El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 5      Enero y Febrero  2006 
(Versión del Internet)

 

¿Es Bíblico Tener Sólo Un Anciano?

1 Corintios Capítulo Uno (Versiculos18-31)

Cosas Que Dañan la Obra del Señor

 

 

 

 

 

 

¿Es Bíblico Tener Sólo Un Anciano?

Hoy día, algunos están enseñando que un anciano puede gobernar la congregación.  En el Nuevo Testamento, encontramos el término “anciano”, en la forma singular.  En los siguientes versículos:

1 Ti.5:19— “Contra un anciano no admitas acusación.”

1 P.5:1— Pedro dijo: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos”

Pablo, también, usó la forma singular del obispo cuando daba los requisitos del anciano:

—1 Timoteo 3:2  “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer…”.

—Tito 1:7 “Porque es necesario que el obispo sea irreprensible. . . “.

— En este caso, Pablo estaba dando las calificaciones con las cuales el hombre tiene que cumplir para hacerse anciano.

En todos otros lugares en el Nuevo Testamento se encuentra la forma plural: “los ancianos”.  ¿Por qué es importante tener más que un anciano?  Primero, tenemos que seguir el patrón bíblico.  Ningún versículo de la Biblia aun implica que un anciano puede gobernar la congregación.

Ahora, veremos algunos versículos acerca de la pluralidad de ancianos.

Hechos 14:23— “Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”.

Tito 1:5— “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé”.

Había una pluralidad de ancianos en Jerusalén y Judea:

—Pablo y Bernabé llevaron ayuda a los ancianos en Judea:    Hechos 11:29,30— “Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo”.

—Entonces Pablo y Bernabé fueron directamente a la iglesia de Jerusalén y hablaron con los apóstoles y ancianos acerca de un problema doctrinal que estaba causando disensiones en la iglesia.

—En cada caso, el término “anciano” es usado en su forma plural:

Hechos 15:2 “. . . subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión”

Hechos 15:4 “Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos. . .”.

Hechos 15:6 “Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.

Hechos 15:22 “Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia. . . “.

Hechos 15:23 “y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles. . . “.

Hechos 16:4 “. . . los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén. . .”.

En Éfeso había pluralidad de ancianos —Hechos 20:17— “Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia”).

Los enfermos deben llamar a los ancianos (Plural). Santiago 5:14 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor”.

Algunos piensan que si un anciano muerte, el otro puede seguir en el puesto.  Pero si así, entonces podemos establecer un anciano en la iglesia—algo que El Espíritu Santo no autorizó.

Tener un sólo hombre gobernando la congregación, no muestra sabiduría.  Cuando Jesús envió a los apóstoles en la comisión limitada, Él quería que dos personas andar juntos (Lucas 10:1).

En el libro de Proverbios, dice el hombre sabio:

Proverbios 11:14 “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad”.

Proverbios 15:22 “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; Mas en la multitud de consejeros se afirman”.

En el Antiguo Testamento, en casi todos los casos, leemos de pluralidad de ancianos en Israel.  No hay ejemplo, ni implicación de ninguna congregación en el Nuevo Testamento que tenía sólo un anciano. 

Los historiadores nos dicen que la apostasía del camino de Dios durantes los primeros años de la iglesia empezó cuando un anciano recibió autoridad sobre una congregación.  Fue llamado “obispo,” implicando una posición distinta del anciano.  Era doctrina de los hombres, porque Dios jamás planificó que un hombre gobierna sobre una congregación. —tm

 

 

1 Corintios

Capítulo Uno

(Versiculos18-31)

La Sabiduría y el Poder de Dios

 1 Corintios 1:18

Aquí se nos presente dos clases de persona y sus opiniones sobre la doctrina de la cruz.

(a) Los que van a la perdición.    A ellos el evangelio les parece una tontería.   No solamente se ríen del evangelio, sino piensan que es una estupidez, y que es torpe e inútil.    Esta clase de persona se cree tan sabia que no piensan necesitar a Dios ni a Cristo.    Ellos van a la ruina eterna.

 (b) Los que van a la salvación.   Para esa clase de persona, la palabra de la cruz es poder.   En el griego, “dunamis” de la cual derivamos la palabra dinámico, dínamo y dinamita.   El poder de Dios es Cristo (1 Corintios 1:24), es el Cristo crucificado (1 Corintios 2:2,5), y es la palabra de la cruz (1 Corintios 1:18).   Más poderoso que la dinamita, el mensaje de salvación hace explotar el pecado.   Como un gran dínamo, o generador eléctrico, el evangelio es fuente de la poderosa energía salvadora (Romanos 1:16).

1 Corintios 1:19

En este versículo, Pablo cita a Isaías 29:14 para probar que la sabiduría humana no posee esa energía salvadora.  Alguien parafrasea el versículo 19 así, “Porque Dios dice: ‘Destruiré los planes humanos de salvación por sabios que parezcan, y haré caso omiso de las mejores ideas humanas por más brillantes que sean.”   Ningún hombre, no importa lo sabio que sea ¡jamás han podido salvar un alma!   Los descubrimientos más altos no son nada en comparación con las grandes verdades de Dios, del mundo invisible, el verdadero fin del hombre, que el evangelio nos ilumina.  La predicación y los escritos de los escépticos y filósofos humanos no han podido convertir ni un alma del error de sus caminos.

Muchas iglesias evangélicas proponen un plan de salvación que a ellos les parece sabio.   Dicen que recibamos a Cristo como nuestro salvador por medio de la oración.  Pero ¿dónde está el pasaje que enseña que la salvación viene por medio de repetir una oración?   Al contrario, la Biblia dice en Juan 9:31 que “Dios no oye a los pecadores”.   Dios destruirá la sabiduría de los que creen tal doctrina.

1 Corintios 1:20

Aun los hombres más intelectuales no han podido descubrir una manera por la cual nos podemos salvar.   1 Corintios 1:20 dice: “¿Dónde está el sabio?  ¿Dónde está el erudito?  ¿Dónde está el filósofo de esta época?  ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría de este mundo?”  El sabio incluye a los profetas y los principales de las sinagogas judías que leían la ley de Moisés cada sábado.  El escriba se refiere a los expertos de la ley de Moisés.   Copiaban a mano las escrituras hebreas y así se familiarizaban con las escrituras.  El "disputador de este siglo" se refiere al filósofo o polemista.   Incluye al hombre griego que discutía temas filosóficos.     Un ejemplo de tales personas son los filósofos epicúreos y estoicos del Areópago que les gustaba oír “cosas nuevas” (Hechos 17:18).

Estos tres grupos (los sabios, escribas, y filósofos) rechazaron el camino del Señor llamándolo necedad.  Pero la predicación del evangelio demuestra la necedad del mundo.  La predicación de la cruz ofrece al hombre la salvación y la promesa de un hogar eterno en el cielo, pero la sabiduría del mundo solamente ofrece placeres temporales aquí en la tierra y una eternidad de sufrimiento en el infierno.  ¿Cuál le parece el camino más sabio?

Aun los judíos reconocían que sin Dios no hay nada sabio, ni fuerte ni rico.   Considere el siguiente escrito judío:

"Nuestros rabinos enseñan que habían dos hombres sabios en el mundo.  Uno fue el israelita Achitofel y el otro el gentil Balaam, pero los dos fueron miserables en este mundo.    Habían dos hombres fuertes en el mundo;  un el israelita Sansón, y el otro el gentil Goliat;  pero ambos fueron miserables en este mundo.   Habían dos hombres ricos en el mundo;  un el israelita Corah, el otro un gentil Amán; y ambos fueron miserables en este mundo.  ¿Y por qué? Porque sus dones [su sabiduría, fuerza, y riqueza]   no procedían de Dios" (Comentario de Adam Clark)

Como puede ver la sabiduría de Dios nos muestra la necedad de la sabiduría humana.

1 Corintios 1:21

El mundo no conoció a Dios mediante su propia sabiduría.  Los filósofos con todo su aprendizaje, sabiduría e industria, podían encontrar a Dios.   Pero la predicación que Cristo es el camino a Dios, aunque parezca ser una tontería es el “poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16) que salva al que cree.   Dios escogió la necedad y locura de la predicación para salvar al hombre.

1 Corintios 1:22-23

Los judíos querían ver señales milagrosas (Mateo 12:38,39).  Cristo dijo en Mateo 16:1 y 4: “Una generación malvada y adúltera busca una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás”.  Jamás ha existido una gente tan difícil de persuadir de la verdad que los judíos.  

Después de ver numerosos milagros indudables, y notables, no a él le recibieron.  Y cuando Dios les dio la señal más asombrosa jamás al resucitar a Cristo de los muerto, todavía negaban que Cristo fue el Mesías.   A los judíos Cristo les fue una piedra con la cual tropezaron (1 Pedro 2:9), porque vino manso humilde, y pobre, sin buscar gloria mundana;  pero ellos esperaban que el Mesías vendría como un príncipe poderoso y conquistador.   Aun hoy los judíos rechazan que Cristo fue crucificado,  que murió, que resucitó y que es el único camino de salvación.

Los griegos buscaban sabiduría y Cristo les parecía una tontería.  Después de leer la filosofía de Plato, Cisero, Séneca y otros con todo su alarde y elocuencia,  el sencillo mensaje cristiano les parecía tontería.   Cuando Pablo predicó a los filósofos Atenienses acerca de Cristo y la resurrección le llamaron “charlatán” y se rieron (Hechos 17:18 y 34).  En el segundo siglo, un hombre llamado Celsius escribió que los cristianos “en verdad adoran a un cadáver”.  De igual manera, hoy día muchos confían en sus teorías científicas y no toman seriamente el mensaje cristiano.

1 Corintios 1:24

Para los que Dios ha llamado, Cristo es el poder y sabiduría de Dios.    Dios nos llama o sea nos invita por medio de la predicación del evangelio.  Tal como Cristo fue “poder” para la mujer que padecía de hemorragias, Cristo es fuente de poder para salvarnos del pecado.  Cuando esa mujer tocó el borde del manto, poder le salió de Jesús y ella fue sanada (Marcos 5:27-34). Así mismo, cuando nos acercamos a Cristo en obediencia, esa energía divina nos cura del pecado.

Cristo es la sabiduría de Dios.    Cristo es el centro mismo del sabio plan de salvación divina.  Dios demostró su  gran sabiduría al dar su Hijo unigénito, porque en Él, Dios mostró justicia y a la vez misericordia.  ¿Cómo podía Dios demostrarse justo y condenar el pecado y al mismo tiempo demostrar su misericordia?    Dios se demostró justo  cuando su amado Hijo murió y fue castigado para que el pecado del hombre recibiera su debido castigo.  Y Dios se demostró misericordioso cuando en vez de ponernos en el infierno donde merecíamos estar,  envió a Cristo para tomar nuestro lugar para efectuar nuestra salvación.   Verdaderamente Cristo es la demostración más alta de la sabiduría de Dios.

1 Corintios 1:25

Cuando nos parece que Dios está actuando de una manera irracional o débil, es ese momento cuando Dios triunfa sobre la sabiduría y poder humano.  Si Dios fuera necio, entonces su necedad sería más sabio que el hombre más sabio, y si Dios fuera débil, su debilidad sería más fuerte que el hombre más fuerte. 

Dios, aunque la manera nos parece necio, por medio de la crucifixión de Cristo, hizo lo que el hombre no podía hacer por si mismo.  ¡Salvó al hombre!  (2 Corintios 3:4).  Alguien lo expresó así: “Un creyente sencillo e inculto que sigue humilde y fielmente al Señor es inmensurablemente más sabio que el doctor brillante que se mofa del evangelio".

1 Corintios 1:26

En el pasado, había algunos nobles que recibieron el evangelio.   Por ejemplo, el tesoro de la reina Candace de Etiopia se hizo cristiano (Hechos 8:27).  El procónsul de Chipre, llamado Sergio Paulo, aceptó el evangelio (Hechos 13:6-12).  Dionisio el areopagita, una juez en Atenas, creyó (Hechos 17:34).  Erasto, tesorero de la ciudad de Corinto, se hizo cristiano (Romanos 16:23).  Muchas mujeres nobles en Tesalónica y Berea aceptaron la verdad (Hechos 17:4, 12).

Estos ejemplos de gente sabia, poderosa, y célebre son pocos.    La mayoría de los cristianos siempre ha consistido de personas sencillas.  Dios llama a la gente ordinaria.  No son la gente prominente que acepta la llamada del evangelio.  Son los pobres, los de poca educación y los esclavos.   Por eso,  Santiago 2:5 dice: “Hermanos míos amados, oíd: ‘¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”   Hay más pobres que ricos entre los escogidos de Dios, porque los pobres están más dispuestos a rendirse a la llamada divina que los ricos.

1 Corintios 1:27-29

Dios escogió lo necio del mundo.    El mundo considera necio que Dios se encarnaría y que moriría colgado en una cruz para darnos perdón.  El mundo nos mira como necios cuando les explicamos la importancia del bautismo en la salvación del hombre.  Se burlan de nosotros diciendo que nos bautizamos para conocer mejor a los peces.   Pero estas cosas reprochadas por el mundo Dios las escogió para avergonzar a los que se creen sabios.  

Dios utilizó a los “débiles” y a los humildes para avergonzar a los intelectuales.   Los argumentos de los de poca educación  tenían una fuerza que el talento y  el aprendizaje de los hombres seculares no podían negar ni resistir.  Mateo 11:25 dice que Cristo oró: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos y las revelaste a los niños”.

"Lo vil y menospreciado del mundo” se refiere a los que no han tenido un nacimiento noble o ilustre.    Por ejemplo, los apóstoles no tenían noble nacimiento, sino que fueron hijos de gente común.   Aun nuestro Señor fue hijo de un carpintero.  Pero Dios escogió la gente común “lo vil y lo menospreciado del mundo” para efectuar su plan divino.  Es posible que aquí Pablo se refiera específicamente a los convertidos gentiles que fueron considerados viles y odiosos en los ojos de los judíos.  Los judíos los consideraban iguales a los perros.  Entre los judíos los gentiles siempre han sido objetos de desprecio.

Dios escogió “lo que no es”.  Lo que el hombre considera nada y sin valor y lo que pasa por alto como si no existiera, eso Dios escogió.    Romanos 4:17 dice, “Dios. . .llama las cosas que no son como si fuesen”.  Es decir que Dios escogió a los gentiles que en un tiempo ni fueron considerados humano una gente destituida de Dios (Óseas 1:10; 2:23; Romanos 9:25; 1 Pedro 2:10).

Dios escogió a los gentiles para humillar a los judíos que se creían tan importantes a fin de que Dios recibiera gloria (Mateo 22:1-12).  Dios no  escogió a los fariseos que buscaban su propia gloria, sino a los humildes gentiles para que Dios y Él sólo reciba la gloria (Romanos 3:27).

1 Corintios 1:30

No podemos jactarnos diciendo que nos hemos salvado por nuestro propio poder, porque todas las bendiciones y riquezas espirituales que tenemos provienen de Cristo (Efesios 1:3).    Es por la gracia de Dios que somos lo que somos (1 Corintios 15:10).  El Dios eterno es aquel que ha seleccionado al Señor Jesucristo para que sea sabiduría, justificación, santificación y redención.  Consideremos estas cuatro descripciones de Cristo:

(1) Cristo es nuestra sabiduría.  Los judíos tenían una sabiduría legal.   Deuteronomio describe esta sabiduría así: “Guardadlos, pues, y ponedlos por obra, porque esto es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales al oír de todas estas leyes dirán: '¡Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio y entendido!'     Nosotros los cristianos tenemos la sabiduría del evangelio que sobreexcede la sabiduría del filósofo y escriba, y aun la sabiduría de la ley mosaica.   

Tenemos a “Cristo en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y conocimiento” (Colosenses 2:3).   No debemos poner atención a ningún otro, porque Él sabe todo.   Si nos sentamos a los pies de Cristo,  y escuchar cuidadosamente sus palabras, Él nos dirá las palabras que nos ayudarán actuar sabiamente en nuestro diario vivir.

Cristo es nuestra justificación.   Jeremías 23:5, 6 hablando de Cristo el Rey, descendiente de David, Dios dice: “Y este será su nombre con el cual le llamarán: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA”.   Cristo, por medio de su sangre, y su resurrección  nos ha provisto con la justificación de nuestros pecados que la ley mosaica no podía dar (Gálatas 2:21 y Romanos 3:25; 4:25).

Cristo es nuestra santificación.   Cristo dice: “Y por ellos, yo los me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Juan 17:19).    La ley de los judíos solamente podía proveernos una santidad externa y relativa, pero Cristo hizo posible una santificación verdadera y eterna en espíritu, alma y cuerpo cuando murió en la cruz (1 Ts.5:23).    Nos separó del mundo y nos consagró a si mismo para que le sirvamos siempre.

Cristo es nuestra redención.  No es el autor de redención de la esclavitud Egipcia, ni del cautiverio babilónico,  sino nos redimió (nos libró) del servidumbre de Satanás, del dominio del pecado y de la muerte.  Así Cristo es primeramente nuestra redención del pecado.

Cuando fuimos esclavos del pecado,  Jesús pagó el precio más alto para efectuar nuestra libertad: derramó su propia sangre (1 Pedro 1:18,19).  En segundo lugar Cristo es nuestra redención de la esclavitud de este cuerpo mortal (Romanos 8:21-23).  En el día de redención, Cristo nos librará de este cuerpo doloroso, y nos dará cuerpos semejantes a su cuerpo inmortal y glorioso.   La redención de nuestro cuerpo ocurrirá en el día de la resurrección final.

1 Corintios 1:31

Alguien parafrasea el versículo 31 así, “El que va a gloriarse, sólo puede gloriarse en lo que el Señor ha hecho”.  Aquí Pablo cita Jeremías 9:23, 24 donde nos hace recordar que no debemos gloriarnos, porque fuimos bautizados por cierto predicador, o porque hemos hecho muchas buenas obras,  sino que debemos siempre darle a Dios la gloria porque todo lo que hacemos es nada en comparación con lo que Él ha hecho.

Como el apóstol Pablo, debemos gloriarnos en la cruz de Cristo (Gálatas 6:14).   Aunque algunos se gloriaban en sus logros,  en su nacimiento, en sus riquezas, Pablo dice que el gloriarse en estas cosas es insignificante.   No debemos gloriarnos a nosotros mismos porque somos ricos, o porque somos talentosos, o porque somos de una raza particular, sino que debemos gloriar a Dios, porque tenemos un Salvador amado. Paul Melton

  

Cosas Que Dañan

 la Obra del Señor

 

En este pequeño estudio, veremos tres errores cometidos por los hermanos que dañan a la iglesia de nuestro Señor Jesucristo.  Primero, los cristianos que permiten a los hermanos a promover falsa ideas y doctrinas entre la congregación.  Segundo, los cristianos que condonan o toleran los pecados de otros hermanos, y tercero, los cristianos que rehúsan disciplinar a los que practican el pecado.

Una cosa que perjudica la obra es los cristianos que permiten que los demás hermanos enseñen ideas o doctrinas erróneas.  Tal vez, las ideas de algunos cristianos parezcan inocentes, pero todas las doctrinas falsas hacen daño.  Las falsas enseñanzas y mentiras destruyen las almas del

hombre.  Pablo  habló acerca de la doctrina de dos falsos maestros.   2 Ti.17a “Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto.”  Las falsas enseñanza carcoma el ama poco a poco como un cáncer.

La gangrena es una enfermedad que existe cuando una parte del cuerpo está inflamado y después empieza a corromper.  Y si un remedio no es aplicado pronto, entonces la enfermedad  extiende,  y ataca otras partes y  por fin carcome los huesos. (Lexicón de Thayer).  Muchas personas están engañadas por escuchar las suaves palabras de los hombres y no se dan cuenta que están propagando doctrinas venenosas.

Pablo dice: “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos”(Ro.16:18). 

Hay algunas personas engañadas y otras que prefieren la decepción más que la verdad (2 Ti.4:3,4).  Los Israelitas, también,  tenían esta mentalidad  (Isa 30:9,10).  Lo que es muy triste es que el falso maestro y los que le siguen van a ser perdidos (Mt.15:13,14).  Noten que el guía ciego y el seguidor ciego cayeron en el hoyo (Los dos son ciegos espiritualmente).

El maestro y su discípulo fueron perdidos (Mt. 23:15).  Nuestra enseñanza tiene gran influencia sobre los oidores (1 Ti.4:16).  El tipo de enseñanza que una iglesia recibe puede edificarla o destruirla.  Como cristianos debemos exigir y aceptar nada menos que sermones basados en las escrituras.  Debemos insistir que los maestros respaldan sus palabras con la palabra de Dios.  

Ahora bien, otro cosa que perjudica la obra es cristianos quienes condonan el pecados del otro cristiano.  A menudo, los cristianos tratan de condonar o defender los pecados de otro cristiano en nombre de “amor”.  Ellos dicen: “Si les amamos a otros, no debemos condenarlos por sus pecados”.  Creen que el “amor” involucra la aceptación de los que violan la ley de Dios.  Entre las pastas de la Biblia no se encuentra esta idea.

La Biblia enseña que debemos tolerar las faltas del otro, pero nunca enseña que debemos aceptar y condonar los pecados de los cristianos que no quieren arrepentirse.  Por condonar el pecador, estamos, en realidad, ayudando en destruir su alma.  La Biblia dice: “El alma que pecare, esa morirá . . .” (Ez.18:20). También dice: “. . .el pago de pecado es muerte. . .” (Ro.6:23b).  Por animar y aceptar a un hermano o una hermana que vive en pecado, estamos animándolos en seguir a violar la ley de Dios  (Ef.5:11; 1 Ti.5:20).  Por ejemplo, si aceptamos a los cristianos divorciados (sin la causa bíblica) y casados otra vez, entonces los animamos en seguir violando la ley del Señor.  Otro ejemplo, si aceptamos a los hermanos que viven en la unión libre, estamos promoviendo el pecado en ellos y en la iglesia.  Si toleramos algunas practicas pecaminosas de un hermano en la iglesia,  entonces  en poco tiempo, el pecado extenderá a todo la congregación.  Pablo dice: “. . . ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?” (1 Co.5:6).

Si un hermano me ama — verdaderamente me ama — entonces tratará de convencerme a dejar el pecado (y arrepentirme).  No debemos condonar o tolerar el pecado, sino debemos reprenderlo.  Dice Ezequiel: “Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano. 21Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma” (Ez.3:21,22).  ¿Qué quiere decir la frase “su sangre demandaré de tu mano”?  En Hechos 20:26,27,  Pablo fue inocente de la sangre de todos, ¿Por qué?  Porque él predicó todo el plan de Dios y no sólo una parte.

Nos hacemos participantes de los pecados de otras personas, cuando condonamos sus pecados.  Por favor, lean los siguiente versículos:

2 Juan.10, 11 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! 11Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.

1 Timoteo 5:22No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro”.

Apocalipsis 18:4 “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”.

Finalmente, otra cosa que perjudica la obra del Señor es cristianos que rehúsan obedecer el mandamiento de Dios acerca de la disciplina.  (Hay dos tipos de disciplina — instructiva y correctiva).  La disciplina instructiva quiere decir enseñar y explicar los mandamientos de Dios para que otros entiendan.

También, debemos  instruir a los que violan la ley de Dios. Pablo

escribió:  “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tito 1:13).  En el país, las leyes civiles son para proteger al pueblo.  Primero, las autoridades civiles tienen que hacer saber al pueblo la ley (enseñarlo bien).  Cuando violamos la civil, violamos los derechos de los demás.  Por ejemplo, los que beben el alcohol y conducen los carros ponen en peligro la vida de todos.  Además, los que roban violan los derecho del otro.

En la casa, tenemos nuestras reglas y normas.  Enseñamos a nuestros hijos estas reglas.  Cuando un niño desobedece a sus padres, entonces toda la familia sufre.  Por ejemplo, los Padres instruyen a su niño: “¡No juegue en la calle!”  Pero el niño no les hace caso; por eso, el está herido por un carro.  ¿Quién sufre? ¡Todos!  Los Padres exigen: “Hijo, ¡No salgas en el carro!” El muchacho sale y tiene accidente — toda la familia sufre.

En una familia o país donde la gente desprecia las reglas y las leyes, el caos existe.  Podemos tener muchas leyes, pero si las autoridades no las imponen a la fuerza, entonces desorden reina.  Una ley que no está impuesta a la fuerza, tiene muy poca o ningún valor.   Muchas personas obedece la ley, porque entienden las consecuencias de no obedecerla.   En el Antiguo Testamento, Dios dio su ley al pueblo y los que la desobedecían, sufrían las consecuencias.  Dios dijo: “No matarás”.  Si ellos mataran, fueron matados. Dios dijo: “No cometerás adulterio” si lo cometieran, fueron ejecutados (la pena de muerte Dt.22).  ¿Qué pasa con los que violan la ley hoy en día?  Romanos 13:4 dice: “Porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”.  ¿Qué pasa con los niños que violan las reglas del hogar?  Hebreos12:9 “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?” Proverbios 3:12 “Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere”. Proverbios 13:24 “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”.

En la Biblia, el Señor le da a la iglesia la responsabilidad de tratar con los miembros que violan constantemente la ley de Dios.  No quiere decir que debemos actuar como la policía con pito nuevo, buscando razones para condenar a nuestros hermanos.  Sin embargo, cuando un hermano o una hermana  insiste en violar la ley Dios, entonces tenemos la responsabilidad de practicar la disciplina bíblica.  (Es una ley de Dios como el bautismo o la cena del Señor.)  Si no enfrentamos a los cristianos rebeldes, ellos tomarán  posesión de la iglesia. 

Para ilustrar este principio, considere el siguiente fabula: Un día bastante frió en el oriente, un hombre permitió a un camello poner su cabeza en la ventana para calentarla.  En poco tiempo, el camello estaba sentado en la casa.  El hombre estaba bien incómodo por el animal y demandó que él saliera.  El camello le dijo al hombre, “Si no te gusta, tú salgas”. 

Así es con el pecado, si comprometer nuestras convicciones y permitirlo en la iglesia, entonces tomará el control y nos bota afuera.

Las prácticas pecaminosas tienen que ser paradas al momento que pongan su nariz en nuestra ventana.  Mucha maldad es permitida en la iglesia en el nombre de “amor”, pero si amamos a la iglesia, atacaremos el pecado. 

Los cristianos tiene que separarse de los hermanos que persisten en el pecado (2 Ts.3:6, 15).  Esto no es algo opcional, sino un mandamiento de Dios.  Tampoco, podemos votar si queremos obedecer este mandamiento, porque son leyes de Dios (Mt. 18:15-17; 1 Co.5:13; 1 Ti.6:3-5). —tm