¿CUANTO LE CUESTA SU RELIGIÓN?
2 Samuel 24:24
“Y el rey dijo a Arauna: No, sino por
precio te lo compraré, porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no
me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos
de plata”.
Introducción: Muchas
veces nosotros vemos la religión como una fuente de comodidad, de ayudas para
mi, para obtener algún beneficio de alguna clase. O simplemente como una vida
que nos da el poder para enfrentar nuestras responsabilidades diarias y salir
victoriosos. Pero muy pocas veces pensamos en términos de lo que la religión,
o la fe que profesamos, nos puede
costar.
Pero en esta ocasión yo quiero hacer esta pregunta: ¿Cuánto te cuesta
tu religión? ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por lo que creemos, por lo
que profesamos y practicamos, por nuestra religión?
La escena de nuestro texto es el terreno de la era de Arauna, Rey de los
Jebuseos. El Rey David había pecado contra Jehová, porque quiso contar al
pueblo de Israel, para saber cuanto pueblo tenía, y confiar en esa fuerza en
lugar de confiar en Dios. Como castigo por su pecado Dios le propone tres cosas:
Siete años de hambre en la tierra, huir tres meses delante de sus enemigos y
que lo persiguieran, o tres días de peste en la tierra. David escogió caer en
las manos de Dios, y no en las manos de sus enemigos; porque dijo: “las
misericordias de Jehová son muchas”, 2 Samuel 24:14. Así que Dios le manda
tres días de peste, por la cual murieron setenta mil hombres, v. 15. Para
aplacar la ira de Dios, a David se le ordena construir un altar y ofrecer bueyes
en holocausto a Jehová. Cuando Arauna supo lo que David debía hacer para
aplacar la ira de Dios, le ofrece el terreno, el material para el altar y hasta
los bueyes para el sacrificio. Pero David no acepta el regalo y está dispuesto
a pagar el precio completo para el holocausto, v. 24... Aquí encontramos a dos
almas generosas: Arauna dispuesto a dar todo, pero David dispuesto a comprar
todo. Cuando a David se le ofrece una forma barata para servir a Dios, él la
repudia y la rechaza. El no iba a practicar una religión que fuera barata, una
religión que no le costara nada.
Imagínense el
cambio que se operaría en la iglesia del Señor, si todos los cristianos tuviéramos
la actitud de David, si todos los cristianos dijéramos como David: “..porque
no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada”.
I.- EL SERVICIO A DIOS, SI ES QUE VA A
SER DE ALGÚN VALOR PARA EL,
VA A SER ALGO QUE CUESTE MUCHO.
La verdad del
asunto es que las cosas que tienen algún valor, nos van a costar y mucho. Como
dice el comercial, “si las cosas importantes fueran fáciles, cualquiera las
haría”. Nosotros podríamos decir “si las cosas valiosas fueran baratas,
cualquiera las tendría”.
Veamos algunos
ejemplos:
La Educación
cuesta mucho.- El costo
monetario de la educación es mucho, pero no solo cuesta eso, sino que también
cuesta sacrificios de parte del estudiante: dedicar horas de estudio en los
salones, tareas en las casas, obtener información en las bibliotecas,
sacrificar paseos, etc., etc. El estudiante mediocre que solo pierde el tiempo
en la escuela o el colegio, tira a la basura la oportunidad de prepararse para
enfrentar los retos de esta vida; y viene a ser un fracasado porque no
estuvo dispuesto a pagar el precio.
El Matrimonio
cuesta mucho.- Tener éxito en
el matrimonio, se obtiene solamente cuando tanto el esposo como la esposa están
dispuestos a pagar, el precio por tener un matrimonio feliz. Esta no es una meta
que se alcanza con solo pocas semanas o meses de ajuste; sino que es una
constante demanda, toda la vida de matrimonio, de hacer cada uno su parte para
que el matrimonio funcione bien. Muchas parejas fracasan porque no están
dispuestos a pagar el precio de tener un matrimonio feliz.
Tener un
empleo cuesta mucho.- Ya sea
que usted sea el patrón o el empleado, tener un empleo cuesta mucho. Muchos de
ustedes mis hermanos, mañana van a estar en sus trabajos: negocios, tiendas,
talleres, etc. Y ustedes saben lo que cuesta tener un trabajo, lo que cuesta
mantener un trabajo. Muchos está desempleados ahora porque no quisieron pagar
el precio de tener un trabajo.
Ser un Atleta
destacado cuesta mucho.- Yo se
que en muchos atletas hay mucho talento con el cual se nace, pero en la mayoría
de los jugadores, como en los artistas, el talento se tiene que hacer. Y esto se
hace con sacrificio, con dedicación, con la disposición de pasar horas y horas
de entrenamiento. En otras palabras pagar el precio por la fama.
Esto que hemos estado ilustrando con la educación, el matrimonio, los
trabajos y los atletas, es también cierto en el campo de
la religión. El hermano
inconstante en la religión es una desgracia para la cristiandad. Dios siempre
ha pedido sacrificio de nuestra parte para agradarle. El negarse a uno mismo es
un mandamiento claro de parte de nuestro Señor Jesucristo, Lucas 9:23 “Y decía
a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su
cruz cada día, y sígame”. Y al
joven rico le dijo en Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le
dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y
tendrás tesoro en el cielo, y ven, sígueme, tomando tu cruz”. Pero este
joven no estuvo dispuesto a pagar el precio, v. 22 “Pero él, afligido por
esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”. Y en Romanaos
12:1, el apóstol nos dice a cada uno de nosotros: “Así que, hermanos, os
ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. La
Biblia también nos dice que Jesús es el camino para ir al cielo, (Juan 14:6)
pero también dice que “..estrecha es la puerta, y
angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.
Porque pocos son los que están dispuestos a pagar el precio por ir al cielo.
Hay mucha tolerancia en las religiones hoy en día, que esto ha abaratado
la religión, y ahora la gente quiere sacar provecho de la iglesia, de la religión,
en lugar de estar dispuestos a pagar el precio por la religión que profesamos.
II.- ¿QUE TANTO LE CUESTA A USTED SU RELIGIÓN?
¿En cuanto a su dinero? Si
usted ofrenda como dice la Palabra de Dios que debe ofrendar, entonces la religión
le está costando. Ya que nos dice en 1 Corintios 16:2... y en 2 Corintios
9:7... la viuda pobre, de la cual leemos en Marcos 12:41-44, es un ejemplo de
alguien que se sacrificó por el Señor...
¿En cuanto a su tiempo? Cuando
se trata de asistir a las reuniones de la iglesia, o llevar a cabo algún
trabajo en el local de la iglesia, ¿Qué es lo que decimos? “Es que no tengo
tiempo”, pero usted mi hermano tiene el mismo tiempo que el Presidente Fox, o
que el Presidente Bush – usted tiene exactamente el mismo tiempo que ellos –
veinticuatro horas en cada día. Ese es el tiempo que ellos tienen. La pregunta
aquí es: ¿Cómo gasta usted sus horas? ¿Por qué a veces no asistimos los
domingos? ¿Por qué no venimos a los cultos los miércoles? La Biblia nos dice
claramente en Hebreos 10:25 “No dejando de congregarnos, como algunos tienen
por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se
acerca”. Y en Efesios 5:16 que debemos aprovechar “..bien el tiempo, porque
los días son malos”.
¿En cuanto a usar los talentos que Dios le ha dado? Dios nos ha dado talentos y El quiere que los pongamos a trabajar. Usted
tiene el talento de visitar a los enfermos, ¿Por qué no ponerlo a trabajar?
Recuerde que le costó algo al buen Samaritano ayudar a aquel que cayó en manos
de los ladrones. Usted , mi hermano, tiene el talento de hablar de Cristo a
otros, a sus vecinos, familiares, amigos; ¿Por qué no ponerlo a trabajar?
Recuerde que ellos tienen un alma que salvar, una alma que vale más que todo lo
de este mundo, (Mateo 16:26).
III.- DIOS NOS ASEGURA UNA RECOMPENSA
POR NUESTRO TRABAJO EN
NUESTRO SERVICIO AL SEÑOR.
Dios no va a permitir que ninguno de nosotros seamos perdedores en Su
servicio; si nosotros le servimos fielmente. Si nosotros hemos sacrificado algo
por servirle, El nos va a recompensar grandemente. 1 Corintios 15:58 “Así
que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del
Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. Y en
Mateo 19:29...
Dios nos da recompensas y bendiciones, ahora, a todos los que gastamos
nuestras energías y talentos en Su servicio, Mateo 25:29 “porque al que
tiene, le será dado, y tendrá más, y al que no tiene, aún lo que tiene le
será quitado”. Y en 2 Corintios 9:8-10...
Y además tenemos la promesa de la vida eterna en los cielos, 2 Pedro
1:11 “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el
reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.
Conclusión: Hermanos,
no le demos al Señor las sobras o migajas de nuestro tiempo, dinero, o talentos
que Dios nos ha dado. Hagamos que nuestra religión nos cueste algo. Recuerden
que a Dios le costó algo – Dar a su único Hijo – Juan 3:16. Le costó a
Cristo algo – Dejar el cielo y venir a morir por nosotros – 2 Corintios 8:9.
Por lo tanto, nosotros debemos estar dispuestos a presentar nuestros “cuerpos
en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”
(Romanos 12:1). --Por
Juan Rodríguez Jr.