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El Mensajero Internacional  

"Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios..."
1 Pedro 4:11

Tomo 1                     ABRIL 2002                    Número 4
(Versión del Internet)

Contenido

Santos
El Cuidado de Hablar

 

Santos

Mucha gente, y a veces los cristianos, usan el término “santo” refiriéndose a una persona que es considerada “muy religiosa” o una persona que , según ellos, vive una vida “super-santa”.  Usan el término “santo” como un sinónimo para la palabra “perfecto”.

Una razón para el mal entendimiento de la palabra “santo” es por una falsa doctrina que existe entre la iglesia romana y otras denominaciones.  Estos grupos religiosos siempre han puesto a los hombres y mujeres en una clases especial con títulos especiales como “papa, arzobispo, cardenales, sacerdotes, reverendo, padre, santo etc.   Ellos ponen a las personas que consideran como “cristianos especiales” en esta categoría.  Después de la muerte de algunos de estos “santos” si son considerados “muy santos”, entonces son canonizados y considerados dignos de adoración por los “cristianos” vivos.  (La palabra canonizado significa “declarar a una persona fallecida un santo y digno de ser honrado . . . tratar como consagrado; glorificado”.)  William Vermillian escribió lo siguiente:

. . . La iglesia primitiva consideraba que los testigos que fueron martirizados por su testimonio eran santos. De hecho, estos santos recibieron honor especial y aun  adoración.  Desgraciadamente, el término ‘santo’ fue aplicado a solamente tales ‘personas especiales’.  Sin embargo, bíblicamente, el término ‘santo’ fue aplicado a cualquier persona que cree en Jesucristo como Señor.  Creer en Jesús exige obediencia y conformidad a su voluntad (Holman Diccionario Biblico).

La iglesia romana y otras denominaciones han puesto un significado especial en el término “santo” –un significado que es ajeno a la escritura.  Este nuevo significado ha influido en los que imprimieron nuestra Biblia.  Han puesto títulos sobre los libros del Nuevo Testamento como “San Mateo, San Marcos, San Lucas, San Juan etc.”.  Tales títulos son completamente desconocidos en el texto original del Nuevo Testamento.  Estos títulos fueron puestos en la Biblia por hombres no inspirados quienes habían sido influidos por la doctrina errónea de clasificar y canonizar a los santos.  McClintock y Strong escribieron las siguientes palabras:

Algunos reclaman que una persona no es una santa hasta que esté bendita por el Papa.  Alrededor del siglo octavo o noveno por permiso del ‘clérigo’ de algunos mártires y gente especial fueron puestos como ‘santos’ en un tipo de registro eclesiástico llamado un ‘diptych’ . . . los protestantes en aplicar este término a los escritores sagrados son muy inconsistentes porque dicen:  “San Juan, San Pedro, San David”, pero nunca dicen: “San Isaías, San Habacuc, etc.  (McClintock y Strong Diccionario).

La Iglesia Romana hace una distinción entre los cristianos y los santos.  Favor, lea lo siguiente que fue escrito en orden a la aplicación del Concilio Ecuménico Vaticano II:  “En efecto, así como la unión entre los cristianos todavía en camino nos lleva más cerca de Cristo, así la comunión con los santos nos une a Cristo . . .”(Catecismo de La Iglesia Católica, 1993, Pág. 225.)   Note la distinción que ellos hacen entre los cristianos y los santos.  Según ellos comunión con “los cristianos” nos puede llevar más cerca de Cristo, pero la comunión con “los santos” nos une a Cristo.

¿Qué quiere decir la palabra “santo”?  Por favor, considere los siguiente definiciones:

Joseph Thayer—“Santos” griego, hagios  “puesto aparte para Dios, ser exclusivamente de Él.”

Merrel Tenney—“Un creyente neotestamentario que pertenece exclusivamente a Dios (Hch.9:13;1 Co.16:1,2; 2 Co.1:1).  Los santos son la iglesia (1 Co.1:1); gente sacada del mundo para constituir el pueblo de Dios (Diccionario Español Manual de la Biblia, pág.245).

J.W. McGarvey—“‘Todos los cristianos son santificados’ quiere decir, puestos aparte del mundo y consagrados a Dios y en la escritura del Nuevo Testamento son llamados santos los cuales quiere decir ‘los sagrados’ (Ro.15:23;1 Co.16:1,2; Ef.1:1,18)”  (Comentario sobre 1 y 2 Corintios, Gálatas y Romanos, pág.51).

David Libscomb—“Los santificados son los que están puestos aparte o separados para servicio o propósito sagrado.  No quiere decir que son sin pecado o libre del pecado; pero consagrados al servicio de Dios” (Un Comentario del Nuevo Testamento 1 Corintios, pág. 21).

Ralph Earle—“La palabra griega, hagios es adjetivo la cual significa ‘santo’  . . . entonces el significado literal es los sagrados”.

El Nuevo Testamento describe a los cristianos en varias formas, como describe a la iglesia en términos distintos.  Leemos en el Nuevo Testamento acerca de “hermanos, discípulos, hijos de Dios, santos y cristianos”.  Todos estos términos describen características diferentes del pueblo de Dios.

Hermano—Este término describe una característica familiar y nuestra relación con otros cristianos.

Discípulo—Esta palabra indica que estamos aprendiendo el camino de Cristo.

Hijo de Dios—Esta expresión muestra nuestra relación con Dios como nuestro Padre. 

Santo—Este término muestra la relación del cristiano con el mundo; somos santificados y puestos aparte de los incrédulos.

Cristiano—Este nombre enseña que somos seguidores y imitadores de Cristo.

Una vez que nos hemos hecho hijos de Dios, somos hijos de Él para siempre.  Es como un nacimiento en una familia carnal—no se puede cambiar jamás tales situaciones.  Posiblemente, no nos comportemos como un hijo de Dios debe comportarse, pero de todos modos nos quedamos como hijos de Dios.  Tenemos hermanos y hermanas en nuestra familia carnal y nadie puede cambiar esta relación. También, tenemos hermanos en la familia de Dios y nadie puede cambiar esta relación .  Podemos ser infieles a nuestro Padre celestial o a nuestros hermanos en Cristo, pero la infidelidad no cambia el hecho que somos hermanos e hijos de Dios.  De la misma manera, el cristiano es llamado “santo” porque fue separado del mundo por la sangre de Cristo.  Puede ser un santo infiel, pero siempre es un santo.  Al conocer los mucho problemas y pecados de los corintios, el apóstol Pablo siempre les llamaba “santos” (1 Co.1:2).

Noten algunos versículos que contienen el término “santo”:

Salmos 148:14—“El ha exaltado el poderío de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel.”  En este Salmo, el escritor llamó a la nación de Israel “santo”. ¿Fue porque casi no tenía pecado o era una nación muy sagrada?  ¡No lo creo!  Fue porque ellos estaban puestos aparte de los demás naciones para servir a Jehová.

Hechos 9:13—“Entonces Ana-nías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén.” Ananías no estaba hablando de un grupo especial entre los cristianos de Jerusalén, sino de todos los cristianos en aquella ciudad.  No estaba describiendo o enfatizando los atributos morales de ellos tampoco.  ¿Cómo podía conocer Ananías de las características de todos los santos allí?

Romanos 8:27—“Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”  Aquí el apóstol Pablo habla de todos los cristianos en un sentido general cuando dice que el Espíritu hace intercesión por los “santos”.

La Biblia habla de la “necesidad de los santos” (Ro.12:13), “ministro de los santos” (Ro.15:31), “las iglesias de los santos” (1 Co.14:33), “ofrenda para los santos” (1 Co.16:1,2), “santos en Acaya” (2 Co.1:1), “santos de Éfeso” (Ef.1:1) y “santos de Filipos” (Fil.1:1).

Estos versículos y muchos otros del Antiguo y Nuevo Testamentos no dan ninguna indicación que la palabra “santo” fue usada como título para el propósito de elevar a algunos hombres o mujeres para que aparezcan más piadosos que los demás.  David Estes escribió lo siguiente:

Tal vez, la palabra ‘santo’ no pueda ser mejorada, pero es necesario que el lector ordinario se guarde constantemente de la idea que la palabra ‘santo’ del Nuevo Testamento fue un resultado del buen carácter de una persona o implica aprobación moral . . . ser un santo no es directamente o principalmente ser bueno, sino ser separado por Dios como los suyos, pero de todos modos el carácter piadoso o santo debe ser el resultado inmediato de esta separación.

Pablo escribió a la iglesia de Corinto: “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1 Co.1:2).  En este texto, vemos que Pablo se refirió a los corintios como “santos”.  Algunos no están de acuerdo con esta idea y dicen que Pablo dijo que los corintios fueron “llamados a ser santos”.  Según ellos, todavía no eran “santos”, pero iban a ser santos en el futuro.  Es probable que este texto, también fuera influido fuertemente por los que creen que un santo es una persona que ha llegado a un estado de “santidad extrema”.  Sin embargo, es interesante notar que los términos “a ser” no aparecen en el texto griego.  Como escribió Burton Coffman en lo siguiente:

‘Llamado a ser santo . . .’ la frase a ser es una adición del texto innecesaria.  Los cristianos de Corinto no fueron simplemente candidatos para ser santos, sino fueron santos de hecho; ya tenían derecho a esta designación en virtud de estar en el cuerpo espiritual de Cristo . . . (Coffman Comentario sobre 1 y 2 Corintios, pág.10).

También, Moisés Lard escribió:

‘Llamados a ser santo . . .’  Pero esto es incorrecto.  No fueron llamados a ser santos, aunque ciertamente debían ser así; ellos fueron estimados o nombrados santos.  Fueron santos; entonces, por eso llamados así. (Un Comentario de Romanos, pág. 33).

Una traducción correcta de este pasaje sería que los cristianos de Corinto no fueron “llamados a ser santos”, sino “llamados santos”.  Hugo McCord tradujo 1 Corintios 1:2 en la siguiente forma:

A los llamados de Dios de Corinto, a los que fueron apartados en Cristo Jesús, llamados santos, con todos en todo lugar que invocan el nombre de nuestro Señor Jesús, ellos y nosotros.

Aquí veremos varias traducciones de Romanos 1:7 y 1 Corintios 1:2:

“llamados como santos” ... “santos por llamados” (NASV).

“llamados   santos” ... “llamados santos” (The Living Oracles).

llamados santos” ... “llamados santos” (El NT Interlineal Griego-Español).

En este pequeño articulo hemos visto que la palabra “santo(s)” no se refiere a una persona especial o una clases de personas, sino se refiere a un cristiano o grupo de cristianos.  Los hombres siempre inventan ideas y conceptos que no se encuentran en la palabra de Dios.  La idea que “los santos” es un grupo de personas que son más sagradas que los demás cristianos no existe en la Biblia.  Un santo es simplemente un cristiano y nada más.  La palabra “santo” es usada para expresar la idea que un cristiano es santificado o puesto aparte del mundo para servir a Dios.—Tony Melton

El Cuidado de Hablar

Me ha parecido a bien escribir sobre el cuidado que cada cristiano debe tener al hablar. Primero dice Pablo: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”(Efesios 4:29).  Nosotros, hermanos, y nadie más que nosotros somos los que debemos considerar cada palabra que sale de nuestra boca.  Demos gracias a Dios, por algo muy especial que ha hecho con nosotros; pues a pesar que hay fuentes de donde salen las palabras corrompidas Él nos da la forma de cómo evitarlas.

Palabras corrompidas

Palabras corrompidas son aquellas que utiliza el mundo con un sentido obsceno; también, las palabras obscenas que el mundo usa como un simple refrán. Vale la pena observar que muchas de estas palabras son correctas gramaticalmente, pero el problema radica en el sentido con que se usan tales palabras. Por lo tanto, es necesario que los hijos de Dios se eviten de usarlas para no contaminarse con el vocabulario mundano. Ejemplos de palabras usadas por el mundo sin importar su significado:

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Jodido. Fornicador, fastidiador, estropeador. Piense ¿Podrá edificar a alguien usando esta palabra? Porque el apóstol Pablo dice: “sino la que sea buena para la necesaria edificación”.

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Joder. Fornicar, fastidiar, estropear. Supongamos que un cristiano le dice a otra persona: “Dejá de joder”,   en un sentido está diciendo: “Dejá de fornicarme”, y en otro: “Dejá de fastidiarme’; sin embargo, en Honduras la expresión anterior es utilizada para insultar a otra persona. Nunca se usa con un buen sentido; así que borrémosla de nuestro vocabulario cristiano.

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Fregado. Majadero, perverso. Muchas veces y muchos cristianos para referirse a una persona quien sienten que les ha dañado dicen: “Aquel fregado me las debe” o “esa fregada es mala gente”, usándola siempre con un sentido de insulto. ¿Puede pensar usted en lo que está diciendo realmente? En un sentido dice que ese majadero me las debe y esa majadera es mala gente.

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Fregar es muy usada, pero no en el sentido correcto, convirtiéndose así en una palabra mal usada. Significa “estregar, frotar con fuerza. 2. Limpiar platos” (Diccionario Duplex – Sopena). Úsela para referirse a lo que corresponde.

La clave para no hablar palabras corrompidas es pensar siempre en la edificación. Piense en las palabras que usa para saber si en algo está edificando o destruyendo.

El apóstol Pablo manda “andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:5). Como la sal sazona los alimentos, así el pensar antes de hablar sazona nuestras palabras.

¿Por qué no usar palabras corrompidas?

“No hagan que se entristezca el Espíritu Santo de Dios, con el que ustedes han sido sellados para distinguirlos como propiedad de Dios el día en que El les de la liberación definitiva” (Efesios 4:30 D.H.H.).

Cuando hablamos palabras corrompidas entristecemos al Espíritu Santo de Dios. Como buenos cristianos, no queremos entristecerlo. Nadie quiere caer en esto es lo que yo creo.

Así como dejamos de practicar otras cosas que nos perjudicaban en nuestra vida espiritual, igualmente debemos dejar de usar palabras como las ya mencionadas; porque, también, ponen en peligro la salvación.

No olvide que entristece al Espíritu Santo de Dios cuando usa dichas palabras. Muchas veces las usamos porque ignoramos su correcto significado y es un buen método usar el diccionario cada vez que deseamos utilizar palabras de las que desconocemos su significado.

Es mandamiento del Señor no usarlas (Efesios 4:29). Salomón escribió que cuando decimos las palabras que convienen son como manzanas de oro con figuras de plata (Proverbios 25:11).

Una fuente para las palabras corrompidas

La amargura, el enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia nos llevan al uso de las palabras corrompidas. Por eso, el apóstol Pablo  manda quitarlas de nuestra vida santa. ¿Por qué? Porque si alguien vive amargado, por la menor causa saldrán palabras corrompidas de su boca; así también el que pasa con ira.

De la ira nace la gritería y cuando se entra al grado de la gritería, el uno querrá que se escuche más que el otro y por medio de esto vienen los insultos, maledicencia y hasta la malicia. Por eso, hermanos, es necesario mirar con diligencia cómo andamos con las palabras que salen de nuestra boca, para que no andemos como necios sino como sabios aprovechando bien el tiempo.

¿Qué hacer para evitarlas?

Aplicar lo que dice Efesios 4:32:   Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros como Dios también os perdono a vosotros en Cristo”. Ser benigno significa ser afable y benévolo. Debemos tener la paciencia de perdonarnos unos a otros así como Dios nos ha perdonado por medio de Cristo. Y por la buena voluntad y afecto que existe entre la cristiandad, tenemos que corregirnos unos a otros con el verdadero propósito de que ninguno se pierda. De esta forma nos edificamos, porque estaremos pendientes siempre de cada palabra que sale de nuestra boca. No sólo de las palabras, sino de todas las cosas que ponen en peligro nuestra salvación.

Nuestra salvación es tan grande que no creo que la echemos a perder solamente por no dejar de practicar algunas palabras indebidas que con la ayuda de Dios, más nuestro esfuerzo, podemos dejar de practicarlas. Dios nos ha dado oportunidad hasta el día de hoy porque del mañana no sabemos. El espera que pongamos fin a las palabras que no edifican (palabras corrompidas).

Recordemos, la eternidad no la podemos comparar con nada, por su precio que nunca podremos pagar. Ni aun el más rico puede, pero gracias al amor que Dios nos tiene nos la regala. Ni el infierno lo podemos comparar con algo por su gran poder de consumir y también Dios lo regala por el simple hecho de desobedecerle. Que Dios les bendiga.

- Adrián Torres