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El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 4      Noviembre y Diciembre  2005 
(Versión del Internet)

 

El Día del Señor

1 Corintios Capítulo Uno
(Versículos 1-17)

 

¿Cuánto Sabe De La Escritura?

 

 

 

 

 

 

El día del Señor

 

En estos últimos días se ha estado perdiendo la importancia de adorar a Dios el primer día de la semana. Quizás algunas personas no tienen la suficiente información de la importancia de este día. Por eso en este pequeño artículo trataremos de dar énfasis a la importancia que tiene para los cristianos, a través de los siglos el día del Señor.

¿Por qué es importante el día del Señor?

Una de las razones por las cuales reconocemos la importancia del día del Señor, es porque es el día de Él. En Apocalipsis 1:10, podemos ver que dice: “El Día del Señor”  como pertenencia exclusivamente al gran Maestro y Salvador del mundo.  Los primeros cristianos reconocieron de inmediato la importancia de ese día especial.  El día del Señor debemos dejarlo principalmente para prepararnos para ir a las reuniones y adorar con entusiasmo y alegría del corazón, porque es el día del Señor y no nuestro. Tertuliano (160-220 A.C.)  escribió lo siguiente: “algunos cristianos no atendían sus negocios para mejor celebrar el gozo del día del Señor”.

Otra razón importante es porque el Señor Jesucristo resucitó el primer día de la semana (Mateo 28:1; Marcos 16:1 Lucas 24:1; Juan 20:11). También apareció once veces seis de estas las hizo el primer día de la semana. 

Otros eventos que le siguen en importancia al día del Señor son: el establecimiento de la iglesia (Hechos 2).  La fiesta judía que era anterior al Pentecostés terminó el sábado, por consiguiente el establecimiento de la iglesia ocurrió el primer día de la semana, el día de Pentecostés (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2).

El día del Señor es muy importante porque es el único día de la semana que los cristianos tienen comunión por la Cena del Señor (1 Corintios. 11:23-27). Es el tiempo ordenado por Dios para dar tributo por las bendiciones materiales y espirituales que hemos recibido “la ofrenda”. Podemos escuchar su palabra, para alimentarnos y animarnos en momentos de dificultad. También es el momento para orar y cantar juntos.

Los cristianos del primer siglo se reunían regularmente el día del Señor. Justino Martir (100-147 D.C.), en sus apologías 1.67 refiriéndose a los cristianos, escribió: “y el día llamado domingo, se reunían en el mismo lugar todos los que  viven en una misma ciudad o distrito rural”. 

El día del Señor debería  ser un día de gloria para todo cristiano fiel, un día hermoso para honrar a Dios y dar gloria a Él, sentir un gozo especial ya que nos brinda la oportunidad de conocer a otros hermanos y compartir con ellos juntos las bendiciones de Dios. –Freddy Rivas 

 

 1 Corintios Capítulo Uno

(Versículos 1-17)

 

En este estudio estudiaremos 1Corintios 1:1-17.  En los versículos 1-3, Pablo saludó a los Corintios y estableció su apostolado.    En los versículos 4-9, Pablo dio gracias a Dios por bendecir a los Corintios, y en estos versículos, Pablo enumeró estas bendiciones:

(1) Los dones sobrenaturales

(2) La promesa que Cristo nos mantendrá firmes

(3) Nuestra comunión con el hijo de Dios.

Así en los versículos 10-17, el apóstol condenó a los Corintios por la división que habían causado y aclaró que él no quería que nadie le siguiera a él.

1 Corintios 1:1

Pablo fue llamado a ser apóstol de Cristo por voluntad de Dios.   Algunos en Corinto dudaban de la autenticidad de su apostolado (1 Corintios 9:1-3).   Por lo tanto, Pablo comenzó la epístola con esta declaración firma de su apostolado.    Pero cuando Jesús apareció a Pablo en camino a Damasco (Hechos 9:15-16),  Él le seleccionó personalmente a ser su apóstol (Hechos 26:16-18).

Sóstenes aparentemente le ayudó a Pablo en escribir esta epístola a los corintios.  Es probable que este Sóstenes sea el mismo que se menciona en Hechos 18:17.  Sóstenes fue uno de los primeros cristianos en Corinto, y recibió golpes poco después de obedecer el evangelio.

Pablo y Sóstenes escribieron a "la iglesia de Dios" en Corinto.  La frase "iglesia de Dios" aparece varias veces en el Nuevo Testamento.   Cada vez se refiere a la iglesia del Nuevo Testamento, fundada sobre la roca, y comprada por la sangre de Cristo.   La iglesia de Dios en Corinto fue propiedad de Dios.  Por lo tanto, esta iglesia obedecía las instrucciones de Dios en cuanto a la adoración, y organización de la iglesia.

1 Corintios 1:2

Pablo dice que los hermanos en Corinto fueron "santificados en Cristo Jesús".  Es decir que ellos estaban separados de la corrupción de la edad en que vivían.   Aunque vivían en una ciudad tan corrupta, su forma de actuar fue distinta de la cultura contemporánea.

Fueron llamados o invitados a ser santos.   Esta frase refuta la idea católica romana de santidad.  Los teólogos Católicos usan la palabra "santo" en una manera especial refiriendo a un cristiano muerto, por medio de quien han ocurrido milagros.  Pero los santos a quienes escribió Pablo estaban vivos (Col 1:12, Hechos 9:32, 41;  Apocalipsis 13:7, 10).   La Biblia no autoriza este uso especial de la palabra "santo".

Como miembros de la iglesia de Cristo, podemos llevar el titulo de "santos", no porque vivimos sin pecar, sino por la gracia de Dios, fuimos separados del mundo, y somos la gente especial de Dios (1 Pedro 2:5).    W.E. Vine dice, "La santidad no es algo que adquirimos, sino un estado al cual Dios en su gracia llama a los hombres".

“Invocar el nombre del Señor” jamás significa orar al Señor sin obedecer su palabra (Mateo 7:21; Lucas 6:26).  Más bien significa poner su confianza en el nombre de Cristo.  Todo cristiano y no cristiano necesita invocar a Dios (Hechos 9:14, 21; 2 Timoteo 2:22).

¿Cómo invocamos el nombre de Cristo?

1. El cristiano invoca el nombre de Cristo cuando oramos en su nombre.  Pedimos la ayuda de nuestro Padre celestial en la oración.

2. El no cristiano invoca el nombre de Cristo cuando es bautizado en ese nombre (Hechos 22:16).   Cuando nos bautizamos, estamos invocando a Dios que nos salva y que nos dé una conciencia limpia (1 Pedro 3:21).

1 Corintios 1:3

 "Gracia y paz"  es el saludo de costumbre de Pablo (2 Corintios 1:2; Romanos 1:7).  Note que la palabra gracia se ubica antes de la palabra paz.  Tal vez, Pablo quisiera comunicar que el hombre no puede tener la paz de Dios hasta que ha recibido la gracia salvadora.

 Gracia fue el saludo griego, y paz (shalom) fue el saludo judío.  En vez de decir "Buen día" decían "gracia o paz".

 1 Corintios 1:4

Antes de condenar a los corintios por sus pecados, Pablo los alabó.   Cristo en escribir a las iglesias en Asia, en Apocalipsis capítulos dos y tres, primeramente los alabó por su fidelidad (Apocalipsis 2:13), y después dice, “Tengo unas pocas cosas contra ti”.  Antes de señalar la falta a alguien, sería prudente, primero, señalar las cualidades positivas que tienen.

Alguien parafrasea este versículo de esta manera: “No ceso de dar gracias a Dios por las maravillosas dádivas que les concedió por medio de Cristo”.

Pablo daba gracias a Dios porque los Corintios recibían la gracia de Dios en Cristo Jesús.   La palabra gracia significa “favor”.   Dios demostraba diariamente su favor y gracia a los corintios al concederles bendiciones espirituales y materiales (Efesios 1:3) y la capacidad de hacer milagros.    Para ser recipientes de esta gracia y favor de Dios, tenemos que entrar en Cristo Jesús.  ¿Cómo nos ponemos en Cristo?  Gálatas 3:27 dice que somos "bautizados en Cristo".

Cuando oímos que alguien ha recibido la gracia de Dios en Cristo debemos glorificar a Dios.  Nuestro corazón no debe llenarse de envidia cuando oímos que Dios ha bendecido a un hermano en Cristo — más bien debe llenarse de gozo al oír tales noticias.   Nuestra oración debe ser, “Gracias, Señor, por bendecir al hermano con dinero y talentos”.

 1 Corintios 1:5

Pablo daba gracias a Dios porque los corintios fueron enriquecidos en Cristo con dones sobrenaturales.   Fueron enriquecidos en doctrina y conocimiento.  Abundaban los dones espirituales en la iglesia de Corinto.  No les faltaba ningún don (1 Corintios 1:7; 12:8-10).   Estos dones fueron otorgamientos de gran valor.   Cada cristiano a quien Dios le había regalado un don milagroso fue RICO.   Con estos tesoros, podían hablar en varios idiomas que no conocían.   Pero aun más precioso fue el poder de compartir conocimiento espiritual por medio de profetizar (1 Corintios 14:5).   Hoy día como el apóstol aclaró en 1 Corintios 13, ya no tenemos estas riquezas espirituales que nos capacitaría hacer milagrosos.

1 Corintios 1:6

El propósito de estos dones fue confirmar la palabra de Dios (1 Corintios 1:6;  Marcos 16:20; Hebreos 2:1-4).

Hoy día, hay mucha buena gente descaminada que busca desesperadamente que alguien les sane de su enfermedad milagrosamente por razones personales.    Charlatanes religiosos se han enriquecido a través de hacer víctimas de personas enfermas vulnerables.  El propósito de los dones milagrosos no fue aliviar enfermedades, sino confirmar la palabra de Dios.

Aun el apóstol Pablo tenía una dolencia crónica fastidiosa de la cual no se podía librarse (2 Corintios 12:7-9).   Hoy día, no hay necesidad de milagros, porque la palabra de Dios ya está confirmada (1 Corintios 13).   Aquellos que gritan, “En el nombre de Cristo, le sano de su enfermedad”, gritan en vano, porque  los milagros escritos en el Nuevo Testamento confirman sin duda que Cristo es el hijo de Dios.   Ya no necesitamos un milagro para que creamos en Cristo — solamente necesitamos la palabra confirmada por los apóstoles y los milagros registrados en las páginas del Nuevo Testamento (Juan 20:29-31).

1 Corintios 1:7

Los primeros cristianos tenían poderes sobrenaturales mientras esperaban ansiosamente el regreso del Señor Jesús.  Sin embargo estos dones no durarán hasta su regreso, sino que serían de uso temporal hasta que el Nuevo Testamento fuera completado.    Aunque los milagrosos han cesado, todavía esperamos la manifestación de Cristo ardientemente (2 Timoteo 4:8).    Si queremos ser coronados en aquel día, Pedro dice que tenemos que “apresurarnos para la venida del día de Dios" (2 Pedro 3:12).   Vivimos en esa esperanza (Hebreos 10:23).

1 Corintios 1:8

Cristo nos confirmará o nos mantendrá firmes en medio de nuestras pruebas,  y no caeremos cuando estas pruebas sacuden nuestra fe.   Cristo nos ha dado todo lo que necesitamos en su palabra para que estemos establecidos en la fe hasta el fin.  Cuando las palabras de Cristo moran en nosotros en abundancia, nuestra fe crece, y así Cristo nos confirma hasta el fin  (Romanos 10:17).   Cristo sólo mantendrá firmes hasta el fin si nos quedamos en Cristo, fiel a su palabra.   Cristo mantiene firmes a los que le aman, para que cuando regrese Cristo, él nos encuentre irreprochables.

Ya que no hay persona que no tenga faltas, ¿cómo será posible que nos encontremos irreprochables y sin culpa en el día de juicio?    Cristo nos mantiene irreprensibles y sin culpa por medio de limpiarnos continuamente en su sangre  (1 Juan 1:7).   De esa manera, el cristiano fiel que comete pecado y se arrepiente, puede encontrarse en el día de Cristo sin mancha, arruga, y sin cualquier otra imperfección, pero será santo e intachable (Efesios 5:26, 27).

1 Corintios 1:9

"Dios es fiel" se refiere a la integridad de Dios en preservar lo que le ha sido encomendado.   Nosotros hemos sido puestos al cargo de Dios, y él es fiel para preservarnos cuidadosamente.  1 Juan 1:9 dice que si continuamente confesamos nuestros pecados, Dios es fiel para perdonarnos y mantenernos en comunión con Él (1 Juan 1:3,6).

Dios los había llamado a tener comunión con su Hijo.   Dios nos llama a través de la predicación del evangelio (2 Ts.2:14; Ro.1:16).

Tener comunión con Cristo significa participar con Él.   Cristo está cenando con nosotros — imagine un gran banquete donde Cristo está sentado en la mesa de nuestro corazón compartiendo el pan de vida con nosotros (Apocalipsis 3:20).   Cristo camina con nosotros — levantándonos cuando caemos, dándonos calor cuando tenemos frío.

Disfrutamos esta comunión con Cristo de cuatro formas:

1.  Participamos en su sufrimiento.   Tal como Cristo sufrió, nosotros padecemos tentaciones y pruebas parecidas a las suyas (Filipenses 3:10).   1 Pedro 3:21 dice: "Antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo".

2.  Participaremos en su herencia.  Compartimos con Cristo la herencia y gloria que nos espera en el cielo.  Romanos 8:17 dice: "Si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados".

3.  Participamos con Cristo cada vez que celebramos la cena del Señor.   Cristo está en comunión  juntamente con nosotros (1 Co. 10:16).

4. Participamos con Cristo en amor (Juan 14:20).   Cristo nos ama y nosotros le amamos.  El amor y la mutua amistad es el aspecto más dulce de la comunión entre el cristiano y Cristo.

Note que en los primeros nueve versículos de 1 Corintios la palabra "Dios” se encuentra seis veces, y la palabra "Cristo” se encuentra nueve veces.   La frase "nuestro Señor Jesucristo" se encuentra cinco veces.   Esto indica que los pensamientos de Pablo fueron enfocados en Dios y Cristo.

1 Corintios 1:10

Pablo hace una plegaría persuasiva: “Os ruego” o “Les suplico”.   Pablo les suplicaba “por el nombre del Señor Jesucristo” — por su autoridad (Hechos 4:12).  J.W. McGarvey escribe: “En esta epístola, Pablo ya ha usado el nombre de Jesús nueve veces; así enfatiza la importancia del nombre antes de usarlo como una representación de autoridad suprema.   Crisóstomo dice que en 1 Corintios 1:10, Pablo “los clava al nombre“.

La súplica de Pablo fue que todos hablemos una misma cosa y esto solamente sucederá cuando compartimos la misma doctrina.   Esta unidad de palabra solamente viene cuando “hablamos donde la Biblia habla y nos callamos donde la Biblia calla”.

Ahora, Pablo expresa su  plegaria negativamente y positivamente.  Negativamente dice, “Que no haya divisiones entre vosotros”.    La palabra “división” significa “una rajadura o hendidura” (Strong).  Pablo les suplica que no discutan más, porque la división estaba destruyendo la congregación en Corinto.   Cada miembro tenía su predicador favorito en que ponían su confianza (1 Corintios 1:12).   Estaban divididos al participar de la cena del Señor (1 Corintios 11:18).    Peleaban entre ellos sobre quien tenía el mejor don espiritual (1 Corintios 11:22-29).

Positivamente dice, “que estés perfectamente unidos”.    William Barclay dice, “Pablo desea que sean  ‘unidos’”.   La palabra que utiliza es una palabra médica utilizada cuando habla de unir huesos que han sido fracturados, o de unir una coyuntura que ha sido dislocada.  La desunión no es natural y tiene que ser curada por la salud y la eficiencia del cuerpo de Cristo”.   También la palabra “unidos” es la misma palabra que se encuentra en Mateo 4:21 donde habla de remendar redes.

Que seamos de “la misma mente”.    Si todo cristiano tenga la “mente de Cristo”, tendremos la misma mente (1 Corintios 2:16; Filipenses 2:5).  Cristo quiere que mantengamos entre nosotros “un mismo sentir según Cristo Jesús”  (Romanos 15:5).

Que seamos de “un mismo parecer”.  La palabra “parecer” (gnome en el griego) significa “opinión”.  Las opiniones que expresamos en asuntos religiosos deben ser las mismas.   Nuestras opiniones deben conformar a la palabra de Dios.  Todos tienen derecho a su propia opinión en asuntos personales o seculares.   Pero en asuntos religiosos, no tenemos derecho a nuestras propias interpretaciones u opiniones.

1 Corintios 1:11

Pablo hace esta plegaria de unidad basado en la información que había recibido de la familia de Cloé.

“Cloé” (una palabra femenina en griego) fue una mujer cristiana bien conocida en Corinto.  ¿Hizo bien Cloé cuando le anunció a Pablo acerca de las contiendas en la iglesia de Corinto?   En verdad tenemos que tener cuidado al anunciar los problemas de la iglesia a los demás.  Jamás debemos anunciar los problemas de la iglesia a un no cristiano.  Pero en este caso, fue apropiado informar al apóstol Pablo, quien estableció esa iglesia en Corinto, de las riñas que traían entre ellos.

1 Corintios 1:12

Los hermanos en Corinto estaban divididos porque seguían a hombres.  Es pecado pelear sobre predicadores preferidos y estar dividido sobre asuntos espirituales.

Es posible que los intelectuales siguieron a Apolos (Hechos 18:24),  los judíos y la gente humilde siguieron a Pedro (Cefas) y los gentiles y los que enfatizaron la gracia siguieron a Pablo.

La iglesia fue dividida en partidos: el partido de Pablo, el partido de Cefas, el partido de Apolos y el partido de Cristo.   No debemos mirar a un hombre carnal como nuestro líder, sino todos debemos considerarnos del partido de Cristo.

Siendo del partido de Cristo debemos decir, "No tendremos nada que ver con sus partidos, ni su espíritu de partido;  somos discípulos de Cristo y nada más".   Pablo quería que los hermanos abandonaran estos nombres de partido y que miraran a Cristo como nuestro único líder.

Hoy día, el denominacionalismo es producto de seguir a hombres.   Cada denominación fue establecida por un hombre, y los miembros siguen las enseñanzas de ese hombre en vez de seguir a Cristo.   Debemos renunciar todo título denominacional y unirnos al partido de Cristo.

1 Corintios 1:13

Cuando Pablo preguntó, “¿Está dividido Cristo?”  En realidad está preguntando “¿Es Cristo dividido en partes como ustedes, de manera que cada grupo tiene una parte de Cristo, y otro grupo tiene otra parte?”  “¿Está dividido Cristo en cuatro partes?”   Ya que el cuerpo literal de Cristo no está dividido en cuatro partes,  entonces tampoco debe estar dividido el cuerpo espiritual de Cristo (la iglesia) en cuatro partes.    Como resultado de seguir a hombres, ¡habían despedazado a Cristo!

Cristo es superior al hombre.  Pregunta: “¿Murió Pablo para salvarles a ustedes?”   Ni Pablo, ni Cefas, ni Apolos fueron crucificados por ellos.  Pregunta: “¿Fue alguno de ustedes bautizados en el nombre de Pablo?”   Más bien fueron bautizados en  el nombre de Cristo (Gálatas 3:27) y por lo tanto llevan el nombre de Cristo.  

Ser bautizado en el nombre de Cristo significa que a Cristo somos devotos y somos propiedad de Él.    Si llevamos el nombre de Cristo, estamos anunciando que somos gobernados  únicamente por su autoridad.

Las denominaciones en el mundo hoy día muchas veces llevan el nombre de su fundador. 

Por ejemplo, la iglesia Luterana lleva el nombre de Martín Lutero, aunque él pidió a seguidores que no llevaran su nombre.  El dice: “En primer lugar, les ruego que dejen mi nombre en paz, y que no se llamen Luteranos, sino Cristianos.  ¿Quién es Lutero?  Mi doctrina no es mía.  No fui crucificado por nadie. . .Mis amigos, quiero que dejen de aferrarse de nombres de partido y distinciones;  alejémonos de todos ellos;  y llamémonos cristianos”  (Las obras de Martín Lutero,  Vol.18, página 293).

1 Corintios 1:14-16

¿Por qué dijo Pablo que él daba gracias a Dios que no bautizó a ninguno de ellos? Pablo se alegraba de no haberlos bautizado porque así nadie podría decir que fueron bautizados en el nombre de Pablo.  Pablo no quería seguidores propios, sino quería ganar almas por Cristo.

¿Estaba alegre Pablo que poca gente fue bautizada en Corinto?  ¡No!   Si fuera alegre porque pocos fueron bautizados en Corinto, ¿no estaría más alegre si NADIE fuera bautizado?    Pero todos los creyentes en Corinto fueron bautizados (1 Corintios 1:14; Hechos 18:8).    Pablo se alegraba porque solamente había bautizado personalmente a pocos, porque no quería que nadie reclamara ser bautizado en su nombre.

Pablo bautizó a varios en la ciudad de Corinto:

1. Bautizó a Crispo (Hechos 18:8).  Crispo fue principal de la sinagoga judía en Corinto.

2. Bautizó a Gayo (Hechos 18:7).  ¿Puede Gayo ser el mismo hermano a quien Juan escribió la epístola de III Juan? (3 Juan 1).  Gayo fue un hombre hospitalario (Romanos 16:23).

3. Bautizó la familia de Estéfanas.   Estos fueron los primeros convertidos de Acaya (1 Corintios 16:15).   Es posible que Pablo los bautizara antes que Timoteo y Silas llegaron a Corinto.  Algunos piensan que esta familia fue bautizada en otra parte de Acaya y más tarde se mudaron a Corinto.

Este versículo no nos autoriza bautizar infantes.  Hay familias en las cuales no hay infantes.  Según Mateo 28:18-20, la enseñanza tiene que preceder el bautismo.  Antes del bautismo, el pecador tiene que creer en el evangelio (Marcos 16:15, 16), y  arrepentirse (Lucas 24:46, 47).  Ya que los infantes son incapaces de creer y arrepentirse, no son los sujetos del bautismo del Nuevo Testamento.

4. Tal vez, Pablo bautizara a otros que no recordaba.   No es importante saber quien le bautizó, ni a quien usted ha bautizado.    Dios tiene tales registros.    La validez de su bautismo no depende del hombre que administra su bautismo — lo importante es que lo hacemos bíblicamente y de corazón.

1 Corintios 1:17

Muchos falsos predicadores usan esta escritura para menospreciar el bautismo.   Dicen que la frase, “Pablo no fue enviado a bautizar” significa que el bautismo no es importante.   Dicen que el bautismo no es parte de la predicación del evangelio.

Considere los siguientes argumentos:

1. Si Dios no envió a Pablo a bautizar, ¿por qué bautizó Pablo a Crispo, Gayo, y la casa de Estéfano y tantos otros?

Dondequiera que Pablo viajaba, enseñó a hombres y mujeres que se bautizaran (Hechos 16:13-15, 31-34;  Hechos 18:8;  Hechos 19:1-6).  En decirles que se bautizaran, les estaba predicando el evangelio.  Jesús dijo que como resultado de la predicación del evangelio, los hombres creerían y se bautizarían (Marcos 16:15-16).  La predicación del evangelio resulta en el bautismo del oyente que lo cree.   Cristo nos manda en Mateo 28:19 que “enseñemos el evangelio a todas las naciones, bautizándoles. . . ”.

2.  Si el bautismo “ahora nos salva” (1 Pedro 3:21) y el propósito de nuestra predicación es salvar almas, ¿que vale predicar si no podemos hablar del bautismo?

3. Dios no le envió a bautizar, pero le envió a predicar acerca del bautismo.   La predicación del evangelio incluye el bautismo (Hechos 8:12).  Cuando Felipe “anunciaba el evangelio, se bautizaban hombres y mujeres”.

4. Cuando Dios envía a bautizar a alguien, lo hace para que ganen sus propios seguidores.  Dios envió a Juan el bautista a bautizar (Juan 1:33).   ¿Por qué bautizó Juan?   Bautizó para ganar seguidores.  “Juan fue enviado a bautizar” y como resultado adquirió discípulos propios.  Puesto que Pablo no fue enviado a bautizar, entonces no buscaba ganar sus propios seguidores.

5.  Esta frase tal vez es un “elipsis” (omisión de palabras).  Si esto es correcto, Pablo está diciendo, “Cristo no solamente me envió a bautizar, sino también a predicar el evangelio”.  Encontramos otros ejemplos de elipsis en Juan 6:27, 12:44; 1 Timoteo 5:23.

6.  Según el contexto, el enfoque correcto es que Pablo estaba hablando de bautizar “en su propio nombre” para ganar seguidores propios (1 Corintios 1:15).   Pablo decía, “Cristo no me envió a bautizar en mi nombre, para ganar mis propios seguidores, sino a predicar el evangelio”.

Pablo no anunciaba el evangelio con alardes de sabiduría y retórica.   Los corintios querían seguir a hombres elocuentes.   Pero Pablo no predicaba de una forma “elocuente” para no quitarle valor a la muerte de Cristo.

Mucha gente hoy día como los corintios desarrolla una afección por algún predicador.  Ponen su confianza en ese hombre.   Si ese hombre abandona la senda divina, ellos lo siguen.   Hermanos, no prediquemos con discursos elocuentes, sino prediquemos de Jesucristo crucificado (1 Corintios 1:19; 2:1-5).  Enfaticemos la cruz de Cristo en nuestra predicación porque ella es el corazón del evangelio.  Sin la cruz,  el evangelio no existe.

Una manera de hacer vana e inefectiva el mensaje de la cruz de Cristo es tratar de usar los encantos de la elocuencia y el poder de la retórica.  Esto quita valor a la muerte de Cristo en la cruz.  (Para una explicación más amplia de la frase: "no con sabiduría de palabras" véase 1 Corintios 2:1 en este comentario) — Paul Melton

 

 

 

 

¿CUÁNTO SABE DE LA ESCRITURA?

Esta evaluación es basada en los conocimientos aprendidos por las predicaciones

Preguntas de selección múltiple. Elija una letra de los incisos a, b, c, o d.

1. Cristo prometió edificar:          (Mateo 16:18)

a) varias iglesias

b) una sola iglesia

c) varias sectas religiosas

d) las iglesias pentecostales

2. Los miembros del cuerpo de Cristo Creemos en:

a) Los libros escritos por hombres

b) El Corán

c) La Biblia aspirada por Dios

3. ¿Por que soy miembro de la iglesia de Cristo?

a) porque esa es mi tradición

b) porque mi papá y mama son miembros de la iglesia

c) porque estoy convencido por la Palabra de Dios

4. Cuando cristo venga por segunda vez:

a) Reinará mil años en la tierra

b) Vendrá con voz de arcángel a llevar sus escogidos

c) A los perdidos les dará una segunda oportunidad

5. Existen los milagros hoy en día por que?

a) Si porque son como los que hizo Jesús

b) Si porque yo vi un paralítico o ciego por años y fue sanado por un sanador divino

c) Si porque yo fui sano por un milagro explique cual.

d) No existen porque fue una promesa hecha para los apóstoles y para los que ellos les imponían sus manos.

6.  la iglesia puede usar instrumentos musicales porque:

a) Si porque el rey David los uso

b) Si porque el nuevo testamento dice que hay que cantar salmos

c) Si Porque la Biblia dice que no es malo

d) NO porque no encontramos autoridad de Jesucristo para hacerlo

7.  Una persona debe ser bautizada otra vez por las siguientes razones:

a) No se bautizo para perdón de pecados

b) No se bautizó por la autoridad de Cristo

c) No se bautizó consiente de sus actos

d) Todas las anteriores son correctas

8. Lugar en donde Cristo nació:

a) Judea

b) Belén

c) Nazareth

D  la Ceiba

9.  Primeros gentiles convertidos al cristianismo:

a) Julio César emperador 

b) El carcelero de Filipos

c) Cornelio el centurión y su familia

10.  La iglesia de Cristo comenzó en:

a) Los Estados Unidos

b) En Jerusalén

c) En Inglaterra

d) En Puerto Rico

(www.iglesialatina.org)