El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 4      Enero y Febrero  2005 
(Versión del Internet)

Muros Que Nos Separan De Dios

¿Y Los Niños?

¡Da La Luz!

Los Testigos de “Watchtower”

¿SABE USTED? 

La Vida Cristiana es Más que Vivir una Vida Moral

LOS GIGANTES   

Feliz Año Nuevo

 

Muros Que Nos Separan De Dios

Existe una separación entre Dios y el Hombre. Según la palabra de Dios, el muro o separación es  el pecado (Isaías  59:2-3). En  Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Cuando el ser humano viola la ley de Dios, automáticamente se separa de Dios; hay una pared intermedia que impide que la persona obtenga las bendiciones de Dios.

Dios no oye a los pecadores: Juan 9:31— “y sabemos que Dios no oye a los pecadores pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.”

La solución a este problema es aceptar el plan de redención como el regalo más  preciado que Dios nos da. Romanos 6:23— “...la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Señor nuestro” y Efesios 2:8 dice que somos salvos por  el reglo que Dios nos da por medio de su hijo Jesucristo. La interrogante es:

¿Cómo podemos romper el muro del pecado que nos separa de Dios?

La solución al conflicto que tenemos con Dios por ser pecadores es: decidir ser justificados por la fe en Cristo y no por la ley de Moisés. Romanos 5:1— “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo”.

Ahora somos salvos por Cristo y no por practicar la ley. Nadie es justificado por las obras de la ley “...por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16). En la actualidad muchas personas confían en las obras de la ley, desechando los mandamientos que Jesucristo nos ha dejado. Cuando una persona se encuentra en esa situación todavía no ha roto el muro de separación, ya que continúa pecando.  El pecado es violación a la ley de Dios (1 Juan 3:4). Ahora no estamos bajo la ley de Moisés, sino bajo la gracia de Cristo.

La fe es la que rompe el muro de la culpabilidad (Romanos 3:20). Cristo pago nuestras culpas solamente tenemos que ser temerosos de Dios y guardar sus  mandamientos (Juan 9.31), los  que se encuentran el  Nuevo Testamento.

Un segundo muro que nos separa de Dios es la regeneración  (Romanos 8:1-4).  Las nuevas criaturas en Cristo deben regenerarse no vivir conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu...”.  La puerta del muro de regeneración es abierta por la lucha con nuestra tendencia pecaminosa. Debemos luchar por no seguir en el pecado Romanos 7:15-24.

La oportunidad selectiva fue un muro de separación para las naciones, ya que solamente el pueblo de Israel era la nación  escogida por Dios. La puerta del tercer muro se abrió por la oportunidad universal que Dios, quien dio a todas las naciones. Romanos 10:12,13— “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. Para cumplir el mandamiento de invocar el nombre del Señor se necesita aceptar su autoridad y guardar sus mandamientos. Él comisionó a los apóstoles a que predicaran el evangelio por todas las naciones sin distinción el que creyera y fuera bautizado sería salvo (Marcos 16:15).

La puerta que abre el muro de la elección pecaminosa es la promesa hecha por Dios. Romanos 9:7,8— “Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes”.

En conclusión, para que usted pueda destruir la separación que hay entre usted y Dios. Nuestro Creador ya dejó su plan para que todos los hombres del mundo puedan tener acceso a su presencia. Sabemos con certeza que su vida tomará un giro sorprendente. Primero: Oír Romanos 10:17 Creer Hechos 16:31 Arrepentirse Hechos 17:31 Confesar Romanos 10:9  Bautizarse Hechos 2:38.

–Por Freddy Rivas                                                         

¿Y Los Niños?

¿Qué va a pasar con nuestros niños?  Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad para con nuestros hijos. Nuestros hijos son regalos de Dios y  por eso, tenemos que enseñarles el camino correcto.

Proverbios 22:6— "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartar de el".  Otra versión dice, "Críese al niño en el camino en que debe andar; y cuando fuera viejo no se apartar  de el".

Instruye al niño en su camino 

Por Ejemplo

Esto significa que debemos enseñar a nuestros niños a seguir el camino del Señor.  Pero, ¿cómo podemos instruirles en el camino de Dios? Podemos instruir a nuestros niños dándoles un buen ejemplo.  Es cierto que los niños aprenden más a través de nuestro ejemplo que de lo que les enseñamos.  Por eso, hay que practicar lo que se predica.  Quiere decir que las acciones valen mucho más que las palabras.  I Juan 3:18— "Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad".

Las enseñazas tienen poder, pero nuestro ejemplo tiene todavía más poder.  Por ejemplo, no podemos convencer a nuestros hijos de la importancia de asistir a los cultos si nosotros no lo hacemos.  Mateo 5:16— "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".   También, podemos alumbrar nuestra luz delante de nuestros hijos, para que ellos puedan glorificar a Dios.  Nuestro ejemplo tiene mucho poder.

Por Enseñaza Bíblica

También, podemos instruir nuestros hijos por medio de la enseñanza bíblica.  Ef.6:4— "Y vosotros padres, no provoquéis la ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor".  Hay que enseñar a nuestros hijos en la "disciplina y amonestación  del Señor".  “La disciplina” quiere decir "doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral".  Por eso, tenemos que enseñarles a nuestros hijos la doctrina del Señor.  Algunas personas piensen que no debemos tratar de influenciar o enseñar nuestros niños para que cuando ellos crezcan, puedan hacer sus propias decisiones.  !Esta idea de dejar al niño a sus propios criterio (o recursos) está basada en pura ignorancia! 

Otros se interesan en formar las ideas y  hábitos de nuestros hijos.  Satanás está muy dispuesto a formar el carácter de nuestros hijos.  Él está enseñándoles a nuestros niños cada día por medio de la prensa, la industria alcohólica; las compañías que fabrican los cigarros; el cine y la televisión; y los niños en la calle, o sea por medio de todos los incrédulos. 

Debemos empezar enseñándoles a nuestros hijos cuando son muy jóvenes.  Los niños de tres años pueden entender mucho.  Pero hay que dedicar tiempo para enseñarles.  Nuestra disciplina como cristianos es la enseñanza de Jesús o del Nuevo Testamento.  Por ejemplo, la doctrina de Cristo nos enseña que debemos congregarnos con  otros cristianos para adorar a Dios (Hebreos 10:25).  Esta es la doctrina de Cristo que debemos enseñar a nuestros hijos.  Ellos nunca entenderán la importancia de este mandamiento si no lo practican. 

Controlando a Los Niños

Algunos padres dicen que no pueden controlar a sus hijos en la adoración de la iglesia, y por eso, ellos los dejan en la casa.  Es cierto que por algún tiempo es un poco duro controlar a los niños en el culto, pero con paciencia y esfuerzo podemos lograrlo.

En Antiguo Testamento tenemos ejemplos de las reuniones de los Israelitas.  Deuteronomio 31:11-13— "Cuando viniere todo Israel a  presentarse delante de Jehová  tu Dios en el lugar que Él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.  12 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová  vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley;  13 Y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová  vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella".   

Estos versículos nos enseñan que los niños pueden escuchar la ley o la palabra de Dios y puedan entender algo.

Por ejemplo, en la tierra hay bastantes  árboles--algunos grandes y otros muy pequeños.  Cuando las lluvias caen, el  árbol grande recibir  el agua que necesita y el arbolito recibir  la que necesita.  Los dos tomar n la cantidad que necesitan. De la misma forma, en los cultos los niños reciben la                  palabra y también los adultos.  Los dos pueden crecer.  Isaías 55:10,11— "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así ser  mi palabra que sale de mi boca; no volver  a mí vacía, sino que hará  lo que yo quiero, y ser prosperada en aquello para que la envié".

La palabra de Dios es como la lluvia.  Cada uno de nosotros podemos escucharla y recibirla exactamente lo que necesitamos para vivir espiritualmente.  Efesios 6:4— "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación  del Señor".

¿Qué significa "amonestación"?  Significa debemos advertir a nuestros niños cuando no están siguiendo la palabra de Dios.  A veces tenemos que castigarlos.  Podemos instruir a nuestros hijos por medio del castigo. 

Proverbios 14:24— "El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige". 

Proverbios 19:18— "Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo". 

Proverbios 23:13,14— "No rehúses corregir al muchacho; Porque si los castigas con vara, no morir.  14 Lo castigar s con vara, y librar s su alma del seol".

 Proverbios 29:15— "La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzar  a su madre".

El castigo no significa que debemos castigar los niños con demasiada fuerza.  No debemos herir o  injuriar nuestros niños. Es Necesario que tengamos cuidado cuando los castigamos.  Pero, si tenemos amor por ellos, vamos a castigarlos.  Algunos dicen: "Amor y rigor caminan de la mano o van juntos. 

Promesa de Dios

Ahora bien, nuestro texto dice: "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartar  de él".  Aquí, encontramos una promesa de Dios que los niños van a continuar en el camino correcto si los padres los instruyen en las cosas espirituales.

Hay un ejemplo en la Biblia:  II Timoteo 1:5— "Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre  Eunice, y estoy seguro que en ti también".  II Timoteo 3:14,15— "Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;  15 Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús". La madre y la abuela de Timoteo le enseñaron las escrituras cuando era joven.  Timoteo fue un gran predicador de la fe.

Nosotros podemos tener el mismo éxito si empezamos a enseñarles cuando nuestros hijos son jóvenes.  Debemos ayudar a nuestros niños a formar sus ideales cristianos lo más pronto posible. Muchos esperan hasta que es demasiado tarde.  Muchos hermanos en la iglesia no entienden la razón por la cual sus hijos no quieren participar en la iglesia.  Hay varias razones:

Una es porque los padres nunca les han instruido de la importancia de la iglesia, la importancia de asistir a los cultos, y estudiar la Biblia.  Un presidente de los Estados dijo hace muchos años: "Si quiere hacer algo con un hombre, tiene que empezar cuando el es un muchacho".   Sin embargo, la Biblia dice: "Instruye al niño en el camino verdadero" no dice: “Instruye al muchacho o hombre”.

En Tegucigalpa, Honduras, había dos escuelas que enseñan a los perros.  Los dos instructores de estas escuelas me dijeron que no querían trabajar con los perros después de diez meses.  La razón es porque los perros son duros para enseñar después de diez meses a un año.  Es lo mismo con los hijos. Después del cierto tiempo, no se puede tener mucho éxito con ellos.

Necesitamos empezar enseñándoles a nuestros hijos cuando cumplen por lo menos dos o tres años y continuemos hasta el punto que puedan aprender por ellos mismos.

En Conclusión, la Biblia nos enseña que debemos darles a nuestros niños una buena educación, y ellos no van a abandonarla cuando sean viejos.  Pero tenemos que empezar cuando son jóvenes. Hay que enseñarles de la importancia de la iglesia y los cultos de la iglesia si quiere salvar sus almas.  Debemos orar a Dios cada día y pedirle sabiduría para criar a nuestros niños.

Yo estoy muy agradecido con mis padres, porque ellos me enseñaron el camino verdadero cuando era joven.  Mi mamá  me llevó a todos los cultos desde que yo tenía una semana de edad.  Ojalá que un día nuestros hijos puedan decirnos: "Muchísimas gracias papá  y mamá, porque ustedes me han enseñado la verdad.  Tengo a Cristo en mí vida porque ustedes me han instruido para estudiar la Biblia y asistir a los cultos y hacer todo la voluntad de Dios cuando era muy joven".

¿Está haciendo todo posible para enseñar y traer sus niños a Cristo?  O sea ¿Está  instruyendo a sus hijos en el camino de Dios?  Si es así, la Biblia dice que “él no se apartará de él”.  —Por Tony Melton

¡Da La Luz!

Cristo desea que cada cristiano no esconda la luz que tenemos en nuestras vidas.  Hermano, ¿Estás escondiendo esa luz que Cristo te a ofrecido como cristiano?  ¿Estás avergonzado de ese ser que es Cristo?

¡Enciende esa luz que hay en ti!  No la escondas alumbra para que otras personas, por medio de tu luz, puedan entrar al reino de Dios.  No sirvas de tropiezo para otros, ayuda a salvar a otros seres importantes (Lucas 8:16).

Cada cristiano, en lo personal, puede ayudar aquellos que no quieren entrar a luz de Cristo (el pecador).  Cada miembro de la iglesia tiene que reflejar una luz clara para que aquellos personas pueda aceptar a Cristo con más facilidad.  No ofrezcamos una luz opaca que no puede servir de nada sino de tropiezo para aquellos que no creen.

Debemos estar convencidos que podemos sacar a muchas personas del error con nuestro testimonio (Romanos 2:19).  Nosotros somos la luz del mundo y tenemos que dar esa luz sin vacilar y que no se termine.  Si se quiere a pagar tratemos de encenderla para no expiremos . Cuando Cristo vino a la tierra para salvar a la humanidad, su luz fue fabulosa para no servir de tropiezo a las personas.

Cristo fue un ser que utilizo su luz para dar buen testimonio de su Padre como de si mismo.  Nosotros debemos ser ejemplo para todas las personas del mundo, siguiendo los paso de Cristo que el trazo con esa luz que Él tenía.   Hermano,  ¿está brillando tu luz?  Por Ángel Renato Lagos.

Los Testigos de “Watchtower”

Los “Testigos de Jehová” al llegar a una casa pueden pedirle a una persona que lea en su Biblia el Salmo 110:1, que dice: “Jehová dijo a mi Señor . . .”, lo cual puede ser confuso.  Luego ellos leen el mismo versículo en su Traducción del Nuevo Mundo: “La expresión de Jehová a mi Señor es . .  .”  Entonces arguyen que es mejor usar la Biblia de la Traducción del Nuevo Mundo, porque en ella no parece que el Señor esté hablando consigo mismo.

            Para responder al argumento, sólo basta considerar el texto más cuidadosamente.  No dice que Jehová (YHWH) habló a Jehová, sino al “Señor” del salmista, es decir, el Mesías.  Los cristianos que conocen bien la Biblia, se dan cuenta al leer este versículo de que Dios el Padre habla al Hijo. (Seleccionado). 

 ¿SABE USTED?

. . . que en la Biblia no se encuentra ni un ejemplo del bautismo infantil.

. . . que en la Biblia no se encuentra ni un ejemplo del uso de los instrumentos musicales en los servicios de la iglesia de Cristo.

 

La Vida Cristiana es Más que Vivir una Vida Moral

Algunas personas religiosas piensan que lo más importante en la vida cristiana es vivir una buena vida moral.  Es cierto que tenemos que vivir una vida piadosa y recta.  Pedro dijo: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).  También Pablo dice: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1 Timoteo 6:6).  Por lo tanto, vivir una vida de santidad es indispensable, pero ¿es todo que se hace para agradarle a Dios?  Creo que casi todas las personas que reclaman ser cristianos creen que es necesario obedecer las leyes morales de Dios.  En otras palabras, el cristiano no debe mentir, matar, robar, fornicar, murmurar, envidiar, etc.

Sin embargo, tenemos que reconocer que hay más mandamientos de Dios que no tienen nada que ver con la vida moral del hombre.  Por ejemplo,  en Hebreos 10:25 dice: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.   Otro mandamiento dice: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Corintios 16:2).  Y por favor,  note otros mandamientos:

1. Hay que tomar la cena del Señor en memoria de Jesús (1 Corintios 11:24, 25).

2. Tenemos que tomar la cena en una manera “digna” (1 Corintios 11:27).

3. Es pecado si una mujer ora o profetiza con la cabeza descubierta (1 Corintios 11:5).

4. Las hermanas no deben hablar durante la adoración de la iglesia (1Corintios 14:34,35).

5. Los hombres tienen que hablar uno por uno (1 Corintios 14:31).

6. Las ancianas tienen que enseñar a las mujeres jóvenes (Tito 2:3,4).

7. Los hombres que quieren tomar el oficio de anciano en la iglesia, tienen que ser marido de una sola esposa (1 Timoteo 3:2).

8. Los hombres que quieren ser diáconos tienen que ser maridos de una sola mujer (1 Timoteo 3:12).

9. Es contra la voluntad de Dios de prohibir casarse (1 Timoteo 4:3)

10. Es pecado mandar abstenerse de alimentos (1 Timoteo 4:3)

Hay muchos más mandamientos que no tienen nada que ver con una vida moral, pero son mandamientos de Dios; por eso, debemos obedecerlos.  Es siempre importante obedecer los mandamientos acerca de vida moral, pero no debemos olvidar que hay más requisitos de Dios.     —Por Tony Melton

   

LOS GIGANTES  

Números 13:31-33

Introducción.

Los gigantes, que se describen en la Biblia, eran hombres de guerra y de gran estatura (aproximadamente de tres metros de altura) que por su aspecto físico intimidaban en una lucha cuerpo a cuerpo a cualquier persona. Estos gigantes obstaculizaban el paso del pueblo de Dios para obtener la tierra prometida que fluía leche y miel.  Cuando el pueblo de Dios se afrentaba con valor estos gigantes eran vencidos, pero cuando se rehusaban pelear contra ellos, entonces el pueblo israelita era derrotado.

Dios siempre ha querido que su pueblo triunfe en lo más duro de la batalla, pero tenían que ser fuertes y valerosos para afrentarse a estos grandes hombres.  ¿Por qué no se afrentaron a los gigantes estos hombres del pueblo de Dios? ¿Cuáles fueron las causas para que les tuvieran miedo y terror a estos gigantes?

Porque Los Vieron Más Fuertes Que Ellos (Ver. 31)

Estos espías se sorprendieron y se asustaron al ver aquellos grandes hombres en la tierra que Dios le había prometido.  El miedo y el terror se apoderaron de estos hombres y vieron el panorama muy difícil, lo mejor era volver atrás y dejar lo que Dios les había ofrecido.  No era la primera vez que este pueblo les temía a los gigantes (1 Samuel 17).  Encontramos el relato de Goliat que intimida al ejercito de Israel y se burlaba.

¿Por Qué Se Vieron Como Unos Insectos Ante Ellos? ( Ver.33)

Que triste es ver a los hombres de Dios que son derrotados, sin antes probar con la, ayuda de Dios y pedirle a El para que les de fuerzas y vencer así al enemigo.  El pueblo de Dios era grande, pero se había achicado ante el enemigo y bajaron su alta estima.  Tantas batallas habían peleado para poder llegar a  la tierra que ellos anhelaban y  quedarse en el camino, por la sencilla razón que se consideraron insectos.

¿Porqué Se Olvidaron Que Dios Estaba Con Ellos? (Nm. 14:9)

Los judíos pedieron la esperanza y se habían olvido que Dios estaba con ellos para defenderlos del enemigo; estaban tan miedosos que se olvidaron del poder de Dios.  Dios había prometido en varias ocasiones por medio de sus profetas de que el nunca iba a abandonar a su pueblo, pero ellos nunca confiaron en esa promesa.

Veamos algunos textos en la Biblia, para ver las palabras de Dios para Israel. 

bulletIsaías 41:10— “Yo te sustentare y siempre te ayudare”
bulletGénesis 28:21— “Dios estará con vosotros”
bulletÉxodo 33:16— “Sino que tu andes con nosotros”

¿Cuál Fue El Resultado De No Pelear?

Se desmoralizaron (Números 14:1,2) A parte del miedo se desanimaron y empezaron a llorar y a gritar, y a querer golpear a Moisés y  Aarón.

Pensaron en volver a Egipto (Números 14:3,4) Para este pueblo era preferible volver a ser esclavos, maltratados, denigrados y hasta morir que morir intentando conquistar la tierra que Dios le había prometido.

No disfrutaron de las bendiciones que Dios les había dado (Números 14:23). Había salido de Egipto para poseer nada, de balde fue la caminada de mucho tiempo por el desierto para no obtener nada.

Del mismo modo que los israelita tenían la lucha contra estos gigantes, nosotros también, tenemos lucha contra gigantes espirituales y carnales que se oponen a que nosotros disfrutemos de todas la bendiciones que Dios nos ha preparado. Hay que pelear para vencer y no para ser vencidos.

¿Con Cuáles Gigantes Hay Que Enfrentarnos?

Con nuestro carácter: Hay caracteres en nuestra vida que no son muy buenos y tenemos que vencerlos; ya que son dañinos y con nuestro mal carácter podemos dañar a otros.

Con la baja autoestima: Nunca nos despreciemos a nosotros mismos ya que valemos mucho y somos importantes, y con nuestra fuerza y habilidad podemos hacer mucho en la obra de Dios. ¡Arriba esos ánimos¡

Con la disciplina: La disciplina de llegar puntual a las reuniones de la iglesia, nunca llegar tarde, leer la Biblia, orar, etc.

Con la envidia: La envidia es dañina, eso de sentir envidia porque al hermanos le salen bien las cosas y le voy hacer daño para que no siga triunfando ¡eso es malo¡

Con el orgullos: El orgullo mata el alma y el orgullo no demuestra humildad, sino arrogancia.

La mentira: El deseo de mentir es otro gran gigante que necesitamos vencer, eso de mentir para salir limpio y lavarse las manos como Pilato no es bueno.

El chisme: El placer de hablar de otro es pecado y este gigante esta comiendo a la iglesia y muchos hermanos no se quieren dar cuenta de la realidad, sino quieren andar chismeando y hablando mal del hermano y eso no es bueno. El placer de chismear se termina y será avergonzado y será tomado como una persona de lengua suelta.                                                                                                                       

 La hipocresía: La doble vida es hipocresía; el abrazo hipócrita no se siente; el apretón de manos es débil cuando es hipócrita. ¡Cuidado de caer en el fariseísmo!

Muchos cristianos tienen problemas con su vida cristiana. Sienten que su vida no ha cambiado y que jamás dejaran de ser como son. De hecho, su vida mal conducida los a involucrado en muchos problemas, y sufren delante de Dios por ser como son. Estos gigantes que mencionamos los tienen intimidados y no les ha permitido disfrutar de las bendiciones de Dios.

Conclusión:

El valor es indispensable para afrentarnos al mundo, al diablo y aun con nosotros mismos. Las pruebas que tengamos, debemos afrentarlas con todo nuestro valor y confianza. Dios nos ayudara a salir de las dificultades.

Israel perdió la confianza en Dios, pero nosotros hermanos nunca nos olvidemos que tenemos a un Dios fuerte y que nos ama mucho y que tiene cuidad de los que son suyos.  Romanos 9:37— “Somos mas que vencedores”.  Romanos 9:31— “Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?”  Recuerde somos más que vencedores en Cristo Jesús. Venzamos a los gigantes que obstruyen nuestro camino al cielo. Por Ángel Lagos

 

Feliz Año Nuevo

Dios nos ha bendecido con un año nuevo, pero ¿qué haremos con él?  Debemos luchar para usarlo en la mejor manera.  Como dice el apóstol Pablo: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5).  También dice: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15,16).  Podemos perder mucho tiempo trabajando en proyectos de ningún propósito espiritual.  No queremos dejar la idea que no es necesario trabajar en el mundo secular; sin embargo, podemos llegar a ser tan rodeado en las cosas materiales que malgastamos nuestro tiempo precioso.  Nuestra resolución este año debe ser usar nuestros días para servirle a Dios y la causa de Él.

“El que vive mucho tiempo vive bien, y el tiempo malgastado no es vivido, sino perdido” (Fuller).

“Siempre tenemos suficiente tiempo, si lo usamos correctamente” (Goethe).

“¿Piensa usted que puede matar el tiempo sin lastimar la eternidad? (Thoreau)