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El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 2                     Julio 2003                    Número 7
(Versión del Internet)

Contenido

¿Cuanto Le Cuesta Su Religión?
¿Hay Apóstoles Modernos?

 

¿CUANTO LE CUESTA SU RELIGIÓN?

2 Samuel  24:24

“Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré, porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata”.

Introducción: Muchas veces nosotros vemos la religión como una fuente de comodidad, de ayudas para mi, para obtener algún beneficio de alguna clase. O simplemente como una vida que nos da el poder para enfrentar nuestras responsabilidades diarias y salir victoriosos. Pero muy pocas veces pensamos en términos de lo que la religión, o la fe que profesamos, nos  puede costar.

Pero en esta ocasión yo quiero hacer esta pregunta: ¿Cuánto te cuesta tu religión? ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por lo que creemos, por lo que profesamos y practicamos, por nuestra religión?

            La escena de nuestro texto es el terreno de la era de Arauna, Rey de los Jebuseos. El Rey David había pecado contra Jehová, porque quiso contar al pueblo de Israel, para saber cuanto pueblo tenía, y confiar en esa fuerza en lugar de confiar en Dios. Como castigo por su pecado Dios le propone tres cosas: Siete años de hambre en la tierra, huir tres meses delante de sus enemigos y que lo persiguieran, o tres días de peste en la tierra. David escogió caer en las manos de Dios, y no en las manos de sus enemigos; porque dijo: “las misericordias de Jehová son muchas”, 2 Samuel 24:14. Así que Dios le manda tres días de peste, por la cual murieron setenta mil hombres, v. 15. Para aplacar la ira de Dios, a David se le ordena construir un altar y ofrecer bueyes en holocausto a Jehová. Cuando Arauna supo lo que David debía hacer para aplacar la ira de Dios, le ofrece el terreno, el material para el altar y hasta los bueyes para el sacrificio. Pero David no acepta el regalo y está dispuesto a pagar el precio completo para el holocausto, v. 24... Aquí encontramos a dos almas generosas: Arauna dispuesto a dar todo, pero David dispuesto a comprar todo. Cuando a David se le ofrece una forma barata para servir a Dios, él la repudia y la rechaza. El no iba a practicar una religión que fuera barata, una religión que no le costara nada.

Imagínense el cambio que se operaría en la iglesia del Señor, si todos los cristianos tuviéramos la actitud de David, si todos los cristianos dijéramos como David: “..porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada”.

I.- EL SERVICIO A DIOS, SI ES QUE VA A SER DE ALGÚN VALOR PARA EL,

     VA A SER ALGO QUE CUESTE MUCHO.

La verdad del asunto es que las cosas que tienen algún valor, nos van a costar y mucho. Como dice el comercial, “si las cosas importantes fueran fáciles, cualquiera las haría”. Nosotros podríamos decir “si las cosas valiosas fueran baratas, cualquiera las tendría”. 

Veamos algunos ejemplos:

La Educación cuesta mucho.- El costo monetario de la educación es mucho, pero no solo cuesta eso, sino que también cuesta sacrificios de parte del estudiante: dedicar horas de estudio en los salones, tareas en las casas, obtener información en las bibliotecas, sacrificar paseos, etc., etc. El estudiante mediocre que solo pierde el tiempo en la escuela o el colegio, tira a la basura la oportunidad de prepararse para  enfrentar los retos de esta vida; y viene a ser un fracasado porque no estuvo dispuesto a pagar el precio.

El Matrimonio cuesta mucho.- Tener éxito en el matrimonio, se obtiene solamente cuando tanto el esposo como la esposa están dispuestos a pagar, el precio por tener un matrimonio feliz. Esta no es una meta que se alcanza con solo pocas semanas o meses de ajuste; sino que es una constante demanda, toda la vida de matrimonio, de hacer cada uno su parte para que el matrimonio funcione bien. Muchas parejas fracasan porque no están dispuestos a pagar el precio de tener un matrimonio feliz.

Tener un empleo cuesta mucho.- Ya sea que usted sea el patrón o el empleado, tener un empleo cuesta mucho. Muchos de ustedes mis hermanos, mañana van a estar en sus trabajos: negocios, tiendas, talleres, etc. Y ustedes saben lo que cuesta tener un trabajo, lo que cuesta mantener un trabajo. Muchos está desempleados ahora porque no quisieron pagar el precio de tener un trabajo.

Ser un Atleta destacado cuesta mucho.- Yo se que en muchos atletas hay mucho talento con el cual se nace, pero en la mayoría de los jugadores, como en los artistas, el talento se tiene que hacer. Y esto se hace con sacrificio, con dedicación, con la disposición de pasar horas y horas de entrenamiento. En otras palabras pagar el precio por la fama.

Esto que hemos estado ilustrando con la educación, el matrimonio, los trabajos y los atletas, es también cierto en el campo de la religión. El hermano inconstante en la religión es una desgracia para la cristiandad. Dios siempre ha pedido sacrificio de nuestra parte para agradarle. El negarse a uno mismo es un mandamiento claro de parte de nuestro Señor Jesucristo, Lucas 9:23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”.  Y al joven rico le dijo en Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo, y ven, sígueme, tomando tu cruz”. Pero este joven no estuvo dispuesto a pagar el precio, v. 22 “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”. Y en Romanaos 12:1, el apóstol nos dice a cada uno de nosotros: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. La Biblia también nos dice que Jesús es el camino para ir al cielo, (Juan 14:6)  pero también dice que “..estrecha es la puerta, y  angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Porque pocos son los que están dispuestos a pagar el precio por ir al cielo.

            Hay mucha tolerancia en las religiones hoy en día, que esto ha abaratado la religión, y ahora la gente quiere sacar provecho de la iglesia, de la religión, en lugar de estar dispuestos a pagar el precio por la religión que profesamos.

II.- ¿QUE TANTO LE CUESTA A USTED SU RELIGIÓN?

            ¿En cuanto a su dinero? Si usted ofrenda como dice la Palabra de Dios que debe ofrendar, entonces la religión le está costando. Ya que nos dice en 1 Corintios 16:2... y en 2 Corintios 9:7... la viuda pobre, de la cual leemos en Marcos 12:41-44, es un ejemplo de alguien que se sacrificó por el Señor...

            ¿En cuanto a su tiempo? Cuando se trata de asistir a las reuniones de la iglesia, o llevar a cabo algún trabajo en el local de la iglesia, ¿Qué es lo que decimos? “Es que no tengo tiempo”, pero usted mi hermano tiene el mismo tiempo que el Presidente Fox, o que el Presidente Bush – usted tiene exactamente el mismo tiempo que ellos – veinticuatro horas en cada día. Ese es el tiempo que ellos tienen. La pregunta aquí es: ¿Cómo gasta usted sus horas? ¿Por qué a veces no asistimos los domingos? ¿Por qué no venimos a los cultos los miércoles? La Biblia nos dice claramente en Hebreos 10:25 “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Y en Efesios 5:16 que debemos aprovechar “..bien el tiempo, porque los días son malos”.

            ¿En cuanto a usar los talentos que Dios le ha dado? Dios nos ha dado talentos y El quiere que los pongamos a trabajar. Usted tiene el talento de visitar a los enfermos, ¿Por qué no ponerlo a trabajar? Recuerde que le costó algo al buen Samaritano ayudar a aquel que cayó en manos de los ladrones. Usted , mi hermano, tiene el talento de hablar de Cristo a otros, a sus vecinos, familiares, amigos; ¿Por qué no ponerlo a trabajar? Recuerde que ellos tienen un alma que salvar, una alma que vale más que todo lo de este mundo, (Mateo 16:26).

III.- DIOS NOS ASEGURA UNA RECOMPENSA POR NUESTRO TRABAJO EN

       NUESTRO SERVICIO AL SEÑOR.

            Dios no va a permitir que ninguno de nosotros seamos perdedores en Su servicio; si nosotros le servimos fielmente. Si nosotros hemos sacrificado algo por servirle, El nos va a recompensar grandemente. 1 Corintios 15:58 “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. Y en Mateo 19:29...

            Dios nos da recompensas y bendiciones, ahora, a todos los que gastamos nuestras energías y talentos en Su servicio, Mateo 25:29 “porque al que tiene, le será dado, y tendrá más, y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado”. Y en 2 Corintios 9:8-10...

            Y además tenemos la promesa de la vida eterna en los cielos, 2 Pedro 1:11 “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

Conclusión: Hermanos, no le demos al Señor las sobras o migajas de nuestro tiempo, dinero, o talentos que Dios nos ha dado. Hagamos que nuestra religión nos cueste algo. Recuerden que a Dios le costó algo – Dar a su único Hijo – Juan 3:16. Le costó a Cristo algo – Dejar el cielo y venir a morir por nosotros – 2 Corintios 8:9. Por lo tanto, nosotros debemos estar dispuestos a presentar nuestros “cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1).  --Por Juan Rodríguez Jr.  

 

 ¿Hay Apóstoles Modernos?

La palabra "apóstol" básicamente es una transliteración de la palabra griega "apostolos". Se define como "alguien enviado con una comisión". No es sencillamente un "mensajero", que viene de la palabra "angelos", de la cual también tenemos nuestra palabra "ángel".

En el sentido básico, había varios "apóstoles", incluyendo a Bernabé, Hechos 14:14. En el contexto encontramos la comisión, vs. 13:2-5. No obstante, esta clase de comisión no está en vigor hoy día. Muchas veces he pensado que habría sido mucho más fácil si todavía el Espíritu Santo nos enviara específicamente donde Dios quisiera que fuéramos. Pero en el día de hoy, oramos pidiéndole a Dios que nos ayude saber donde Él quiere que vayamos. Le pedimos que abra las puertas correctas y cierre las equivocadas. Sin embargo, después de todo, tenemos que probar las puertas para saber cuales están abiertas.

Además del sentido básico, existe el sentido principal en las Escrituras de la palabra "apóstol" con referencia a los "doce", y luego también a Pablo, 1 Corintios 15:7-9. Estos apóstoles eran distintos. Estos tenían el apostolado como "oficio", Hechos 1:20. Estos hombres recibieron la "gran comisión", los doce a los judíos y Pablo a los gentiles. Además de haber sido enviados con una comisión estos fueron aun más especial en que tenían que llenar el requisito de haberlo visto al Cristo resucitado, Hechos 1:21,22. Entre los que llenaron este requisito, Jesucristo escogió estos apóstoles, Lucas 6:13; Hechos 1:23-26; 9:15. Pablo dijo que él era el "último de todos" que iba cumplir el requisito, 1 Corintios 15:8.

Pablo se refirió a sí mismo y a los doce apóstoles como los "santos apóstoles", Efesios 3:5. Estos están en la iglesia hasta el día de hoy, no como físicamente vivos, caminando entre nosotros, sino en la "fundación" de la iglesia, Efesios 2:20. Note que los apóstoles y los profetas eran muy especiales, pues se les menciona en los dos pasajes. Jesucristo mismo puso ciertos oficios en su iglesia, Efesios 4:11-13. ¿Cómo sabremos si todos siguen en vigor o no? ¿Cómo sabremos cuáles "no" y cuáles "sí"? Los apóstoles y profetas están en la fundación. Los cristianos de hoy somos "piedras vivas" edificadas sobre esta fundación, 1 Pedro 2:4-6; Efesios 2:20. Nadie puede echar más fundación, 1 Corintios 3:11.

Estos apóstoles tenían un "poder" especial, Hechos 1:8, compare con v. 2. No solamente tenían el Espíritu Santo, sino también, "recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros". Este poder especial se manifiesta claramente en la historia de las conversiones de los samaritanos, Hechos 8:5-24.

Considere: Felipe fue "lleno del Espíritu", Hechos 6:3-6. Los apóstoles le impusieron las manos. Antes de este capítulo no hay record en el libro de los Hechos de alguien más de los apóstoles haciendo milagros. Después de haberle impuesto las manos, empezó a predicar y hacer milagros, Hechos 6:8; 8:6-8. Entonces algo muy interesante e importante sucedió...

Hechos 8:14-19 Los apóstoles que estaban en Jerusalén, al oír que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, los cuales descendieron y oraron por los samaritanos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos el Espíritu Santo; solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo. Cuando Simón vio que por medio de la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: -Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo.

Preguntas:

1. ¿Por qué no habían recibido el Espíritu Santo, los samaritanos?

2. ¿Por qué Felipe, quien era "lleno del Espíritu", no impuso sus manos sobre ellos para que recibiesen el Espíritu Santo?

3. ¿Por qué fue necesario para los doce enviar a Pedro y a Juan desde Jerusalén hasta Samaria?

4. ¿Cómo es que Simón "vio que por medio de la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo" y tantos hasta el día de hoy no pueden verlo?

5. Si todo lo anterior es verdad, ¿qué pasó cuando el último de estos apóstoles murió?

Cuando toda la verdad había sido revelada a los apóstoles y profetas por el Espíritu Santo, Juan 16:13, y esa verdad había sido confirmada por los dones del Espíritu Santo, Marcos 16:20; Hebreos 2:3,4, entonces se acabó lo que era en "parte", vino "lo perfecto" (o completo) y cesaron los dones, 1 Corintios 13:8-13.

Si somos, como decimos ser, la iglesia verdadera que Cristo edificó, es preciso que estemos edificados sobre las enseñanzas de Cristo, de los profetas y de los apóstoles, Hechos 2:42. Pablo solemnemente amonestó a cualquier que quisiera cambiar o adaptar esa doctrina, Gálatas 1:6-10.

Había manera para probar a alguien que reclamara ser "apóstol", Mateo 7:15; Hechos 17:11. En el primer siglo algunos dijeron que eran apóstoles pero fueron hallados "mentirosos", Apocalipsis 2:2. Si aplicamos el mismo examen a los que dicen ser apóstoles hoy, así les hallaremos, también.—Por Randy Tidmore