El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 2                     Noviembre 2003                    Número 11
(Versión del Internet)

Contenido

“¿Qué Quiere Decir ‘El Rapto’ Y El Milenio’?” (Parte #1)

¿Ha nacido de nuevo?

 

“¿QUE QUIERE DECIR ‘EL RAPTO’ Y EL MILENIO’?” (Parte #1)

Introducción: Dos de las doctrinas más populares en el mundo religioso de nuestros días son el tema de “El Rapto” y “El Milenio”. Casi cualquier persona denominacional le va a hablar de estos temas y le va a dar una explicación detallada de estos acontecimientos, basados según ellos en la Palabra de Dios. Sin embargo, cuando estudiamos con cuidado la Biblia nos damos cuenta que la están malinterpretando y torciendo, para su propia perdición. Estas dos doctrinas están ligadas entre sí, por eso es importante que las estudiemos juntas. Es imposible que en un solo artículo podamos cubrir todo el material que abarcan estos dos temas, necesitaríamos todo el boletín para estudiar todo lo relacionado con estos acontecimientos; pero vamos a tratar de cubrir lo más que podamos en este artículo.

  “EL RAPTO”

En primer lugar vamos a hablar acerca de “El Rapto”. ¿Qué es lo que se enseña con esta doctrina? ¿Y que implicaciones tiene? El Rapto es una doctrina de los premilenialistas, que empezó a tomar fuerza en los últimos dos siglos, y que está ligada al Milenio, ya que se enseña que en el tiempo de “el rapto” Cristo viene “por sus santos”, resucita a los justos y transforma a los vivos y los arrebata en secreto. A este acontecimiento se le llama el tiempo de su “presencia” (la parousia). Y comienza un periodo de siete años de tribulación, es a lo que comúnmente se le llama “la gran tribulación”. Al final de estos siete años, Cristo regresa a la tierra otra vez, pero ahora “con sus santos”, a esto se llama el tiempo de su “manifestación” (la epifanía), y establece su trono terrenal en Jerusalén y comienza su reinado por mil años, o sea comienza “el milenio” de Apocalipsis 20:1-4.

 Ahora analicemos esta doctrina a la luz de las Sagradas Escrituras. Para empezar, la palabra “rapto” no aparece en la Biblia. Y los que creen en “el rapto” lo aceptan. Pero ellos argumentan que aparece la palabra “arrebatados” que viene de la palabra Griega “harpazo” que quiere decir “capturar, llevarse con fuerza; arrebatar”. Y usan 1 Tesalonicenses 4: 13-17 como el texto para probar su doctrina. Pero si analizamos con cuidado esta escritura nos daremos cuenta de varios errores de su doctrina, y que no prueba su teoría de “el rapto”.

En primer lugar, nos hablan de “dos venidas de Cristo”, la primera cuando viene en secreto a efectuar “el rapto” y la segunda cuando viene después de la gran tribulación, después de siete años, para establecer su reino milenial.

Oigan lo que dice el Sr. José R. Hernández, Pastor de la Iglesia El Nuevo Pacto: “La segunda llegada de nuestro Señor Jesucristo será literalmente tal como la primera. La segunda llegada de nuestro Señor Jesucristo será en dos fases tal como la primera; ¿Cómo así?  La primera fase fue al nacer, y no todo el mundo le vio ni le conoció. Solamente unos cuantos supieron de su nacimiento, solamente los elegidos le alcanzaron a ver. La segunda fase fue su ministerio aquí en la tierra, cuando él se presentó al mundo, enseñó la Palabra de Dios y todos lo pudieron ver. La primera fase fue en secreto y la segunda fase fue pública. La segunda llegada de Cristo será de la misma manera. La primera fase no será vista por todo el mundo sino por su iglesia, por sus elegidos tal como fue su nacimiento. La primera fase de su llegada será el rapto de la iglesia, el arrebatamiento de todos los que nos mantengamos fieles a El y a Su Palabra. Esto será seguido por la tribulación. La segunda fase será cuando El regrese para juzgar y establecer su Reino en la tierra. Esta será la fase pública cuando todos le verán para que no quede duda alguna de que Él es Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Pero la Biblia en ninguna parte habla de dos venidas de Cristo, después de la primera, cuando vino hace ya 2000 años. 1 Tesalonicenses 4:13-17, nos habla de la segunda venida de Cristo, cuando viene por sus santos para llevarlos al cielo, dice Pablo “y así estaremos siempre con el Señor”, no solamente por un periodo de siete años.

Además, ellos dicen que vendrá en secreto, que nadie lo verá. Dicen que “va a haber chóferes que van a desaparecer de los carros, estudiantes que van a desaparecer de repente de las clases, un jugador de football que ya no va a estar en el campo...” Hal Lindsey en su libro, El Gran Planeta Tierra, p. 127. Sin embargo la Palabra de Dios nos dice que cuando Cristo venga otra vez va a ser visto por todos, dice “todo ojo le verá” (Apo. 1:7). Además, su segunda venida no será en secreto, ya que dice que vendrá “con voz de arcángel y con trompeta de Dios”.  ¡Esto no es un arrebatamiento silencioso!

1 de Tesalonicenses 4:13-17, no está hablando de justos y de injustos, de salvos y perdidos. Este pasaje está hablando de los que duermen en Jesús y de los vivos en Cristo. Está hablando de que los muertos en Cristo resucitarán primero. El v. 16 no está diciendo que van a resucitar primero que los muertos injustos, sino que van a resucitar antes que los vivos justos sean arrebatados, para que así juntamente, los justos resucitados y los vivos, sean arrebatados “en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Ellos enseñan por lo menos dos resurrecciones: 1) La resurrección de los creyentes, en la primera venida de Cristo y al principio del milenio. 2) La resurrección de los no creyentes al final del milenio. Pero la Biblia en muchos pasajes dice que habrá una sola resurrección de justos e injustos, al mismo tiempo, Juan 5:28, 29— “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. (Lea Hechos 24:14, 15).

También, los premileniaristas enseñan que después de “el rapto” habrá una gran tribulación, por un periodo de siete años, y citan Mateo 24:21 “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora ni la habrá”. Y nos dicen que los salvos no van a enfrentar esta gran tribulación, porque estarán con Cristo en el cielo.

Dice el Sr. José R. Hernández, Pastor de la Iglesia Nuevo Pacto “Porque la verdadera iglesia ya no estará más en el mundo, sino será transportada al cielo por nuestro Rey y Salvador. La verdadera iglesia no tendrá que pasar por la tribulación porque será arrebatada por Cristo”. Y citan Apocalipsis 3:10 “por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”. Pero si leemos en Mateo 24:16 nos damos cuenta que a los fieles se les dice que “huyan a los montes” durante esta tribulación para protegerse, pero como pueden hacer eso si ya supuestamente están en el cielo a donde han sido raptados.

En Mateo 24:20 se les dice a los discípulos que oren para que su huida no fuera “en invierno ni en día de reposo”, ya que el tiempo frío por un lado y las puertas cerradas de la ciudad por otro serían un obstáculo para su huida a los montes, mientras estaba la gran tribulación. La verdad del asunto es que estos versículos de Mateo 24 se refieren a la destrucción de Jerusalén, por el general Tito en el año 70 de nuestra era, y no al final de la era Cristiana.

Cuando Cristo venga por segunda vez de qué le sirve al inconverso huir a los montes, o qué sea en invierno o en día sábado. Josefo, el historiador Judío, relata en sus escritos que los cristianos de ese tiempo en verdad huyeron y escaparon de la gran tribulación. Según Josefo, ningún cristiano pereció en la caída de la ciudad y del estado Judío.

 Así que ningún elemento de la teoría de “el rapto” es verdadero. Ellos buscan tener apoyo para el rapto en 1 Tesalonicenses 4:13-17, pero este pasaje trata acerca de la segunda venida de Cristo, cuando los santos, vivos y resucitados, seremos “arrebatados juntamente . . . en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. Ni aquí, ni en ningún lugar de las Sagradas Escrituras encontramos la idea de que habrá un rapto en secreto, por un periodo de siete años.

En 1 a los Tesalonicenses se enseña claramente que el Señor no va a pisar la tierra cuando Él venga por segunda vez. Sino que dice que estará en las nubes, a donde llamará o arrebatará a los salvos. Después de este evento se lleva a cabo el juicio, la tierra será destruida en las llamas del último gran día y nosotros seremos llevados al “lugar” que Cristo está preparando y que son “los cielos nuevos y la tierra nueva”.  —Por Juan Rodríguez Jr.

 

 

¿Ha nacido de nuevo? 

(Juan 3:3-5) 

Jesús contestó y dijo: "De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?  Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios".

Estas palabras fueron dirigidas a una persona que ya había nacido, pues vivía. Por lo tanto, el nacer de agua y del Espíritu, no tiene nada que ver con el nacimiento natural de cada ser humano.  Nacer de agua y del Espíritu es parte de nacer de nuevo.

Un nuevo nacimiento requiere simiente. (I Pedro 1:22,23) "Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre".

La simiente, la palabra de Dios, debe ser recibida en nuestro corazón, y allí tiene que hacer su obra. (Romanos 10:17) "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios".  (Romanos 6:17,18) "Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia".

¿Cómo nacemos de nuevo en la familia de Dios?  Nacido de agua y del Espíritu. ¿Conectó Jesús el agua con la remisión de pecados y la salvación?  Sí.  Después de su muerte, sepultura y resurrección, El habló a sus apóstoles de la siguiente manera: (Mateo 28:18-20) "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado".

(Marcos 16:15,16) "...Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo..."

(Lucas 24:45-47) "Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras ...y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén".

¿Obedecieron ellos sus instrucciones? Sí.  (Hechos 2) Los apóstoles esperaron en Jerusalén la llegada del Espíritu Santo que había de descender sobre ellos para guiarlos a toda la verdad como Jesús lo había prometido. (Juan 14:25; 15:26,27; 16:12,13) Predicaron las buenas nuevas del evangelio de Jesucristo: su muerte, sepultura y resurrección.

(Hechos 2:36) "Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y  Cristo".

Vino entonces la reacción del pueblo que escuchaba (versículo 37):"Varones hermanos, ¿qué haremos?"  Habían recibido el evangelio del Señor y lo habían creído, pero todavía estaban en pecado; necesitaban activar su fe y obedecer la advertencia de Pedro (versículo 38): "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo".  Su fe tenía que responder con el arrepentimiento y el bautismo en agua para el perdón de sus pecados.  Luego recibirían el don del Espíritu Santo.

Pero, ¿qué diremos con respecto al ladrón en la cruz?  Jesús no mandó a sus discípulos a que bautizaran a los creyentes sino hasta después de su muerte.  El ladrón no podía bautizarse en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo puesto que el Señor todavía no había muerto ni había sido sepultado ni tampoco había resucitado.

El pacto o testamento de Jesús no entró en vigor sino hasta después de su muerte. (Hebreos 9:17) "Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive".

En contestación a la pregunta: "¿qué debo hacer para ser salvo?" nunca he oído a un predicador del Nuevo Testamento que dijera a la persona interesada pero no nacida del agua todavía, que orara la oración del pecador y que así sería salva,  --que Dios la va a perdonar de sus pecados una vez que se arrepienta de ellos y pida su perdón.

No, no se contesta así, porque en esa contestación no se menciona el agua.  Y el agua se menciona cuando a Saulo de Tarso, más tarde Pablo, se le mandó bautizarse en Hechos 22:16: "Ahora, pues, ¿por qué te detienes?  Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre".

Estimado amigo, en el bautismo en agua, el hombre creyente y arrepentido recibe la gracia de Dios, quien en su gran bondad nos aplica la sangre del Cordero para darnos una nueva vida. (Colosenses 2:12) "Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos". El bautismo no es un acto meritorio, es un acto pasivo de fe.

Un nuevo nacimiento nos da vida nueva. (2 Corintios 5:17) "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".

Un nuevo nacimiento nos coloca en una nueva familia.  (Mateo 12:46-50) Jesús nos dice que los que hacen la voluntad de su Padre celestial, éstos son sus hermanos y hermanas y su madre.  (Efesios 3:14,15) "Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra".

Un nuevo nacimiento nos coloca entre los que esperan obtener una nueva herencia. (Romanos 8:17) "Y si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados".

Cuando una persona ha nacido de nuevo, Dios la añade a la iglesia. (Hechos 2:47) "Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos".  Ellos no se unieron a la iglesia, sino que el Señor los añadió al cuerpo de la iglesia, de los que han sido salvos.

 ¿HA NACIDO USTED YA DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU?

 —Seleccionado