| Dios creó al primer hombre y a la primera
mujer milagrosamente, desde entonces, con algunas excepciones, la
raza humana se ha multiplicado por medio de la operación de
la ley natural. Dios podía continuar formando a las personas
como lo hizo con Adán y Eva, del polvo de la tierra y
soplando en sus narices el soplo de vida. Sin embargo, todos sabemos
que Dios no escogió esa manera, sino que dejó al
hombre reproducirse por medio de la ley natural. |
| Al estudiar la Biblia aprendemos que Dios usó
a ciertos hombres para ejecutar milagros. Tanto en el Antiguo como
en el Nuevo Testamento encontramos señales milagrosas hechas
por el poder de Dios a través de hombres que él escogió. |
| El objetivo de este estudio no es probar si Dios
todavía tiene poder para hacer milagros hoy en día o
no, sino saber si es el plan de Dios dar a ciertos hombres el poder
de hacer milagros en el tiempo presente como lo hizo en el tiempo
apostólico. |
| El propósito de los milagros se ha
terminado. |
| Todo lo que Dios hace tiene un propósito.
Esto también es cierto con los milagros. Siempre que Dios les
dio a ciertos hombres el poder de hacer milagros, tenía un
propósito específico. Veamos tres ejemplos: |
- Los milagros de Moisés. Todos sabemos que Moisés
fue escogido por Dios para libertar a los israelitas del
cautiverio egipcio. Dios le da a Moisés el poder de hacer
milagros para confirmar su palabra. (Éxodo 4:1-8,29,30) Vemos a
Moisés primero hablando y luego confirmando con señales
y milagros lo que decía.
- Los milagros de Jesús. Como todos sabemos nuestro
bendito Salvador hizo muchos milagros durante su ministerio
terrenal (Mateo 11:2-5). Cual fue el propósito de estos
milagros, la palabra de Dios nos da la respuesta (Juan
20:30,31).
- Los milagros de los apóstoles y otros hombres de Dios.
Los apóstoles recibieron el poder de Cristo para obrar
milagros. Ahora veamos el propósito de esos milagros
(Marcos 16:17-20) Ellos predicaban en todas partes, y el Señor
les ayudaba confirmando la palabra con las señales que le
seguían.
|
| Ahora veamos al Felipe en Samaria (Hechos
8:5-8). |
| Felipe predicó en Samaria y la gente le
escuchaba atentamente, algo que sin duda alguna ayudó a tener
la atención de esta gente fueron los milagros que hacía
Felipe, quiere decir entonces que las señales y milagros
confirmaban el evangelio de Cristo predicado por él. |
| Aquí cabe una pregunta: ¿Porqué
Cristo, sus apóstoles y otros hombres de Dios hicieron
milagros? De acuerdo a lo que la palabra de Dios dice en todo lo que
hemos estudiado hasta aquí, fue para confirmar la palabra. |
| Esto tiene mucho sentido porque: El evangelio de
Cristo era algo nuevo y contrario a lo que los judíos estaban
enseñados a guardar. Por eso era necesario que esos milagros
fueran hechos para demostrar que ese mensaje venía de Dios, y
que mejor que estos milagros para confirmarlo. Otra cosa importante
que debemos de tomar en cuenta es que Biblia no se terminaba todavía
de escribir, así que el Señor les prometió un
poder especial (Hechos 1:5-8) por medio del cual iban a ser capaces
de convencer a la gente de que el que los había enviado
estaba con ellos y que lo que ellos predicaban era la verdad. |
| Ahora, los apóstoles tenían poder
para poner sus manos sobre otros y ellos de la misma manera que los
apóstoles eran capaces de confirmar sus mensajes de verdad
con las señales y milagros, como ya vimos el caso de Felipe
en Hechos 8. |
| Entendemos que la verdad ya ha sido confirmada
(Hebreos 2:3,4). Por medio de esta escritura aprendemos que la
verdad del evangelio ya fue confirmada por los apóstoles y
otros hombres de Dios que escogió. |
| La verdad confirmada para siempre. |
| Los que esperan ver milagros hoy en día
para poder creer, están diciendo que los milagros que Cristo,
los apóstoles y otros hombres hicieron no fueron suficientes
para probar que Cristo es el hijo de Dios, y que su glorioso
evangelio viene del cielo. |
| La evidencia escrita. |
| Nosotros tenemos ahora la evidencia en las
escrituras (Juan 20:30,31). Ahora la fe viene por el oír la
palabra de Dios (Romanos 10:17). La palabra de Dios escrita prepara
al hombre para que éste sea perfecto (maduro) espiritualmente
y prepararlo para toda buena obra (2 Timoteo 3:16,17). Si una
persona no se convence con la Biblia, no se convencerá si
alguno se levantare de los muertos. |
| Los que dicen hacer milagros hoy en día
desconocen el plan de Dios, y niegan que la palabra ha sido ya
confirmada, como la Biblia lo declara. Los milagros han terminado su
trabajo. El poder milagroso impartido a ciertos hombres en los
tiempos apostólicos ha cesado, porque como ya estudiamos,
este ya no tiene objeto. |
| Algo más sobre el poder milagroso. |
| Los apóstoles eran los únicos que
podían hacer milagros en la iglesia en Jerusalén hasta
este momento (Hechos 2:43, 5:12). Este poder milagroso fue
transmitido por la imposición de las manos de los apóstoles
por primera vez a los siete varones que sirvieron para atender a las
viudas (Hechos 6:1-8; 8:6) Entre los que estaban Esteban y Felipe.
Pero los que recibían este poder milagroso de los apóstoles
no lo podían transmitir a alguien más, esto es
evidente en el caso cuando Felipe predicó la palabra con gran
éxito en Samaria (Hechos 8:14-16) Entendemos que el propósito
primordial de los apóstoles que fueron a Samaria fue imponer
las manos para que recibiesen el Espíritu Santo, y así
poder obrar milagros. |
| ¿Cómo explicamos los llamados
milagros del tiempo presente? |
| Muchos dan testimonio de haber visto milagros o de
haber sido sanados milagrosamente. ¿Cómo explicamos
esto? El mismo testimonio de tantos diferentes grupos es una de las
cosas que producen duda de la veracidad del testimonio. |
 | Los Católicos dan testimonio de milagros que sus "santos"
han hecho. |
 | Los Mormones dan el mismo testimonio de los milagros hechos
por sus ancianos. |
 | Los diferentes grupos "Pentecosteses" dan testimonio de los
milagros que ciertas personas han hecho por el poder del Espíritu
Santo. |
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| Pero sabemos que el Espíritu Santo no está
con los Católicos, Mormones y "Pentecosteses" al mismo tiempo.
Si los milagros de los Católicos son verdaderos, entonces los
milagros de los Mormones son falsos. Pero todos dan el mismo
testimonio, y el testimonio de cada uno de ellos tiene la misma
fuerza. Esta situación nos hace dudar de la veracidad de
estos milagros, porque no hay ninguna razón lógica por
la cual debamos creer los milagros de un grupo y negar los milagros
de los otros. Veamos algunas explicaciones: |
- Muchos llaman milagro a una curación natural cuando
viene pronto. Los médicos dicen que el 80% de las
enfermedades se curan solas a causa del poder que tiene el
cuerpo para resistir y vencer las enfermedades que lo atacan.
- Muchos confunden el milagro con la providencia de Dios. Un
milagro fue instantáneo y sirvió como señal
de autoridad de quien hizo el milagro. Dios en su providencia y
en contestación a nuestras oraciones todavía sana
a los enfermos. Pero hay que distinguir entre las dos cosas.
- El poder de la sugestión. Los médicos dicen que
muchos no están enfermos físicamente, sino que a
causa de una sugestión, creen estar enfermos, Los
doctores tienen tabletas hechas de azúcar y harina que
dan a tales personas. Si el enfermo tiene suficiente confianza
en el doctor y la medicina, se sanará por sugestión
de los síntomas que tiene también por sugestión.
Muchos están en verdad enfermos, pero por el poder de la
sugestión pueden creer que están sanados y aún
temporalmente sentirse como si estuvieran sanos.
- Muchos son víctimas de un diagnóstico falso.
Los doctores más expertos pueden equivocarse al decir que
enfermedad tiene uno. Dicen que uno tiene síntomas de cáncer,
tuberculosis, u otra enfermedad grave. Después descubren
que no era como pensaban. Muchos, después de oír
el primer diagnóstico se arrodillan frente a una imagen,
o piden que un sanador moderno ore por ellos, y cuando resulta
que no tuvieron la enfermedad que los doctores indicaron creen
que fueron sanados milagrosamente.
- Satanás tiene poder para hacer milagros. (Mateo
24:24), tengamos cuidado y no seamos arrastrados por esto (Mateo
7:22,23). No confiemos en estos maestros falsos que pretenden
tener poder milagroso que Dios no les dio. Confiemos mejor en
Cristo, y en su palabra escrita para aprender a sanar nuestras
almas de las enfermedades espirituales.
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