y nos lava
de pecado, por la instrumentalidad de la palabra de
Dios. La palabra de Dios es el instrumento que el
Espíritu de nuestro Dios utiliza para salvar al hombre
(Efesios 6:17). —Paul Melton




