“Echa
Sobre Jehová Tu Carga”
Nuestra
Pascua Es Cristo
He
Aquí Son Hechas Nuevas!
¿Aceptará
Dios Nuestras Excusas?
“ECHA
SOBRE JEHOVÁ TU CARGA”
Actualmente, la familia de Dios enfrenta muchas dificultades,
sufrimientos, tribulaciones, desánimos y enfermedades
que aparentemente no tienen explicación.
Sin embargo, Dios puede hacerse cargo de todas
esas cargas. Para ello tenemos que seguir practicando la
justicia y así Él nunca nos dejara estar caídos.
Salmos 55:22— “Echa sobre Jehová tu carga, y él te
sustentará; No dejará para siempre caído al justo”.
Esta bendición es para el que practica con temor
sus mandamientos.
¿Qué hace Dios cuando estamos atribulados, caídos,
desanimados o tentados?
A menudo pensamos que Dios no presta atención a sus hijos cuando estos
se sienten atribulados. Este pensamiento lleva a muchos
a retroceder y perder la confianza en Dios.
Son muchas las personas que usan este pretexto
como excusa para cometer pecado, justificándose en que
Dios no les ama.
Lo que con seguridad sabemos es que Dios siempre sostiene a sus hijos con
su mano poderosa.
Salmos 37:24—
“Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque
Jehová sostiene su mano”.
Nos provee de nuestras necesidades. Mateo
6:25 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra
vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni
por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la
vida más que el alimento, y el cuerpo más que el
vestido?” Debemos confiar en Dios, porque el siempre
tiene cuidado de nosotros en referente a nuestras
necesidades básicas para subsistir. La meta primordial
del Cristiano es de principalmente salvar su alma y
posteriormente lo demás.
Nos ayuda en nuestras dolencias o enfermedades.
—Mateo
8:17—
“Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta
Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades,
y llevó nuestras dolencias”.
—1
Pedro 5:7—
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él
tiene cuidado de vosotros”.
—Esta
promesa se logra, teniendo confianza en las palabras de
Jesucristo quien dijo: “Y todo lo que pidiereis en
oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22).
—El
también nos pide que busquemos lo que necesitamos, y así
lo hallaremos—
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y os será abierto” (Lucas 11:9).
Todas las cargas de dolencias y enfermedades debemos echarlas sobre Dios
para que estemos livianos y así poder glorificar con
alegría al Señor. Estas cargas son puestas sobre Dios
por medio de la obediencia y fidelidad.
Por
Las Escrituras Sabemos Que Nuestro Dios Esta Pendiente
De Lo Que Sucede En Nuestra Vida.
El temor es otra carga que tenemos que echar sobre Jehová, son muchos
los hermanos que tienen miedo de lo que pasará mañana.
Dios es un Padre responsable y siempre estará sobre su
familia mirando que necesita. Efesios 4:6—
“Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y
por todos, y en todos”.
Él sabe lo que necesitamos; por eso, debemos estar agradecidos con lo
que Él nos brinda. Hebreos 13:5—
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con
lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé,
ni te dejaré”.
Dios sabe que el Diablo está desesperado porque le queda poco tiempo.
Apocalipsis 12:12—
“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en
ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!
porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira,
sabiendo que tiene poco tiempo”. Nuestro enemigo está
inventando males sin cesar. Anda como león rugiente
buscando a quien devorar para que el cristiano murmure
contra Dios y las demás personas y de esa manera
destruirlo.
Al Justo Le Ayuda A Superar Con Éxito Todas Sus Dificultades
En la vida cristiana se tienen muchas pruebas, tribulaciones, angustias,
aflicciones, problemas familiares, pero de todas esas
cosas nos librara Dios. Proverbios 24:16—
“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a
levantarse; Mas los impíos caerán en el mal”.
No importa las aflicciones que tengamos Dios siempre estará de nuestro
lado para ayudarnos a salir de todas ellas. Salmos 34:19—
“Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas
ellas le librará Jehová”.
El apóstol Pablo sufrió muchas dolencias, pero de todas ellas, lo libró
Dios. Su ejemplo nos sirve para imitarlo así como el
imitó a Cristo y confió en Él.
No hay problema que el cristiano no pueda superar.
2 Timoteo 3:11-12—“Persecuciones,
padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía,
en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de
todas me ha librado el Señor.” 12Y también
todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús
padecerán persecución”.
La Biblia dice que la persona justa vivirá.
Por su fe o confianza en Dios. Hebreos 10:38-39—
“Mas
el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará
a mi alma. 39 Pero nosotros no somos de los
que retroceden para perdición, sino de los que tienen
fe para preservación del alma”.
Nosotros, hermanos, somos los que no retrocedemos
sigamos adelante, teniendo fe fuerte en Dios que Él
nunca nos fallara.
En
conclusión, si usted siente que tiene muchas cargas,
dolencias, enfermedades, dificultades de trabajo,
problemas en el matrimonio, con sus hijos, económicos y
moralmente se siente mal, le invito a que eche sobre
Dios su carga. Los cristianos somos de naturaleza
humana; por eso, sentimos el dolor, pero con la ayuda de
Dios las cargas son más livianas.
Confíe en el Señor, Él nos ayudara a terminar
nuestra carreta con éxito y coronarlos de vida eterna. —Por
Freddy Rivas
Nuestra
Pascua es Cristo
Todos hemos oído la historia de como había una gran
hambre en la tierra de Canaán y como los Israelitas, el
pueblo de Dios, llegaron a la tierra de Egipto donde había
comida y como Dios los bendijo y como los
israelitas tenían muchos hijos, se multiplicaron de tal
manera que llegaron a ser muy poderosos.
El país de Egipto estaba lleno de Israelitas —
estaban por todas partes, y el faraón de Egipto pensó,
"Miren, cuantos israelitas hay!
Son aun más poderoso que nosotros; así que
debemos esforzarlos a trabajar muy duro."
¡Faraón los esclavizó!
Dice
en Éxodo uno que los egipcios “amargaron su vida con
dura servidumbre en hacer barro y ladrillo”.
Sólo podemos imaginar la crueldad.
¡Podemos imaginar los látigos pegando las
espaldas de los israelitas, mientras preparaban el lodo
y hacían adobes!
¡Como el Faraón los maltrataba a los
israelitas!
Pero
Dios miró el sufrimiento y levantó a Moisés.
Dios le dice a Moisés que le diga a faraón
estas palabras en Éxodo 4:22-23: “Y
dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi
hijo, mi primogénito.
Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que
me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy
a matar a tu hijo, tu primogénito”.
Y
todos sabemos lo que sucedió—los diez plagas—el
agua del río Nilo se convirtió en sangre, y después
las ranas, los piojos, las moscas, la plaga en el
ganado, las úlceras, el granizo, las langostas, y las
tinieblas.
Sin embargo, la peor plaga fue la muerte de los
primogénitos (los hijos mayores).
Como hijo mayor o primogénito en mi familia,
nunca me ha gustado mucho esta última plaga—siempre
lo tomo un poco persona—y estoy seguro que todos
ustedes que son hijos mayores o primogénitos sienten lo
mismo.
Éxodo
12:29, 30 dice: “Aconteció que a la medianoche Jehová
hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde
el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono
hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel,
y todo primogénito de los animales.
Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos
sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor
en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un
muerto”.
Pero
los Israelitas estaban seguros—Dios pasó por encima
de sus casas y por eso, se llama “pascua”, porque
Dios pasó por encima de las casas de los
Israelitas—no los hizo daño.
El
hombre de la casa toma su cordero, y lo examina bien;
mira bien su cabeza y patas para ver si hay mancha.
Si no hay nada, le dice al hijo:
“Tráigame el lebrillo”.
Él apuñala el cordero, y la sangre cae en el
lebrillo.
Y le pide a la esposa asarlo al fuego.
Y posiblemente, le diga la esposa, “Tengas
cuidado que no quiebres ni un hueso”.
Ahora
el padre de familia dice: “Tráigame el hisopo” y el
niño lo trae.
El padre lo mete en la sangre y dice: “Ven acá
mis hijos, esposa y todos, y miren lo que voy a
hacer”. El
toma el hisopo en sus manos, lo mete en la sangre y la
rocía sobre todo el marco de la puerta.
Y sus hijos le preguntan: “¿Qué significa
esta ordenanza?”
Él contesta: “Esta noche el Señor pasará y
matará a los hijos mayores de los egipcios, pero cuando
mira la sangre en el marco de la puerta, el Señor pasará
por encima de nuestra casa y no dejará que el
destructor no entrará la
casa para matar”.
Ahora,
cuando el cordero está bien asado, la familia e los
invitados empiezan a comer.
Fíjese bien el cuidado que tienen al comerlo de
no quebrar ni un hueso.
Me
imagino que de repente mientras comen, escuchan un
chillido. El
padre dice: “Manténganse adentro, mis niños”.
Escuchan otro chillido—chillido y sigue
chillido—oyen llanto y lamentación perpetua.
Y hay un gran silencio en el cuarto, y casi
pueden escuchar al Señor acercarse a su casa con la
puerta marcada con sangre.
Y padre le dice a los niños: “No se preocupen,
la sangre le salvará”.
Y el Señor pasa por encima de su casa—está
salvo.
Así
fue la celebración de la pascua.
Pero ¿qué tiene que ver la pascua con mi vida?
Bueno,
el cordero pascual es un tipo de Jesucristo, el Cordero
de Dios.
1
Corintios 5:7, 8 dice: “Limpiaos,
pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa,
sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es
Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8 Así que
celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con
la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin
levadura, de sinceridad y de verdad”.
Note,
cuanto se parece el cordero pascual al Cristo, el
Cordero de Dios.
(1)
El cordero pascual fue “sin defecto” (Ex.12:5).
Un cordero sin herida más pequeña.
De Cristo Hebreos 4:15 dice: “Tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”.
Dios requería un cordero sin defecto, porque un cordero con defecto no
representaría apropiadamente a Cristo, porque Él era
perfecto en todo.
1
Pedro 1:19 dice que fuimos rescatas “con la sangre
preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación”.
(2)
El cordero pascual fue “macho de un año”
(Ex.12:5). El
cordero de un año ha llegado a su edad veril- en la
flor de la vida. Ya
es maduro. Así
de la misma manera, nuestro Señor Jesucristo acaba de
llegar al punto de madurez como hombre cuando fue
sacrificado. A
los 33 años de edad, nuestro Señor Jesucristo fue
sacrificado por nuestros pecados.
Podemos
decir que Jesucristo fue un cordero de un año—ya no
era niño, ni adolescente, ni joven, pero un hombre
maduro. No
murió de niño, ni de anciano, pero murió en la flor
de la edad.
(3)
El cordero pascual fue sacrificado afuera de la ciudad.
El primera pascua que fue celebrada en Egipto y cada
persona la celebraba en sus casas.
Pero cuando los Israelitas llegaron a la tierra
de Canaán, ya no era permitido celebrar la pascua en
sus propias casas, pero había un lugar señalado para
su celebración.
Deuteronomio
16:5— “No
podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las
ciudades que Jehová tu Dios te da; sino en el lugar que
Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su
nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta
del sol, a la hora que saliste de Egipto”.
Fue
Jerusalén donde tenían que celebrar la pascua—allí
estaba el templo y el nombre de Dios—solamente allí
podían matar el cordero pascual.
De
la misma manera, en Jerusalén nuestro bendito Señor
fue sacrificado. Porque
es el lugar preciso que Dios había ordenado.
Cristo mismo dijo en Lucas 13:33: “No
es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén”.
Dios mandó en Dt. 16:5,6— “Sacrificarás el
cordero en lugar que Jehová tu Dios escogiere” en
Jerusalén—porque Cristo un día sería sacrificado en
esa ciudad.
(4)
El cordero pascual tenía que quedarse entero.
No podían quebrar ni un hueso del cuerpo del
cordero. Tenían
que cocinarlo y comerlo así entero.
¿Por qué?
Porque un día cuando quitarían el cuerpo de
Cristo de la cruz, no quebrarían ni un hueso, pero el
cuerpo fue quitado intacto (Juan 19:36).
El
cordero pascual fue asado.
Sin duda alguna, asar significa un tormento
lento, y ese cordero estaba en el fuego por un largo
rato. Así
Cristo, la muerte de Cristo no tuvo una muerte rápida e
indolora como la decapitación, sino que sufrió un
tormento lento y doloroso por seis horas colgado en una
cruz. Si
hay un tipo de muerte que podemos describir como un
asado tendría que ser la crucifixión.
El
cordero pascual fue apuñalado y después recogían su
sangre en una vasija.
Así mismo Juan 19:34 dice de Cristo: “Pero
uno de los soldados le abrió el costado con una lanza,
y al instante salió sangre y agua”.
Ahora,
veamos algunas similitudes entre la celebración de la
Pascua y la celebración de la Cena del Señor
Un
estudio de la pascua nos ilumina de cuatro cosas en
cuanto a la cena del Señor.
(1)
La pascua fue una cena para recordarle al pueblo de Dios
de como Dios los rescató de la muerte por la sangre del
cordero. Fue
un recordatorio del amor de Dios en salvar las vidas de
los que tenían la sangre del cordero en las puertas.
Éxodo
12:24-27 dice: “Guardaréis
esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos
para siempre. Y
cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como
prometió, guardaréis este rito.
Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es
este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima
de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las
casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a
los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el
pueblo se inclinó y adoró”.
Así
la cena del Señor es un recordatorio de como Cristo
derramó su sangre para salvarnos a nosotros de la
muerte espiritual. 1
Corinitos 11:26— “Sí,
pues, todas las veces que comiereis este pan, y
bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis
hasta que él venga”.
Tal
como el cordero pascual apuntaba adelante a la muerte
del Señor, la cena del Señor apunta atrás a la muerte
del Señor.
(2)
Tal como a los israelitas se les permitió un cordero
por casa, Dios permite solamente un pan por congregación.
Éxodo 12:3— “En
el diez de este mes tómese cada uno un cordero según
las familias de los padres, un cordero por familia”—
uno y solamente uno por cada familia.
El usar más de uno sería una violación porque
Dios especificó “un codero por familia”.
Así
en la comunión, Cristo enseñó que cada congregación
de cristianos debe usar UN PAN que representa el cuerpo
de Cristo.
1
Corintios 10:17 dice: “Siendo
uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un
cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”.
Cada
congregación local de Cristo usa un solo pan que
representa el cuerpo singular de nuestro Señor
Jesucristo. Cuando
el hombre cambia la cena del Señor y pone dos o más
panes en la mesa del Señor, ha destruido la
representación que Dios ordenó.
—Algunos
para justificar el uso de varios panes, dicen que
"un pan" realmente significa "una clase
de pan". Dicen
que está bien usar varios panes con tal que sean de la
misma masa. Podemos
responder así: Supongamos que un Israelita decide usar
varios corderos por casa, y trata de justificarse
diciendo que "un cordero por casa" significa
"una clase de cordero por casa".
Y supongamos que dicen que pueden tener varios
corderos en una casa con tal que sea del mismo tipo.
¿Aceptaría Dios esto?
¡No! ¿Cómo
entonces creemos que lo aceptaría hoy?
—Otro
argumento que ponen: “Si un hombre parte un pedazo del
pan para comer, entonces ahora hay dos pedazos—el
pedazo que tiene en la mano y el otro pedazo en el
plato. Si
pueden existir dos pedazos de pan cuando usamos el pan,
¿por qué no podemos tener dos panes antes de pasar el
pan?"
Bueno,
supongamos que un Israelita en el tiempo de la pascua,
argumenta del mismo modo diciendo: “Cuando partimos un
pedazo de carne del cordero para comer, ahora hay dos
pedazos, un pedazo que tiene en la mano, y el otro en la
mesa. Ya que
hay dos pedazos de carne después de empezar a comer,
entonces más vale tener dos corderos antes de empezar a
comer!" Pero
todos sabemos que esto no es correcto y de la misma
manera, no es correcto tener varios panes.
(3)
Tal como fue prohibido comer algo que contenía
levadura en el día de la pascua, no podemos usar pan
con levadura hoy en la celebración de la cena del Señor.
Marcos 14:12 dice: “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando
sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le
dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para
que comas la pascua?”
Y esa misma noche, Cristo durante el la fiesta de
panes SIN LEVADURA, “mientras comían, Jesús tomó
pan” (Marcos 14:22).
Cristo
no usó pan con levadura, entonces no debemos hacerlo
nosotros.
(4)
Tal como cada familia tenía una vasija que
contenía la sangre del cordero cuando se celebraba la
pascua, cada congregación hoy solamente debe usar una
copa cuando celebra la cena del Señor.
Éxodo 12:22 dice “Y
tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que
estará en un lebrillo” o una vasija“
Así mismo, Cristo tomó “la copa” que contenía
jugo de uva que representaba su sangre.
En
conclusión, queremos volver una vez más a 1 Corintios
5:7— “Porque
nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por
nosotros.” No
hay nada que le puede salvar a usted aparte de la sangre
de Cristo. Y
esa sangre redentora la hallamos cuando somos bautizados
en la muerte de Cristo.
Romanos 6:3,4 dice:
“O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,
hemos sido bautizados en su muerte?”
¿Ha sido usted bautizado en la muerte de Cristo?
Solamente en el bautismo puede hallar la sangre
que quite el pecado. —Por Paul Melton
HE
AQUÍ SON HECHAS NUEVAS!
Es
interesante notar las siguientes aseveraciones para
darnos cuenta las múltiples bendiciones al entrar en la
comunión con Dios y su Hijo Jesucristo en Su Iglesia.
ALGUNA
VIGENCIA QUE CRISTO NOS OFRECE AHORA:
1.-
UN NUEVO CAMINO. Recuerde que hay caminos que al hombre
le parece correcto pero su fin es desastroso (Proverbios
14:12), ahora se nos presenta la encrucijada de escoger
cual camino (Mateo 7:13-14), y encontramos la respuesta
en la misma escritura, cuando Jesús mismo dice YO SOY
EL CAMINO (Juan 14.6).
Pero para poder abrirnos este camino, Cristo
mismo tuvo que sacrificarse (Hebreos 10:20), y por eso,
es un camino seguro que nos lleva a la Gloria!
2.-
UN NUEVO PACTO. Dios ha hecho muchos pactos en el
transcurso del tiempo con el género humano, empezando
con Adán, Noé, Abraham, principalmente hizo el ANTIGUO
PACTO con Moisés al formar la nación de Israel basada
en el decálogo y las leyes y ordenanzas que dio a su
pueblo en el desierto, pero este pacto no era perfecto
hasta que vino Cristo y lo clavó en la cruz (Colosenses
2:13-14). Que bueno que ahora tenemos un mejor pacto
basado en mejores promesas (Hebreos 8.6). Esto tiene un
costo, la muerte cruel de Cristo, sacrificio perfecto
como el Cordero Inmolado por nosotros (Hebreos 9:15).
Cada primer día de la semana participamos y
proclamamos esto en la Cena del Señor (la 1ª.Co.
11.25).
3.-
UN NUEVO NACIMIENTO.
Naturalmente todo ser humano ha sido engendrado
por voluntad de varón (Génesis 4.1), y ahora empieza
el proceso (Juan 1.12-13).
Una noche se le acercó a Jesús un prominente líder
judío llamado Nicodemo para conocer más de
cerca al Señor, y Jesús le lanza un reto de nacer del
agua y del Espíritu (Juan 3.1-6);
antes los judíos tenían que observar la ley,
pero eso no les salvaba, ni aun
el sacrificio de animales. Ahora, nosotros
gozamos de este nuevo nacimiento que empieza cuando
somos bautizados (Hechos 2.41-42), añadidos a Su
Iglesia y empezamos a crecer
cada día hasta alcanzar la estatura
y madurez espiritual.
4.-UN
NUEVO ESPIRITU. El Espíritu de Dios ha estado presente
aún desde el inicio de la creación (Génesis 1:2) aun
Ezequías cuando profetizaba sobre la restauración del
pueblo de Israel ( Ez.36.26) hablaba de un nuevo Espíritu
en la visión del valle de los huesos secos
( Ez.37:
1-9) que los haría
revivir, ahora en el
nacimiento espiritual (Hechos 2.38), lo cual está
prometido a nosotros (Efesios 1.13-14).
5.-
NUEVA VIDA. Recuerde que CRISTO nos dio vida estando
nosotros muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios
2:5). En la
antigüedad muchos murieron o fueron arrebatados como o
desaparecieron como Enoc y Elías, pero ahora nosotros
tenemos vida eterna (1ª.Jn.5:11). Disfrutemos pues esa
NUEVA VIDA para luego ir a vivir eternamente con el Señor.
¡Maranatha!
6.-
UN NUEVO CORAZON. Desde
el inicio de la vida del hombre en esta tierra su corazón
y su mente ha sido guiada hacia el mal (Génesis 6.59),
pero Dios les había prometido un nuevo corazón
(Ezequiel 36.26). Ahora
en este tiempo y en la vida de la iglesia, tendría que
cambiar ese corazón, como en la conversión del eunuco
etiope (Hechos 8:35-40). Entonces podemos cantar y
alabar a Dios (Col.3:16.)
7.
UNA NUEVA CRIATURA. Todos los seres humanos son seres
creados o criaturas en el mundo, pero ahora podemos ser
creado para hacer la voluntad de Dios (Ef. 4:.22-24). El
antiguo hombre o criatura lleno de maldad y pecados,
ahora, se transforma en una nueva creación de Dios,
renacido con Cristo para la eternidad (1ª. Pedro 1.23).
Dios
nos ofrece estas bendiciones en nuestra relación con
Cristo. Disfrutemos
de esta nueva vida y sigamos firme hacia la Nueva
Jerusalén (Apocalipsis 21.10), donde hay Nuevos Cielos
y Nueva Tierra (Ap.21.1) creados por Dios para vivir con
Él. —Dios
les bendiga. Su
siervo en Cristo, Julio Valverde (amigo_benjí@hotmail.com)
LIMA, PERU
¿Aceptará Dios
Nuestras Excusas?
"Bueno, ahí estaban los dos
pescadores el domingo; quienes escucharon el sonar de
las campanas en la distancia. Pedro le dijo a Paco:
‘Contristadamente, sabes, Paco, realmente debemos
estar en la iglesia.’ Paco sacudió el anzuelo y
respondió: ‘Bueno, yo no podía ir de ninguna forma.
Mi esposa está enferma’".
Estamos de acuerdo en que Dios no
aceptará tal excusa, pero ¿aceptará CUALQUIER excusa?
Algo que Él no aceptó.
1. No aceptó las excusas de Adán
y Eva. "Y mandó Jehová al hombre, diciendo: De
todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de
la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día
que de él comieres ciertamente morirás" (Gn.
2:16-17). ¡Pero ellos lo hicieron! Más tarde, cuando
Dios les preguntaba, "¿Has comido del árbol que
yo te mandé que no comieses? Y el hombre respondió: La
mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y
yo comí" (Gn. 3:11-12). Cuando Dios preguntó a la
mujer, "¿Qué es lo que has hecho?" la mujer
respondió, "La serpiente me engañó y comí"
(Gn. 3:13). ¡Excusas! Adán no debía haber escuchado a
la mujer (Gn. 3:17). Eva no tenía porque haber
escuchado a la serpiente. La tentación no justificó la
desobediencia para ninguno de ellos.
2. No aceptó la excusa del rey Saúl.
Cuando Saúl fue enviado para destruir a los Amalecitas,
Dios se le dijo que destruyera a todos ellos y todos sus
animales, "bueyes y ovejas, camellos y asnos".
¡Pero no lo hizo! Bueyes y ovejas, y lo mejor de ellos,
fueron perdonados. Cuando Samuel, el profeta, hizo
frente a Saúl, Saúl le ofreció una excusa. El pueblo
los perdonó para ofrecerlos en sacrificio al Señor,
dijo él. Como rey, debía haber dirigido al pueblo.
"Obedecer es mejor que los sacrificios, y el
prestar atención mejor que la grosura de los
carneros" (1 S. 15:22). Haciendo frente a la
verdad, Saúl admitió: "Yo he pecado; pues he
quebrantado el mandamiento de Jehová...porque temí al
pueblo y consentí a la voz de ellos..." (v.24). El
había desechado la palabra de Dios. Dios le desechó a
él de ser rey (v.26).
¿Cómo PUEDE Dios aceptar
excusas? Si acepta una, ¿hay algún lugar para parar?
Si una, ¿por qué no cien? ¿Cómo puede aceptar alguna
en vista del hecho de que Su palabra ha salido para
todos los hombres? ¿Cómo puede cuando los hombres
tenemos la capacidad para aprender Su voluntad? No hay
responsabilidad más grande para el hombre que la de oír
la palabra de Dios. Esto no se aplica al deficiente
mental porque ellos han perdido la capacidad. ¡Pero no
así con nosotros! Somos responsables.
Debiéramos notar que los hombres
rara vez en la actualidad niegan las responsabilidades
primarias. Rara vez se defiende sobre el fondo de que
Dios no tiene derecho a hablar, ni autoridad para
mandar. Esto es fundamental. Aquellos que niegan Su
autoridad deben negarlo a Él. Reconociendo esta verdad
profundamente, los hombres más a menudo tratan de
desviar la responsabilidad: Adán a Eva; Eva a la
serpiente; Saúl al pueblo. Pero esto no funciona. La
responsabilidad personal de atender a Dios no puede ser
desviada a otro. Si, por alguna razón, renuncia a
escuchar y atender, el tal rechaza a Dios. No podemos
desviar la culpa a otros. Esto es para que nosotros
hagamos Su voluntad indiferentes de lo que otros
pudieran decir o hacer — aún si ellos nos tientan —
aún si ellos nos amenazan. Esto es aún nuestra decisión
y nuestra responsabilidad.
Tres de las parábolas que tratan
con las excusas son: (1) El hombre de un talento (Mat.
25:24-25); (2) el hombre de una mina (Lc. 19:20-21); (3)
la gran cena (Lc. 14:18-20).
El hombre de un talento ofreció
una excusa, "Señor, te conocía que eres hombre
duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no
esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu
talento en la tierra" (Mt. 25:24-25).
El hombre con una mina ofreció
una excusa, "Señor, aquí está tu mina, la cual
he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de
ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no
pusiste, y siegas donde no sembraste" (Lc.
19:20-21).
Tres hombres ofrecieron excusas
para rehusar la invitación a la gran cena. Uno dijo,
"He comprado una hacienda, y necesito ir a
verla". Otro dijo, "He comprado cinco yuntas
de bueyes, y voy a probarlos". Otro dijo,
"Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir"
(Lc.14:18-20).
El hombre de un talento fue
llamado un "siervo malo y negligente". Su
talento le fue quitado. El hombre con una mina fue
llamado "siervo malo". Su mina le fue quitada.
Aquellos que ofrecieron excusas para rechazar la
invitación a la gran cena estuvieron luego privados de
los privilegios de concurrir a ella.
Cuando Jesús llamó a un hombre
para que le siguiera, el hombre dijo, "Señor, déjame
primero ir y enterrar a mi padre".
Ni aún esto fue razón suficiente para rehusar
aceptar la invitación del Señor (Lc. 9:59-60).
Excusas que no funcionarán en el
día del Juicio.
1. Excusas para no obedecer a
Cristo.
"Estoy demasiado ocupado”.
"Estoy temeroso de que no
pueda aguantar”.
"No me siento bien
ahora".
"No es conveniente ahora”.
"Hay hipócritas en la
iglesia”.
"No estoy seguro si lo
necesito”.
"No creo que Dios me condene
por siempre si no lo hago”.
"Fui prevenido contra la
iglesia cuando era joven”.
"Hay abundancia de tiempo”.
2. Excusas para no ser fiel a
Cristo.
"Tengo muchas cosas para
hacer”.
"No es fácil vivir la vida
Cristiana”.
"Mi esposo se opone a que
vaya a la iglesia”.
"Mis padres me hicieron ir
cuando era niño”.
"No consigo nada de los
servicios".
"Algunos miembros de la
iglesia no son amistosos”.
¿Una de estas serán ofrecidas a
nuestro Señor cuando estemos delante de El en el
juicio? ¿Hay alguna otra que tengamos en mente? ¿Hallaremos
alguna mejor?
El hecho es que todas las excusas
son igualmente inaceptables. Caen cortas de ser razones
justificables, de manera que no debemos depender de
ellas. No funcionaran absolutamente en el juicio final.
La única cosa que interesará entonces, es que escuche,
obedezca y siga fielmente hasta la muerte. (Autor
desconocido)