El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 5      Noviembre y Diciembre 2006 
(Versión del Internet)

 

“Vuestras Mujeres Callen”

1 Corintios 5

El Pecado de Mentir

 

 

 

 

 

 

 

 

“Vuestras

Mujeres

Callen”

 

Es lamentable, pero la influencia del mundo tiene impacto sobre nuestras actitudes en asuntos religiosos.  En los últimos años, hemos sufrido por lo que es llamado “la liberación de las mujeres”.  Esta influencia es más fuerte que nunca en la historia del mundo.

Los hombres han luchado para dar a las mujeres más autoridad en el área que ellos piensan es cristiandad.  Como el resultado, ahora tenemos mujeres sirviendo como sacerdotes, pastores, predicadoras, ancianas, diaconisas, evangelistas, maestras de clases bíblicas, clérigas y cualquier otra posición imaginable.  Es trágico, pero un verdadero ejemplo de la mente perversa cuando ellos se refieren a Dios Jehová como “ella”.

A pesar de las actitudes del mundo religioso, tenemos que recordar nuestra responsabilidad es seguir la palabra de Dios y no la presión general de la sociedad.  Los que desobedecen el evangelio de Cristo van a sufrir en el día de juicio las consecuencias eternas de rebelión (2 Ts.1:8, 9).

En este artículo, queremos ver la responsabilidad de la mujer cristiana en enseñar la palabra de Dios conforme de lo que dice la Biblia.  Necesitamos enfatizar la importancia de la enseñanza de la mujer como el hombre, pero la Biblia les da restricciones específicas a las mujeres.

¿Dónde es permitido enseñar la mujer?  Ella puede enseñar en privado — en una capacidad informal. 

¿A quien puede la mujer enseñar?

En una capacidad privada e informal, ella puede enseñar:

Un hombre (Hechos 18:26)

2. Un niño- La madre y la abuela de Timoteo le enseñaban cuando era niño (2 Ti.3:15).

3. Otra Mujer- Las ancianas deben enseñar a las jóvenes (Tito 2:3,4)

En resumen de estas instrucciones bíblicas, encontramos que la mujer, en privado y en una situación informal, puede enseñar a los hombres, a las mujeres y a los niños.

Es importante anotar DONDE LA MUJER ES PERMITIDO HABLAR, ELLA PUEDE ENSEÑAR A CUALQUIER PERSONA.  Los hermanos que han divagado al sistema de enseñar en clases se encontraron en un dilema en este punto.  El sistema de clases no conforme con los requisitos de la Biblia. 

Las clases de ellos no son privadas ni informales.  Una vez, tuve la oportunidad de hacer esta observación.  Pregunté a un predicador: “¿Son privados o público sus clases?  Si son privadas, ¿permite a la mujer enseñar al hombre?”  Él me respondió: “Nuestras clases son públicos; una mujer no puede enseñar a hombre”.  Entonces yo le pregunté: “¿Cree usted que una mujer es permitida enseñar en público?”  Él me respondió: “¡No!”  Nuestras clases son privadas”.  Entonces reconoció su contradicción,  él me dijo: “Bueno, nuestras clases son medio privadas”, y después de algunos segundos de reflexión, él dijo: “Quizás, nuestras clases son medio públicas”.  Entonces, es así cuando uno se encuentra fuera de la palabra de Dios.

La Biblia no permite que la mujer enseñe en la asamblea de la iglesia o en cualquier otra capacidad pública.  1 Timoteo 2:11, 12-   “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”. Este versículo enseña que en el proceso de aprender, la mujer debe “aprender en silencio”.  En el proceso de enseñar, la mujer no es permitido enseñar”.

Cuando examinamos este texto cuidadosamente, vemos dos prohibiciones para las mujeres: “No permite a la mujer enseñar”.  Esta cláusula es independiente diciendo algo definido.  Una mujer es prohibida enseñar (tener discurso con otros para instruirles,  presentar discurso didáctico (Lexicón de Thayer pág.144). 

Ella, también, es prohibida “tomar autoridad sobre el hombre”.  Son ideas independientes conectadas con la palabra “ni”.  El versículo no dice: “No permite que la mujer enseñe sobre el hombre” implicado que si el hombre (ancianos) le da la autoridad sería bien que ella enseñara.

La amonestación para que la mujer se quede en silencio en la iglesia está enseñada a los corintios:

1 Corintios  14:34, 35 “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. 35Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”.           

Otra vez, la mujer debe mantenerse en silencio “en la iglesia”.  “Silencio” es una palabra fácil entender; usted probable ya entiende la definición.  Significa “guarde silencio, mantenga la paz” (Lexicón de Thayer Pág. 574). 

La misma palabra griega traducida “silencio”  en 1 Corintios 14:34 está en versículo 28, hablando de personas que hablan en otro idioma. “Si no hubiera intérprete, calle en la iglesia”.  El razonamiento es obvio, si nadie puede interpretar, el orador en lenguas debe mantenerse en silencio.  La palabra tiene la misma significación para la mujer; ella debe quedarse en silencio y guardar paz.

Hermanos, yo hago esta predicción (si ya no ha ocurrido).  Entre los próximos años van a ver a las mujeres tomando los púlpitos de las iglesias de Cristo más liberales.   Esto es una evolución natural de las mujeres enseñando en las salas de clases. 

Una vez, el portón de una innovación está abierto no se puede cerrarlo.  Podemos torcer las escrituras para nuestra propia perdición. El apóstol Pedro escribió: “Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 Pedro 3:16),  pero nunca podemos cambiar las escrituras para que enseñen que las mujeres pueden enseñar en una capacidad pública. (Por Joe Hisle, del OPA 1 de julio 1991).

  1 Corintios 5

 

Hoy en día, casi no existe disciplina en la iglesia.  Es como una ley olvidada.  El problema es que muchos hermanos creen que es pecado excomulgar a un hermano que no quiere arrepentirse.  En este capítulo, Pablo les reprendió a los corintios, porque ellos no quisieron administrar la disciplina en contra de un hermano que cometía inmoralidad sexual. Veremos la actitud del apóstol de Cristo que estaba en oposición de la situación en la iglesia del Señor en Corinto. 

V. 1

Varias personas habían escuchado de la inmoralidad sexual en Corinto.  Pablo dijo: “Se oye que hay entre vosotros fornicación”.  La Nueva Versión Internacional (NVI) dice “Es ya del dominio público que hay entre ustedes un caso de inmoralidad sexual. . ”.   Aquí, la palabra “porneia” traducida  “fornicación” significa inmoralidad sexual como adulterio, fornicación, homosexualidad, lesbianismo, bestialidad e incesto.

En el caso en Corinto, el hombre cohabitaba con su madrastra.  Era un pecado tan raro que Pablo dijo que no estaba conocido, ni entre a los paganos.  ¿Piensa usted que los corintios estaban tristes por eso?  ¡Claro que no!  Mire versículo dos:

V. 2

Los corintios no estaban tristes, sino “envanecidos”  que quiere decir que se sentían “orgullosos” (NVI), o habían vuelto arrogantes (Versión Las América- Las Amer.); se habían hinchados de “orgullo” (Versión Dios Habla Hoy -DHH).

Los Corintios deberían haber estado tristes por el pecado de aquel hombre, pero estaban hinchados de orgullo.  Cuando hay hermanos en la iglesia que siguen practicando pecado, entonces debemos tomar acción. ¡A veces, existe inmoralidad sexual en una congregación y los líderes no hacen nada!  En algunas congregaciones hay hombres y mujeres que viven en la “unión libre” (o fornicación), y los hermanos están recibiéndolos como si todo fuera bien con Dios.

En los Estados Unidos, hay  una iglesia que está en comunión con una mujer que se divorció de su marido, pero no por causa de inmoralidad sexual, sino porque encontró a otro hombre y la iglesia no está haciendo nada para corregir el problema.  De hecho, ellos le bautizaron a su nuevo marido.

Pero ¿Qué dice la Biblia?  Pablo dijo que los hermanos debieran más bien haberles lamentado para que fuera quitado al hombre que cometió aquel pecado.  ¿Cuál era la responsabilidad de la iglesia?  Era quitar al hombre de la congregación.  El hombre insistió en seguir en el pecado; entonces la responsabilidad de la iglesia era cortar la comunión con él.  Si un hermano o hermana no quiere dejar de pecar, entonces la iglesia no puede seguir en comunión con él o ella. 

Debemos usar todos los medios para resolver el problema,  pero si no cambia el cristiano, tenemos que aplicar la disciplina correctiva.  Es mandamiento de Dios.

V. 3

En aquel tiempo, Pablo no estaba en Corinto, pero solamente por escuchar había juzgado la situación allí. Por oír del pecado del hombre, Pablo le juzgó culpable de inmoralidad sexual.  Él había tomado la esposa de su padre, o su madrastra.    Es evidente que la mujer no era cristiana, porque Pablo no le condenó.

Tenemos que juzgar, usando nuestra Biblia como guía. Jesús dijo: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24). No debemos juzgar una situación sin entenderla bien.  Los juicios basados en rumores y opiniones son pecaminosos.    En 1 Corintios 5:12, Pablo les preguntó a los corintios: “¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?”  Por supuesto, la respuesta es “si, juzgamos los problemas dentro de la iglesia”.   Hay que juzgar situaciones pecaminosas que afectan el bienestar de la iglesia y actuar inmediatamente para corregirlas. 

Pablo preguntó, también en 1 Corintios 6:5   “¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos...?”  Es triste cuando nosotros, como líderes de una congregación, no tenemos la espiritualidad suficiente para juzgar y tomar acción para rectificar los problemas entre la familia de Dios.  Era exactamente el problema que tenía la iglesia en Corinto.

V. 4, 5

Aquí, Pablo les explicó a los corintios lo que tendrían que hacer para remediar el problema.  Primero, tendrían que reunirse en el nombre de Jesús y después entregarían al hermano “a Satanás para destrucción de la carne”.

¿Qué significa “entregar al hombre a Satanás”?  La Biblia tiene la respuesta:  En 1 Corintios 5:2, Pablo dijo que le quitara de en medio ustedes.   Además, en el versículo 13 dice: “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros”.

Pero ¿Cómo podían quitarlo?  La iglesia tiene que explicarle que no puede tener comunión con él hasta que se arrepienta.  El siguiente es una lista de versículos que nos explican como debemos actuar hacía este hermano:

Romanos 16:17- Hay que apartarse de el.

2 Tesalonicenses.3:6- Hay separarnos de el.

2 Tesalonicenses 3:14- No podemos juntarnos con el.

2 Tesalonicenses 3:15- Tenemos que amonestarle como hermano.

Tito 3:10- Después de uno o dos amonestaciones tenemos que desecharlos.

Entonces, para entregar a un hermano a Satanás, quiere decir que no tenemos nada que ver con él,  excepto para amonestarlo en hacer la voluntad de Dios.  Y cuando la iglesia se ha apartado de un hermano, pues está en las manos de Satanás.  El está sin la protección de Dios, y Satanás puede hacer con él lo que quiere. 

Pero la razón principal por la cual debemos apartarnos de él es para que sea "salvo en el día del Señor Jesús” (v.5b), para que se arrepienta antes que esté demasiado tarde.

V. 6-8

“Jactancia”- Alabanza propia; alabanza presuntuosa de si mismo; vanagloria.

Son buenas las palabras de A.T. Robertson acerca de este versículo: “No bonito, ni apropiada en vista de la mancha de la plaga, este cáncer sobre la iglesia.  Ellos necesitaban una operación de cirugía inmediatamente, en vez de jactancia y orgullo” (RWP).

Los cristianos en Corinto estaban violando la ley de Cristo en muchos maneras; por eso, no tenían razón para gloriarse o jactarse.  En este caso, ellos estaban abrasando a un hermano perverso y animándolo en su pecado.

Entonces, Pablo les dio una ilustración sobre la masa y la levadura.  Una pequeña cantidad de levadura puede fermentar toda la masa.  Un pecador en la iglesia puede corromper a toda la iglesia.  En este versículo, Pablo estaba pensando en los Israelitas cuando Dios les dio las reglas para la pascua. 

Éxodo 12:15-  “Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel”.  Los Israelitas celebraban la pascua sin levadura en la casa.  Cada año ellos mataron una oveja de un año y celebraron la pascua.

La casa representa la iglesia; la levadura representa el pecador; y la oveja representa Cristo; la fiesta representa nuestra vida Cristiana.  Entonces tenemos que apartarnos de los hermanos que no quieren arrepentirse (2 Timoteo 2:20, 21).

Jesús murió una vez por nosotros.  Él no tenía que morir cada año.  Él es nuestra pascua para siempre.  Nosotros tenemos que guardar limpia la iglesia de la levadura o sea los hermanos que rehúsan arrepentirse.

La "malicia" y está en el corazón del pecador.  La "maldad" es manifestada en las acciones del pecador.

V. 9-11

El apóstol Pablo les había escrito una carta a los corintios que no tenemos hoy en día.  En esa carta, Pablo les dijo que no se juntaran con los fornicarios, pero también les explicó que no estaba hablando acerca de los no cristianos.  Si les hubiera dicho que no podían juntarse con los pecadores del mundo, entonces habría tenido que salir de este mundo, pero no era así.

Si en la iglesia hay un hombre, llamándose "hermano", que es fornicario entonces la iglesia no debía juntarse con él.  "Fornicario" es una persona que participa en relaciones sexuales ilícitas (Lexicón Thayer).

"Avaro" Uno que siempre está pensando en ganancia (más dinero) o quiere las cosas de otros”.

"Idólatra"  Uno que adora a los ídolos o reemplaza Dios con otro ser humano o una cosa material”.

"Maldiciente" Uno que usa palabras abusivas.

"Borracho"  ser ebrio, intoxicado

"Ladrón" Estafador; uno que gana cosas o dinero por medio de fuerza o engaño.

Si un hermano o hermana está cometiendo estos pecados, no podemos tener comunión, ni comer con ellos.

V. 12, 13

Pablo no podía juzgar los no cristianos.  Esta es la razón por la cual no dijo ninguna palabra sobre el pecado de la mujer en V.1.  La condenación era contra uno que profesó ser “hermano”.  En este caso, los corintios fallaron por no juzgar al hermano fornicario.  Nosotros, hoy día, cometimos el mismo error si no jugamos y separarnos de los hermanos que insisten en andar en pecado matando la buena imagen de la iglesia.

Si un cristiano no quiere cambiar y sigue en los pecados que Pablo nombró, debemos quitarle de entre nosotros como el mandamiento de Dios dice.

Conclusión:

¿Qué hemos aprendido de este Capítulo?

-Debemos estar muy triste cuando uno de nuestros hermanos está pecando.

-Debemos reunirnos para separarnos de esta persona.

-Hemos visto dos razones por las cuales necesitamos separarnos de él.

-Una es para que sea salvo cuando Jesús venga.

-Y para salvar la iglesia de la corrupción y mal ejemplo de los pecadores.   —tm

 

El pecado de  mentir

La honestidad es como el mortero para encolar los ladrillos de la civilización. Sin la honestidad es difícil comerciar en cualquier tipo de economía. No puede existir la fianza entre los comerciantes. Sin la honestidad es dudable que tengamos una familia feliz.

El amor sufre por la desconfianza. Sin la honestidad los ciudadanos no confían en los gobernadores, tampoco los gobernadores en los ciudadanos. Sin la honestidad la erudición objetiva y la investigación imparcial  se desvanecen.

En su lugar, sólo quedarían las sospechas, las dudas y la desesperación. ¿Cómo decidir las cuestiones más importantes de la vida si todas las fuentes de información están corrompidas? Por lo tanto, la honestidad es la virtud principal sobre la cual todos los otros valores éticos descansan.

Hace pocos años, los eruditos James Patterson y Peter Kim realizaron una encuesta con más de dos mil participantes y descubrieron que el 91 por ciento de ellos mienten con frecuencia.

En sus pesquisas hallaron que el 50 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 24 años dicen mentira serias y dañinas, comparados al 19 por ciento de adultos de más de 65 años. Además, aprendieron que el 37 por ciento de los liberalistas mienten seriamente comparados con el 29 por ciento de los conservadores.

El filósofo Sissela Bok escribió: “Decir mentiras es un método para ganar el poder sobre otras personas por medio de manipularlos en varias maneras”. Se define una mentira como “afirmación falsa hecha a sabiendas”, de acuerdo con el diccionario de Cervantes. La Biblia advierte en Apocalipsis 21:8 que “todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre”.

En este estudio, veremos la importancia de decir la verdad, las distintas maneras por las cuales podemos mentir, y el castigo para los mentirosos.

Medite en este rompecabezas: Si uno dice, “soy mentiroso”, ¿está mintiendo o diciendo la verdad? Si habla afirmativamente, es mentiroso. Si no, es mentiroso.

Hoy día, muchas personas mienten sin ningún dolor de conciencia. Pero, algunos tratan de distinguir entre una mentira dañina y una mentira piadosa. El problema es que para mí una mentira puede ser piadosa, pero para usted una mentira dañina. ¿Cómo podemos distinguir entre las dos? Y, ¿por qué pensamos que la Biblia reconoce dos tipos de mentiras? De hecho, la Biblia condena las mentiras de cualquier índole.

La piedad siempre acompaña la honestidad, no a la mentira. Escuche 1 Timoteo 2:2 que dice que se debe orar por “los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”.

Uno de los diez mandamientos había dicho: “No hablarás con-tra tu prójimo falso testimonio”. Si uno miente bajo juramento es pecado. Levítico 19:11 dijo, “no hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro”. Jesús habló acerca del diablo en Juan 8:44, diciendo: “cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. En cambio, Dios  nuestro Padre, no puede mentir (Tito 1:2). Por eso, Colosenses 3:9 nos manda: “no mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Proverbios 12:22 dice: “los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento”. Dios quiere que digamos la verdad y nunca mentiras.

Pablo escribió en Filipenses 4:8: “por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

Algunos hermanos en Cristo a veces han opinado que nuestro deber de decir la verdad es solamente para con otros cristianos y no para con los mundanos o para con los gobernantes.

Pero 1 Pedro 2:12 nos exhorta, “manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras”. Hay que ser honestos con todos.

Hablar la verdad es un principio básico para el cristiano y no de los intereses mezquinos. Dios, el Soberano del Universo, escucha cada pensamiento que surge en nuestras mentes y oye qué palabras decimos.

Por tanto, aunque posiblemente yo pueda mentir sin que nadie me descubra, no obstante, Dios lo sabrá siempre.

La ética cristiana es absoluta y no relativa. Los grupos que las apoyan dirían que las mentiras son justificadas a veces para un mejor resultado.

Pero la moralidad de la Biblia es absoluta y siempre condena la deshonestidad.

Ese es el problema del liberalismo. Como un principio básico, el liberalismo aboga por el derecho de decir una mentira si eso sirve al interés del liberalista.

Es difícil fiar en el liberalista y en los argumentos que propone. En cambio, los conservadores generalmente reconocen la importancia de la honestidad como principio básico y rechazan el relativismo ético.

¿Cómo podemos mentir?

Con  palabras o con acciones. Pablo escribió en Tito 1:16: “profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra”.

Los escribas y los fariseos en Mateo 23:13-20 mintieron por acción al devorar las casas de las viudas y como pretexto hacían largas oraciones.

Además, limpiaron lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estaban llenos de robo e injusticia. El beso de Judas es otro ejemplo de la mentira por acciones.

La Biblia también registra ejemplos de las mentiras por palabras. En Mateo 26:69-74 Pedro mintió varias veces diciendo que no conocía a Jesús. Es obvio que cuando uno afirma a sabiendas algo que no corresponde a los hechos, es mentiroso.

(A propósito, si la teoría de la correspondencia como una prueba para la verdad no fuese verídica es decir, si la verdad no es cualidad de una declaración que corresponde con la realidad sino es solamente aquello que funciona o aquello que es utilitario para efectuar la felicidad de la persona, entonces una mentira por definición sería imposible, porque siempre lo que diríamos por definición sería “la verdad” para nosotros).

Pero, puesto que la Biblia reconoce la realidad de las mentiras, entonces endosa la teoría de correspondencia como la definición de la verdad.

¿Cuál es el castigo para los mentirosos?

Si miento bajo juramento quizás vaya a la cárcel o pague una multa. Si miento a mi esposo o esposa puedo destruir mi matrimonio.

Si miento a Dios puedo ir al lago que arde con fuego y azufre (Apocalipsis 21:8).

Las mentiras son dañinas porque las falsas doctrinas, o sea, las herejías son dañinas. 2 Tesalonicenses 2:9 habla de aquel engañador que iba a surgir “cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos”.

¡Qué triste que muchas personas son engañadas por las mentiras y las falsas doctrinas de los religiosos!

La honestidad es esencial para la civilización, para la felicidad y para la salvación del alma. Las iglesias de Cristo aman la verdad como principio ético absoluto.

En cambio, algunos religiosos confiesan su creencia en la doctrina de la reservación mental, o sea, la idea de que tenemos el derecho de mentir cuando sirve a nuestros intereses. — Phillip Gray