I. Algunas malas
actitudes
A. Mire la actitud de Jonás hacia los perdidos de Nínive
1. (Jonás: Relate la historia)
2. ¿Somos más preocupado por las cosas cómodas que las almas perdidas,
por las cuales también Cristo murió?
B. La actitud de Jacobo y Juan hacia la aldea de los Samaritanas.
&
Lucas 9:51-56 Aconteció que, cuando se cumplía el tiempo
en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir a
Jerusalén. Envió
mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una aldea de
los samaritanos para hacerle preparativos, pero no le recibieron porque
vieron en su cara que iba a Jerusalén. Al ver esto sus discípulos
Jacobo y Juan, le dijeron: -Señor,
¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma? El
se dio vuelta y los reprendió, y fueron a otra aldea.
III. Algunas buenas
actitudes
A. Abraham
hacia Sodoma y Gomorra
1. (Génesis 18:22-33 - Relate la historia)
B. Pablo hacia Israel
&
Romanos 10:1-3 Hermanos, el deseo de mi corazón y mi
oración a Dios por Israel es para salvación. Porque yo les doy
testimonio de que tienen celo por Dios, pero no de acuerdo con un
conocimiento pleno. Pues, ignorando la justicia de Dios y procurando
establecer su propia justicia, no se han sujetado a la justicia de Dios.
1. ¿Quién trató a Pablo peor de todos? ¡Israel!
2. ¿Podemos honestamente decir que el deseo de mi corazón por los
perdidos es para salvación?
C. Dios hacia todos los hombres
&
1 Timoteo 2:4 “Quien quiere que todos los hombres sean
salvos y que lleguen al conocimiento de la verdad.”
1. No importa que tan malo llega a ser el mundo, Dios todavía quiere
que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
2. ¿Qué queremos, nosotros?
III. Nuestra actitud
A. Malas actitudes
1. El orgullo
a. El temor de fallar
b. La peor falla: ¡No intentarlo!
2. La rebelión
a. Rechazando entrenamiento: A veces hay un conflicto entre un
“predicador joven” y un miembro más avanzado de edad. Podemos
aprender unos de otros. He aprendido cosas de hermanos quien tenían
menos experiencia que yo.
b. Rehusando seguir a los líderes: Un hermano se quejó del liderazgo
de su congregación. El dijo que debe ser “liderazgo” no “señorío”.
Después de pensarlo, la única diferencia que veo, en este caso, es la
actitud del hermano. Si hubiera estado dispuesto a seguir, habría sido “liderazgo”.
Pero, puesto que, obviamente no estaba dispuesto hacerlo, para él es “señorío”.
Hermanos, para que el “liderazgo” de una congregación funcione como
debe, algunos hermanos tendrán que practicar el “seguir-azgo”.
3. El desanimo: ¿Por qué nuestros hermanos se desaniman y no tienen el
deseo de hacer la obra personal? A menudo nosotros los predicadores
somos los culpables.
a. Demasiados predicadores perezosos con diligencia han convencido a los
hermanos que no vale la pena.
b. Demasiados predicadores orgullosos han querido proteger su “posición”
en la congregación y la hermandad y el “respeto” que piensan que
merecen, actuando como requiere mucha inteligencia y conocimiento de la
Biblia para hacer nuestro trabajo.
1) Intimidan a los hermanos con su vocabulario alto y a menudo hablan
pasando por alto las cabezas de su audiencia.
2) El hecho es: No somos tan inteligentes ni especiales. Sólo somos
siervos.
3) Hermanos si yo puedo aprender a hacer esta obra, también ustedes
pueden.
4. Demasiados de nosotros los predicadores no hemos sido muy diligentes
a la obra de entrenar a otros. A penas entrenamos a otros predicadores,
¡cuánto menos a los demás miembros.
a. Tenemos que entrenar a los miembros a traer otros a Cristo.
b. Hermanos, eso quiere decir que necesitan ser dispuestos a ser
entrenados.
B. Buenas actitudes
1. Predicadores:
a. Debemos estar haciendo el evangelismo nosotros mismos.
b. Debemos estar entrenando a otros.
1) Como evangelistas, debemos trabajar para librarnos de cada congregación
“poniendo en orden las cosas que faltan”.
&
Tito 1:5 Por esta causa te dejé en Creta: para que
pusieras en orden lo que faltase y establecieras ancianos en cada
ciudad, como te mandé.
2) Ahora lleva más horas de mano de obra por cada conversión que hace
20 o 50 años atrás. Los obreros son pocos. No hay fondos suficientes
para enviar todos los que se necesitan en los campos para predicar a
tiempo completo. ¿Cuál es la respuesta? Necesitamos entrenar cada
miembro para que pueda hacer su parte en la obra de alcanzar a los
perdidos.
3) Un hermano me llamó y me preguntó si tuviera interés en hablar con
la congregación acerca de trabajar con ellos. Tienen como 200 miembros.
Sé que no necesitan a nadie en el púlpito, porque tienen bastantes
hermanos bien preparados para eso. Quieren que alguien venga y haga la
“obra personal”. ¿Entonces, qué cosa les falta? ¿Qué debe ser la
tarea de un predicador allí?
2. Hermanos miembros:
a. “Yo puedo. Lo haré.
b. Me haré metas que puedo cumplir.
1) ¿No podrían poner metas para sí mismo que serán fáciles de
cumplir, como tocar puertas por una o dos cuadras cada semana?
2) ¿No podrían invitar la gente o pasarles un folleto? Conozco de tres
personas, cada una lejos de las otras, quien fueron salvas porque
alguien dejó un folleto o invitación en su portón o carro.
3) ¡Dejar los resultados en las maravillosas manos de Dios! Nuestra
parte es sembrar y regar (1 Corintios 3:6). Le corresponde a Dios dar el
crecimiento. Mientras Dios permite que el tiempo siga su marcha, lo que
nos corresponde sigue siendo lo mismo.
&
Marcos 16:15-16 Y les dijo: "Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura. El que cree y es bautizado será
salvo; pero el que no cree será condenado”.
|