Pero
Vosotros, ¿Quiénes Sois?
En los tiempos
apostólicos, los hombres hicieron milagros para confirmar su testimonio. Hoy,
¡los hombres dan su testimonio para confirmar sus milagros! Anoche recibí una
llamada telefónica de un hombre que quería saber si yo creía que las señales
mencionadas en Marcos 16:17, 18 existen en la iglesia hoy día. Cuando le
expliqué que el propósito de estas señales habían cesado y por lo tanto, las
señales mismas habían cesado, él comenzó a dar testimonio de los muchos
milagros y curaciones que él había atestiguado y experimentado.
Mientras
yo escuchaba, las diferencias y discrepancias entre sus milagros y los que se
encuentran registrados en la Biblia se hicieron más y más evidentes. Tenía
ganas de decirle al hombre lo que Pablo dijo en Hechos 19:13-16. "A Jesús
conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quienes sois?
Aun a la persona
muy mal informada, las diferencias entre los milagros que hicieron hombres apostólicos,
y aquellos que hacen maravillas del día corriente son claras. Note conmigo, por
favor, tres discrepancias:
1. Ante todo, los
milagros apostólicos fueron instantáneos. Los sanadores modernos hacen lo que
ellos llaman "milagros graduales". El hombre con quién hablé por teléfono
me dijo que su cuñado estaba casi muerto con saturnismo. Sin embargo, un grupo
de amigos se reunieron, y oraron y su cuñado fue curado. Pero ¿sabe qué? Tomó
el Espíritu un mes para sacar las sales de plomo de su sangre. Cuando yo viví
en Oklahoma, miré un programa de televisión de Oral Roberts una noche que
relató la historia de su vida. El relató que cuando era joven, "un
sanador de fe" le curó de la tuberculosis. ¿Sabe cuanto tiempo tomó para
curarle de tuberculosis? ¡Un año! Estaba tendido en una cama en un sanatorio
en Tallahena, Oklahoma por un año antes que el Espíritu Santo le curó
completamente.
El problema es que
no puedo leer de milagros graduales en la Biblia. Pregunté al hombre por teléfono,
y atrevo a cualquier hombre vivo, a
acertar el pasaje de la escritura donde una persona jamás fue curada
gradualmente. Nadie en los tiempos nuevo testamentarios tenía que esperar un
mes o un año para que Dios les sane. Los milagros apostólicos fueron milagros
instantáneos.
2. Segundo, la
discrepancia entre ambos la CALIDAD y CANTIDAD de los milagros apostólicos y la
de los carismáticos modernos es mucha. Hablando en general, los pentecostales
del día corriente reclaman poder hacer solamente tres cosas. Ellos reclaman
poder hablar en lenguas, sanar los enfermos, y echar fuera demonios. No reclaman
poder hacer otras señales. Pídales levantar los muertos. ¡No pueden! Pídales
tomar veneno o dejarse ser picado por una serpiente de cascabel. ¡No lo harán!
Los apóstoles podían y lo hicieron, y si los hombres hoy tuvieran la misma
medida del Espíritu Santo, ellos podrían y lo harían también.
Así mismo, los
milagrosos apostólicos fueron de tan buena calidad, que fueron incontestables.
Cierto, los enemigos de Jesús y de los apóstoles atribuían sus milagros al
diablo, pero jamás podían negar que habían hecho milagros (Hechos 4:16). ¿Cómo
podían negarlo? Podían beber veneno y vivir, ser picado por una serpiente
mortal sin morir, podían devolver la oreja a una cara sangrienta, hablar en
idiomas que jamás habían aprendido, sanar todo tipo de dolencia interna y
externa, y aun levantar los muertos. ¿Dónde está el hombre que puede hacer
todo esto hoy? Mi papá, que usa dientes
postizos, pidió una vez a un carismático del día corriente si podía darle
dientes nuevos y reales. Es innecesario decirlo, pero el todavía anda dientes
postizos. Los apóstoles podían haberlo hecho, y si los hombres hoy tuvieran lo
que los apóstoles tenían, ellos también podrían hacerlo.
3. Últimamente,
los milagros registrados en el Nuevo Testamento no fueron basados en
emocionalismo. El Hijo del Hombre podía acercarse a una procesión fúnebre y
sin preliminares levantar un hombre de los muertos (Lucas 7:11-16). Jamás
miramos a Jesús, quien tenía el Espíritu sin medida, gritando, desmayándose,
temblando, o actuando de una manera ingobernable.
Sin embargo, si
usted visita un culto hoy donde logran milagros pretendidos, usted notará un
ambiente de alta emoción. A veces, dedican horas estimulando las emociones a un
frenesí. Solamente cuando todos están en ese estado de alta emoción, es que
hacen milagros.
Conocí a un hombre
en Georgia que me dijo una vez que el único tiempo que podía hablar en lenguas
fue cuando el estaba bien entusiasmado emocionalmente en un culto como el que
acabo de describir.
Jesús y sus apóstoles
no dependían del emocionalismo. Sanaban a hombres que ni sabían quien eran
Cristo y sus apóstoles (Juan 5:13; Juan 9:36; Hechos 3:1). Aun sanaban a sus
enemigos que sin duda no estaban "en el espíritu" (Lucas 22:51).
El movimiento
carismático o neo-pentecostal es puro emocionalismo y es absolutamente ajeno al
cristianismo nuevo testamentario. Es
hora de los que reclaman tener la medida milagrosa del Espíritu nos muestren su
poder o que queden callados. Pueden hacer lo que hicieron los apóstoles o no
pueden, y no es hora para testificar sino demostrar (1 Corintios 2:4).
Cuando un hombre me
asegure que puede lograr milagros de la misma calidad y cantidad de los milagros
bíblicos, lograrlos instantáneamente, y hacerlos sin un ambiente emocional,
entonces estaré dispuesto a considerar sus demandas. Hasta entonces, la
pregunta queda, "Pero vosotros, ¿quiénes sois? — Escrito por
Jerry Dickenson en Mayo 1, 1979. Traducido por
Paul Melton