Muros
Que Nos Separan De Dios
¿Y Los Niños?
¡Da
La Luz!
Los
Testigos de “Watchtower”
¿SABE
USTED?
La Vida Cristiana es
Más que Vivir una Vida Moral
LOS
GIGANTES
Feliz
Año Nuevo
Existe una separación entre Dios y el Hombre. Según la palabra de Dios, el
muro o separación es
el pecado (Isaías
59:2-3). En Romanos
3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios”. Cuando el ser
humano viola la ley de Dios, automáticamente se separa
de Dios; hay una pared intermedia que impide que la
persona obtenga las bendiciones de Dios.
Dios no oye a los pecadores: Juan 9:31— “y sabemos que Dios no oye a los
pecadores pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su
voluntad, a ése oye.”
La solución a este problema es aceptar el plan de redención como el regalo
más preciado
que Dios nos da. Romanos 6:23— “...la dádiva de
Dios es vida eterna en Cristo Señor nuestro” y
Efesios 2:8 dice que somos salvos por
el reglo que Dios nos da por medio de su hijo
Jesucristo. La interrogante es:
¿Cómo
podemos romper el muro del pecado que nos separa de
Dios?
La solución al conflicto que tenemos con Dios por ser pecadores es: decidir
ser justificados por la fe en Cristo y no por la ley de
Moisés. Romanos 5:1— “Justificados, pues, por la
fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro señor
Jesucristo”.
Ahora somos salvos por Cristo y no por practicar la ley. Nadie es
justificado por las obras de la ley “...por cuanto por
las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas
2:16). En la actualidad muchas personas confían en las
obras de la ley, desechando los mandamientos que
Jesucristo nos ha dejado. Cuando una persona se
encuentra en esa situación todavía no ha roto el muro
de separación, ya que continúa pecando.
El pecado es violación a la ley de Dios (1 Juan
3:4). Ahora no estamos bajo la ley de Moisés, sino bajo
la gracia de Cristo.
La fe es la que rompe el muro de la culpabilidad (Romanos 3:20). Cristo pago
nuestras culpas solamente tenemos que ser temerosos de
Dios y guardar sus mandamientos
(Juan 9.31), los que
se encuentran el Nuevo
Testamento.
Un
segundo muro que nos separa de Dios es la regeneración
(Romanos 8:1-4).
Las nuevas criaturas en Cristo deben regenerarse
no vivir conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu...”.
La puerta del muro de regeneración es abierta
por la lucha con nuestra tendencia pecaminosa. Debemos
luchar por no seguir en el pecado Romanos 7:15-24.
La oportunidad selectiva fue un muro de separación para las naciones, ya
que solamente el pueblo de Israel era la nación
escogida por Dios. La puerta del tercer muro se
abrió por la oportunidad universal que Dios, quien dio
a todas las naciones. Romanos 10:12,13—
“Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues
el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos
los que le invocan; porque todo aquel que invocare el
nombre del Señor, será salvo”. Para cumplir el
mandamiento de invocar el nombre del Señor se necesita
aceptar su autoridad y guardar sus mandamientos. Él
comisionó a los apóstoles a que predicaran el
evangelio por todas las naciones sin distinción el que
creyera y fuera bautizado sería salvo (Marcos 16:15).
La puerta que abre el muro de la elección pecaminosa es la promesa hecha
por Dios. Romanos 9:7,8— “Ni por ser descendientes
de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será
llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según
la carne son los hijos de Dios, sino que los que son
hijos según la promesa son contados como
descendientes”.
En
conclusión, para que usted pueda destruir la separación
que hay entre usted y Dios. Nuestro Creador ya dejó su
plan para que todos los hombres del mundo puedan tener
acceso a su presencia. Sabemos con certeza que su vida
tomará un giro sorprendente. Primero: Oír Romanos
10:17 Creer Hechos 16:31 Arrepentirse Hechos 17:31
Confesar Romanos 10:9
Bautizarse Hechos 2:38.
–Por Freddy Rivas
¿Y Los Niños?
¿Qué va a pasar con nuestros niños?
Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad
para con nuestros hijos. Nuestros hijos son regalos de
Dios y por
eso, tenemos que enseñarles el camino correcto.
Proverbios 22:6— "Instruye al niño en su
camino, y aun cuando fuere viejo no se apartar de
el". Otra
versión dice, "Críese al niño en el camino en
que debe andar; y cuando fuera viejo no se apartar
de el".
Instruye
al niño en su camino
Por
Ejemplo
Esto significa que debemos enseñar a nuestros niños
a seguir el camino del Señor.
Pero, ¿cómo podemos instruirles en el camino de
Dios? Podemos instruir a nuestros niños dándoles un
buen ejemplo. Es
cierto que los niños aprenden más a través de nuestro
ejemplo que de lo que les enseñamos.
Por eso, hay que practicar lo que se predica.
Quiere decir que las acciones valen mucho más
que las palabras. I
Juan 3:18— "Hijitos míos, no amemos de palabra
ni de lengua, sino de hecho y en verdad".
Las enseñazas tienen poder, pero nuestro ejemplo
tiene todavía más poder.
Por ejemplo, no podemos convencer a nuestros
hijos de la importancia de asistir a los cultos si
nosotros no lo hacemos.
Mateo 5:16— "Así alumbre vuestra luz
delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los
cielos". También,
podemos alumbrar nuestra luz delante de nuestros hijos,
para que ellos puedan glorificar a Dios.
Nuestro ejemplo tiene mucho poder.
Por Enseñaza Bíblica
También, podemos instruir nuestros hijos por medio
de la enseñanza bíblica.
Ef.6:4— "Y vosotros padres, no provoquéis
la ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y
amonestación del Señor".
Hay que enseñar a nuestros hijos en la
"disciplina y amonestación
del Señor".
“La disciplina” quiere decir "doctrina,
instrucción de una persona, especialmente en lo
moral". Por
eso, tenemos que enseñarles a nuestros hijos la
doctrina del Señor.
Algunas personas piensen que no debemos tratar de
influenciar o enseñar nuestros niños para que cuando
ellos crezcan, puedan hacer sus propias decisiones.
!Esta idea de dejar al niño a sus propios
criterio (o recursos) está basada en pura ignorancia!
Otros se interesan en formar las ideas y
hábitos de nuestros hijos.
Satanás está muy dispuesto a formar el carácter
de nuestros hijos. Él
está enseñándoles a nuestros niños cada día por
medio de la prensa, la industria alcohólica; las compañías
que fabrican los cigarros; el cine y la televisión; y
los niños en la calle, o sea por medio de todos los
incrédulos.
Debemos empezar enseñándoles a nuestros hijos
cuando son muy jóvenes.
Los niños de tres años pueden entender mucho.
Pero hay que dedicar tiempo para enseñarles.
Nuestra disciplina como cristianos es la enseñanza
de Jesús o del Nuevo Testamento.
Por ejemplo, la doctrina de Cristo nos enseña
que debemos congregarnos con
otros cristianos para adorar a Dios (Hebreos
10:25). Esta
es la doctrina de Cristo que debemos enseñar a nuestros
hijos. Ellos
nunca entenderán la importancia de este mandamiento si
no lo practican.
Controlando
a Los Niños
Algunos padres dicen que no pueden controlar a sus
hijos en la adoración de la iglesia, y por eso, ellos
los dejan en la casa.
Es cierto que por algún tiempo es un poco duro
controlar a los niños en el culto, pero con paciencia y
esfuerzo podemos lograrlo.
En Antiguo Testamento tenemos ejemplos de las
reuniones de los Israelitas.
Deuteronomio 31:11-13— "Cuando viniere
todo Israel a presentarse
delante de Jehová tu Dios en el lugar que Él
escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos
de ellos. 12
Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños,
y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para
que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro
Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta
ley; 13 Y
los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a
temer a Jehová vuestro Dios todos los días que
viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán,
para tomar posesión de ella".
Estos versículos nos enseñan que los niños
pueden escuchar la ley o la palabra de Dios y puedan
entender algo.
Por ejemplo, en la tierra hay bastantes árboles--algunos
grandes y otros muy pequeños.
Cuando las lluvias caen, el árbol grande
recibir el agua que necesita y el arbolito recibir
la que necesita. Los
dos tomar n la cantidad que necesitan. De la misma
forma, en los cultos los niños reciben la
palabra y también los adultos.
Los dos pueden crecer.
Isaías 55:10,11— "Porque como desciende
de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá
sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir,
y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así
ser mi palabra que sale de mi boca; no volver
a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y
ser prosperada en aquello para que la envié".
La palabra de Dios es como la lluvia.
Cada uno de nosotros podemos escucharla y
recibirla exactamente lo que necesitamos para vivir
espiritualmente. Efesios
6:4— "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación
del Señor".
¿Qué significa "amonestación"?
Significa debemos advertir a nuestros niños
cuando no están siguiendo la palabra de Dios.
A veces tenemos que castigarlos.
Podemos instruir a nuestros hijos por medio del
castigo.
Proverbios 14:24— "El que detiene el
castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde
temprano lo corrige".
Proverbios 19:18— "Castiga a tu hijo en
tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para
destruirlo".
Proverbios 23:13,14— "No rehúses corregir
al muchacho; Porque si los castigas con vara, no morir.
14 Lo castigar s con vara, y librar s
su alma del seol".
Proverbios
29:15— "La vara y la corrección dan sabiduría;
Mas el muchacho consentido avergonzar a su
madre".
El castigo no significa que debemos castigar los niños
con demasiada fuerza.
No debemos herir o
injuriar nuestros niños. Es Necesario que
tengamos cuidado cuando los castigamos.
Pero, si tenemos amor por ellos, vamos a
castigarlos. Algunos
dicen: "Amor y rigor caminan de la mano o van
juntos.
Promesa
de Dios
Ahora bien, nuestro texto dice: "Instruye al
niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se
apartar de él".
Aquí, encontramos una promesa de Dios que los niños
van a continuar en el camino correcto si los padres los
instruyen en las cosas espirituales.
Hay un ejemplo en la Biblia:
II Timoteo 1:5— "Trayendo a la memoria la
fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en
tu abuela Loida, y en tu madre
Eunice, y estoy seguro que en ti también".
II Timoteo 3:14,15— "Pero persiste tú en
lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién
has aprendido; 15
Y que desde la niñez has sabido las Sagradas
Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe que es en Cristo Jesús". La
madre y la abuela de Timoteo le enseñaron las
escrituras cuando era joven.
Timoteo fue un gran predicador de la fe.
Nosotros podemos tener el mismo éxito si empezamos
a enseñarles cuando nuestros hijos son jóvenes.
Debemos ayudar a nuestros niños a formar sus
ideales cristianos lo más pronto posible. Muchos
esperan hasta que es demasiado tarde.
Muchos hermanos en la iglesia no entienden la razón
por la cual sus hijos no quieren participar en la
iglesia. Hay
varias razones:
Una es porque los padres nunca les han instruido de
la importancia de la iglesia, la importancia de asistir
a los cultos, y estudiar la Biblia.
Un presidente de los Estados dijo hace muchos años:
"Si quiere hacer algo con un hombre, tiene que
empezar cuando el es un muchacho".
Sin embargo, la Biblia dice: "Instruye al niño
en el camino verdadero" no dice: “Instruye al
muchacho o hombre”.
En Tegucigalpa, Honduras, había dos escuelas que
enseñan a los perros.
Los dos instructores de estas escuelas me dijeron
que no querían trabajar con los perros después de diez
meses. La
razón es porque los perros son duros para enseñar
después de diez meses a un año.
Es lo mismo con los hijos. Después del cierto
tiempo, no se puede tener mucho éxito con ellos.
Necesitamos empezar enseñándoles a nuestros hijos
cuando cumplen por lo menos dos o tres años y
continuemos hasta el punto que puedan aprender por ellos
mismos.
En Conclusión, la Biblia nos enseña que debemos
darles a nuestros niños una buena educación, y ellos
no van a abandonarla cuando sean viejos.
Pero tenemos que empezar cuando son jóvenes. Hay
que enseñarles de la importancia de la iglesia y los
cultos de la iglesia si quiere salvar sus almas.
Debemos orar a Dios cada día y pedirle sabiduría
para criar a nuestros niños.
Yo estoy muy agradecido con mis padres, porque
ellos me enseñaron el camino verdadero cuando era
joven. Mi
mamá me llevó a todos los cultos desde que yo
tenía una semana de edad.
Ojalá que un día nuestros hijos puedan
decirnos: "Muchísimas gracias papá y mamá,
porque ustedes me han enseñado la verdad.
Tengo a Cristo en mí vida porque ustedes me han
instruido para estudiar la Biblia y asistir a los cultos
y hacer todo la voluntad de Dios cuando era muy
joven".
¿Está haciendo todo posible para enseñar y traer
sus niños a Cristo?
O sea ¿Está instruyendo a sus hijos en el
camino de Dios? Si
es así, la Biblia dice que “él no se apartará de
él”. —Por
Tony Melton
¡Da
La Luz!
Cristo desea que cada cristiano no esconda la luz
que tenemos en nuestras vidas.
Hermano, ¿Estás escondiendo esa luz que Cristo
te a ofrecido como cristiano?
¿Estás avergonzado de ese ser que es Cristo?
¡Enciende esa luz que hay en ti!
No la escondas alumbra para que otras personas,
por medio de tu luz, puedan entrar al reino de Dios.
No sirvas de tropiezo para otros, ayuda a salvar
a otros seres importantes (Lucas 8:16).
Cada cristiano, en lo personal, puede ayudar
aquellos que no quieren entrar a luz de Cristo (el
pecador). Cada
miembro de la iglesia tiene que reflejar una luz clara
para que aquellos personas pueda aceptar a Cristo con más
facilidad. No
ofrezcamos una luz opaca que no puede servir de nada
sino de tropiezo para aquellos que no creen.
Debemos estar convencidos que podemos sacar a
muchas personas del error con nuestro testimonio
(Romanos 2:19). Nosotros
somos la luz del mundo y tenemos que dar esa luz sin
vacilar y que no se termine.
Si se quiere a pagar tratemos de encenderla para
no expiremos . Cuando Cristo vino a la tierra para
salvar a la humanidad, su luz fue fabulosa para no
servir de tropiezo a las personas.
Cristo fue un ser que utilizo su luz para dar buen
testimonio de su Padre como de si mismo.
Nosotros debemos ser ejemplo para todas las
personas del mundo, siguiendo los paso de Cristo que el
trazo con esa luz que Él tenía.
Hermano, ¿está
brillando tu luz? —Por
Ángel Renato Lagos.
Los
Testigos de “Watchtower”
Los “Testigos de Jehová” al llegar a una casa
pueden pedirle a una persona que lea en su Biblia el
Salmo 110:1, que dice: “Jehová dijo a mi Señor . .
.”, lo cual puede ser confuso.
Luego ellos leen el mismo versículo en su
Traducción del Nuevo Mundo: “La expresión de Jehová
a mi Señor es . . .”
Entonces arguyen que es mejor usar la Biblia de
la Traducción del Nuevo Mundo, porque en ella no parece
que el Señor esté hablando consigo mismo.
Para responder al argumento, sólo basta
considerar el texto más cuidadosamente.
No dice que Jehová (YHWH) habló a Jehová, sino
al “Señor” del salmista, es decir, el Mesías.
Los cristianos que conocen bien la Biblia, se dan
cuenta al leer este versículo de que Dios el Padre
habla al Hijo. (Seleccionado).
¿SABE
USTED?
. . . que en la Biblia no se encuentra ni un
ejemplo del bautismo infantil.
. . . que en la Biblia no se encuentra ni un
ejemplo del uso de los instrumentos musicales en los
servicios de la iglesia de Cristo.
La Vida Cristiana
es Más que Vivir una Vida Moral
Algunas personas religiosas piensan que lo más
importante en la vida cristiana es vivir una buena vida
moral. Es
cierto que tenemos que vivir una vida piadosa y recta.
Pedro dijo: “Puesto que todas estas cosas han
de ser deshechas, cómo no debéis vosotros andar en
santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).
También Pablo dice: “Pero gran ganancia es la
piedad acompañada de contentamiento” (1 Timoteo 6:6).
Por lo tanto, vivir una vida de santidad es
indispensable, pero ¿es todo que se hace para agradarle
a Dios? Creo
que casi todas las personas que reclaman ser cristianos
creen que es necesario obedecer las leyes morales de
Dios. En
otras palabras, el cristiano no debe mentir, matar,
robar, fornicar, murmurar, envidiar, etc.
Sin embargo, tenemos que reconocer que hay más
mandamientos de Dios que no tienen nada que ver con la
vida moral del hombre.
Por ejemplo,
en Hebreos 10:25 dice: “No dejando de
congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino
exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día
se acerca”.
Otro mandamiento dice: “Cada primer día de la
semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según
haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue
no se recojan entonces ofrendas” (1 Corintios 16:2).
Y por favor,
note otros mandamientos:
1. Hay que tomar la cena del Señor en memoria de
Jesús (1 Corintios 11:24, 25).
2. Tenemos que tomar la cena en una manera
“digna” (1 Corintios 11:27).
3. Es pecado si una mujer ora o profetiza con la
cabeza descubierta (1 Corintios 11:5).
4. Las hermanas no deben hablar durante la
adoración de la iglesia (1Corintios 14:34,35).
5. Los hombres tienen que hablar uno por uno (1
Corintios 14:31).
6. Las ancianas tienen que enseñar a las mujeres
jóvenes (Tito 2:3,4).
7. Los hombres que quieren tomar el oficio de
anciano en la iglesia, tienen que ser marido de una sola
esposa (1 Timoteo 3:2).
8. Los hombres que quieren ser diáconos tienen que
ser maridos de una sola mujer (1 Timoteo 3:12).
9. Es contra la voluntad de Dios de prohibir
casarse (1 Timoteo 4:3)
10. Es pecado mandar abstenerse de alimentos (1
Timoteo 4:3)
Hay muchos más mandamientos que no tienen nada que
ver con una vida moral, pero son mandamientos de Dios;
por eso, debemos obedecerlos.
Es siempre importante obedecer los mandamientos
acerca de vida moral, pero no debemos olvidar que hay
más requisitos de Dios.
—Por Tony Melton
LOS
GIGANTES
Números 13:31-33
Introducción.
Los gigantes, que se describen en la Biblia, eran hombres de guerra y
de gran estatura (aproximadamente de tres metros de
altura) que por su aspecto físico intimidaban en una
lucha cuerpo a cuerpo a cualquier persona. Estos
gigantes obstaculizaban el paso del pueblo de Dios para
obtener la tierra prometida que fluía leche y miel.
Cuando el pueblo de Dios se afrentaba con valor
estos gigantes eran vencidos, pero cuando se rehusaban
pelear contra ellos, entonces el pueblo israelita era
derrotado.
Dios siempre ha querido que su pueblo triunfe en lo más duro de la
batalla, pero tenían que ser fuertes y valerosos para
afrentarse a estos grandes hombres. ¿Por
qué no se afrentaron a los gigantes estos hombres del
pueblo de Dios? ¿Cuáles fueron las causas para que les
tuvieran miedo y terror a estos gigantes?
Porque Los Vieron Más Fuertes Que Ellos (Ver. 31)
Estos espías se sorprendieron y se asustaron al ver aquellos grandes
hombres en la tierra que Dios le había prometido.
El miedo y el terror se apoderaron de estos
hombres y vieron el panorama muy difícil, lo mejor era
volver atrás y dejar lo que Dios les había ofrecido.
No era la primera vez que este pueblo les temía
a los gigantes (1 Samuel 17).
Encontramos el relato de Goliat que intimida al
ejercito de Israel y se burlaba.
¿Por Qué Se Vieron Como Unos Insectos Ante Ellos? ( Ver.33)
Que triste es ver a los hombres de Dios que son derrotados, sin antes
probar con la, ayuda de Dios y pedirle a El para que les
de fuerzas y vencer así al enemigo.
El pueblo de Dios era grande, pero se había
achicado ante el enemigo y bajaron su alta estima.
Tantas batallas habían peleado para poder llegar
a la tierra
que ellos anhelaban y
quedarse en el camino, por la sencilla razón que
se consideraron insectos.
¿Porqué Se Olvidaron Que Dios Estaba Con Ellos? (Nm. 14:9)
Los judíos pedieron la esperanza y se habían olvido que Dios estaba
con ellos para defenderlos del enemigo; estaban tan
miedosos que se olvidaron del poder de Dios.
Dios había prometido en varias ocasiones por
medio de sus profetas de que el nunca iba a abandonar a
su pueblo, pero ellos nunca confiaron en esa promesa.
Veamos algunos textos en la Biblia, para ver las palabras de Dios para
Israel.
¿Cuál Fue El Resultado De No Pelear?
Se desmoralizaron (Números 14:1,2) A parte del miedo se desanimaron y
empezaron a llorar y a gritar, y a querer golpear a
Moisés y Aarón.
Pensaron en volver a Egipto
(Números 14:3,4) Para este pueblo era preferible volver
a ser esclavos, maltratados, denigrados y hasta morir
que morir intentando conquistar la tierra que Dios le
había prometido.
No disfrutaron de las bendiciones que Dios les había dado
(Números 14:23). Había salido de Egipto para poseer
nada, de balde fue la caminada de mucho tiempo por el
desierto para no obtener nada.
Del mismo modo que los israelita tenían la lucha contra estos
gigantes, nosotros también, tenemos lucha contra
gigantes espirituales y carnales que se oponen a que
nosotros disfrutemos de todas la bendiciones que Dios
nos ha preparado. Hay que pelear para vencer y no para
ser vencidos.
¿Con Cuáles Gigantes Hay Que Enfrentarnos?
Con nuestro carácter: Hay caracteres en nuestra vida que no son muy
buenos y tenemos que vencerlos; ya que son dañinos y
con nuestro mal carácter podemos dañar a otros.
Con la baja autoestima: Nunca nos despreciemos a nosotros mismos ya que
valemos mucho y somos importantes, y con nuestra fuerza
y habilidad podemos hacer mucho en la obra de Dios.
¡Arriba esos ánimos¡
Con la disciplina: La disciplina de llegar puntual a las reuniones de
la iglesia, nunca llegar tarde, leer la Biblia, orar,
etc.
Con la envidia: La envidia es dañina, eso de sentir envidia porque
al hermanos le salen bien las cosas y le voy hacer daño
para que no siga triunfando ¡eso es malo¡
Con el orgullos: El orgullo mata el alma y el orgullo no demuestra
humildad, sino arrogancia.
La mentira: El deseo de mentir es otro gran gigante que necesitamos vencer, eso
de mentir para salir limpio y lavarse las manos como
Pilato no es bueno.
El chisme: El placer de hablar de otro es pecado y este gigante esta comiendo a
la iglesia y muchos hermanos no se quieren dar cuenta de
la realidad, sino quieren andar chismeando y hablando
mal del hermano y eso no es bueno. El placer de chismear
se termina y será avergonzado y será tomado como una
persona de lengua suelta.
La hipocresía: La
doble vida es hipocresía; el abrazo hipócrita no se
siente; el apretón de manos es débil cuando es
hipócrita. ¡Cuidado de caer en el fariseísmo!
Muchos cristianos tienen problemas con su vida cristiana. Sienten que
su vida no ha cambiado y que jamás dejaran de ser como
son. De hecho, su vida mal conducida los a involucrado
en muchos problemas, y sufren delante de Dios por ser
como son. Estos gigantes que mencionamos los tienen
intimidados y no les ha permitido disfrutar de las
bendiciones de Dios.
Conclusión:
El valor es indispensable para afrentarnos al mundo, al diablo y aun
con nosotros mismos. Las pruebas que tengamos, debemos
afrentarlas con todo nuestro valor y confianza. Dios nos
ayudara a salir de las dificultades.
Israel perdió la confianza en Dios, pero nosotros hermanos nunca nos
olvidemos que tenemos a un Dios fuerte y que nos ama
mucho y que tiene cuidad de los que son suyos.
Romanos 9:37— “Somos mas que vencedores”. Romanos
9:31— “Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra
nosotros?” Recuerde
somos más que vencedores en Cristo Jesús. Venzamos a
los gigantes que obstruyen nuestro camino al cielo. —Por Ángel Lagos
Feliz
Año Nuevo
Dios nos ha bendecido con
un año nuevo, pero ¿qué haremos con él?
Debemos luchar para usarlo en la mejor manera.
Como dice el apóstol Pablo: “Andad sabiamente
para con los de afuera, redimiendo el tiempo”
(Colosenses 4:5). También
dice: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no
como necios sino como sabios, aprovechando bien el
tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15,16).
Podemos perder mucho tiempo trabajando en
proyectos de ningún propósito espiritual.
No queremos dejar la idea que no es necesario
trabajar en el mundo secular; sin embargo, podemos
llegar a ser tan rodeado en las cosas materiales que
malgastamos nuestro tiempo precioso.
Nuestra resolución este año debe ser usar
nuestros días para servirle a Dios y la causa de Él.
“El que vive mucho
tiempo vive bien, y el tiempo malgastado no es vivido,
sino perdido” (Fuller).
“Siempre tenemos
suficiente tiempo, si lo usamos correctamente” (Goethe).
“¿Piensa usted que
puede matar el tiempo sin lastimar la eternidad? (Thoreau)