El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 1                     FEBRERO 2002                    Número 2
(Versión del Internet)


CONTENIDO
  1. La Iglesia Que Estaba A La Siguiente Puerta Del Trono De Satanás

  2. La Oración en la Reunión de la Iglesia

 

La Iglesia Que Estaba A La Siguiente Puerta Del Trono De Satanás

Apocalipsis 2:12-17

INTRODUCCIÓN:

Esta es una de las siete iglesias de Asia a las cuales Cristo les envió cartas, haciéndoles ver sus virtudes y también sus pecados.  Así mismo les advirtió que les convenía cambiar de actitud hacia lo pecaminoso, porque si no, Él vendría pronto a castigarlos severamente.

Ahora sí, dispongámonos a ver la iglesia en Pérgamo, y escuchemos atentamente el solemne mensaje que Cristo les envía. 

Primeramente notemos como Jesús se revela a si mismo a esta iglesia.  Él dice que Él es el que tiene la espada aguda de dos filos.  Esto quiere decir que Él tiene el poder y la autoridad.  Alguien que viene con espada viene como conquistador y juez.  Por otro lado,  tenemos a una iglesia que tiene pecado y Él viene apareciendo con poder, listo para castigar el pecado.

Yo me pregunto: ¿qué pasaría si el Señor viniera en este momento como juez a esta iglesia? ¿Alguno de nosotros podríamos salir adelante en ese juicio?  Hoy es muy fácil para el cristiano pasar por alto el pecado.  Pero Jesús dice: "Arrepiéntete porque de otra manera vendré a ti presto, y peleare con ellos con la espada de mi boca" (v.16).  Pero mientras esa espada siembra terror a los pecadores de esa iglesia en Pérgamo, a los cristianos fieles y verdaderos les da fortaleza y esperanza. 

La Biblia dice que ellos vivían a la siguiente puerta del trono de Satanás (v.13).  Esto quiere decir que todas las fuerzas del mal eran utilizadas contra los cristianos que allí moraban.   Pero vemos en ese mismo versículo a Jesús dándoles confianza y esperanza. Él les dice: "Yo sé que están sufriendo, pero yo quiero decirles que estoy listo para pelear por ustedes; nunca voy a permitir que Satanás los venza".  Gracias a Dios que también nosotros tenemos a ese gran Salvador de nuestro lado.  Es cierto que el diablo va a buscar destruirnos, pero aun así, nosotros todavía vamos a esperar en esas hermosas palabras que encontramos en Romanos 8:31.

Ahora, consideremos tres cosas que encontramos en esta carta:

  1. La Fe De Esta Iglesia

  2. Los Pecados De Esta Iglesia

  3. El Futuro De Esta Iglesia

La Fe De Esta Iglesia

Nosotros podemos llegar a apreciar más la fidelidad de esta iglesia al darnos cuenta donde estaba localizada.  Jesús dijo que estaba en la ciudad donde estaba el trono de Satanás.   Imagínense el contraste que se presentaba en esta ciudad.  Allí  estaban los lugares de pecado, donde todo lo malo era popular; la gente le daba rienda suelta a sus bajos instintos y deseos carnales.  Por otro lado, aquí también estaba una pequeña iglesia de Cristo luchando por mantenerse firme y tratando de convertir perdidos a Cristo en esta ciudad donde Satanás se encontraba trabajando tiempo extra.  Yo creo que esta fotografía imaginaria de las condiciones de la iglesia en Pérgamo es la misma que podemos apreciar en la actualidad.  Debemos recordar que el diablo todavía no está en el tormento eterno.  Él todavía sigue siendo el príncipe de este mundo dirigiendo todos sus recursos demoníacos (inmoralidad, palabras torpes, envidias, etc.), siempre buscando como puede alejar al hombre de Dios, y así obtener su ruina eterna. 

No cabe duda que Satanás está trabajando muy duro, y lo peor del caso, es que con muy buenos resultados, no solamente con los no cristianos al no permitirles que se acerquen al Señor, sino que también con nosotros los cristianos haciéndonos alejar de Dios (Mt.13:1-4,18,19; Gá .5:4; 2a Ti.4:10). 

Pero hermanos, no debemos ceder, ni sentirnos vencidos; antes por el contrario, si Satanás está muy ocupado logrando objetivos, nosotros debemos estar mucho más ocupados conquistando almas para Cristo y rescatándolas del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de él.  Esto era lo que la iglesia  en Pérgamo hacía.  En una ciudad negra y llena de inmundicia, ellos sostenían muy alto la luz del evangelio de Cristo.  Dios nos ha de ayudar a hacer nosotros también lo mismo.

En el versículo 13, también Cristo nos dice que esta iglesia mantuvo con gran valor su nombre en alto.  Ellos no fueron cobardes, ni tenían vergüenza del hecho de que pertenecían a Cristo.  Ellos estuvieron en contra de las fuerzas impías que los rodeaban y nunca dieron marcha atrás.

También en el versículo 13, Jesús dice que esta iglesia nunca negó su fe.  Ellos estaban convencidos que habían sido llamados por el Señor para mantener una fe firme.  Ellos habían sufrido persecuciones hasta la muerte, pero aun así  nunca negaron su fe, ellos estaban dispuestos a perder todo antes que negar su fe en aquel que es el camino, la verdad y la vida.

Cabe mencionar que en una ocasión perdieron a un cristiano fiel llamado Antipas (v.13).  Yo me imagino a estos cristianos al ver morir a Antipas por la causa de Cristo, y ellos diciendo: "Él nos ha dado el ejemplo, así que debemos de ser íntegros a Cristo hasta la muerte".  Así que podemos ver que la iglesia en Pérgamo tenía características muy positivas espiritualmente hablando.

Los Pecados De Esta Iglesia

Después de alabarlos por sus virtudes, ahora Cristo les dice algunas cosas que Él tenía en contra de ellos.  Él menciona dos falsas doctrinas en la iglesia, doctrinas que Él aborrecía.  Él no dice que todos los cristianos eran culpables.  Posiblemente sólo algunos eran culpables, pero  algunos cristianos falsos en la iglesia pueden arruinar la vida y la influencia de la iglesia (1 Co.5:6).

Primero, Él dice que algunos de ellos sostenían la doctrina de Balaam.  ¿Qué es la doctrina de Balaam?  Nosotros tenemos que ir al Antiguo Testamento para obtener nuestra respuesta (Números 22-25).  Los hijos de Israel iban en el camino a la tierra prometida.  El rey Balak quería detenerlos; él le ofreció a Balaam, un profeta misterioso una grande suma de dinero para que maldijera a Israel.  Cuando Balaam trató de maldecir a Israel, Dios no se los permitió.  Antes puso en su boca bendición para Israel, pero Balaam para no perder su dinero hizo algo más, indujo a varios del pueblo de Dios a ir a los templos paganos y ser parte de orgías religiosas.  Esta idolatría y fornicación hicieron que Dios maldijera a Israel.  Dios mató 24,000 hombres para poder limpiar esa corrupción (Nú.25:1-9).

Ahora, esa doctrina peligrosa había entrado en la iglesia de Pérgamo.  Algunos de ellos decían: "Somos cristianos; vamos al cielo; somos salvos por gracia.  Dios nunca nos va a dejar caer; así que podemos vivir como nos plazca". Y ellos se envolvieron en el mundo, en la fornicación, en la idolatría, en las orgías religiosas, comiendo de lo sacrificado a los ídolos.

La esencia del balaamismo hoy es la mundanalidad.  La iglesia siempre estará en grave peligro cuando hace unión con el mundo.  Satanás primero trató de destruir el poder de la cristiandad por la persecución en los tiempos primitivos, pero vio que la iglesia aun crecía más con eso.  Pero ahora esta tratando de nulificar la cristiandad al mezclarla con el mundo.  Por eso, oímos decir a cristianos al cuestionarlos sobre ciertas actitudes y conductas incorrectas.  Ellos dicen: "No es malo; toda la gente lo hace, etc."  Esto manifiesta que los cristianos que actúan así sirven a Dios pero por compromiso y no por convicción.

Pues bien, esto estaba pasando con algunos en la iglesia de Pérgamo.  Nosotros estamos en el mundo, pero no somos del mundo.  El cristiano tiene que estar en el mundo, pero no debe dejar que el mundo entre a él.  Un barco en el agua es algo imponente y muy hermoso, pero cuando el agua entra en el barco vienen resultados catastróficos.

Así el cristiano en este mundo de tinieblas se ve muy maravilloso con su modo de vestir, por su apariencia personal, por su manera de comportarse, pero cuando el cristiano permite que el mundo le conduzca en cuanto a las modas, porte personal, etc., los resultados son terribles.

Dios no quiere que no tratemos con nadie, pero lo que si quiere es que aborrezcamos todo lo mundano, todo lo carnal (Lea Stg.4:4; 1a. Jn.2:15-17).  Lo que quiero decir es que no podemos ser cristianos y Balaamitas.  No podemos sostener a Dios en una mano y en la otra a Satanás.

La otra doctrina que Cristo aborrecía era la doctrina de los Nicolaítas.  La palabra "Nicolaíta" viene del griego niko que significa "dirigir, guiar" y laos que significa "gente, pueblo".  De allí se entiende que los Nicolaítas eran cristianos dentro de la iglesia que pretendían que ningún otro sino únicamente ellos eran los llamados para ocupar el puesto para dirigir a la iglesia.  Ejemplo: Diótrefes (3 Juan 9,10).  Él quería tener plena autoridad sobre los hijos de Dios.  Pedro sabía de esto, y por tal motivo exhorta a la iglesia contra estas personas (1 Pedro 5:2,3).

En la iglesia en Pérgamo había este problema, habían hermanos que creían en jerarquías y por esto y por eso ellos querían ser los primeros en decir cómo se hacían las cosas.

Por esto, no le agrada a Dios porque la única cabeza que tenemos debe ser Cristo y la Biblia debe ser nuestra única autoridad en materia religiosa.

Así que Cristo les dice a la iglesia en Pérgamo: "Es cierto que ustedes tienen cosas buenas, pero el problema es que permiten que algunos estén manchando la iglesia y su influencia al practicar estas dos falsas doctrinas."  Es una lección también para nosotros.

El Futuro De Esta Iglesia

Ahora oímos a Jesús decir: "Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca."  Esto quiere decir que él viene a hacer juicio.  Él nos dice que no va a dañar a los fieles sino solamente a aquellos que no viven como deben.

¿Qué pasaría si el Señor viniera a hacer juicio a esta iglesia?  ¿Cuántos seríamos contados?  La única respuesta está en la manera de vivir que usted observa diariamente.  Solamente usted y Dios conocen los deseos de su corazón.

Ahora, Jesús hace dos promesas a los que logren vencer: Primero, "al que venciere, daré a comer el maná escondido."  Maná fue la comida que Dios dio a Israel en el desierto.  El Salmista la llama "la comida de los ángeles."  Esto quiere decir que todo lo escondido para el hombre carnal será para el cristiano fiel, y él podrá disfrutar de la presencia del Señor por la eternidad.

Segundo, "y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe".  En los tiempos antiguos cuando algún reo era juzgado de algún crimen o cualquier otro delito, si el jurado le daba una piedrecita blanca, le estaba diciendo que estaba absuelto de toda culpa.  También la piedrecita blanca fue utilizada en el pasado para obtener hospitalidad.  También fue usada como señal de amistad.

Ahora, Jesús dice que se nos dará un nombre nuevo.  No sabemos que nombre será, pero lo que sí estamos seguros que será un nombre que llevaremos por la eternidad y que será un nombre glorioso porque será dado por el Señor mismo.  Así que el futuro de la iglesia en Pérgamo sería un futuro glorioso, incomparable, y ese mismo futuro nos espera a nosotros.  Siempre y cuando tengamos fe inquebrantable, dejemos a un lado los pecados arraigados y vivamos fielmente para el Señor hasta el fin.  El reto está en nuestras manos.

―Por Asunción Rodríguez

 

La Oración en la Reunión de la Iglesia

1 Corintios 14:16 dice: “Pues de otro modo, si das gracias con el espíritu, ¿cómo dirá ‘amén’ a tu acción de gracias el que ocupa el lugar de indocto, ya que no sabe lo que estás diciendo?”

¿Qué significa “amen”?  Quiere decir “¡Que así sea!”  “¡Esto es la verdad!”  Se usa especialmente después de las oraciones (Diccionario Bíblico por William N. McElrath).  “La palabra hebrea y griega que significa ‘así sea’ o ‘es verdad’” (Diccionario Bíblico por Tomás de la Fuente).  “La voz hebrea que significa ‘así sea’, y que se usa al final de las oraciones” (Larousse por Ramón García Pelayo).  “La voz hebrea con que terminan algunas oraciones y manifieste el deseo de que se cumpla lo que se dice.  Significa así sea” (Diccionario de la Lengua Española).

La Biblia dice: “Y el profeta Jeremías dijo: -- ¡Así sea! Así lo haga Jehová . . .” (Jeremías 28:6).  También dice:  “Porque todas las promesas de Dios son en él ‘sí’; y por tanto, también por medio de él, decimos ‘amén’ a Dios, para su gloria por medio nuestro” (1 Corintios 1:20).  James Strong escribió: “Era una costumbre, la cual pasó de las sinagogas al asamblea cristiana, que cuando él, quien había leído o predicado, había ofrecido una oración solemne a Dios, los demás respondieron ‘Amén’ y de este modo adoptaron lo que fue hablado como su oración.”

Un hermano debe dirigir la oración de la congregación mientras los demás escuchan en silencio.  Ellos escuchan para entender lo que dice el hermano.  Si el hermano que dirige la oración hablara en otro idioma o demasiado bajo, pues los demás no podrían decir “amén”, porque no entendieron sus palabras o no las escucharon. 

De la misma forma, si hablamos en voz baja y cuchicheamos nuestra propia oración mientras un hermano está dirigiendo la oración en voz alta, ¿cómo podemos decir “amén”?  No hemos oído, ni escuchado la oración de él. 

La practica de cuchichear su propia oración cuando el otro la dirige en voz alta probablemente tuvo su origen con la Iglesia Pentecostés.  Ellos siempre hablan y oran al mismo tiempo, pero sería imposible (con sinceridad) decir “amén” si no se puede oír la oración del otro.

Mi pregunta es . . . ¿Por qué permite a un hermano dirigir la oración en voz alta, si no lo sigue con nuestro pensamiento?  Si todos van a dirigir su propia oración en privado (en su asiento), entonces no hay necesidad tener a un hermano dirigirla en voz alta.  No tiene valor, ni sentido.   J.W. Shepard dijo: “Era la costumbre en oración y en dar gracias que el oidor aprobó y adoptó la oración que fue hablada en voz alta como suya por decir “amén”.

La Biblia dice:  “Si es que alguien habla en una lengua, hablen dos o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.   Y si acaso no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y hable a sí mismo y a Dios.   Igualmente, los profetas hablen dos o tres, y los demás disciernan.  Si algo es revelado a alguno que está sentado, que calle el primero.   Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados” (1 Co.14:27-31).

Dios no quiere que dos personas hablen en el mismo tiempo en el las reuniones de la iglesia.  El dice que los cristianos pueden “profetizar todos uno por uno”.  La confusión existe cuando más de uno habla al mismo tiempo, pero el Señor no tiene parte en esto, porque “Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Co. 14:33). 

—Tony Melton