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El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 3      Septiembre y Octubre  2004 
(Versión del Internet)

 

Echa Sobre Jehová Tu Carga”

Nuestra Pascua Es Cristo

He Aquí Son Hechas Nuevas!

¿Aceptará Dios Nuestras Excusas?

 

 

 

 

 

 

 

“ECHA SOBRE JEHOVÁ TU CARGA”

 Actualmente, la familia de Dios enfrenta muchas dificultades, sufrimientos, tribulaciones, desánimos y enfermedades que aparentemente no tienen explicación.  Sin embargo, Dios puede hacerse cargo de todas esas cargas. Para ello tenemos que seguir practicando la justicia y así Él nunca nos dejara estar caídos.  Salmos 55:22 “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo”.  Esta bendición es para el que practica con temor sus mandamientos.

¿Qué hace Dios cuando estamos atribulados, caídos, desanimados o tentados?

A menudo pensamos que Dios no presta atención a sus hijos cuando estos se sienten atribulados. Este pensamiento lleva a muchos a retroceder y perder la confianza en Dios.  Son muchas las personas que usan este pretexto como excusa para cometer pecado, justificándose en que Dios no les ama.

Lo que con seguridad sabemos es que Dios siempre sostiene a sus hijos con su mano poderosa.   Salmos 37:24 “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano”.

Nos provee de nuestras necesidades.  Mateo 6:25 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Debemos confiar en Dios, porque el siempre tiene cuidado de nosotros en referente a nuestras necesidades básicas para subsistir. La meta primordial del Cristiano es de principalmente salvar su alma y posteriormente lo demás.

Nos ayuda en nuestras dolencias o enfermedades.

Mateo 8:17 “Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

1 Pedro 5:7 “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

Esta promesa se logra, teniendo confianza en las palabras de Jesucristo quien dijo: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22).

El también nos pide que busquemos lo que necesitamos, y así lo hallaremos “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto” (Lucas 11:9).

Todas las cargas de dolencias y enfermedades debemos echarlas sobre Dios para que estemos livianos y así poder glorificar con alegría al Señor. Estas cargas son puestas sobre Dios por medio de la obediencia y fidelidad.

Por Las Escrituras Sabemos Que Nuestro Dios Esta Pendiente De Lo Que Sucede En Nuestra Vida.

El temor es otra carga que tenemos que echar sobre Jehová, son muchos los hermanos que tienen miedo de lo que pasará mañana. Dios es un Padre responsable y siempre estará sobre su familia mirando que necesita. Efesios 4:6 “Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.

Él sabe lo que necesitamos; por eso, debemos estar agradecidos con lo que Él nos brinda. Hebreos 13:5 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”.

Dios sabe que el Diablo está desesperado porque le queda poco tiempo. Apocalipsis 12:12 “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. Nuestro enemigo está inventando males sin cesar. Anda como león rugiente buscando a quien devorar para que el cristiano murmure contra Dios y las demás personas y de esa manera destruirlo.

 Al Justo Le Ayuda A Superar Con Éxito Todas Sus Dificultades

En la vida cristiana se tienen muchas pruebas, tribulaciones, angustias, aflicciones, problemas familiares, pero de todas esas cosas nos librara Dios. Proverbios 24:16 “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal”.

No importa las aflicciones que tengamos Dios siempre estará de nuestro lado para ayudarnos a salir de todas ellas. Salmos 34:19 “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”.

El apóstol Pablo sufrió muchas dolencias, pero de todas ellas, lo libró Dios. Su ejemplo nos sirve para imitarlo así como el imitó a Cristo y confió en Él. No hay problema que el cristiano no pueda superar.   2 Timoteo 3:11-12“Persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.” 12Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”.

La Biblia dice que la persona justa vivirá.   Por su fe o confianza en Dios. Hebreos 10:38-39— “Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”.  Nosotros, hermanos, somos los que no retrocedemos sigamos adelante, teniendo fe fuerte en Dios que Él nunca nos fallara. 

En conclusión, si usted siente que tiene muchas cargas, dolencias, enfermedades, dificultades de trabajo, problemas en el matrimonio, con sus hijos, económicos y moralmente se siente mal, le invito a que eche sobre Dios su carga. Los cristianos somos de naturaleza humana; por eso, sentimos el dolor, pero con la ayuda de Dios las cargas son más livianas.  Confíe en el Señor, Él nos ayudara a terminar nuestra carreta con éxito y coronarlos de vida eterna. Por Freddy Rivas

 

Nuestra Pascua es Cristo

Todos hemos oído la historia de como había una gran hambre en la tierra de Canaán y como los Israelitas, el pueblo de Dios, llegaron a la tierra de Egipto donde había comida y como Dios los bendijo y como los israelitas tenían muchos hijos, se multiplicaron de tal manera que llegaron a ser muy poderosos.  El país de Egipto estaba lleno de Israelitas — estaban por todas partes, y el faraón de Egipto pensó, "Miren, cuantos israelitas hay!   Son aun más poderoso que nosotros; así que debemos esforzarlos a trabajar muy duro."   ¡Faraón los esclavizó!

Dice en Éxodo uno que los egipcios “amargaron su vida con dura servidumbre en hacer barro y ladrillo”.   Sólo podemos imaginar la crueldad.   ¡Podemos imaginar los látigos pegando las espaldas de los israelitas, mientras preparaban el lodo y hacían adobes!  ¡Como el Faraón los maltrataba a los israelitas!

Pero Dios miró el sufrimiento y levantó a Moisés.  Dios le dice a Moisés que le diga a faraón estas palabras en Éxodo 4:22-23: “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.  Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito”.

Y todos sabemos lo que sucedió—los diez plagas—el agua del río Nilo se convirtió en sangre, y después las ranas, los piojos, las moscas, la plaga en el ganado, las úlceras, el granizo, las langostas, y las tinieblas.    Sin embargo, la peor plaga fue la muerte de los primogénitos (los hijos mayores).   Como hijo mayor o primogénito en mi familia, nunca me ha gustado mucho esta última plaga—siempre lo tomo un poco persona—y estoy seguro que todos ustedes que son hijos mayores o primogénitos sienten lo mismo. 

Éxodo 12:29, 30 dice: “Aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.  Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto”.

Pero los Israelitas estaban seguros—Dios pasó por encima de sus casas y por eso, se llama “pascua”, porque Dios pasó por encima de las casas de los Israelitas—no los hizo daño. 

El hombre de la casa toma su cordero, y lo examina bien; mira bien su cabeza y patas para ver si hay mancha.  Si no hay nada, le dice al hijo:   “Tráigame el lebrillo”.   Él apuñala el cordero, y la sangre cae en el lebrillo.    Y le pide a la esposa asarlo al fuego.  Y posiblemente, le diga la esposa, “Tengas cuidado que no quiebres ni un hueso”.

Ahora el padre de familia dice: “Tráigame el hisopo” y el niño lo trae.   El padre lo mete en la sangre y dice: “Ven acá mis hijos, esposa y todos, y miren lo que voy a hacer”.  El toma el hisopo en sus manos, lo mete en la sangre y la rocía sobre todo el marco de la puerta.   Y sus hijos le preguntan: “¿Qué significa esta ordenanza?”   Él contesta: “Esta noche el Señor pasará y matará a los hijos mayores de los egipcios, pero cuando mira la sangre en el marco de la puerta, el Señor pasará por encima de nuestra casa y no dejará que el destructor no entrará la casa para matar”.

Ahora, cuando el cordero está bien asado, la familia e los invitados empiezan a comer.  Fíjese bien el cuidado que tienen al comerlo de no quebrar ni un hueso.

Me imagino que de repente mientras comen, escuchan un chillido.   El padre dice: “Manténganse adentro, mis niños”.  Escuchan otro chillido—chillido y sigue chillido—oyen llanto y lamentación perpetua.  Y hay un gran silencio en el cuarto, y casi pueden escuchar al Señor acercarse a su casa con la puerta marcada con sangre.   Y padre le dice a los niños: “No se preocupen, la sangre le salvará”.  Y el Señor pasa por encima de su casa—está salvo.

Así fue la celebración de la pascua.  Pero ¿qué tiene que ver la pascua con mi vida?

Bueno, el cordero pascual es un tipo de Jesucristo, el Cordero de Dios.

1 Corintios 5:7, 8 dice: “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”.

Note, cuanto se parece el cordero pascual al Cristo, el Cordero de Dios.

(1) El cordero pascual fue “sin defecto” (Ex.12:5).  Un cordero sin herida más pequeña.  De Cristo Hebreos 4:15 dice: “Tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”.   Dios requería un cordero sin defecto, porque un cordero con defecto no representaría apropiadamente a Cristo, porque Él era perfecto en todo.

1 Pedro 1:19 dice que fuimos rescatas “con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

(2)  El cordero pascual fue “macho de un año” (Ex.12:5).  El cordero de un año ha llegado a su edad veril- en la flor de la vida.  Ya es maduro.  Así de la misma manera, nuestro Señor Jesucristo acaba de llegar al punto de madurez como hombre cuando fue sacrificado.  A los 33 años de edad, nuestro Señor Jesucristo fue sacrificado por nuestros pecados. 

Podemos decir que Jesucristo fue un cordero de un año—ya no era niño, ni adolescente, ni joven, pero un hombre maduro.  No murió de niño, ni de anciano, pero murió en la flor de la edad.

(3) El cordero pascual fue sacrificado afuera de la ciudad. El primera pascua que fue celebrada en Egipto y cada persona la celebraba en sus casas.  Pero cuando los Israelitas llegaron a la tierra de Canaán, ya no era permitido celebrar la pascua en sus propias casas, pero había un lugar señalado para su celebración.

Deuteronomio 16:5— “No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da; sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto”.

Fue Jerusalén donde tenían que celebrar la pascua—allí estaba el templo y el nombre de Dios—solamente allí podían matar el cordero pascual. 

De la misma manera, en Jerusalén nuestro bendito Señor fue sacrificado.  Porque es el lugar preciso que Dios había ordenado.  Cristo mismo dijo en Lucas 13:33: “No es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén”.  Dios mandó en Dt. 16:5,6— “Sacrificarás el cordero en lugar que Jehová tu Dios escogiere” en Jerusalén—porque Cristo un día sería sacrificado en esa ciudad.

(4)  El cordero pascual tenía que quedarse entero.  No podían quebrar ni un hueso del cuerpo del cordero.  Tenían que cocinarlo y comerlo así entero.  ¿Por qué?   Porque un día cuando quitarían el cuerpo de Cristo de la cruz, no quebrarían ni un hueso, pero el cuerpo fue quitado intacto (Juan 19:36).

El cordero pascual fue asado.  Sin duda alguna, asar significa un tormento lento, y ese cordero estaba en el fuego por un largo rato.  Así Cristo, la muerte de Cristo no tuvo una muerte rápida e indolora como la decapitación, sino que sufrió un tormento lento y doloroso por seis horas colgado en una cruz.   Si hay un tipo de muerte que podemos describir como un asado tendría que ser la crucifixión.

El cordero pascual fue apuñalado y después recogían su sangre en una vasija.   Así mismo Juan 19:34 dice de Cristo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”.

Ahora, veamos algunas similitudes entre la celebración de la Pascua y la celebración de la Cena del Señor

Un estudio de la pascua nos ilumina de cuatro cosas en cuanto a la cena del Señor.

(1) La pascua fue una cena para recordarle al pueblo de Dios de como Dios los rescató de la muerte por la sangre del cordero.  Fue un recordatorio del amor de Dios en salvar las vidas de los que tenían la sangre del cordero en las puertas.

Éxodo 12:24-27 dice: “Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.  Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito.  Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró”.

Así la cena del Señor es un recordatorio de como Cristo derramó su sangre para salvarnos a nosotros de la muerte espiritual.  1 Corinitos 11:26— “Sí, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”.   Tal como el cordero pascual apuntaba adelante a la muerte del Señor, la cena del Señor apunta atrás a la muerte del Señor.

(2) Tal como a los israelitas se les permitió un cordero por casa, Dios permite solamente un pan por congregación.   Éxodo 12:3— “En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia”— uno y solamente uno por cada familia.  El usar más de uno sería una violación porque Dios especificó “un codero por familia”.   Así en la comunión, Cristo enseñó que cada congregación de cristianos debe usar UN PAN que representa el cuerpo de Cristo. 

1 Corintios 10:17 dice: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”.  Cada congregación local de Cristo usa un solo pan que representa el cuerpo singular de nuestro Señor Jesucristo.  Cuando el hombre cambia la cena del Señor y pone dos o más panes en la mesa del Señor, ha destruido la representación que Dios ordenó. 

—Algunos para justificar el uso de varios panes, dicen que "un pan" realmente significa "una clase de pan".  Dicen que está bien usar varios panes con tal que sean de la misma masa.  Podemos responder así: Supongamos que un Israelita decide usar varios corderos por casa, y trata de justificarse diciendo que "un cordero por casa" significa "una clase de cordero por casa".  Y supongamos que dicen que pueden tener varios corderos en una casa con tal que sea del mismo tipo.  ¿Aceptaría Dios esto?   ¡No!  ¿Cómo entonces creemos que lo aceptaría hoy?

—Otro argumento que ponen: “Si un hombre parte un pedazo del pan para comer, entonces ahora hay dos pedazos—el pedazo que tiene en la mano y el otro pedazo en el plato.  Si pueden existir dos pedazos de pan cuando usamos el pan, ¿por qué no podemos tener dos panes antes de pasar el pan?"

Bueno, supongamos que un Israelita en el tiempo de la pascua, argumenta del mismo modo diciendo: “Cuando partimos un pedazo de carne del cordero para comer, ahora hay dos pedazos, un pedazo que tiene en la mano, y el otro en la mesa.  Ya que hay dos pedazos de carne después de empezar a comer, entonces más vale tener dos corderos antes de empezar a comer!"  Pero todos sabemos que esto no es correcto y de la misma manera, no es correcto tener varios panes.

(3)  Tal como fue prohibido comer algo que contenía levadura en el día de la pascua, no podemos usar pan con levadura hoy en la celebración de la cena del Señor.   Marcos 14:12 dice: “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?”   Y esa misma noche, Cristo durante el la fiesta de panes SIN LEVADURA, “mientras comían, Jesús tomó pan” (Marcos 14:22).  Cristo no usó pan con levadura, entonces no debemos hacerlo nosotros.

(4)  Tal como cada familia tenía una vasija que contenía la sangre del cordero cuando se celebraba la pascua, cada congregación hoy solamente debe usar una copa cuando celebra la cena del Señor.  Éxodo 12:22 dice “Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo” o una vasija“    Así mismo, Cristo tomó “la copa” que contenía jugo de uva que representaba su sangre.

En conclusión, queremos volver una vez más a 1 Corintios 5:7— “Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”  No hay nada que le puede salvar a usted aparte de la sangre de Cristo.  Y esa sangre redentora la hallamos cuando somos bautizados en la muerte de Cristo.   Romanos 6:3,4 dice:   “O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?”  ¿Ha sido usted bautizado en la muerte de Cristo?  Solamente en el bautismo puede hallar la sangre que quite el pecado. —Por Paul Melton

HE AQUÍ SON HECHAS NUEVAS!

Es interesante notar las siguientes aseveraciones para darnos cuenta las múltiples bendiciones al entrar en la comunión con Dios y su Hijo Jesucristo en Su Iglesia.

ALGUNA VIGENCIA QUE CRISTO NOS OFRECE AHORA:

1.- UN NUEVO CAMINO. Recuerde que hay caminos que al hombre le parece correcto pero su fin es desastroso (Proverbios 14:12), ahora se nos presenta la encrucijada de escoger cual camino (Mateo 7:13-14), y encontramos la respuesta en la misma escritura, cuando Jesús mismo dice YO SOY EL CAMINO (Juan 14.6).  Pero para poder abrirnos este camino, Cristo mismo tuvo que sacrificarse (Hebreos 10:20), y por eso, es un camino seguro que nos lleva a la Gloria!

2.- UN NUEVO PACTO. Dios ha hecho muchos pactos en el transcurso del tiempo con el género humano, empezando con Adán, Noé, Abraham, principalmente hizo el ANTIGUO PACTO con Moisés al formar la nación de Israel basada en el decálogo y las leyes y ordenanzas que dio a su pueblo en el desierto, pero este pacto no era perfecto hasta que vino Cristo y lo clavó en la cruz (Colosenses 2:13-14). Que bueno que ahora tenemos un mejor pacto basado en mejores promesas (Hebreos 8.6). Esto tiene un costo, la muerte cruel de Cristo, sacrificio perfecto como el Cordero Inmolado por nosotros (Hebreos 9:15).  Cada primer día de la semana participamos y proclamamos esto en la Cena del Señor (la 1ª.Co. 11.25).

3.- UN NUEVO NACIMIENTO.  Naturalmente todo ser humano ha sido engendrado por voluntad de varón (Génesis 4.1), y ahora empieza el proceso (Juan 1.12-13).  Una noche se le acercó a Jesús un prominente líder  judío llamado Nicodemo para conocer más de cerca al Señor, y Jesús le lanza un reto de nacer del agua y del Espíritu (Juan 3.1-6);  antes los judíos tenían que observar la ley, pero eso no les salvaba, ni aun  el sacrificio de animales. Ahora, nosotros gozamos de este nuevo nacimiento que empieza cuando somos bautizados (Hechos 2.41-42), añadidos a Su Iglesia y empezamos a crecer  cada día hasta alcanzar la estatura  y madurez espiritual.

4.-UN NUEVO ESPIRITU. El Espíritu de Dios ha estado presente aún desde el inicio de la creación (Génesis 1:2) aun Ezequías cuando profetizaba sobre la restauración del pueblo de Israel ( Ez.36.26) hablaba de un nuevo Espíritu en la visión del valle de los huesos secos  (  Ez.37: 1-9) que los  haría revivir, ahora en el  nacimiento espiritual (Hechos 2.38), lo cual está prometido a nosotros (Efesios 1.13-14).

5.- NUEVA VIDA. Recuerde que CRISTO nos dio vida estando nosotros muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:5).  En la antigüedad muchos murieron o fueron arrebatados como o desaparecieron como Enoc y Elías, pero ahora nosotros tenemos vida eterna (1ª.Jn.5:11). Disfrutemos pues esa NUEVA VIDA para luego ir a vivir eternamente con el Señor. ¡Maranatha!

6.- UN NUEVO CORAZON.  Desde el inicio de la vida del hombre en esta tierra su corazón y su mente ha sido guiada hacia el mal (Génesis 6.59), pero Dios les había prometido un nuevo corazón (Ezequiel 36.26).  Ahora en este tiempo y en la vida de la iglesia, tendría que cambiar ese corazón, como en la conversión del eunuco etiope (Hechos 8:35-40). Entonces podemos cantar y alabar a Dios (Col.3:16.)

7. UNA NUEVA CRIATURA. Todos los seres humanos son seres creados o criaturas en el mundo, pero ahora podemos ser creado para hacer la voluntad de Dios (Ef. 4:.22-24). El antiguo hombre o criatura lleno de maldad y pecados, ahora, se transforma en una nueva creación de Dios, renacido con Cristo para la eternidad (1ª. Pedro 1.23).

Dios nos ofrece estas bendiciones en nuestra relación con Cristo.  Disfrutemos de esta nueva vida y sigamos firme hacia la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21.10), donde hay Nuevos Cielos y Nueva Tierra (Ap.21.1) creados por Dios para vivir con Él.  —Dios les bendiga.  Su siervo en Cristo, Julio Valverde (amigo_benjí@hotmail.com) LIMA, PERU

¿Aceptará Dios Nuestras Excusas?

"Bueno, ahí estaban los dos pescadores el domingo; quienes escucharon el sonar de las campanas en la distancia. Pedro le dijo a Paco: ‘Contristadamente, sabes, Paco, realmente debemos estar en la iglesia.’ Paco sacudió el anzuelo y respondió: ‘Bueno, yo no podía ir de ninguna forma. Mi esposa está enferma’".

Estamos de acuerdo en que Dios no aceptará tal excusa, pero ¿aceptará CUALQUIER excusa?

Algo que Él no aceptó.

1. No aceptó las excusas de Adán y Eva. "Y mandó Jehová al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres ciertamente morirás" (Gn. 2:16-17). ¡Pero ellos lo hicieron! Más tarde, cuando Dios les preguntaba, "¿Has comido del árbol que yo te mandé que no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí" (Gn. 3:11-12). Cuando Dios preguntó a la mujer, "¿Qué es lo que has hecho?" la mujer respondió, "La serpiente me engañó y comí" (Gn. 3:13). ¡Excusas! Adán no debía haber escuchado a la mujer (Gn. 3:17). Eva no tenía porque haber escuchado a la serpiente. La tentación no justificó la desobediencia para ninguno de ellos.

2. No aceptó la excusa del rey Saúl. Cuando Saúl fue enviado para destruir a los Amalecitas, Dios se le dijo que destruyera a todos ellos y todos sus animales, "bueyes y ovejas, camellos y asnos". ¡Pero no lo hizo! Bueyes y ovejas, y lo mejor de ellos, fueron perdonados. Cuando Samuel, el profeta, hizo frente a Saúl, Saúl le ofreció una excusa. El pueblo los perdonó para ofrecerlos en sacrificio al Señor, dijo él. Como rey, debía haber dirigido al pueblo. "Obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención mejor que la grosura de los carneros" (1 S. 15:22). Haciendo frente a la verdad, Saúl admitió: "Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová...porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos..." (v.24). El había desechado la palabra de Dios. Dios le desechó a él de ser rey (v.26).

¿Cómo PUEDE Dios aceptar excusas? Si acepta una, ¿hay algún lugar para parar? Si una, ¿por qué no cien? ¿Cómo puede aceptar alguna en vista del hecho de que Su palabra ha salido para todos los hombres? ¿Cómo puede cuando los hombres tenemos la capacidad para aprender Su voluntad? No hay responsabilidad más grande para el hombre que la de oír la palabra de Dios. Esto no se aplica al deficiente mental porque ellos han perdido la capacidad. ¡Pero no así con nosotros! Somos responsables.

Debiéramos notar que los hombres rara vez en la actualidad niegan las responsabilidades primarias. Rara vez se defiende sobre el fondo de que Dios no tiene derecho a hablar, ni autoridad para mandar. Esto es fundamental. Aquellos que niegan Su autoridad deben negarlo a Él. Reconociendo esta verdad profundamente, los hombres más a menudo tratan de desviar la responsabilidad: Adán a Eva; Eva a la serpiente; Saúl al pueblo. Pero esto no funciona. La responsabilidad personal de atender a Dios no puede ser desviada a otro. Si, por alguna razón, renuncia a escuchar y atender, el tal rechaza a Dios. No podemos desviar la culpa a otros. Esto es para que nosotros hagamos Su voluntad indiferentes de lo que otros pudieran decir o hacer — aún si ellos nos tientan — aún si ellos nos amenazan. Esto es aún nuestra decisión y nuestra responsabilidad.

Tres de las parábolas que tratan con las excusas son: (1) El hombre de un talento (Mat. 25:24-25); (2) el hombre de una mina (Lc. 19:20-21); (3) la gran cena (Lc. 14:18-20).

El hombre de un talento ofreció una excusa, "Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra" (Mt. 25:24-25).

El hombre con una mina ofreció una excusa, "Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas donde no sembraste" (Lc. 19:20-21).

Tres hombres ofrecieron excusas para rehusar la invitación a la gran cena. Uno dijo, "He comprado una hacienda, y necesito ir a verla". Otro dijo, "He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos". Otro dijo, "Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir" (Lc.14:18-20).

El hombre de un talento fue llamado un "siervo malo y negligente". Su talento le fue quitado. El hombre con una mina fue llamado "siervo malo". Su mina le fue quitada. Aquellos que ofrecieron excusas para rechazar la invitación a la gran cena estuvieron luego privados de los privilegios de concurrir a ella.

Cuando Jesús llamó a un hombre para que le siguiera, el hombre dijo, "Señor, déjame primero ir y enterrar a mi padre".  Ni aún esto fue razón suficiente para rehusar aceptar la invitación del Señor (Lc. 9:59-60).

Excusas que no funcionarán en el día del Juicio.

1. Excusas para no obedecer a Cristo.

"Estoy demasiado ocupado”.

"Estoy temeroso de que no pueda aguantar”.

"No me siento bien ahora".

"No es conveniente ahora”.

"Hay hipócritas en la iglesia”.

"No estoy seguro si lo necesito”.

"No creo que Dios me condene por siempre si no lo hago”.

"Fui prevenido contra la iglesia cuando era joven”.

"Hay abundancia de tiempo”.

 

2. Excusas para no ser fiel a Cristo.

"Tengo muchas cosas para hacer”.

"No es fácil vivir la vida Cristiana”.

"Mi esposo se opone a que vaya a la iglesia”.

"Mis padres me hicieron ir cuando era niño”.

"No consigo nada de los servicios".

"Algunos miembros de la iglesia no son amistosos”.

 

¿Una de estas serán ofrecidas a nuestro Señor cuando estemos delante de El en el juicio? ¿Hay alguna otra que tengamos en mente? ¿Hallaremos alguna mejor?

El hecho es que todas las excusas son igualmente inaceptables. Caen cortas de ser razones justificables, de manera que no debemos depender de ellas. No funcionaran absolutamente en el juicio final. La única cosa que interesará entonces, es que escuche, obedezca y siga fielmente hasta la muerte. (Autor desconocido)