“Vuestras
Mujeres Callen”
1
Corintios 5
El Pecado de Mentir
“Vuestras
Mujeres
Callen”
Es
lamentable, pero la influencia del mundo tiene impacto
sobre nuestras actitudes en asuntos religiosos. En los
últimos años, hemos sufrido por lo que es llamado “la
liberación de las mujeres”. Esta influencia es más
fuerte que nunca en la historia del mundo.
Los hombres
han luchado para dar a las mujeres más autoridad en el
área que ellos piensan es cristiandad. Como el
resultado, ahora tenemos mujeres sirviendo como
sacerdotes, pastores, predicadoras, ancianas,
diaconisas,
evangelistas, maestras de clases bíblicas, clérigas y
cualquier otra posición imaginable. Es trágico, pero un
verdadero ejemplo de la mente perversa cuando ellos se
refieren a Dios Jehová como “ella”.
A pesar de
las actitudes del mundo religioso, tenemos que recordar
nuestra responsabilidad es seguir la palabra de Dios y
no la presión general de la sociedad. Los que
desobedecen el evangelio de Cristo van a sufrir en el
día de juicio las consecuencias eternas de rebelión (2
Ts.1:8, 9).
En este
artículo, queremos ver la responsabilidad de la mujer
cristiana en enseñar la palabra de Dios conforme de lo
que dice la Biblia. Necesitamos enfatizar la
importancia de la enseñanza de la mujer como el hombre,
pero la Biblia les da restricciones específicas a las
mujeres.
¿Dónde es
permitido enseñar la mujer? Ella puede enseñar en
privado — en una capacidad informal.
¿A
quien puede la mujer enseñar?
En una
capacidad privada e informal, ella puede enseñar:
Un hombre
(Hechos 18:26)
2. Un niño-
La madre y la abuela de Timoteo le enseñaban cuando era
niño (2 Ti.3:15).
3. Otra
Mujer- Las ancianas deben enseñar a las jóvenes (Tito
2:3,4)
En resumen
de estas instrucciones bíblicas, encontramos que la
mujer, en privado y en una situación informal, puede
enseñar a los hombres, a las mujeres y a los niños.
Es
importante anotar DONDE LA MUJER ES PERMITIDO HABLAR,
ELLA PUEDE ENSEÑAR A CUALQUIER PERSONA. Los hermanos
que han divagado al sistema de enseñar en clases se
encontraron en un dilema en este punto. El sistema de
clases no conforme con los requisitos de la Biblia.
Las clases
de ellos no son privadas ni informales. Una vez, tuve
la oportunidad de hacer esta observación. Pregunté a un
predicador: “¿Son privados o público sus clases? Si son
privadas, ¿permite a la mujer enseñar al hombre?” Él me
respondió: “Nuestras clases son públicos; una mujer no
puede enseñar a hombre”. Entonces yo le pregunté:
“¿Cree usted que una mujer es permitida enseñar en
público?” Él me respondió: “¡No!” Nuestras clases son
privadas”. Entonces reconoció su contradicción, él me
dijo: “Bueno, nuestras clases son medio privadas”, y
después de algunos segundos de reflexión, él dijo:
“Quizás, nuestras clases son medio públicas”. Entonces,
es así cuando uno se encuentra fuera de la palabra de
Dios.
La Biblia
no permite que la mujer enseñe en la asamblea de la
iglesia o en cualquier otra capacidad pública. 1
Timoteo 2:11, 12- “La
mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12Porque
no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre
el hombre, sino estar en silencio”.
Este versículo enseña que en el proceso de aprender, la
mujer debe “aprender en silencio”. En el proceso de
enseñar, la mujer no es permitido enseñar”.
Cuando
examinamos este texto cuidadosamente, vemos dos
prohibiciones para las mujeres: “No permite a la mujer
enseñar”. Esta cláusula es independiente diciendo algo
definido. Una mujer es prohibida enseñar (tener
discurso con otros para instruirles, presentar discurso
didáctico (Lexicón de Thayer pág.144).
Ella,
también, es prohibida “tomar autoridad sobre el
hombre”. Son ideas independientes conectadas con la
palabra “ni”. El versículo no dice: “No permite que la
mujer enseñe sobre el hombre”―
implicado que si el hombre (ancianos) le da la autoridad
sería bien que ella enseñara.
La
amonestación para que la mujer se quede en silencio en
la iglesia está enseñada a los corintios:
1
Corintios 14:34, 35―
“Vuestras
mujeres callen en las congregaciones; porque no les es
permitido hablar, sino que estén sujetas, como también
la ley lo dice. 35Y si quieren aprender algo,
pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso
que una mujer hable en la congregación”.
Otra vez,
la mujer debe mantenerse en silencio “en la iglesia”.
“Silencio” es una palabra fácil entender; usted probable
ya entiende la definición. Significa “guarde silencio,
mantenga la paz” (Lexicón de Thayer Pág. 574).
La misma
palabra griega traducida “silencio” en 1 Corintios
14:34 está en versículo 28, hablando de personas que
hablan en otro idioma. “Si no hubiera intérprete, calle
en la iglesia”. El razonamiento es obvio, si nadie
puede interpretar, el orador en lenguas debe mantenerse
en silencio. La palabra tiene la misma significación
para la mujer; ella debe quedarse en silencio y guardar
paz.
Hermanos,
yo hago esta predicción (si ya no ha ocurrido). Entre
los próximos años van a ver a las mujeres tomando los
púlpitos de las iglesias de Cristo más liberales. Esto
es una evolución natural de las mujeres enseñando en las
salas de clases.
Una vez, el portón de una innovación está abierto no se
puede cerrarlo. Podemos torcer las escrituras para
nuestra propia perdición. El apóstol Pedro escribió:
“Casi
en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas
cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de
entender, las cuales los indoctos e inconstantes
tuercen, como también las otras Escrituras, para su
propia perdición”
(2 Pedro 3:16), pero nunca podemos cambiar las
escrituras para que enseñen que las mujeres pueden
enseñar en una capacidad pública.
(Por Joe Hisle, del OPA 1 de julio 1991).
1
Corintios 5
Hoy en día,
casi no existe disciplina en la iglesia. Es como una
ley olvidada. El problema es que muchos hermanos creen
que es pecado excomulgar a un hermano que no quiere
arrepentirse. En este capítulo, Pablo les reprendió a
los corintios, porque ellos no quisieron administrar la
disciplina en contra de un hermano que cometía
inmoralidad sexual. Veremos la actitud del apóstol de
Cristo que estaba en oposición de la situación en la
iglesia del Señor en Corinto.
V. 1
Varias
personas habían escuchado de la inmoralidad sexual en
Corinto. Pablo dijo: “Se oye que hay entre vosotros
fornicación”. La Nueva Versión Internacional (NVI) dice
“Es ya del dominio público que hay entre ustedes un caso
de inmoralidad sexual. . ”. Aquí, la palabra “porneia”
traducida “fornicación” significa inmoralidad sexual
como adulterio, fornicación, homosexualidad,
lesbianismo, bestialidad e incesto.
En el caso
en Corinto, el hombre cohabitaba con su madrastra. Era
un pecado tan raro que Pablo dijo que no estaba
conocido, ni entre a los paganos. ¿Piensa usted que los
corintios estaban tristes por eso? ¡Claro que no! Mire
versículo dos:
V. 2
Los
corintios no estaban tristes, sino “envanecidos” que
quiere decir que se sentían “orgullosos” (NVI), o habían
vuelto arrogantes (Versión Las América- Las Amer.); se
habían hinchados de “orgullo” (Versión Dios Habla Hoy
-DHH).
Los
Corintios deberían haber estado tristes por el pecado de
aquel hombre, pero estaban hinchados de orgullo. Cuando
hay hermanos en la iglesia que siguen practicando
pecado, entonces debemos tomar acción. ¡A veces, existe
inmoralidad sexual en una congregación y los líderes no
hacen nada! En algunas congregaciones hay hombres y
mujeres que viven en la “unión libre” (o fornicación), y
los hermanos están recibiéndolos como si todo fuera bien
con Dios.
En los
Estados Unidos, hay una iglesia que está en comunión
con una mujer que se divorció de su marido, pero no por
causa de inmoralidad sexual, sino porque encontró a otro
hombre y la iglesia no está haciendo nada para corregir
el problema. De hecho, ellos le bautizaron a su nuevo
marido.
Pero ¿Qué
dice la Biblia? Pablo dijo que los hermanos debieran
más bien haberles lamentado para que fuera quitado al
hombre que cometió aquel pecado. ¿Cuál era la
responsabilidad de la iglesia? Era quitar al hombre de
la congregación. El hombre insistió en seguir en el
pecado; entonces la responsabilidad de la iglesia era
cortar la comunión con él. Si un hermano o hermana no
quiere dejar de pecar, entonces la iglesia no puede
seguir en comunión con él o ella.
Debemos
usar todos los medios para resolver el problema, pero
si no cambia el cristiano, tenemos que aplicar la
disciplina correctiva. Es mandamiento de Dios.
V. 3
En aquel
tiempo, Pablo no estaba en Corinto, pero solamente por
escuchar había juzgado la situación allí. Por oír del
pecado del hombre, Pablo le juzgó culpable de
inmoralidad sexual. Él había tomado la esposa de su
padre, o su madrastra. Es evidente que la mujer no
era cristiana, porque Pablo no le condenó.
Tenemos que
juzgar, usando nuestra Biblia como guía. Jesús dijo: “No
juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo
juicio” (Juan 7:24). No debemos juzgar una situación
sin entenderla bien. Los juicios basados en rumores y
opiniones son pecaminosos. En 1 Corintios 5:12, Pablo
les preguntó a los corintios: “¿No juzgáis vosotros a
los que están dentro?” Por supuesto, la respuesta es
“si, juzgamos los problemas dentro de la iglesia”. Hay
que juzgar situaciones pecaminosas que afectan el
bienestar de la iglesia y actuar inmediatamente para
corregirlas.
Pablo
preguntó, también en 1 Corintios 6:5 “¿Pues qué, no
hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar
entre sus hermanos...?” Es triste cuando nosotros, como
líderes de una congregación, no tenemos la
espiritualidad suficiente para juzgar y tomar acción
para rectificar los problemas entre la familia de Dios.
Era exactamente el problema que tenía la iglesia en
Corinto.
V. 4, 5
Aquí, Pablo
les explicó a los corintios lo que tendrían que hacer
para remediar el problema. Primero, tendrían que
reunirse en el nombre de Jesús y después entregarían al
hermano “a Satanás para destrucción de la carne”.
¿Qué
significa “entregar al hombre a Satanás”? La Biblia
tiene la respuesta: En 1 Corintios 5:2, Pablo dijo que
le quitara de en medio ustedes. Además, en el
versículo 13 dice: “Quitad, pues, a ese perverso de
entre vosotros”.
Pero ¿Cómo
podían quitarlo? La iglesia tiene que explicarle que no
puede tener comunión con él hasta que se arrepienta. El
siguiente es una lista de versículos que nos explican
como debemos actuar hacía este hermano:
Romanos
16:17-
Hay que apartarse de el.
2
Tesalonicenses.3:6-
Hay separarnos de el.
2
Tesalonicenses 3:14-
No podemos juntarnos con el.
2
Tesalonicenses 3:15-
Tenemos que amonestarle como hermano.
Tito
3:10-
Después de uno o dos amonestaciones tenemos que
desecharlos.
Entonces,
para entregar a un hermano a Satanás, quiere decir que
no tenemos nada que ver con él, excepto para
amonestarlo en hacer la voluntad de Dios. Y cuando la
iglesia se ha apartado de un hermano, pues está en las
manos de Satanás. El está sin la protección de Dios, y
Satanás puede hacer con él lo que quiere.
Pero la
razón principal por la cual debemos apartarnos de él es
para que sea "salvo en el día del Señor Jesús” (v.5b),
para que se arrepienta antes que esté demasiado tarde.
V. 6-8
“Jactancia”- Alabanza propia; alabanza presuntuosa de si
mismo; vanagloria.
Son buenas
las palabras de A.T. Robertson acerca de este versículo:
“No bonito, ni apropiada en vista de la mancha de la
plaga, este cáncer sobre la iglesia. Ellos necesitaban
una operación de cirugía inmediatamente, en vez de
jactancia y orgullo” (RWP).
Los
cristianos en Corinto estaban violando la ley de Cristo
en muchos maneras; por eso, no tenían razón para
gloriarse o jactarse. En este caso, ellos estaban
abrasando a un hermano perverso y animándolo en su
pecado.
Entonces,
Pablo les dio una ilustración sobre la masa y la
levadura. Una pequeña cantidad de levadura puede
fermentar toda la masa. Un pecador en la iglesia puede
corromper a toda la iglesia. En este versículo, Pablo
estaba pensando en los Israelitas cuando Dios les dio
las reglas para la pascua.
Éxodo
12:15- “Siete días comeréis panes sin levadura; y así
el primer día haréis que no haya levadura en vuestras
casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el
primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel”.
Los Israelitas celebraban la pascua sin levadura en la
casa. Cada año ellos mataron una oveja de un año y
celebraron la pascua.
La casa
representa la iglesia; la levadura representa el
pecador; y la oveja representa Cristo; la fiesta
representa nuestra vida Cristiana. Entonces tenemos que
apartarnos de los hermanos que no quieren arrepentirse
(2 Timoteo 2:20, 21).
Jesús murió
una vez por nosotros. Él no tenía que morir cada año.
Él es nuestra pascua para siempre. Nosotros tenemos que
guardar limpia la iglesia de la levadura o sea los
hermanos que rehúsan arrepentirse.
La
"malicia" y está en el corazón del pecador. La "maldad"
es manifestada en las acciones del pecador.
V. 9-11
El apóstol
Pablo les había escrito una carta a los corintios que no
tenemos hoy en día. En esa carta, Pablo les dijo que no
se juntaran con los fornicarios, pero también les
explicó que no estaba hablando acerca de los no
cristianos. Si les hubiera dicho que no podían juntarse
con los pecadores del mundo, entonces habría tenido que
salir de este mundo, pero no era así.
Si en la
iglesia hay un hombre, llamándose "hermano", que es
fornicario entonces la iglesia no debía juntarse con
él. "Fornicario" es una persona que participa en
relaciones sexuales ilícitas (Lexicón Thayer).
"Avaro" Uno
que siempre está pensando en ganancia (más dinero) o
quiere las cosas de otros”.
"Idólatra"
Uno que adora a los ídolos o reemplaza Dios con otro ser
humano o una cosa material”.
"Maldiciente" Uno que usa palabras abusivas.
"Borracho"
ser ebrio, intoxicado
"Ladrón"
Estafador; uno que gana cosas o dinero por medio de
fuerza o engaño.
Si un
hermano o hermana está cometiendo estos pecados, no
podemos tener comunión, ni comer con ellos.
V. 12,
13
Pablo no
podía juzgar los no cristianos. Esta es la razón por la
cual no dijo ninguna palabra sobre el pecado de la mujer
en V.1. La condenación era contra uno que profesó ser
“hermano”. En este caso, los corintios fallaron por no
juzgar al hermano fornicario. Nosotros, hoy día,
cometimos el mismo error si no jugamos y separarnos de
los hermanos que insisten en andar en pecado matando la
buena imagen de la iglesia.
Si un
cristiano no quiere cambiar y sigue en los pecados que
Pablo nombró, debemos quitarle de entre nosotros como el
mandamiento de Dios dice.
Conclusión:
¿Qué hemos
aprendido de este Capítulo?
-Debemos
estar muy triste cuando uno de nuestros hermanos está
pecando.
-Debemos
reunirnos para separarnos de esta persona.
-Hemos
visto dos razones por las cuales necesitamos separarnos
de él.
-Una es
para que sea salvo cuando Jesús venga.
-Y para
salvar la iglesia de la corrupción y mal ejemplo de los
pecadores. —tm


El pecado de mentir
La honestidad es como el mortero para
encolar los ladrillos de la civilización. Sin la
honestidad es difícil comerciar en cualquier tipo de
economía. No puede existir la fianza entre los
comerciantes. Sin la honestidad es dudable que tengamos
una familia feliz.
El amor sufre por la desconfianza. Sin
la honestidad los ciudadanos no confían en los
gobernadores, tampoco los gobernadores en los
ciudadanos. Sin la honestidad la erudición objetiva y la
investigación imparcial se desvanecen.
En su lugar, sólo quedarían las
sospechas, las dudas y la desesperación. ¿Cómo decidir
las
cuestiones más importantes de la vida si todas las
fuentes de información están corrompidas? Por lo tanto,
la honestidad es la virtud principal sobre la cual todos
los otros valores éticos descansan.
Hace pocos
años, los eruditos James Patterson y Peter Kim
realizaron una encuesta con más de dos mil participantes
y descubrieron que el 91 por ciento de ellos mienten con
frecuencia.
En sus
pesquisas hallaron que el 50 por ciento de los jóvenes
de entre 18 y 24 años dicen mentira serias y dañinas,
comparados al 19 por ciento de adultos de más de 65
años. Además, aprendieron que el 37 por ciento de los
liberalistas mienten seriamente comparados con el 29 por
ciento de los conservadores.
El filósofo
Sissela Bok escribió: “Decir mentiras es un método para
ganar el poder sobre otras personas por medio de
manipularlos en varias maneras”. Se define una mentira
como “afirmación falsa hecha a sabiendas”, de acuerdo
con el diccionario de Cervantes. La Biblia advierte en
Apocalipsis 21:8 que “todos los mentirosos tendrán su
parte en el lago que arde con fuego y azufre”.
En este
estudio, veremos la importancia de decir la verdad, las
distintas maneras por las cuales podemos mentir, y el
castigo para los mentirosos.
Medite en este
rompecabezas: Si uno dice, “soy mentiroso”, ¿está
mintiendo o diciendo la verdad? Si habla
afirmativamente, es mentiroso. Si no, es mentiroso.
Hoy día,
muchas personas mienten sin ningún dolor de conciencia.
Pero, algunos tratan de distinguir entre una mentira
dañina y una mentira piadosa. El problema es que para mí
una mentira puede ser piadosa, pero para usted una
mentira dañina. ¿Cómo podemos distinguir entre las dos?
Y, ¿por qué pensamos que la Biblia reconoce dos tipos de
mentiras? De hecho, la Biblia condena las mentiras de
cualquier índole.
La piedad
siempre acompaña la honestidad, no a la mentira. Escuche
1 Timoteo 2:2 que dice que se debe orar por “los reyes y
por todos los que están en eminencia, para que vivamos
quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”.
Uno de los
diez mandamientos había dicho: “No hablarás con-tra tu
prójimo falso testimonio”. Si uno miente bajo juramento
es pecado. Levítico 19:11 dijo, “no hurtaréis, y no
engañaréis ni mentiréis el uno al otro”. Jesús habló
acerca del diablo en Juan 8:44, diciendo: “cuando habla
mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de
mentira”. En cambio, Dios nuestro Padre, no puede
mentir (Tito 1:2). Por eso, Colosenses 3:9 nos manda:
“no mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado
del viejo hombre con sus hechos”. Proverbios 12:22 dice:
“los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero
los que hacen verdad son su contentamiento”. Dios quiere
que digamos la verdad y nunca mentiras.
Pablo escribió
en Filipenses 4:8: “por lo demás, hermanos, todo lo que
es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si
hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad”.
Algunos
hermanos en Cristo a veces han opinado que nuestro deber
de decir la verdad es solamente para con otros
cristianos y no para con los mundanos o para con los
gobernantes.
Pero 1 Pedro
2:12 nos exhorta, “manteniendo buena vuestra manera de
vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de
vosotros de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de
la visitación, al considerar vuestras buenas obras”. Hay
que ser honestos con todos.
Hablar la
verdad es un principio básico para el cristiano y no de
los intereses mezquinos. Dios, el Soberano del Universo,
escucha cada pensamiento que surge en nuestras mentes y
oye qué palabras decimos.
Por tanto,
aunque posiblemente yo pueda mentir sin que nadie me
descubra, no obstante, Dios lo sabrá siempre.
La ética
cristiana es absoluta y no relativa. Los grupos que las
apoyan dirían que las mentiras son justificadas a veces
para un mejor resultado.
Pero la
moralidad de la Biblia es absoluta y siempre condena la
deshonestidad.
Ese es el
problema del liberalismo. Como un principio básico, el
liberalismo aboga por el derecho de decir una mentira si
eso sirve al interés del liberalista.
Es difícil
fiar en el liberalista y en los argumentos que propone.
En cambio, los conservadores generalmente reconocen la
importancia de la honestidad como principio básico y
rechazan el relativismo ético.
¿Cómo
podemos mentir?
Con palabras
o con acciones. Pablo escribió en Tito 1:16: “profesan
conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo
abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda
buena obra”.
Los escribas y
los fariseos en Mateo 23:13-20 mintieron por acción al
devorar las casas de las viudas y como pretexto hacían
largas oraciones.
Además,
limpiaron lo de fuera del vaso y del plato, pero por
dentro estaban llenos de robo e injusticia. El beso de
Judas es otro ejemplo de la mentira por acciones.
La Biblia
también registra ejemplos de las mentiras por palabras.
En Mateo 26:69-74 Pedro mintió varias veces diciendo que
no conocía a Jesús. Es obvio que cuando uno afirma a
sabiendas algo que no corresponde a los hechos, es
mentiroso.
(A propósito,
si la teoría de la correspondencia como una prueba para
la verdad no fuese verídica es decir, si la verdad no es
cualidad de una declaración que corresponde con la
realidad sino es solamente aquello que funciona o
aquello que es utilitario para efectuar la felicidad de
la persona, entonces una mentira por definición sería
imposible, porque siempre lo que diríamos por definición
sería “la verdad” para nosotros).
Pero, puesto
que la Biblia reconoce la realidad de las mentiras,
entonces endosa la teoría de correspondencia como la
definición de la verdad.
¿Cuál es el
castigo para los mentirosos?
Si miento bajo
juramento quizás vaya a la cárcel o pague una multa. Si
miento a mi esposo o esposa puedo destruir mi
matrimonio.
Si miento a
Dios puedo ir al lago que arde con fuego y azufre
(Apocalipsis 21:8).
Las mentiras
son dañinas porque las falsas doctrinas, o sea, las
herejías son dañinas. 2 Tesalonicenses 2:9 habla de
aquel engañador que iba a surgir “cuyo advenimiento es
por obra de Satanás, con gran poder y señales y
prodigios mentirosos”.
¡Qué triste
que muchas personas son engañadas por las mentiras y las
falsas doctrinas de los religiosos!
La honestidad
es esencial para la civilización, para la felicidad y
para la salvación del alma. Las iglesias de Cristo aman
la verdad como principio ético absoluto.
En cambio,
algunos religiosos confiesan su creencia en la doctrina
de la reservación mental, o sea, la idea de que tenemos
el derecho de mentir cuando sirve a nuestros intereses.
— Phillip Gray