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Pedro 1:20 Y hay que tener muy en cuenta,
antes que nada, que ninguna profecía de la Escritura es de
interpretación privada; RVA
La
frase que nos sirve como título de este artículo es un punto teológico
de controversia. Para los católicos quiere decir que uno no tiene
la capacidad o derecho de leer un texto de la Biblia e
"interpretarlo" por sí mismo, o sea entenderlo y
explicarlo. Según ellos, solamente "la iglesia" tiene
este poder. Así, pues, si usted lee un texto que "parece"
estar en contra de
alguna enseñanza "oficial" de esa iglesia es porque usted
no es capaz de entenderlo. Efectivamente se quita la palabra de Dios
de sus miembros. Han sido tan convincentes que es raro encontrar uno
de sus miembros que realmente lee y estudia la palabra de Dios.
El
otro lado de la controversia es que se trata el "origen"
de las escrituras en lugar de la
explicación de ellas. No solamente puede entenderlas, aun es la
responsabilidad de cada cristiano leer y estudiarlas en vista del día
del juicio que viene. Como puede entender, son dos puntos distintos.
En
este estudio vamos a examinar este texto, su contexto y otras
escrituras que tienen que ver con el asunto. Puesto que no soy Católico
supongo que los que son no valoran la tarea que me he puesto en este
estudio. Sin embargo, con el favor de Dios haremos lo posible de
examinarlo siempre fielmente al texto de lo escrito.
En
primer lugar, la opinión romana debe prender una alarma en nuestra
mente. A la luz de otras escrituras esa opinión no suena bien. ¿Cuáles
escrituras? Leamos algunas.
Pablo
escribió a los Efesios:
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--Por
revelación me fue dado a conocer este misterio, como antes lo he
escrito brevemente. Por tanto, leyéndolo, podréis entender cuál
es mi comprensión en el misterio de Cristo.-- (Efesios 3:3,4)
¿A
quién escribió Pablo estas palabras? ¿A los oficiales de una
iglesia en Roma? Claro que no. ¿Al "Obispo" u otros
"oficiales" de la iglesia en Éfeso? Tampoco. Más bien
las escribió a todos los miembros, a los santos fieles en Cristo
Jesús, Efesios 1:1.
Les
dijo Pablo que podrían leer y entender lo que él les había
escrito. Cuando lo hicieran, ¿serían culpables de una
"interpretación privada"? De ninguna manera. Si así
fuera, Pablo habría sido culpable de echarles una "piedra de
tropiezo" o sea una tentación.
Acerca
de los judíos de Berea Lucas escribió:
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--Estos
eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra
ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar
si estas cosas eran así.-- (Hechos 17:11)
¿Quiénes
fueron estos judíos bereanos? ¿Acaso fueron "oficiales de
Roma" puestos en Berea? Ni siquiera eran cristianos todavía.
¿Eran los "doctores de la ley" entre los judíos? Si así
fueron parece que los judíos de Tesalónica no lo sabían porque
fueron a Berea "para incitar y perturbar a las
multitudes". (Hechos 17:13)
Parece
que los hermanos en Éfeso tenían la misma práctica de probar con
las escrituras las enseñanzas que recibieron porque Juan escribió:
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--Yo
conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia; que no
puedes soportar a los malos, que has puesto a prueba a los que dicen
ser apóstoles y no lo son, y que los has hallado mentirosos.--
(Apocalipsis 2:2)
En
segundo lugar, la opinión romana es contra el contexto del versículo.
Leamos el contexto y hagamos algunas observaciones.
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--También
tenemos la palabra profética que es aun más firme. Hacéis bien en
estar atentos a ella, como a una antorcha que alumbra en lugar
oscuro, hasta que aclare el día y el lucero de la mañana se
levante en vuestros corazones. 20 Y hay que tener muy en cuenta,
antes que nada, que ninguna profecía de la Escritura es de
interpretación privada; 21 porque jamás fue traída la profecía
por voluntad humana; al contrario, los hombres hablaron de parte de
Dios siendo inspirados por el Espíritu Santo.—(2 Pedro 1:19-21)
1.
"Tenemos la palabra profética que es aun más firme."
No dice: "Expliquemos la palabra profética...". Uno puede confiar
en las profecías.
2.
"Hacéis bien en estar atentos a ella..."
Claro que es algo confiable, que merece nuestra atención. Leyendo lo que ya
tenemos.
3.
"...Como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro...".
En vez de hacerle daño, le alumbra, le hace entender. Compare esto con lo
que Pablo dijo a Timoteo:
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--Y
que desde tu niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales
te pueden hacer sabio para la salvación por medio de la fe que es
en Cristo Jesús.-- (2 Timoteo 3:15)
4.
"Porque jamás fue traída la profecía por voluntad
humana...".
Se trata del origen de la profecía, no la explicación (interpretación) de
ella.
5.
"...Los hombres hablaron de parte de Dios...".
Al recibir y escribir la profecía.
6.
"...Siendo inspirados por el Espíritu Santo...".
Al recibir y escribir la profecía, no al "interpretarla".
En
tercer lugar, la opinión romana está en contra del versículo
mismo. Analicemos el versículo.
--Y hay que tener muy en cuenta, antes que nada, que ninguna
profecía de la Escritura es de interpretación privada-- (v. 20)
Es
interesante la manera en que se traduce el griego aquí. Veamos el
texto en griego con una traducción literal.

De
estas palabras griegas la única que trae duda alguna es la
traducida aquí "soltura". En obras del griego "clásico"
(no-coiné, como se usa en el Nuevo Testamento), a veces se usa como
explicación o interpretación, pero la definición más exacta es
soltura o desligadura. Solamente por el contexto puede estar seguro,
entonces.
En
este contexto, al darle el sentido de "interpretación" es
necesario quitar el sentido natural de la palabra traducida aquí
"llega a ser", la cual en su forma más natural trata del
origen de algo. Esto lo hace torpe con la explicación que Pedro da
en el siguiente versículo, que obviamente habla del origen de la
profecía. Al decir, "los hombres hablaron de parte de Dios
siendo inspirados (literalmente "llevados") por el Espíritu
Santo", no se trata a la explicación de la profecía sino a la
recepción de ella. Está en contraste directo de, "jamás fue
traída la profecía por voluntad humana". Note que es la
profecía misma que no fue "traída por voluntad humana" y
no la explicación de ella.
Así
pues, no debemos confundirnos. La profecía no vino de sí mismo,
sino de Dios, y exactamente por eso "tenemos la palabra profética
más firme". En vez de ser "temerosos" debemos leer y
estudiar la Biblia por nosotros mismos, debemos ser
"nobles" como los judíos de Berea y "escudriñar las
escrituras" cada día para ver si nos están enseñando la
verdad.
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