“SALVOS
POR GRACIA”
Efesios 2:4-9
Sin
la gracia de Dios nadie puede ser salvo. Pablo enfatizó los méritos
de la gracia de Dios cuando escribió las palabras de nuestro
texto. Sin embargo hay mucha confusión en cuanto a saber que es la
gracia de Dios, y a como ser salvos por la gracia de Dios.
Confiamos que este pequeño artículo nos ayude a comprender este
tema.
Ahora,
¿Qué es “Gracia”? Es importante conocer el significado de la
palabra “gracia”. El diccionario Porrua define “gracia” como
“Favor inmerecido, misericordia. Don de Dios dirigido a nuestra
salvación”. El Apóstol Pablo define o describe la “gracia” de
esta manera: Efesios 2: 7— “Para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en
Cristo Jesús”. De este pasaje podemos aprender que “gracia” es
un favor y bondad de Dios para con nosotros a través de Cristo su
Hijo.
La
salvación es un regalo de Dios. No hemos hecho nada para merecer la
salvación, ya que nos encontrábamos en pecado, y aún así Dios nos
amó y mandó a su hijo Jesucristo, para que muriera por nosotros.
Romanos 5:8— “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que
siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Así que somos
salvos por la gracia de Dios. Pero aún dentro de esa gracia y amor
que Dios tiene para con nosotros y que hizo que enviara a su hijo,
Dios pide que creamos en Cristo, que tengamos fe en Él para poder ser
salvos. Juan 3:16— “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha
dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se
pierda, más tenga vida eterna”. Aquí se cumple claramente lo que
Pablo dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y
esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).
“Ser
salvos por la gracia de Dios” significa que hemos conocido la
voluntad de Dios, y que hemos creído y obedecido. Noten en Tito 2:11,
12 cuidadosamente como el Apóstol Pablo nos dice que la gracia de
Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, “enseñándonos”,
o sea dándonos a conocer la voluntad de Dios. Es por esa gracia de
Dios que Él nos enseña Su voluntad, para conocerla y obedecerla. No
debemos de confundir las “convulsiones” con las
“conversiones”. La salvación de una persona no depende de como se
sienta, de sentir un sentimiento raro o extraño, sino de obedecer la
voluntad de Dios, revelada en Su Palabra.
¿Cómo
se manifiesta o se revela la gracia de Dios? Romanos 5:21— “. . .
la gracia reine por la justicia para vida eterna. . .”. Pero, ¿Qué
es justicia? Salmos 119:172 “… Porque todos tus mandamientos son
justicia”. Esto está en armonía o de acuerdo con lo que dice en
Romanos 1:16, 17 que la justicia de Dios se revela por medio del
evangelio y ya vimos que la gracia reina por la justicia, por lo
tanto, la gracia de Dios, por la cual somos salvos, se manifiesta a
través del evangelio de Cristo, “Porque la gracia de Dios se ha
manifestado para salvación a todos los hombres”. Así que si
queremos ser salvos por la gracia de Dios debemos obedecer el
evangelio.
La
salvación es por gracia. Fue por el amor, la bondad y la misericordia
de Dios para con el hombre perdido, que el proveyó un plan de salvación.
El hombre no lo merecía y no podía reclamar una salvación. Él era
un pecador, un rebelde y transgresor. Pero fue tanto el amor, la
bondad y la misericordia de Dios que Él dio a su único Hijo para que
muriera y derramara su sangre para remisión de nuestros pecados, ya
que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Hebreos
9:22).
La
salvación por gracia es para todos los hombres, “Porque la gracia
de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”. En
la gran comisión Jesucristo dijo: “Id por todo le mundo y predicad
el evangelio a toda criatura”. (Marcos 16:15). La salvación es para
todas las clases de hombres: ricos, pobres, nobles, ignorantes,
negros, blancos, para los reyes, para los esclavos, para todos. Cristo
les ofrece la bendita esperanza de la salvación. Incluye a los
moralistas, a los profanos, al alcohólico, al drogadicto y a la
prostituta. La salvación es para los jóvenes, los maduros y los
ancianos. Todos están incluidos en la salvación. ¡En verdad que es
maravillosa la gracia de Dios!
Pero
aunque la salvación es para todos los hombres, no todos van a ser
salvos. Solamente aquellos que acepten o se apropien las bendiciones
de la salvación, ofrecidas por la gracia de Dios, serán salvos. La
salvación es gratis, pero necesitamos aceptarla, al creer en Cristo y
obedecerle. Hebreos 5:9— “Y habiendo sido perfeccionado, vino a
ser autor de eternal salvación para todos los que le obedecen”. Una
persona puede estar a la orilla de una fuente de agua fresca y
cristalina y aún morir de sed. ¡Él debe apropiarse las bendiciones
del agua al beber el agua!
Realmente
no hay mejor ejemplo de la salvación por gracia, que el ejemplo de la
salvación por gracia del apóstol Pablo. Este gran hombre de Dios
escribió estas palabras en 1 Corintios 15:10— "Empero por la
gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para
conmigo..." En verdad que Pablo podía escribir, no solamente por
revelación divina, sino por experiencia propia (Efesios 2:4, 5).
Vamos
a considerar brevemente la conversión del apóstol Pablo. Esto se nos
relata en los capítulos 9 y 22 de Hechos. Según palabras del mismo
Pablo, Hechos 23:1, él era un hombre que había vivido con toda buena
conciencia delante de Dios, habiendo vivido conforme a la ley y
habiendo sido muy celoso de la religión de sus padres. Él era muy
sincero, muy religioso, pero todavía no había sido salvo por la
gracia de Dios.
Mientras
él iba en el camino a Damasco a perseguir a los seguidores de Cristo,
Jesús se le aparece y le dice: “Saulo, Saulo, por que me
persigues” Saulo le contestó: ¿Quien eres Señor? Jesús le
contestó: “Yo soy Jesús a quien tu persigues” Entonces temblando
y temeroso le dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Cristo, el
Salvador le contesta en el v. 6 de Hechos 9 "Levántate y
entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer".
Podemos
ver claramente, que aunque el Señor se le apareció a Pablo y habló
con él en el camino a Damasco, Pablo no fue salvo en una forma
milagrosa o en una manifestación milagrosa de la gracia de Dios, sino
que Jesús le dijo a Pablo que entrara en Damasco y que allí se le
iba a decir lo que debía hacer. Pablo fue salvo por gracia. ¡A Pablo
se le dijo lo que tenía que hacer para ser salvo por gracia!
Saulo
espero por tres días en Damasco, donde no comió ni bebió y no podía
ver. Él estaba arrepentido y oraba, pero todavía no era salvo.
Finalmente el evangelio que es poder de Dios para salvación, (Romanos
1:16) le fue predicado por Ananías. Y según Hechos 22:16 se le dijo:
"Ahora pues, ¿Por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y
lava tus pecados, invocando su nombre". Él fue salvo por gracia
cuando sus pecados le fueron perdonados, pero sus pecados no fueron
“lavados” hasta que él obedeció el mandamiento del Señor: “El
que creyere y fuere bautizado será salvo” (Marcos 16:15, 16).
Pero
alguien puede preguntar: ¿No fue salvo Pablo en el camino a Damasco?
No. Si fue salvo en el camino a Damasco, cuando el Señor habló con
él, Cristo no lo supo, porque Él fue el que le dijo, “entra en la
ciudad y allí se te dirá lo que debes hacer”.
¿No
fue salvo Pablo cuando recibió la vista? No, el recibir la vista física
no tiene nada que ver con la salvación. Él recibió la vista porque
había quedado ciego en el camino a Damasco. Pero el recibir la vista
no quería decir que ya era salvo.
Si
Pablo fue salvo antes de ser bautizado, entonces fue salvo todavía
teniendo pecados, porque recuerden que Ananías le dijo: “Levántate
y bautízate y lava tus pecados". Pablo fue salvo cuando creyó
en Cristo y lo confesó como el Hijo de Dios, y fue bautizado en
Cristo. Pablo fue salvo por la gracia de Dios. Por eso podía decir:
“por la gracia de Dios, soy lo que soy”.
Y al
igual que Pablo, nosotros también podremos ser salvos por la gracia
de Dios, cuando obedecemos el evangelio, el plan de Dios que Él ha
dejado en Su Palabra.— Por Juan Rodríguez Jr., Nuevo Laredo,
Tam. México