El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 2                     ENERO 2003                    Número 1
(Versión del Internet)

Contenido

Salvos Por Gracia
Los Mormones y La Cena Del Señor 
El Espíritu Santo

 

“SALVOS POR GRACIA”

Efesios 2:4-9

Sin la gracia de Dios nadie puede ser salvo. Pablo enfatizó los méritos de la gracia de Dios cuando escribió las palabras de nuestro texto. Sin embargo hay mucha confusión en cuanto a saber que es la gracia de Dios, y a como ser salvos por la gracia de Dios. Confiamos que este pequeño artículo nos ayude a comprender este tema. 

Ahora, ¿Qué es “Gracia”? Es importante conocer el significado de la palabra “gracia”. El diccionario Porrua define “gracia” como “Favor inmerecido, misericordia. Don de Dios dirigido a nuestra salvación”. El Apóstol Pablo define o describe la “gracia” de esta manera: Efesios 2: 7— “Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”. De este pasaje podemos aprender que “gracia” es un favor y bondad de Dios para con nosotros a través de Cristo su Hijo.

La salvación es un regalo de Dios. No hemos hecho nada para merecer la salvación, ya que nos encontrábamos en pecado, y aún así Dios nos amó y mandó a su hijo Jesucristo, para que muriera por nosotros. Romanos 5:8— “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Así que somos salvos por la gracia de Dios. Pero aún dentro de esa gracia y amor que Dios tiene para con nosotros y que hizo que enviara a su hijo, Dios pide que creamos en Cristo, que tengamos fe en Él para poder ser salvos. Juan 3:16— “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda, más tenga vida eterna”. Aquí se cumple claramente lo que Pablo dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).

“Ser salvos por la gracia de Dios” significa que hemos conocido la voluntad de Dios, y que hemos creído y obedecido. Noten en Tito 2:11, 12 cuidadosamente como el Apóstol Pablo nos dice que la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, “enseñándonos”, o sea dándonos a conocer la voluntad de Dios. Es por esa gracia de Dios que Él nos enseña Su voluntad, para conocerla y obedecerla. No debemos de confundir las “convulsiones” con las “conversiones”. La salvación de una persona no depende de como se sienta, de sentir un sentimiento raro o extraño, sino de obedecer la voluntad de Dios, revelada en Su Palabra.

¿Cómo se manifiesta o se revela la gracia de Dios? Romanos 5:21— “. . . la gracia reine por la justicia para vida eterna. . .”. Pero, ¿Qué es justicia? Salmos 119:172 “… Porque todos tus mandamientos son justicia”. Esto está en armonía o de acuerdo con lo que dice en Romanos 1:16, 17 que la justicia de Dios se revela por medio del evangelio y ya vimos que la gracia reina por la justicia, por lo tanto, la gracia de Dios, por la cual somos salvos, se manifiesta a través del evangelio de Cristo, “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”. Así que si queremos ser salvos por la gracia de Dios debemos obedecer el evangelio.

La salvación es por gracia. Fue por el amor, la bondad y la misericordia de Dios para con el hombre perdido, que el proveyó un plan de salvación. El hombre no lo merecía y no podía reclamar una salvación. Él era un pecador, un rebelde y transgresor. Pero fue tanto el amor, la bondad y la misericordia de Dios que Él dio a su único Hijo para que muriera y derramara su sangre para remisión de nuestros pecados, ya que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22).

La salvación por gracia es para todos los hombres, “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”. En la gran comisión Jesucristo dijo: “Id por todo le mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. (Marcos 16:15). La salvación es para todas las clases de hombres: ricos, pobres, nobles, ignorantes, negros, blancos, para los reyes, para los esclavos, para todos. Cristo les ofrece la bendita esperanza de la salvación. Incluye a los moralistas, a los profanos, al alcohólico, al drogadicto y a la prostituta. La salvación es para los jóvenes, los maduros y los ancianos. Todos están incluidos en la salvación. ¡En verdad que es maravillosa la gracia de Dios!

Pero aunque la salvación es para todos los hombres, no todos van a ser salvos. Solamente aquellos que acepten o se apropien las bendiciones de la salvación, ofrecidas por la gracia de Dios, serán salvos. La salvación es gratis, pero necesitamos aceptarla, al creer en Cristo y obedecerle. Hebreos 5:9— “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eternal salvación para todos los que le obedecen”. Una persona puede estar a la orilla de una fuente de agua fresca y cristalina y aún morir de sed. ¡Él debe apropiarse las bendiciones del agua al beber el agua!

Realmente no hay mejor ejemplo de la salvación por gracia, que el ejemplo de la salvación por gracia del apóstol Pablo. Este gran hombre de Dios escribió estas palabras en 1 Corintios 15:10— "Empero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo..." En verdad que Pablo podía escribir, no solamente por revelación divina, sino por experiencia propia (Efesios 2:4, 5).

Vamos a considerar brevemente la conversión del apóstol Pablo. Esto se nos relata en los capítulos 9 y 22 de Hechos. Según palabras del mismo Pablo, Hechos 23:1, él era un hombre que había vivido con toda buena conciencia delante de Dios, habiendo vivido conforme a la ley y habiendo sido muy celoso de la religión de sus padres. Él era muy sincero, muy religioso, pero todavía no había sido salvo por la gracia de Dios.

Mientras él iba en el camino a Damasco a perseguir a los seguidores de Cristo, Jesús se le aparece y le dice: “Saulo, Saulo, por que me persigues” Saulo le contestó: ¿Quien eres Señor? Jesús le contestó: “Yo soy Jesús a quien tu persigues” Entonces temblando y temeroso le dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Cristo, el Salvador le contesta en el v. 6 de Hechos 9 "Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer".

Podemos ver claramente, que aunque el Señor se le apareció a Pablo y habló con él en el camino a Damasco, Pablo no fue salvo en una forma milagrosa o en una manifestación milagrosa de la gracia de Dios, sino que Jesús le dijo a Pablo que entrara en Damasco y que allí se le iba a decir lo que debía hacer. Pablo fue salvo por gracia. ¡A Pablo se le dijo lo que tenía que hacer para ser salvo por gracia!

Saulo espero por tres días en Damasco, donde no comió ni bebió y no podía ver. Él estaba arrepentido y oraba, pero todavía no era salvo. Finalmente el evangelio que es poder de Dios para salvación, (Romanos 1:16) le fue predicado por Ananías. Y según Hechos 22:16 se le dijo: "Ahora pues, ¿Por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre". Él fue salvo por gracia cuando sus pecados le fueron perdonados, pero sus pecados no fueron “lavados” hasta que él obedeció el mandamiento del Señor: “El que creyere y fuere bautizado será salvo” (Marcos 16:15, 16).

Pero alguien puede preguntar: ¿No fue salvo Pablo en el camino a Damasco? No. Si fue salvo en el camino a Damasco, cuando el Señor habló con él, Cristo no lo supo, porque Él fue el que le dijo, “entra en la ciudad y allí se te dirá lo que debes hacer”.

¿No fue salvo Pablo cuando recibió la vista? No, el recibir la vista física no tiene nada que ver con la salvación. Él recibió la vista porque había quedado ciego en el camino a Damasco. Pero el recibir la vista no quería decir que ya era salvo.

Si Pablo fue salvo antes de ser bautizado, entonces fue salvo todavía teniendo pecados, porque recuerden que Ananías le dijo: “Levántate y bautízate y lava tus pecados". Pablo fue salvo cuando creyó en Cristo y lo confesó como el Hijo de Dios, y fue bautizado en Cristo. Pablo fue salvo por la gracia de Dios. Por eso podía decir: “por la gracia de Dios, soy lo que soy”.

Y al igual que Pablo, nosotros también podremos ser salvos por la gracia de Dios, cuando obedecemos el evangelio, el plan de Dios que Él ha dejado en Su Palabra.— Por Juan Rodríguez Jr., Nuevo Laredo, Tam. México

 

 

LOS MORMONES Y LA CENA DEL SEÑOR

Los mormones son los seguidores de José Smith. Ellos proclaman las enseñanzas de este hombre. Ahora vamos a tratar de examinar qué piensan los mormones en cuanto a la cena del Señor.

LOS MORMONES

Los mormones piensan que la cena es un sacramento (transformación del pan y el fruto de la vid). Moroni 4:1-3 dice: "La forma en que sus elderes y presbítero administran la carne y la sangre de Cristo". 3 Nefi 18:28 dice: "Porque quién come mi carne y bebe mi sangre". Los mormones piensan que una persona que participe de la cena indignamente, no es digna de tal acto. 3 Nefi 18: 28,29 dice: "Y he aquí el mandamiento que yo os doy, que no permitáis que ninguno a sabiendas participe indignamente de mi carne y de mi sangre, cuando las administren; (V.29) porque quién come mi carne y bebe de mi sangre indignamente, come y bebe condenación para su alma; por tanto, si sabéis que un hombre no es digno de comer y beber de mi carne y de mi sangre, se lo prohibiréis".

 Los mormones se forman la idea que sólo los presbíteros o “elderes” deben bendecir la cena (D y C. 20:58). Ni los maestros ni los diáconos tienen la autoridad para bendecir la cena del Señor (D. y C. 27:1-4). Los mormones dicen que se pueden utilizar otros líquidos que no sea el fruto de la vid (D. y C. 27:1-4).

LA BIBLIA

El Nuevo Testamento nos dice que lo que Cristo comió y bebió es algo material con una representación. Cuando Cristo dijo: "Comed, este es mi cuerpo" y "bebed de ella todos porque esto es mi sangre" (Mateo 26:26,27). Estaba hablando figurativamente. Hay dos razones por las cuales este “sacramento” no es literal: Cristo no podía comer su propia carne y Cristo no podía beber su propia sangre. Hay una razón por la cual nosotros no comemos ni bebemos la carne ni la sangre de Cristo. Los dos elementos mencionados en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son dos cosas materiales hecha de sustancias materiales.

El Nuevo Testamento no habla de la palabra “digno”. En 1Corintios 11:27,29 encontramos la palabra "indignamente" dos veces, pero lo que Pablo nos quiere decir es que cuando se  participe de este evento debe hacerlo, pensando en la muerte de Cristo. El Nuevo Testamento nos enseña que es el grupo de cristianos que bendice el acto de la cena del Señor. Según 1Corintios 10:16, no es el predicador, diácono o anciano que bendice el evento de la cena del Señor.

El Nuevo Testamento dice que Cristo usó fruto de la vid. Por lo tanto, nosotros debemos usar lo mismo. Según Lucas 22:18, Marcos 14:25 y Mateo 26:29, Jesucristo utilizó en la cena jugo de uva.

Conclusión

En realidad la Biblia es la palabra de Dios. Ella nos enseña la forma como nosotros debemos hacer y la manera que a Dios le agrada. —Ángel Renato Lagos

 

El Espíritu Santo

Introducción

El Espíritu Santo es uno de los temas más discutidos en el ámbito religioso. Hoy en día hay diferentes interpretaciones del Espíritu Santo. ¿Qué nos dice el Nuevo Pacto en cuanto al Espíritu Santo? En este estudio tocaremos varios puntos del Espíritu Santo a la luz del Nuevo Testamento.

La Promesa del Espíritu Santo

El Espíritu Santo se encuentra como una promesa en el Nuevo Testamento y no como un mandamiento. ¿Para quienes fue hecha la promesa del Espíritu Santo? (Mateo10:19,20; Juan14:16-18,25,26; Hechos 1:2,4). Lo que hemos podido ver es que la promesa fue hecha a los apóstoles, no a todos los creyentes como algunos enseñan.

El Propósito de la Promesa del Espíritu Santo

Mateo10:19,20 —Para inspirar a los apóstoles.

Juan 14:25,26 —Para enseñar y recordar todas las cosas.

Juan 15:26 —Para glorificar a Cristo Jesús.

Juan16:13 —Para guiarlos a toda la verdad.

Juan16:8 —Para convencer al mundo mediante la predicación del evangelio.

Hechos 1:8 —Para recibir poder.

Esto era el único propósito de la promesa del Espíritu Santo.

El Bautismo en el Espíritu Santo

La frase bautismo en el Espíritu Santo quiere decir estar sumergido en el poder del Espíritu Santo. La palabra "en" significa estar plenamente ligado; sencillamente, quiere decir que hay plena comunión. También, la palabra "en" quiere decir el poder del Espíritu Santo que iba a estar ligado a los apóstoles.

El bautismo en el Espíritu Santo fue una promesa hecha en el Antiguo Testamento (Joel 2:28). Esta promesa fue repetida por Juan el Bautista (Mateo 3:11). Esta promesa fue repetida, también, por Cristo Jesús (Hechos 1:5). Esta promesa fue cumplida en el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4).

El bautismo en el Espíritu Santo está registrado solamente dos veces en el Nuevo Testamento: uno en el día de Pentecostés, en el año 33 (Hechos 2:1-4) y en la casa de Cornelio, en el año 40 (Hechos 10:1,2,44-47). El bautismo en el Espíritu Santo en la casa de Cornelio, fue casi idéntico al del día de Pentecostés (Hechos 11:16). Estos dos bautismos fueron administrados directamente del cielo.

El Espíritu Santo y la imposición de las Manos

Después de los dos bautismos, observamos que estos fueron administrados de parte de Dios. Después el Espíritu Santo fue administrado por la imposición  de las manos de los apóstoles. En Hechos 8:12,14-18, sólo los apóstoles tenían la autoridad de transmitir el Espíritu Santo a los creyentes. Felipe no podía transmitir el Espíritu Santo, sencillamente, porque no era un apóstol. Entonces cuando los doce apóstoles oyeron que Samaria había obedecido el evangelio, enviaron a Pedro y a Juan.

En Hechos 19:1-6, Pablo como apóstol de Jesucristo por medio de la imposición de las manos, los cristianos recibían el Espíritu Santo. En 1 Timoteo 4:14 y 2 Timoteo 1:6, Timoteo el evangelista recibió su don mediante la imposición de las manos de Pablo. Esta era la única forma que los cristianos del primer siglo podían recibir el regalo del Espíritu Santo.

Después que el último apóstol murió, ya no se podía transmitir el Espíritu Santo. Hoy en día, no existen apóstoles en nuestra era o tiempo. Ya no se puede pasar el Espíritu Santo a los creyentes de este tiempo. Para poder llegar a ser apóstol, se necesita presenciar en vivo la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Hoy en día, no pueden haber apóstoles porque nadie ha presenciado tal evento.

Conclusión

Los que hoy pretenden decir que tienen el bautismo en el Espíritu Santo no pueden probar bíblicamente tal acto. El bautismo en el Espíritu Santo, como dije antes, fue una promesa, no un mandamiento por las edades. Que este estudio pueda servirle de mucha bendición y de aprendizaje. —Ángel Renato Lago

 

 

~ W ~